PERSONAJES DE MARIO PUZO

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Ha caído Il Capo. La Cosa Nostra clama vendetta. Ha caído en Corleone. Hay que joderse. Con lo grande que es el mundo, cuarenta años buscando debajo de las moquetas de los despachos mejor amueblados de Italia y resulta que Bernardo Provenzano, el jefe supremo del crimen organizado siciliano estaba en Corleone, tan pancho, en mangas de camisa y disfrutando de esta primavera mediterránea. ¿La mafia está muerta? Que resuciten a Mario Puzo y que nos escriba otro libro, por favor, que andamos necesitados.

En Corleone, ni más ni menos. En las mismas miserables calles de donde el pequeño Vito salió corriendo y acabó embarcado en un buque rumbo a Nueva York a principios del siglo XX. En las mismas miserables calles que Michael, el hijo americano de Don Vito, utilizaba como refugio de las familias neoyorquinas que querían liquidarle. Hemos llegado a creer que Corleone es un escenario, que sus habitantes son extras y que Sicilia entera es un paisaje violento encuadrado por el ayudante de dirección de Francis Ford Coppola. Pero resulta que no, que la Cosa Nostra existe de verdad, y hay capos que dan órdenes, y comerciantes que pagan sin rechistar, y políticos que conceden o deniegan licencias obedeciendo a los capos, y policías que cobran sobresueldos, y... No es cosa de película, resulta que existe.

Lo pude comprobar en nuestro reciente viaje a Nápoles. Al igual que empezó a suceder en Euskadi hace menos de una década, tímidos y sobrios carteles empapelaban lugares poco visibles. Bajo las siglas de alguna organización de familiares de víctimas de la mafia, animaban a los ciudadanos a denunciar, a no dejarse amedrentar, a acudir a alguna asociación donde les apoyen. Mientras estábamos en Italia, se convocaron varias manifestaciones de repulsa al crimen. La sombra de la Camorra era más que palpable hasta para el turista. Existe. La mafia existe, y no sólo en el ayuntamiento de Marbella.

Y, sin embargo, cuando leo en el teletipo la noticia de la captura de Provenzano, me viene a la cabeza la banda sonora de El Padrino mezclada con el histérico jazz de Cotton Club. Eso le faltaba al telediario: una banda sonora adecuada, una fotografía cuidada y un tempo narrativo medido con pulso firme. Porque lo demás, la historia y los personajes, lo tenía, pero al no estar Coppola sentado en la sala de edición, la cosa pierde mucho.

¿Será Bernardo Provenzano -cuya mano está detrás del asesinato del juez Falcone- el último gran capo de la Cosa Nostra? ¿Tendrán las familias recursos y talento suficiente para encontrarle un digno sucesor? No sé. Creo que Provenzano, de 73 años, ya pertenece a otro mundo. ¿Tendría un capo de hoy la chulería suficiente como para someterse a una operación en el extranjero y enviar la factura a la administración de la provincia de Sicilia? Ese detalle es importante, pero yo de mafia sólo sé lo que me ha contado el cine y lo que he visto construirse en la costa española de Ampurias a Gibraltar. Y, la verdad, para gansters, me quedo con los Soprano. Al menos, ellos no tienen el mal gusto del "capo" de Marbella.

11/04/2006 16:38 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Noticias.

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Autor: serpico

En el noreste de la peninsula iberica......

Fecha: 16/04/2006 09:57.



Autor: Para serpico

¿Ein?

Fecha: 16/04/2006 17:22.


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