JOHN BANVILLE Y LA PANSPERMIA

Mi descubrimiento literario particular de esta temporada (dios mío, ya hablo como un diseñador de moda o como un programador televisivo) es irlandés y se llama John Banville, premio Booker 2005. Acabo de leer ahora El libro de las pruebas, novela más ágil e inquietante que Imposturas, pero menos reveladora que esta última, que es más cerrada y menos explosiva. Por cierto, lo que son las cosas: uno de los mayores defensores de Banville en España es Enrique Vila-Matas, que tiene una obrita breve llamada Impostura (en singular) también en Anagrama, la editorial que traduce al irlandés. ¿Casualidades? Tengo el librito de Vila-Matas en mi lista de tareas pendientes.
Banville es genial. Puede decirse que tiene lo mejor de la literatura británica (¿se acepta irlandés como británico?) sin su gran defecto. Es decir, que tiene el humor, la ironía, el ritmo casi de frenesí y esa clase de incontrolable frivolidad que caracteriza a las mejores firmas del viejo Imperio, pero careciendo de su peculiaridad más odiosa: la molesta presencia del ego de los escritores, que en las islas brumosas se comportan como estrellas de cine. Cuando haya leído más de Banville, escribiré algo con más enjundia. De momento, me limito a recomendarlo a todo aquel que me quiera escuchar y reproduzco este párrafo de El libro de las pruebas donde se coquetea con una idea que algunos científicos y paracientíficos llaman "teoría de la panspermia". Viene a decir esta teoría que la vida en la Tierra es artificial y no surgió por la sopa primitiva famosa, sino que llegó adherida a algún cuerpo extraterrestre que fecundó, por así decir, el planeta. Con ustedes, John Banville:
"A veces pienso que nuestra presencia aquí responde a una pifia cósmica, que estábamos destinados a otro planeta, con otras disposiciones, otras leyes y otros cielos más torvos. Intento imaginar el sitio que nos corresponde, situado en un rincón remoto de la galaxia que gira y gira. Y los que estaban destinados a estar aquí, ¿se encuentran allá afuera, desconcertados y nostálgicos como nosotros? No, seguro que se han extinguido hace mucho tiempo. Es imposible que esos delicados terrícolas sobrevivieran en un mundo creado para albergarnos a nosotros".



