ME PIERDO CON PERDIDOS

Domingo de resaca, y no de Eurovisión precisamente. Anuncian cuatro capítulos cuatro de Perdidos. Preparo una tortilla de patatas, acabo con las provisiones cerveciles en un vano intento por matar la resaca con más alcohol y realizamos ese acto misántropo y de odio supremo a la humanidad que consiste en despatarrarse en el sofá y engullir capítulos de la segunda temporada de Perdidos.
Conforme la tortilla iba menguando, crecían mis instintos asesinos. ¿Quién es el retorcido cabrón que diseña las tramas de la maldita serie de Robinsones? ¡Dios, qué dolor de cabeza! Ahora resulta que hay otro grupo de supervivientes del avión en la otra punta de la isla, que debe ser tan grande como Australia, porque tardan como siete semanas en atravesarla. Total, que en cuanto se encuentran con los protas habituales, se lían a guantazos con ellos y les secuestran en un zulo. Vamos, lo normal en una isla desierta: apenas tienes para comer, pero dedicas tu tiempo libre a construir celdas para encerrar a quien te encuentres. La seguridad, lo primero.
¿Y cuántos pasadizos tiene esa isla? Aquello tiene más hormigón que la costa valenciana. Yo sí que estoy perdido: todo el mundo, salvo el calvo al que llaman Locke, está de muy mala leche en esa isla; tienen más stress acumulado que en el departamento de sodomiting de Microsoft, y siempre están discutiendo y con unos dilemas morales que ni San Agustín. Tíos, relajaos un poco, que sois un pelín pesaos. Y, para colmo, al contrario de lo que ocurre en todas las pelis sobre islas desiertas que he visto, todavía no han montado ni una orgía. Espera... creo que tengo que ver alguna peli de islas desiertas que no sea porno.
No sé de qué va la serie, pero afortunados los que la palmaron en el accidente, porque no tienen que soportar la tortura de estar rodeados de tías y tíos buenísimos que no desmejoran con las calamidades, pero que no parecen estar muy por la labor de desfogar sus instintos primarios. Son los náufragos más metafísicos que he visto nunca. La filosofía es para gente con sofá y calefacción: vosotros dedicaos a sobrevivir y a intercambiar fluidos. Pero nada, pasan los episodios, y no pasa nada. Musiquitas como de mucha tensión, fotografía cuidadísima para presentar la selva con verdes densos y amenazantes, actores sobreactuados con caretos muy dramáticos y actrices sudorosas que transpiran ese erotismo blanco hollywoodiense tan frustrante. Pero no pasa nada. Es todo humo, como uno de esos pastelitos de hidrógeno líquido que no alimentan nada. Es exasperante. Si quisiera historias larguísimas en las que no hay acción leería a Javier Marías, pero a mí con las series me pasa lo mismo que a Fernando Fernán Gómez con el turrón en Moros y cristianos: "¡Qué marketing ni que ocho cuartos! Lo que tiene que tener el turrón es almendra, ¡al-men-dra!". Pues eso, guionistas de Perdidos, menos misticismos y más almendra.
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Autor: Mapi
Fecha: 22/05/2006 17:02.
Autor: Sergio del Molino
Y con Perdidos, sí, me devora la impasiensia, como diría Miguel Ríos, pero es que es desesperadamente lenta. Tanta tensión pa que no pase nada... Mi teoría (si me metiera en los foros de la serie, la expondría) es que se aburren tanto de estar en esa mierda de isla que se lo inventan todo para pasar el rato.
Fecha: 22/05/2006 17:10.
Autor: Chewica
Besitos!
Fecha: 22/05/2006 17:18.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 22/05/2006 17:19.
Autor: S. del Molino
Besos mil.
Fecha: 22/05/2006 17:23.
Autor: Anakrix
Fecha: 22/05/2006 23:44.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 23/05/2006 00:02.
Autor: Mario
Fecha: 27/05/2006 12:02.
Autor: Sergio del Molino
Fecha: 27/05/2006 21:15.


