EL ANTROPÓLOGO ASTERIX

Me entero en el mensual satírico-cultural Le Nouvel Imbécile que acaba de publicarse en Francia un libro titulado Astérix ou les lumières de la civilization (Asterix o las luces de la civilización). Lo editan las prestigiosas Presses Universitaires de France y su autor es un antropólogo de Grenoble llamado Nicolas Rouvière. En realidad, el librito es su tesis doctoral y en ella pretende demostrar que los cómics creados por Goscinny y Uderzo son un códice de nuestra civilización, "un instrumento para desarticular la violencia" del mundo actual. Ahí es nada.
El asunto surgió, al parecer, mientras Rouvière estudiaba al antropólogo Pierre Legendre y, por pura casualidad, encontró un montón de paralelismos con Asterix. En ese momento se dijo que haría su tesis sobre el cómic galo o no haría tesis alguna. Así que se puso manos a la obra, empezó a tirar del hilo y contactó con Alberto Uderzo para charlar largo y tendido con la mitad creativa de la serie. El resultado es un ensayo en el que se plantea una lectura de Asterix como antídoto contra la xenofobia, la violencia y, sobre todo, como una refutación del cacareado "choque de civilizaciones" de Huntington en el que algunos dicen que vivimos inmersos. ¿Y cómo puede alcanzar tal grado de profundidad un tebeo? Según Rouvière, porque utiliza un arma casi infalible: la parodia.
Por tanto, Asterix no es un cómic "histórico", sino actual, que habla del mundo en el que vivimos, de los más básicos principios en los que se desenvuelve la sociedad de hoy, sobre todo la sociedad democrática de hoy. Y eso se ve especialmente bien, siempre según Rouvière, en el que para él es el mejor volumen de la colección: Asterix y los normandos (estoy a punto de darle la razón, pero yo siento especial debilidad por Asterix en Córcega).
Donde más se explaya en la entrevista que concede a Le Nouvel Imbécile es en la refutación del supuesto chauvinismo que muchos han atribuido a Asterix, al considerarlo un retrato del "francés medio", con sus fobias xenófobas y aldeanas: "Goscinny se irritaba mucho cuando le decían eso. Decía: ’Que me digan eso a la cara. ¡Racista yo! ¡Cuando una parte de mi familia terminó sus días en los campos de concentración!’ No hay tal nacionalismo en Asterix. Si no, no se explicaría su éxito internacional, traducido a 107 lenguas y leído hasta en Indonesia. Casi todas las sociedades se reconocen a sí mismas en las tramas de Asterix". Para Rouvière, la clave de esta identificación está en la forma en que Uderzo y Goscinny muestran "que las instituciones ejercen una función casi parental sobre los individuos, y cómo tienden, por tanto, a infantilizarles".
Habrá que leer el libro para saber más. Yo, de momento, voy a repasar los viejos "asterixes". No sé si veré tantas cosas como Nicolas Rouvière, pero seguro que paso un rato estupendo.
Foto: dibujo de Luc Weissmüller para Le Nouvel Imbécile.
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