LA ÉTICA DEL ESFUERZO

En un comentario de unos artículos más abajo, Gessus pide respeto para Alabarda y el heavy metal en general porque "puede que detrás de esas portadas haya mucho esfuerzo y dedicación". Me ha hecho pensar y me ha recordado viejas discusiones que he tenido con amigos sobre el esfuerzo y la pereza. Una obra de una expresión artística, cualquiera que esta sea, ¿debe ser valorada en función del esfuerzo y la dedicación que su autor o autores han puesto en ella? ¿Tiene más mérito un trabajo minucioso y detallista que otro deslavazado y simple? ¿Qué expresa más: un barco metido en una botella o unas pinceladas de Jackson Pollock trazadas en una noche de insomnio?
Creo que sobrevaloramos el esfuerzo, cuando no es determinante a la hora de decidir si una obra es buena o no, pero a la sociedad actual le gustan las cosas que se consiguen con sudor. Le gusta ver que la gente se lo curra, si no, no tendrían éxito Operación Triunfo ni ninguna de las series televisivas sobre esforzados profesionales, como Urgencias, C.S.I. o Anatomía de Grey. A mí, personalmente, me fatigan un poco, en el sentido literal: llegar de trabajar y encontrarme con gente que también trabaja mucho me deja exhausto. Será amoral, pero prefiero pasar el rato riéndole las gracias a un vago cachondo con una cerveza. Eso sí que es ocio para mí. Adonde quiero llegar con esto es que, hoy día, a la industria cultural le interesa vender que detrás de sus productos, más que genialidad, frescura, originalidad, distintos puntos de vista, experimentación o audacia, lo que hay es una gran currada: "Me he pasado toda la noche haciendo esto, así que no vayas ahora a decir que es una mierda". Cualquiera se atreve a decirlo. Dime las horas que has empleado y los másters que has hecho en Estados Unidos y te diré cuán bueno es tu trabajo.
Sin embargo, lo del esfuerzo, en el plano de la expresión, es algo muy relativo y secundario. A mí me interesa el resultado final, y puede que una cancioncilla popular de dos acordes me llegue más hondo que todo el dodecafonismo; o que un sólo poema de Alejandra Pizarnik me perturbe más que todas las novelas de Tolstoi, o que un cuadro de Pollock toque más fibras de mi sensibilidad que un mural realista y lleno de sugerentes símbolos. Sin embargo, me tropiezo cada dos por tres con novelistas empeñados en demostrarme lo mucho que se han documentado para escribir esa novela, cuando su sobrecarga de datos no me aporta nada y se me olvida tan pronto la leo.
¿Conocéis la polémica que se ha armado con el anuncio de un coche? El spot se basa en el cuento de la cigarra y de la hormiga, pero cambiando la moraleja, porque el auto en cuestión es tan asequible, que hasta el más gandul puede comprarlo sin tener grandes ingresos. Algunas asociaciones de padres han puesto el grito en el cielo porque el anuncio conculca el ideal del esfuerzo y del sacrificio que con tanto ahínco han transmitido a sus vástagos. Dejando de lado el hecho de que, por dios, sea sólo un anuncio, el asunto revela hasta qué punto valoramos el esfuerzo.
Pues yo digo, aun a riesgo de ser impopular, que el esfuerzo me importa más bien poco en el caso del arte, la cultura o como queráis llamarlo. Si una obra me llega, me gusta, me provoca algún tipo de sensación y es capaz de transmitirme algo, me da igual que el creador se haya deslomado o lo haya producido sin darse cuenta mientras viajaba en el metro. Es más, si lo ha producido sin darse cuenta mientras iba en el metro, tendrá más posibilidades de que me guste, porque tendrá más papeletas para ser algo espontáneo, fresco y verdadero. Pero lo que importa es el resultado, no cómo se ha llegado hasta él. El respeto va para la obra. Su autor me merece el mismo respeto que el resto de los humanos, pero no le admiro más por las horas que invierte. Mi amor y mi respeto no se ganan al peso.
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Autor: Anakrix
Fecha: 15/02/2006 11:43.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 15/02/2006 12:04.
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Autor: Antonio Pérez Morte
No quiero decir con esto, que éste no sea necesario para poder llevarla a cabo satisfactoriamente.
Esfuerzo físico o intelectual o ambos al mismo tiempo, suelen ser, casi siempre imprescindibles. Sin embargo ese esfuerzo debe ir acompañado de algo mucho más importante: Conocimiento del área artistica sobre la que se desea experimentar o incidir y, sobre todo, buenas aptitudes, estilo personal...
Yo, imagino que como Sergio,
he escrito buenos textos en muy poco tiempo y he invertido horas en otros que han acabado en la papelera.
Los factores ambientales y sobre todo emocionales, también pueden jugar un papel primordial en la realización de las tareas creativas.
Fecha: 15/02/2006 16:39.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 16/02/2006 12:34.
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Autor: Antonio Pérez Morte
El artista que repite y repite va, también, contra la esencia misma del arte.
Abrazos!
Fecha: 16/02/2006 13:05.
Autor: Javivi
¿Quién tenia razón?
Fecha: 16/02/2006 18:08.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 16/02/2006 21:39.
Autor: Anakrix
Fecha: 17/02/2006 11:25.



