ADIÓS A JOAQUÍN ARANDA

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En una de las pilas de papel de mi mesa de Heraldo, la de "reportajes futuribles", tengo un recorte de octubre de 1956 con una crónica de la juerga que se corrió Ernest Hemingway en Zaragoza en plenas fiestas del Pilar. En la foto, junto al barbudo yanqui, tres jóvenes trajeados fuman y ríen. Son tres "reporters" de la época que integraban la sección de Cultura del periódico de aquel entonces: José Luis Borau, José H. Polo y Joaquín Aranda. El primero dejó el periodismo por el cine. El segundo dejó Zaragoza por Madrid y ahora sigue comentando las últimas exposiciones de la capital. El tercero, el único al que he llegado a conocer, acaba de morir tras una larga enfermedad.

Estaba jubilado, pero, como Alfonso Zapater, todos los días aparecía por la redacción para escribir su crítica cinematográfica, que levantaba más de una ampolla. Le gustaba hurgar en el ojo de los susceptibles. Venía después del cine, casi nunca le gustaba la película que había ido a ver y siempre decía las mismas cosas a todos los redactores de la planta antes de ponerse a escribir su crítica. A cada cual, su tópico. Cuando llegaba a nuestro lado, a Victoria Martínez siempre le preguntaba qué le había cocinado a su novio, y Victoria solía hablar de alguna receta de bacalao con naranja o de frambuesas con solomillo. "A mí no me gustan esas mezclas. Lo dulce, dulce, y lo salado, salado", decía, para volverse hacia mí y preguntarme: "¿Y a tí, peludo?". La obsesión capilar era mi tópico, y creo que fue una gran satisfacción para él descubrir síntomas de alopecia en mi pelambrera. La satisfacción del calvo resignado, claro.

En fin, aquel hombre que se metía con mi pelo y que ahora ha fallecido ha sido uno de los grandes de la cultura aragonesa. Yo tengo su foto junto a Hemingway. Me imagino que le llevarían al Oasis y al Plata, y quizá a alguno de los lupanares de la época. Fumarían, contarían chistes verdes y probarían la resistencia etílica del autor de Por quién doblan las campanas con vasos de vino recio y garnachero. Pero todo eso habrá que imaginarlo, o preguntárselo a Borau, porque Joaquín Aranda ya no puede evocarlo.

02/09/2006 12:07 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Memoria.

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Autor: Rondabandarra

Me encantaba Joaquín Aranda; me lo pasaba pipa con sus críticas cinematográficas. De tanto leerle ya sabía cuáles de las películas que elogiaba me iban a gustar o no: le tenía el tranquillo pillado. Pero lo que más me divertía era cuando soltaba que la película era un truño pero sale tal moza que está para mojar pan o tal otra que no sé qué le ve la gente con lo sosa y lo flaca que está. Un maestro. Descanse en paz.
P.S.: Hablando de compis tuyos y ya que la nombras, hace unos meses estuve hablando con Ana Catalá de nuestro cibercompadreo: los pollos, las jotas, el libro de Somerset. El mundo es un pañuelo.

Fecha: 04/09/2006 12:03.



Autor: S. del Molino

El mundo es un pañuelo y Zaragoza una hebra de ese pañuelo. Así que ligando con Catalá... Vaya, vaya.

Fecha: 04/09/2006 14:18.


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Autor: Rondabandarra

No estábamos ligando, estábamos en el ingrato y nunca bien ponderado papel de amigo del festejador/mamporrero/aguantavelas. Los que estaban ligando eran nuestros respectivos amigos: por su parte su amiga (y compañera tuya)Bea y por mi parte mi amigo Dabi.
¿Tú también eres de los que opinan que no puede haber amistad entre un hombre y una mujer? Dichoso pansexualismo...

Fecha: 05/09/2006 09:18.



Autor: S. del Molino

La mujer es impura y tiene el fuego de la pasión metido dentro. Con sus malas artes finge amistad para estimular los bajos instintos del hombre. Es por ello que debemos protegernos con severos ejercicios espirituales, ayuno riguroso y una vuelta de cilicio de cuando en cuando. Amén.

Fecha: 05/09/2006 11:32.


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Autor: Rondabandarra penitente

¡Qué razón tienes! Yo ya puedo infligirme más mortificaciones que San Pedro de Alcántara, que ni durmiendo en el suelo, ni bebiendo vinagre, ni comiendo ortigas consigo evitar ir todo el día palote en cuanto llegan los calores, menguan las faldas y asoman los ombligos. ¡Qué trabajos nos manda el Señor!

Fecha: 05/09/2006 12:19.


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