RESULTA DE QUE...

He sido (y todavía soy, aunque en mucha menor medida) un adicto a la radio de madrugada. Me enganché hace años al Turno de noche de Juan Antobnio Cebrián y a las tertulias sobre psicofonías y casas encantadas del profesor Germán de Argumosa. Irregularmente, he ido siguiendo la trayectoria de Cebrián, y tuve el placer de conocerle y entrevistarle en unas cuantas ocasiones, confirmándome que su afabilidad y su buen rollo no eran imposturas de micrófono. Pero, de un tiempo a esta parte, y especialmente en este invierno tan griposo, reconozco que le pongo los cuernos con Hablar por hablar. Me encantan los debates de patio de vecinos que se montan, pero sobre todo me gusta porque es un escuela estupenda del comportamiento humano. Los psicólogos conductistas de los años 50 hubieran avanzado mucho en sus planteamientos con sólo escuchar cada noche el programa.
Escuchando Hablar por hablar he confirmado algo que me sorprende, y es que los seres humanos no soportamos la mentira. Es lo que peor llevamos. Y me sorprende porque yo escucho Hablar por hablar por las historias, y me da igual que sean ciertas o que se las inventen sobre la marcha debido a un desorden mental o a ganas de joder la marrana. Pero a la mayoría de los oyentes les molesta mucho descubrir indicios de fabulación en alguna llamada, y protestan por ello. Al mentiroso, en Hablar por hablar, se le trata como un apestado.
Y es que queremos verdades, queremos hacer sangre, conocer los intríngulis. Cualquier contador de historias sabe magnificar y tergiversar detalles, y menospreciar otros en beneficio de la eficacia narrativa. No es necesario faltar a la verdad: la retórica tiene suficientes figuras y recursos para hacer interesante una historia anodina pero real. Pero los buenos contadores no abundan, por lo que la gente se conforma con la veracidad. Prefieren una historia vaga, mal hilada y contradictoria a un prolijo relato lleno de detalles. Precisamente una de las técnicas de manipulación más eficaces, y muy practicada por los modernos gabinetes de prensa, consiste en agobiar con detalles y minudencias precisas que evitan ir al fondo de las cosas. Una de las caractarísticas de las leyendas urbanas es, precisamente, que están llenas de detalles que no suelen conducir a nada.
Total, que nos molesta que nos engañen. Para eso están las novelas y las películas. Cuando alguien cuenta una historia por la radio, lo único que se le pide es que sea verdad. Lo mismo que sucede con el periodismo, sólo que los periodistas estamos obligados a buscarle las cosquillas al relato para hacerlo interesante, exigencia que no se les pide a los participantes de Hablar por hablar.
A mí, sin embargo, no me preocupa que me engañen. Yo degluto las llamadas con placer morboso y sólo espero que la siguiente sea más aberrante que la anterior. Recelo de los que llaman con voz firme y una expresión inmaculada, de cultura universitaria de postín, pero no porque crea que me van a engañar, que me da igual, sino porque son los que suelen querer moralizar o echar alguna bronca a alguien. Si la llamada empieza con un "resulta de que..." agudizo el oído. Ese irreflexivo "resulta de que..." anuncia una angustia, una urgencia y una desazón que no admite moralinas. Y me gusta que Mara Torres sepa mantenerse en su imperturbable neutralidad, que sólo he podido contemplar en algunos monjes zen después de una dolorosa iniciación.
Esta semana, la llamada estrella es tan tópica que bien podría ser mentira, pues reúne todos los ingredientes de una leyenda urbana: un padre divorciado que acude a un prostíbulo y se encuentra en él, trabajando, a su propia hija. Los debates que ha generado la llamada son geniales, sobre todo, porque la balanza se ha inclinado del lado de la hija ("¿y qué pensaría la hija al ver que su padre es un putero?", apuntó un oyente), lo que indica que la moral tradicional machista se va desmoronando. Pero no hay que sacar conclusiones: Hablar por hablar no es el CIS, es sólo un divertimento.
Foto: Mara Torres.
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Autor: Cide
No es condición necesaria, ni suficiente, para considerar buena una obra, que la realidad quede reflejada en ella.
Es esta una obsesión que tienen algunos creadores. Fernando León empezó haciéndolo en Barrio y le salió bien. En "Los lunes al sol" lo bordó, pero creo que si sigue por la senda de Princesas se va a dar cabezazos contra la pared. Con lo buena que era la "irreal" Familia.
Fecha: 19/01/2006 18:46.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 20/01/2006 12:36.
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Autor: El futurible ingeniero
Además con el nuevo formato, creo que el programa a ha ganado en calidad, quedandose con lo mejor (quizá echo de menos a Pepín Tre.... pero bueno no se puede tener tó en esta vida...)
P.D.: Lo siento Sergio por hacer de tu artículo genial un alegato rosaventero
Fecha: 22/01/2006 14:07.
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Autor: LABANA
En cuanto a lo que en él comentas comparto muchas cosas, pero no eso que dices de que “Al mentiroso, en Hablar por hablar, se le trata como un apestado”… En mi caso, soy oyente y Chati (suelo estar en el chat durante el programa) y a veces por allí nos partimos con lo que cuenta el/la oyente, aún imaginando que nos pueda estar soltando una bola… Pero, por el modo de contarlo, su espontaneidad, o por el simple hecho de imaginar la situación… ya hay risas.
Claro que pienso que hay mentiras y mentiras… Por ejemplo, como ha pasado alguna vez, que un oyente cuente estar viviendo una situación delicada y, al final, o Mara lo acaba descubriendo, por las preguntas que le hace, o se descubre en la mentira él/ella solo; dejando ver que lo que nos había contado era falso, aún habiendo personas que realmente estén pasando por esa delicada situación… Ante casos como éste no me hace gracia que mientan; lo veo una falta de respeto por parte de ese oyente hacia las personas que puedan estar viviendo eso que contó (muchas de las cuáles pueden estar escuchando).
En conclusión, a mí particularmente me da igual lo que cuenten mientras lo cuenten bien. Ya está todo inventado y varía esto último… Bueno, aunque eso de que esté todo inventado… hace un par de noches nos llamó una oyente comentando que de un tiempo a esta parte había dejado de pensar… que ya no podía pensar…
El programa, a pesar de los años que llevo escuchándolo, no deja de sorprenderme. Y esos momentos de risas, de emociones, de reflexión… que me proporciona, para mí son lo que cuenta
Fecha: 02/02/2006 17:28.
Autor: Anónimo
En resumen: que sean historias de la vida cotidiana; que me hagan reír, pensar, emocionarme... sentir.
Un saludo
Fecha: 04/02/2006 23:33.
Autor: LABANA
En resumen: que sean historias de la vida cotidiana; que me hagan reír, pensar, emocionarme... sentir.
Un saludo
Fecha: 04/02/2006 23:35.
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Autor: blogunlugar
Mara Torres presenta la 2 Noticias ,no te las pierdas,pasan cosas que no pasan en otro informativo
Fecha: 27/07/2007 01:21.
Autor: Nose
Opta al IV PREMIO SETENIL AL MEJOR LIBRO DE RELATOS PUBLICADO EN ESPAÑA
Fecha: 21/09/2007 19:56.
Autor: Nose
Opta al IV PREMIO SETENIL AL MEJOR LIBRO DE RELATOS PUBLICADO EN ESPAÑA
http://www.lacoctelera.com/maratorres/post/2007/09/06/mara-torres
Fecha: 21/09/2007 20:00.
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Autor: maratorres_unlugar
Ha sido seleccionado como finalista
al IV Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España
Cosas que pasaron en la 2 Noticias temporada 2006/07
http://www.lacoctelera.com/maratorres
Fecha: 30/09/2007 20:57.



