AHORA EN SERIE

Aunque el calor lo desmienta, el verano queda atrás y empieza ahora el verdadero año. Los proyectos se ponen en marcha y la televisión se llena de novedades. Como hay mucha tele que cortar, aquí van unos cuantos apuntes teléfilos para la "season" 2006-2007:
- A dos metros bajo tierra. Ya tengo en mis manitas la tercera temporada (de cinco, me aterra acercarme al desenlace) de una de mis series favoritas. El canal de pago Fox ya la ha emitido, se espera que los programadores de TVE tengan a bien hacer lo propio en breve (con el maltrato habitual), y mientras, Fox está exhibiendo ya la cuarta. De momento, yo me quedo con el pack de DVD de la tercera. La familia Fisher, bien, gracias. Tras un arranque in media res, con una elipsis de casi un año con respecto a la temporada anterior, los personajes que Allan Ball puso a orbitar en torno a una funeraria de Los Ángeles siguen evolucionando y enfrentándose al duro oficio de vivir. Nate ha sobrevivido a la cirugía craneal y se ha casado con Lisa, madre de su accidental hija Maya. Ambos se detestan y están amargados. Menos mal que reaparece Brenda (con Rachel Griffiths bordando el papel, cómo me gusta esta actriz). Las tramas secundarias mantienen una tensión extraordinaria. La comparación es muy manida, pero a esta serie le pasa lo mismo que a algunos vinos: una vez abiertos, evolucionan en la botella, se adaptan a la temperatura del lugar y desarrollan nuevos aromas y matices. Estoy enganchadísimo. Por cierto, el hijo de Gabriel García Márquez, Rodrigo, que está muy implicado en el rodaje de Los Soprano, dirige un par de capítulos de A dos metros... de esta temporada, que cuenta con la presencia de lujo de Kathy Bates (enorme, y no sólo físicamente), que interpreta un pequeño papel y dirige un capítulo entero. El reparto también engorda con la incorporación de James Cromwell (el malvado comisario Dudley de L.A. Confidential). Casi nada.
- Los Soprano. Canal Plus empieza a emitir la sexta y última temporada. En La Sexta -valga la rebuznancia- están todavía con la primera o la segunda. No recomiendo ver ninguna de las dos en esos canales. Los dobladores, esos terroristas cinematográficos, se ensañan especialmente con esta serie, donde los personajes hablan un slang mafioso trenzado de palabrotas en italiano. La he visto un par de veces doblada, y me han sangrado los oídos al escuchar a Tony hablar como un chulo de Chamberí que se está quitando trozos de patatas bravas de los dientes con un palillo. Si podéis evitaros ese sufrimiento, por favor, id a la versión original de cabeza. Probablemente para finales de diciembre o principios de enero estará ya a la venta la última temporada en DVD, que, por lo que he leído en los mentideros cibernéticos, promete un desenlace de infarto. A ver si es verdad. Han puesto el listón muy alto, y el final debe estar a la altura.
- Perdidos. Comienza la tercera temporada en Estados Unidos, con gran despliegue de marketing internetero. Sospecho que no pasarán más de dos meses antes de que Fox anuncie su emisión en España. Cosas buenas: ya no está Ana Lucía (qué petarda). Cosas malas: ver el post dedicado a esta serie anteriormente.
- Nuevas series. Mi interés es mucho menor por los estrenos de este año. The Office, triunfadora de los Emmy, me carga demasiado. No puedo seguir su estética de Dogma ni sus actores feos. De Prison Break sólo he visto los trailer, pero no me llama en absoluto la atención. Fiscal Chase parece ser una buena serie de juicios, pero mi pasión por Juzgado de guardia (que Cuatro repone a horas indecentes) me impide tomarme en serio a los abnegados e incorruptos abogados. Prosiguen temporadas de series mucho menores para mi gusto, como Las Vegas, y estamos a la espera de que arranquen las terceras temporadas de House y de Anatomía de Grey. En el caso de esta última, hay que recordar que dejamos a Meredith con la mano metida en un obús a punto de explotar. En resumen, ningún estreno supera todavía a las series en marcha. Habrá que esperar septiembres mejores.
- En España. Sólo dos palabras: Camera Café. La segunda temporada empieza esta noche. No había seguido la primera, pero me he enganchado con las reposiciones de Paramount Comedy. Dirigida por un miembro de La Cuadrilla (Atilano presidente, etc.), Camera Café rescata con mucho tino el mejor humor blanco español, con un aire muy ibañecesco: huele a Mortadelo, El botones Sacarino y Rompetechos. Los actores están muy bien (incluso el insoportable Arturo Vals), los chistes son ingeniosos y el formato de tira cómica, muy logrado. En fin, ¿pa qué más? Esta temporada, sin embargo, creo que se van a equivocar, pues han sucumbido al insufrible vicio de los cameos, y a mí ya me ha dejado de hacer gracia ver a Sabina y a Santiago Carrillo colarse un minuto en la escena. Por lo menos, en Estados Unidos, los cameos son de otros actores y están mucho menos forzados. Supongo que será el precio del éxito, pero la gracia de la serie peligra muy seriamente. Fuera de Camera Café, y teniendo en cuenta que ya no va a haber nuevos episodios de Aquí no hay quien viva, el viento aúlla en el páramo catódico patrio.
- En Francia. El suplemento de televisión de Le Monde (de lo mejorcito en la materia que se publica en Europa) abre hoy con un lacrimoso reportaje titulado "Made in USA", donde se lamentan por cómo las series americanas han colonizado la parrilla gala. Ay, qué lágrimas de cocodrilo: ni la grandeur puede contener la marea. Menos lamentar y más ponerse las pilas. Al margen de neoimperialismos y nuevos órdenes mundiales (que haberlos, haylos, para qué nos vamos a engañar), nadie puede negar que la ficción televisiva norteamericana reparte sopas con honda a la del resto de países. Y no sólo se debe, como demagógicamente plantea Le Monde, a una cuestión de medios y de millones -que también-, sino a formas de trabajar y a talentos que saben darlo todo, y a gente que hace televisión sin complejos, no porque no pueda hacer cine. Y, sobre todo, porque abundan los "storytellers", mientras Europa está más preocupada por el "cómo" que por el "qué". Parece que la bajamar no se ha llevado todavía la basurilla que la nouvelle vague dejó en la playa, mientras que al otro lado del charco se arremangan la camisa y trabajan en serio y en serie, sin preocuparse por la excepción cultural ni por si la subvención vendrá del Ministerio de Industria o del de Cultura. Ay, si el tiempo dedicado a la SGAE se dedicara a trabajar...
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Autor: Rondabandarra catódico
Fecha: 11/09/2006 10:38.
Autor: S. del Molino
Fecha: 11/09/2006 12:22.
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Autor: Rondabandarra catódico
No me gustó nada. ¿Seré muy viejo?
Fecha: 11/09/2006 12:53.
Autor: S. del Molino
Ay, con lo bonicas que eran las historias de antes, con las cosas claricas, los indios a un lao, y los vaqueros al otro. Esta juventú ya no sabe que inventar, señó Rondabandarra.
Fecha: 11/09/2006 13:10.
Autor: Mapi
Fecha: 11/09/2006 14:17.
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Autor: Rondabandarra catódico (en b/n)
Fecha: 11/09/2006 16:08.
Autor: S. del Molino
Fecha: 11/09/2006 16:13.
Autor: Mapi
Fecha: 11/09/2006 16:40.
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Autor: Rondabandarra catódico (en b/n)
Fecha: 11/09/2006 16:48.
Autor: S. del Molino
Fecha: 11/09/2006 17:23.
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Autor: MAY
Fecha: 11/09/2006 18:30.
Autor: Anakrix
Fecha: 12/09/2006 01:22.
Autor: S. del Molino
Fecha: 12/09/2006 01:24.


