GOOGLE, HASTA LOS TOPES

¡Quieto todo el mundo! No traigan más datos, que no sabemos dónde meterlos. ¡Google peta, señores! Los ordenadores del dios todopoderoso de internet están hasta arriba y los cibernautas lo empezamos a notar.
Ya sabíamos que esa tontería de que el saber no ocupa lugar no se la creía nadie. "Que no ocupa lugar, que no ocupa lugar... Póngase usted a ordenar todos estos libracos, tío listo, y verá los metros cúbicos que ocupa el saber", dicen que respondió el bibliotecario de Alejandría al insensato que profirió el tópico por vez primera. Sé de gente que se ha mudado de casa porque los libros le echaban de ella. Yo todavía no he llegado a ese extremo, pero Cristina -el otro día unos amigos me dijeron que la cito mucho en el blog; pues ahí va una más- ya hace cuentas para que el próximo piso tenga una habitación más, mientras yo tiranizo a Michel diseñando y ensamblando estanterías en paredes inverosímiles. Claro que ocupa lugar. El saber ocupa un huevo.
Sin embargo, muchos ilusos pensábamos que la informática nos iba a librar de las servidumbres de las tres dimensiones. En internet cabe todo, el infinito es posible, abajo los límites. Pues de eso nada. Hace unos meses, muchos webmasters empezaron a protestar porque Google fallaba en las búsquedas. Lleva un tiempo siendo menos eficaz de que costumbre, no encuentra páginas de reciente creación y remite a otras que ya no existen. ¿Qué está pasando aquí?, preguntaron poniéndose chulos (ya sabéis cómo son los webmasters, altivos e impertinentes... salvo los de Blogia, que son lo más majo del mundo y me alojan el blog que da gloria). Porque, claro, nosotros buscamos en Google y no notamos diferencias, pero un buen webmaster es como un avezado melómano capaz de percibir un mínimo destiempo en el cuarto violín.
Los de Google, como buenos reyes del mambo, les mandaron a hacer cibergárgaras al principio, pero ante su insistencia, al final tuvieron que admitir que su motor ya no es lo que era, que tienen el logaritmo un pelín oxidado y que, además, sufren problemas de hardware: tienen sus superordenadores hasta arriba de páginas web y todo el portal se resiente.
Hace poco tuve la oportunidad de visitar en Barcelona el Mare Nostrum, el superordenador más potente de Europa, y los saberes que contiene también ocupan un huevo. Y hacen mucho ruido. Y requieren muchos cuidados. Una lata, hijos.
Total, que el mundo es un lugar pequeño para toda la basurilla de conocimientos que segregamos. Ya no sólo producimos más libros de los que podemos leer ni más datos de los que podemos asimilar, sino que producimos más saberes de los que podemos almacenar. La verdad es que es dramático, especialmente cuando uno se cruza todos los días con tantos cerebros vírgenes, con toda su capacidad craneal intacta, sólo emborronada levemente por algunos programas de televisión y algún que otro partido de fútbol. ¿No podrían los de Google usarlos como recipientes? Todos saldríamos ganando: a ellos les introducen unos cuantos tratados de termodinámica, que nunca vienen mal, y el resto nos ahorramos espacio para colocar unos geranios que alegren un poco este paisaje trenzado de cables. ¿Hay voluntarios?
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Autor: Antonio Pérez Morte
¡Necesitamos geranios!
¡Ya vale de pensamientos!
Fecha: 04/05/2006 22:14.
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Autor: Rondabandarra
Respecto a lo que dices de usar mentes cuasivírgenes como receptáculos de información, yo usaría la Coli como campo de concentración de “cós”, en plan Matrix, jejeje… Lo tranquilos que íbamos a estar sin putrúnputrún de coches tuneaos. Có.
Fecha: 08/05/2006 09:29.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 08/05/2006 11:42.
Autor: Chelita
Fecha: 09/05/2006 13:32.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 09/05/2006 18:46.



