SALIR, BEBER...

Llevaba un tiempo sin sacar nada en el Muévete, con lo que me gusta a mí el suplemento que hace Ana Usieto. Esta columna de opinión ha salido publicada hoy en el suplemento Muévete de Heraldo de Aragón. La foto es de Rafa Gobantes y corresponde a los altercados de Huesca del fin de semana pasado:
"Salir, beber, el rollo de siempre”, cantaba Extremoduro en lo que casi fue un himno generacional para cierta juventud de pantalones a rayas, greñas, mirar entrecerrado y felicidad artificial. Era la generación de “Historias del Kronen”, la llamada X que vio morir a Kurt Cobain y a la que se le echaron los 30 encima antes de poder tener todos los discos de Pearl Jam en cedé. Es una generación desactivada, que paga hipotecas y se aleja de la noche al mismo ritmo que se le acumulan nóminas y plazos de coche. Una generación que no conoció horarios, que salía, bebía y se daba al rollo de siempre hasta el amanecer sin preocuparse por otra autoridad que no fuera la de sus propios padres. Hoy, esos inofensivos leones se han trasladado a restaurantes y a bares tranquilos donde saben agitar, no remover, los gin-tonic. Y miran con cierto estupor, sin reconocerse en ellos, a estos neopunks inconscientes que queman Huesca.
Salir, beber, el rollo de siempre, que siempre acaba siendo un rollo. Si existe eso que suena a oxímoron llamado “cultura juvenil”, salir, beber y el rollo de siempre son su núcleo indivisible. Las autoridades competentes pueden gastarse todos los euros que quieran en ocio alternativo; los más entusiastas abstemios pueden arengar todo lo que les plazca a las masas impúberes para que jueguen al baloncesto en vez de beber cubata de garrafón, y los padres pueden ponerse todo lo pesados que gusten censurando los hábitos nocturnos de sus criaturas: se va a seguir saliendo, bebiendo y con el rollo de siempre.
Salir, beber, el rollo de siempre. Ser joven y no ser un poco descerebrado es un fallo casi hasta biológico, parafra-
seando a Allende. Pero, al igual que este descerebramiento no puede justificar que el resto del mundo contemple de brazos cruzados cómo arden las calles de Huesca, el hecho de que algunos jóvenes se pasen de rosca bastante más que la media no puede ser una coartada para dar cerrojazo por decreto al núcleo indivisible de la cultura juvenil. El panorama no es sencillo y las soluciones se me escapan, pero algo habrá que hacer, porque una sociedad que decide echar un candado a su noche es una sociedad más triste, más inhumana, más invivible. ¿Dónde iremos sin la noche?
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Autor: Cide
Respecto a los vándalos, espero que paguen lo que están haciendo, que no es sólo destrozar calles, sino que también están quitando las ganas a muchos jóvenes de salir a divertirse por los bares.
Respecto al tema de los horarios. Me gusta salir hasta las mil, pero el día que decido quedarme en casa por lo que sea, también me gusta poder dormir. Es un tema de difícil solución. Vamos a exigir que se intenten cosas. Lo que se está haciendo en Huesca es un intento, acertado o no, pero es de agradecer que al menos se intenten aportar soluciones al problema. Y si la solución es desacertada nunca lo será por el hecho de que haya vándalos, sino por otros motivos.
Fecha: 17/02/2006 18:44.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 17/02/2006 19:18.
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Autor: El futurible ingeniero
Fecha: 19/02/2006 14:50.
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Autor: Óscar
(...)"una sociedad que decide echar un candado a su noche es una sociedad más triste, más inhumana, más invivible". Muchos vecinos de Moncasi se han visto forzados al exilio por lo inhumano e invivible que resulta no poder pegar ojo en todo el fin de semana. Muchas de esas viviendas las ocupan ahora gente con pocos recursos (obviamente esos pisos resultan más baratos). Tienes razón en que las soluciones no son fáciles.
Fecha: 21/02/2006 11:56.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 21/02/2006 14:05.



