DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ (3)

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Pese a que los programadores de Tele 5 no lo ponen nada fácil, el frío y la excusa de que el jueves ya habíamos tomado por ahí los vinos correspondientes al viernes, invitaron a recogerse en casa a ver Vientos de agua. En la copa hubiera sido más apropiado, para combatir el frío, verter un buen vodka o un coñac, pero como al primero no soy aficionado y todavía estoy a la espera de que mi querido Michel me traiga unas prometidas botellitas de armagnac de un bodeguero del mismo Armagnac, le di con placer al ron canario, que también es bebida de inmigrantes y aventureros. Sin hielo, por favor. De coca-colas, ni hablemos. A no ser que sea un señor de mediana edad con tres divorcios, camisa de colores metida por dentro del pantalón y todavía emplee el término "cubalibre" en sus locas noches de fiesta, usted no tiene licencia para asesinar de esa forma el licor de los piratas.

El ron, un Arehucas dorado, dulce y oscuro, estuvo perfecto. Vientos de agua, no tanto. La historia de Buenos Aires se desploma por momentos y se queda a mucha distancia narrativa de su contrapunto de Madrid. Hasta los actores que acompañan a Eduardo Blanco son mucho más solidos que los que avanzan por una Argentina de cartón-piedra a la que se le ven las tramoyas y cuyo guión se desmorona sin remedio. La historia protagonizada por Ernesto Alterio es en exceso simple y cae irremediablemente del lado cursi con el que le gusta coquetear a Campanella. Parece que se le ha ido de las manos. La parte de Madrid, por contraste, gana en solidez. El personaje de Eduardo Blanco se enfrenta a conflictos y dilemas reconocibles. Vemos en su cara el hartazgo y la desilusión, la flaqueza y la desubicación, la desesperación de ver que nada es cómo se había imaginado, la sensación de llegar a un punto muerto donde el regreso a Buenos Aires es una sombra acechante del fracaso que no se quiere invocar. Al de Ernesto Alterio, parece que cinco años en Babel no le quitan ni el acento ni la cara de tonto.

Menos mal que el ron estaba tremendo.

28/01/2006 20:44 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Televisión.

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Autor: Anakrix

Cogí esta serie con muchas ganas y el primer capítulo, sin ser perfecto, me gustó. Pero la cosa ha ido decayendo semana tras semana hasta llegar al de anoche que, directamente, me aburrió. Y sí, es verdad que la historia de Madrid es mejor que la de Buenos Aires. Pero eso no es mucho decir, porque la parte argentina es taaaaaan mala... La historia no avanza o lo hace a trompicones; los actores son penosos... Y encima hay fallos garrafales como esa niña que lleva cinco años en Argentina y sigue hablando con acento italiano. ¡¡¡¡Por dios, eso es imposible!!!

Fecha: 28/01/2006 20:58.



Autor: Sergio del Molino

Eres demasiado severa. Puede o no gustar, pero tampoco es para tanto y no llega a niveles de telefilme.

Fecha: 28/01/2006 21:03.



Autor: Anakrix

La parte de Madrid, no, porque la salva ese estupendo actor que es Eduardo Blanco. Pero imagina que sólo emitiesen la parte de Buenos Aires. Sería infumable. Alterio, con su cara de pena y el ruso, poniendo ojitos de cordero por la niña que no sabe hablar... Lo siento mucho, pero esta serie se cae a cachitos semana tras semana. Y no te creas que no me da rabia

Fecha: 28/01/2006 21:10.



Autor: Sergio del Molino

Qué bruta. Yo es que sigo dándole una oportunidad. Queda más de la mitad de la serie.

Fecha: 28/01/2006 21:12.



Autor: Anakrix

Cruzaré los dedos, pero ya no espero gran cosa

Fecha: 28/01/2006 22:50.


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Autor: Jean

Ernesto Alterio, infumable. Pero tampoco esperaba casi nada.

Sin embargo, sólo ver a Eduardo Blanco en Madrid, ya merece la pena la serie. El caso es que la han quitado de los martes, y no sé cuándo la hacen.

Fecha: 01/02/2006 15:46.



Autor: Sergio del Molino

A un horario imposible: los viernes a las 0.45. Sólo si estás en plan asocial puedes verla, porque pilla a ´toda su audiencia potencial de vinos o de copazos por ahí.

Fecha: 01/02/2006 16:11.



Autor: Jean

Ya me gustaría a mí...

Semalvidao eso ya.

Los vinos y los copazos los hago de día.

Fecha: 03/02/2006 12:13.



Autor: Sergio del Molino

jajajaja. Ya me imagino que los biberones sustituyeron a los vinos, jeje (lo digo por las fotos de tu hija en tu blog. Muy guapa).

Fecha: 03/02/2006 13:03.


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Autor: Vanda

Cinco años viviendo en Argentina y todavía tiene acento italiano... te parece imposible?? Aquí hay españoles que hacen mas de 50 años que vinieron empujados a estas tierras y todavía tienen su acento español. Y los italianos? Mas aun. Nosotros en Argentina decimos "laburar" en vez de trabajar venido de los tanos, del laboro... Vaya, sería fantástico que conocieran Argentina, para saber cómo es que se forma y se vive en un país hecho de inmigrantes. Quedarían fascinados. Y así, quizá puedan ver la historia de otra manera. Hay quienes siquiera alguna vez concibieron un pensamiento parecido al desarraigo. Acá es material cotidiano. Saludos!

Fecha: 14/08/2008 06:57.


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