COMPARACIONES ODIOSAS

Yo podría decirlo igual, pero no mejor. Mi querida Ana Usieto publica hoy una columnita en la página de televisión de Heraldo que resume lo que pensaba mientras veía a la selección de baloncesto llegar a Plaza de Castilla. Se titula "Comparaciones odiosas", y dice así:
En medio de la euforia, las cadenas se apuntan al carro del baloncesto haciendo reportajes en los que se asegura que los niños ya no quieren ser Raúl sino Gasol. O se pasan o no llegan. Los informativos de los canales generalistas han venido obviando los pasos de los campeones de Pepu Hernández hacia el merecido oro. Mientras apalizaban a Alemania o a Lituania, los minutos dedicados al deporte en Tele 5, TVE, Cuatro o Antena 3 se consumían analizando hasta el absurdo una pachanga del Real Madrid o unos fichajes sonrojantemente millonarios. Al baloncesto no le han hecho ni caso, algo que no sólo se justifica por no tener los derechos de retransmisión.
Es verdad que el fútbol es el deporte rey, y nadie le discute el trono, pero eso no significa que se tenga que arrinconar otros deportes. Por eso, estos días de gloria en los que la tele ya no es cicatera con el baloncesto, no se puede evitar comparar. Ahora sí, tras la victoria, en la pequeña pantalla hemos visto cómo los Campeones del Mundo atienden de mil amores a los periodistas en lugar de despreciarlos; cómo firman autógrafos en lugar de pasar delante de sus fans a toda prisa y con los auriculares a tope; cómo dejan que los niños se acerquen a ellos en lugar de permitir, impasibles, que un guarda de seguridad funda a patadas a un adolescente en medio del campo; cómo Pepu, lejos de convertir cada rueda de prensa en un show chulesco, se traga heroicamente su drama en beneficio del equipo.
Hemos visto a unas "estrellas humildes", sin tatuajes ni mechas en el pelo ni trajes de chaqueta blancos. Puede que las comparaciones sean odiosas. Tanto como la dictadura mediática del fútbol.
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Autor: El futurible ingeniero
Fecha: 06/09/2006 19:44.



