UN DÍA CURIOSO

Parecía un día normal. Un pelín aburrido, incluso. Por la mañana se me pegaron un poco las sábanas. Cosa normal, porque raro es el día que no oigo dar las cuatro de la madrugada. Fui a currar: cafelitos, charletas, gestiones, entrevistas... Lo normal. Lo raro empezó después de comer.
Hace un año, aproveché una efeméride (dios, ya estamos otra vez con aniversarios) para sacar a fondo en el suplemento una historia que siempre me ha encantado: la del Duende de Zaragoza. Cual rata de hemeroteca, recuperé todo el episodio de la intrahistoria (o de la historia a secas) de la ciudad, ocurrido en 1934. La verdad es que quedó un reportaje del que me siento orgulloso, las cosas como son, y fue portada del suplemento en su día. Lo traeré al blog más adelante. El caso es que ese trabajo me ha otorgado el sambenito de ser uno de los "expertos" en la Casa del Duende en Aragón, y resulta que el Duende es un tema que los chicos del programa Cuarto Milenio, de Cuatro, querían recuperar. Así que un equipo de dicho canal ha venido desde Madrid este mediodía, se ha plantado en mi humilde morada, ha puesto manga por hombro el salón para crear un ambiente "tenebroso" y me ha grabado una entrevista en la que he ido largando todo lo que sé sobre el tema. Creo que el reportaje se emitirá en un par de semanas.
Que el salón de tu casa se convierta por un rato en un plató de televisión, con sus equipos de iluminación, sus monitores y su mandanga, haciéndome cambiar de vestuario incluso, porque yo iba con un jersey a rayas que al realizador no le molaba nada, hace que tu día ya no sea tan normal como se había planteado en un principio. Para colmo, Ángel Briongos, nuestro colaborador experto en temas de misterio en el suplemento Heraldo Domingo y culpable del asunto, me ha hecho un par de placas para inmortalizar el momento que creo que me han provocado un desprendimiento de retina.
Casi he recuperado mi normalidad diaria en la redacción, cuando, a última hora, José Luis Solanilla, el gourmet, autor de la mejor página de gastronomía que se publica en la prensa aragonesa y cuyas sabrosas recetas, consejos y recomendaciones me están poniendo el colesterol por las nubes, me pregunta: "¿Estás muy liado?". "No", respondo. "Es que tengo una invitación para dos personas para una cata de jamón de jabugo en el Gran Hotel". Me ha faltado tiempo para apagar el ordenador y trotar cual cabritillo en pos del gorrino manjar.
Lástima que la cita no fuera tan pastoril como la última frase que he escrito. La cata llevaba desde las 12 del mediodía y nosotros hemos llegado casi a las 10 de la noche. Ahí no quedaba ni el hueso del jamón y todos estaban más cocidos que unas merluzas. De jabugo, por supuesto, nada de nada, pero nos pusimos tibios de un jamoncito ibérico que no estaba nada mal. Los promotores de la "cata", unos empresarios de Huelva con rólex de oro y demasiado palique, no han parado hasta que hemos probado todos los vinos que estaban promocionando. Yo no entiendo casi nada de vinos, pero me limitaba a imitar a Solanilla, cuyo criterio sigo ciegamente. Cogía la copa como él, metía las narices en ella como él, arrojaba el vino sobrante como él y emitía mi opinión sobre el vino un segundo después que él, para decir lo mismo con otras palabras. Por cierto, creo que también he acabado un poco ciego, como él.
Hemos salido de la "cata" partiéndonos de risa, sin entender nada del esperpéntico acto al que acabábamos de asistir. "Este -decía el empresario de Huelva señalando a un bodeguero de Calatayud-, este, que se ha dedicado al negocio del bacalao, está forrao, pero forrao, forrao. Y, sin embargo, si te lo cruzas por la calle te dan ganas de darle sinco duros". Dios, lo que hay que aguantar por un plato de jamón. Por momentos, Solanilla y yo nos hemos creído Pajares y Esteso en Los bingueros. Sólo hubiera faltado que nos hubieran llevado a conocer a "unas señoritas estupendas, de muy buen ver". José Luis, no vuelvo a una cata-trampa de esas en mucho tiempo. La próxima vez, invítame a un restaurante bueno y déjate de promociones de productos regionales.
Foto: Iker Jiménez, presentador de Cuarto Milenio.
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Autor: Cide
Fecha: 02/03/2006 08:01.
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Autor: Rondabandarra
Fecha: 02/03/2006 10:19.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 02/03/2006 11:19.
Autor: jcuartero
Fecha: 02/03/2006 11:30.
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Autor: Antonio Pérez Morte
A mi lo que realmente me apasiona es la historia de tu radiador: ¿Dijiste algo de eso en "Cuatro" o lo guardas para algún especial?
¡Cuídate!
Fecha: 02/03/2006 11:50.
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Autor: Rondabandarra
Fecha: 02/03/2006 12:01.
Autor: Sergio del Molino
Rondabandarra, me encanta lo de "pollo pera", estás hecho todo un petimetre, jajajajajaja
Fecha: 02/03/2006 12:25.
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Autor: Antonio Pérez Morte
Rondabandarra: ¡Lo de "pollo-pera" va a ponerse de moda esta primavera!
Fecha: 02/03/2006 12:54.
Autor: Jean
Lo del duende ese, ni idea.
Eso sí, lo de las catas, siempre me ha parecido subrrealista. Me encanta el vino, y prefiero unos a otros, si los pruebo... pero después de una docena de pruebas, con la moña, es imposible decir más que tonterías. Bueno, quizás no, pero lo veo inaccesible.
Fecha: 02/03/2006 13:40.
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Autor: ENRIQUE
Fecha: 02/03/2006 14:36.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 02/03/2006 16:10.
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Autor: Rondabandarra
Fecha: 02/03/2006 17:02.
Autor: Il cacciatore
¡Vive Dios, que tiemble Polniuman! Exijo que comentes cuándo se emite semejante documentazo audiovisual. De momento, voy encargando tres quintales de palomitas para disfrutar como merece la ocasión. Yo habría colgado al tiquismiquis ése de la tele: si uno está en su casa con una camisa de cuadros y le asaltan cual trabuco en mano, qué cojones, qué menos que salir como le venga en gana.
A todo esto, espero ansioso la lectura del mencionado artículo sobre el duende. Allende las fronteras de Sos del Rey Católico y Gabarderal desconocemos por completo esa pasaje de la mitología baturra.
Salud!
Fecha: 02/03/2006 22:07.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 02/03/2006 23:28.
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Autor: Óscar
Me uno a la petición de que recuperes tu reportaje de Heraldo en el Blog.
Iker Jimenez le dedicó al duende maño un capítulo en uno de sus libros, y si no recuerdo mal en Milenio 3 (en la Cadena Ser) ha dicho alguna vez que era el primer expediente X español (aunque luego ha dicho esto mismo de algún otro caso, pero bueno...). Desde luego cuando salió a la luz debió ocasionar un buen revuelo el asunto porque concitó la atención incluso de algunos periodistas extranjeros.
Me suena que en el reportaje que publicaste en Heraldo incluiste una foto de la época en la que se veía una multitud de personas en torno al edificio de Gascón de Gotor, ¿no?.
Fecha: 03/03/2006 01:36.
Autor: Sergio del Molino
Cuando hice lo del Duende me sumergí en los archivos fotográficos de Heraldo, que son como catacumbas maravillosas, pero muy desorganizadas. El asunto es que los fondos antiguos de Heraldo están sin clasificar a día de hoy. Hay miles y miles de fotografías desde finales del siglo XIX hasta los años 70 metidas en cajas. Una mínima parte se ha ido digitalizando y clasificando, pero la inmensa mayoría es un caos. Por eso, me pasé unas cuantas tardes viendo fotos de los años 30, buscando placas del Duende, hasta que di con un negativo de cristal donde se veía el chaflán de la desaparecida casa del Duende. Nadie sabía que esa placa estaba ahí. El asunto es que no sabemos si la multitud que hay congregada en el lugar son curiosos que quieren escuchar al Duende o están asistiendo a algún tipo de acto, porque hay un tipo que parece estar descubriendo una placa en la esquina. Lo que no admite dudas es que la foto es del periodo republicano. Supongo que habrá más placas desconocidas y curiosas de la casa, pero haría falta mucho tiempo, paciencia y unos ojos menos miopes que los míos para encontrarlas.
Fecha: 03/03/2006 02:06.

