MEA CULPA

Rectificar es de sabios, y como yo de sapiencia ando justito, más que rectificar, hago actos de contricción pública, que los beatos agradecen más y siempre lucen ahora que estamos en cuaresma. Dije el otro día que la Sexta, el nuevo canal, me parecía más de lo mismo, es decir, un tostonazo. Pero resulta que esta noche, adormilado en el sofá, he redescubierto al mejor Wyoming. Ha vuelto el increíble showman, el elegante humorista, el tachán-tachán de la televisión. Parecía que su paso por TVE le había hundido en las tinieblas de la mediocridad y la redundancia, pero se ha rehecho cual Ave Fénix y ha vuelto por sus fueros como en los tiempos de El peor programa de la semana y el primer Caiga quien caiga.
El intermedio, el programa que presenta en la Sexta, es un espectáculo con ritmo, audaz, ingenioso y hasta brillante en algunos tramos, donde Wyoming vuelve con su sentido del humor ágil, casi imposible de seguir, al que nos tenía acostumbrados. El guión es muy bueno y se ha agenciado unas colaboradoras-actrices que funcionan muy bien y tienen química con el maestro de ceremonias (algo bastante difícil de lograr con un individuo tan peculiar, con quien es casi imposible estar a la altura en un escenario). Así que, en lo que a Wyoming se refiere, me trago mis sucias palabras del comentario anterior y me declaro feliz de reencontrarme con el hombre de tele que tantos buenos ratos me ha dado. Enhorabuena, Wyoming, y que dure la racha.
(En realidad, sólo hay dos showmen españoles capaces de hacerme vibrar. El otro es Juan Tamariz, a quien profeso un amor desmedido. Todavía lloro de risa cuando recuerdo sus noches en la sala Houdini de Madrid. Si Wyoming y Tamariz tuvieran un hijo, ¿no sería éste acaso el superhombre que andábamos buscando?)



