DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ (2)

Vientos de agua ha perdido fuelle con respecto a su estreno y, por tanto, mi entusiasmo se ha venido un poco abajo. Me sigue gustando, me sigue enganchando, pero el filo peligroso por el que se desliza Campanella puede causar estos vaivenes. Me parece que la historia no avanza como debiera: no veo por ninguna parte el Buenos Aires de Los siete locos de Roberto Arlt, no veo la ciudad vibrante de la canción maleva, canción de Buenos Aires. No palpo a las masas de las mil lenguas. Ni siquiera veo la Boca. No sé, a lo mejor he escuchado demasiados tangos y guardo demasiado buen recuerdo de la ciudad.
La crítica se ha cebado en la presunta sobreactuación de Ernesto Alterio. Dicen que se pasa de tonto. No estoy de acuerdo, creo que son los críticos los que se pasan de listos. A mí no me molesta. Es más, me parece que expresa poca desorientación comparada con la que debía sentir un minero analfabeto que, sin comerlo ni beberlo, de la noche a la mañana, se encuentra en la caótica Buenos Aires (aunque sigo sin ver el caos, y eso sí que me molesta). Che, Campanella, le falta milonga a esto, un poquito de chamullo arrabalero, unos pibes con facón, vos me entendés... Un poquito de folclore, por favor, un poquito de tópico, que me resulta todo un poco acartonado. Pero me sigue gustando. Veré el tercer episodio y, si no estoy en casa, dejaré la tele encendida para hacer bulto, porque me han dicho que la audiencia anda muy flojita.
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Autor: Chelita
Veo por tus comentarios sobre la serie de inmigrantes argentinos que te estás perdiendo de lo mejorcito que están echando ahora por ese montón de despropósitos que es la televisión generalista. Me refiero a 'Roma' y sólo puedo decir que estoy totalmente enganchada. Por desgracia el martes próximo se emiten los últimos capítulos y, por mi parte, sospecho que mi TV volverá a estar apagado la noche de los martes, como sucede la mayoría de las noches, ante la mediocridad reinante.
Tío, no veía un retrato tan fiel de Roma desde que leí el maravilloso 'Yo, Claudio' de Robert Graves. Todos los elementos necesarios están aquí: buenas interpretaciones, rigor histórico, excelente ambientación, historia con gancho...
La serie narra un momento histórico muy concreto: el paso de la República al Imperio con el fin del triunvirato y la dictadura de César. Imagínate: personajes históricos mostrados con realismo, con todos sus defectos y debilidades (César, Octavio, Octavia, Bruto, Pompeyo, Marco Antonio, Cleopatra), intrigas, corrupción, luchas por el poder, altas dosis de sexo y violencia (no se andan con remilgos... como los propios romanos). Todo ello entrelazado con la historia de dos legionarios ficticios pero que podrían haber sido perfectamente reales, que sirve para conocer no sólo los grandes acontecimientos de la historia romana, sino también las pequeñas grandezas y miserias de la vida cotidiana de la plebe, y comprobar lo poco que ha cambiado Occidente en las cosas más básicas.
Fecha: 11/01/2006 11:06.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 11/01/2006 11:49.
Autor: Pedro
Estoy de acuerdo contigo en que la ambientación de la ciudad de Buenos Aires, que tan bien conoces, es paupérrima. Pero hombre, no me digas que Ernesto Alterio no está pasado en el personaje, por Dios. También anda perdido Eudardo Blanco cuando su personaje llega a Madrid y lo borda.
En cualquier caso, ya conoces la única diferencia que existe entre la opinión de un crítico y la de cualquier espectador: el crítico publica sus impresiones sobre un filme y el espectador, no. Tan válida es la opinión de un espectador aficionado al cine como la de un crítico.
Así me lo aprendí yo.
Fecha: 11/01/2006 21:10.



