LOS CUENTOS DE CRISTINA GRANDE

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Acelerado, con los dedos abrasados de sostener el café con leche en vaso de cartón que me compro siempre en la Plaza de Aragón y buscando en los bolsillos la maldita tarjeta nueva que nos han dado para acceder al periódico, me cruzo por la mañana con Félix Romeo y acabamos tomando un café en La Factoría, mientras dejo que se enfríe en mi mesa el maldito vaso de "Fresh and Ready" (¡y una mierda Fresh! El mismísimo infierno es eso).

"Te he traído un regalito", me dice, dándome Dirección noche, el segundo libro de relatos de Cristina Grande, su chica (¿será políticamente correcto llamarla así? Nunca sé cómo referirme a las parejas de la gente. Perdonadme). Lo edita preciosamente Xordica y ha salido a la venta esta semana. Como después de ese café con Félix me he bebido el de "Fresh and Ready", que de Fresh seguía sin tener nada pese al tiempo transcurrido, me he puesto como una moto. Antes de comer creo que han caído cinco cafelitos, uno de ellos, de la máquina del pasillo (¡maldita, apártate de mí!), y todos en grata compañía. Por la tarde he seguido el ritmo de ingenstión cafeínica sin decaer, por lo que he llegado a casa, pasadas las diez de la noche, perdida ya la cuenta y con unos ojos como platos. Así que no he necesitado mi meda hora de apoltronamiento habitual después de cenar. En su lugar, me he ventilado en menos de una hora el libro de Cristina. No, no me estoy tirando un farol, es que son menos de cien páginas.

Cristina Grande había publicado en 2002, y también en Xordica, La novia parapente, que Antón Castro dijo que le recordaba a "las abruptas pasiones de Bukowski". A mí, Dirección noche me parece un manotazo a la retórica y a la grandilocuencia. Puestos a hacer odiosísimas comparaciones, me recuerda un poco al espíritu de la película Flores rotas, a ese vicio de contar historias por el placer de narrar, y hacerlo como cuando charlas con un amigo. Es una frescura (y no la del café), o mejor, una desnudez literaria muy rara y muy costosa de escribir, pero que a Cristina parece brotarle sin esfuerzo: "Cuando dijo soy una buena persona supe de inmediato que me había confundido de hombre" o "Tengo treinta y ocho años. Quince arriba, quince abajo, mis dos amantes se llevan treinta". Dos grandes arranques a dos de los relatos del libro.

Si fuera un crítico sesudo diría -como le he leído a un verdadero crítico sesudo hace poco- que Cristina Grande cumple los requisitos exigibles al cuento contemporáneo: brevedad, contención expresiva y que lo implícito se abra a infinitas direcciones desde un plano explícito impresionista y aparentemente banal. Pero como yo no creo que haya ningún requisito exigible al cuento contemporáneo más allá de que esté bien escrito y no deje al lector impasible, diré que mi corazón late ahora a ritmo normal, y no al de la cafeína, porque los relatos de Cristina han calmado las pulsaciones para acompasarlas a su ritmo, al de su literatura. Me ha hecho sonreir y me ha metido en su mundo, y eso, en los tiempos que corren, es decir mucho. Enhorabuena, Cristina.

09/02/2006 00:57 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Literatura.

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Autor: Jessica Acuña

Vaya con el libro, me gustó eso del crítico sesudo. Como verás, con el atlántico de por medio dudo que llegue por aquí el libro de la novia de tu amigo, pero bien porque te permitió dormir. Te cuento que ya estás linkeado en mi blog.
Salu2.

Fecha: 09/02/2006 16:01.



Autor: Sergio del Molina

Muchas gracias, Jessica. Y, bueno, dormir, dormir... Me quitó el "colocón" de cafeína, pero tengo yo el sueño demasiado trastornado y para cogerlo de verdad necesitaría algo así como el "Ullises" o unos buenos alejandrinos de Góngora, que tumban al más despierto.

Fecha: 09/02/2006 16:16.


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Autor: jh

leo Apotheke,hay una escena que me entra la risa(ya es dificil que me ría sola) vamos,que es graciosa y después se metede lleno en el drama de la protagonista en un minuto no más que dura la lectura de este capítulo y salgo como si hubiera estado horay media en el cine aguantando la lágrima y se me mete ese dolor agudo en la cabeza

Fecha: 22/02/2006 14:44.



Autor: Sergio del Molino

Como la vida misma, que te hace reír y al segundo siguiente te martillea. De verdad que están muy bien estos cuentos. Ayer fue la fiesta de presentación en un bareto del Coso. Prometí pasarme a tomar un vino, pero salí demasiado tarde de currar y me imaginé que los fastos habían terminado. (lo siento, Cristina y Félix) Dejamos los vinos para otra ocasión.

Fecha: 22/02/2006 16:04.


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Autor: Ricardo Serna

Acabo de leer "Dirección noche", de Cristina Grande. También leí no hace mucho "La novia parapente". Este último -el primero de Cristina- me pareció una colección de narraciones breves bien escritas. La autora sabe enviar su mensaje al lector, pero lo hace desde la desesperanza, desde la realidad más descarada, aparentando que lo que cuenta en esos relatos es la vida tal y como la conocemos en la cotidianidad de nuestros actos más comunes, y sin dar opciones a que la imaginación pura se asome a su prosa.
"Dirección noche" parece el reflejo de una vida -la de Cristina- llena de vivencias y sobre todo de interrogantes. Se vale de un lenguaje horizontal y parece que pretende escribir tal y como habla, cosa que no es en absoluto negativa, sino todo lo contrario. Da la sensación de que los argumentos son autobiográficos. Me ha resultado interesante.
Coincidí con Cristina Grande firmando libros en la Feria de Zaragoza en el 2006, y quiero mandarle desde aquí mi cordial abrazo.

Saludos, Ricardo Serna [escritor] www.ricardoserna.com
literatura@ricardoserna.com

Fecha: 20/08/2007 21:07.


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Autor: ana m.

Bueno... por lo que parece, ahora ni políticamente correcto, ni incorrecto, vamos. el libro mola.

muak.

Fecha: 01/11/2007 15:48.


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Autor: pelmona

Pero de quien se ha hecho novia ahora la grande porque el felixon man dicho que sachao otra parapente nueva macagüen! A mi el cotilleo que esto sino maburre!!

Fecha: 03/12/2007 15:41.


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Autor: sergio grande

estaba buscando informacion sobre mi apellido y veo que hay muchas personas conocidas con el apellido grande un saludo desde barcelona

Fecha: 29/02/2008 00:11.


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Autor: Patricia Fernández

Mi bisabuelo asturiano se llamaba Andrés Grande Fernández, al irse para Cuba a principio del siglo XX invirtio sus apellidos por razones no muy conocidas, a su primer hijo (mi abuelo lo llamó Sergio), leyendo el comentario anterior pienso que sea coincidencia, pero resulta curioso.

Fecha: 12/05/2008 22:08.


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Autor: Manuel Sáenz

Acabo de terminar "Naturaleza Infiel" y me ha gustado mucho. Como sesentero y epilense encuentro afinidades comunes. No es que sea una maravilla la prosa pero se agradece el aliento fresco y descarnado. Más que hijos del sesenta y ocho somos huerfanos de ideologia amalgamada en aquellos veloces años. Que salga Épila me sorprende, aunque me suene el apellido Marcellán. Acaso solo sea por la azucarera, donde viví 15 años.(Le vendí el chalet a Natalio Bayo, el pintor). Me gustaria que Cristina leyera mi novela "Desnudos bajo la tormenta" ambientada en Épila año 77 y años 90. Se encuentra colgada en http://epilaescritores.blogspot.com/. Estoy deseando que Xordica vuelva de vacaciones para comprar sus libros de relatos. Un abrazo a Felix Romeo por su suerte y sus libros. Salud

Fecha: 19/07/2008 00:17.


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