AUSTER, LA INUTILIDAD Y EL TERROR

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Grandísimo Paul Auster en los Príncipe de Asturias. Tan grande, que allí ha ido, con su mujer y su hija, humilde, agradecido, nada que ver con ese vídeo que han mandado los Gates en el que parece que nos perdonan la vida a todos. No soporto a la gente que no va a recoger los premios que le otorgan: si no les dan importancia, que no los acepten, pero que no pongan excusas tontas. A Auster, tan grande como sus libros, se le ha visto pasear por Oviedo con sus habituales pachorrismo y bonhomía, transmitiendo ese buen rollo melancólico al que nos tiene acostumbrados. Qué buena planta tiene este hombre, he oído decir varias veces a mi lado. Y sí, señor. Hasta yo cedería a sus requiebros.

Me quedo con dos cosas de su discurso al recibir el Príncipe de Asturias. La primera, esa teoría de la inutilidad de la literatura. En un párrafo, Auster ha condensado con sencillez un debate de siglos que todavía se sigue discutiendo: "El arte es inútil, al menos, comparado con, digamos, el trabajo de un fontanero, un médico o un maquinista. Pero ¿qué tiene de malo la inutilidad? Yo sostengo que el valor del arte reside en su misma inutilidad". Yo aún iría más allá -y es algo que no me hubiera atrevido a pensar hace años-: el arte que busca alguna utilidad está muerto antes de nacer, o condenado al menos a la misma volatilidad que la hoja de periódico. Lo cual no es ni bueno ni malo. Pero la inutilidad debería ir por delante de corrientes, capillas y movimientos. Si algún día he de quedarme con una, me apunto desde ya al inutilismo.

La segunda idea deberían enmarcarla en su despacho algunos pedagogos adscritos al neomojigatismo: "Los cuentos de hadas suelen ser crueles y violentos, describen decapitaciones, canibalismo, transformaciones grotescas y encantamientos maléficos. Cualquiera pensaría que estos elementos llenarían de espanto a un crío; pero lo que el niño experimenta a través de esos cuentos es precisamente un encuentro fortuito con sus propios miedos y angustias, en un entorno en el que está perfectamente a salvo y protegido". Se podría decir mucho más sobre el valor del terror en la infancia y cómo contribuye a desarrollar nuestra personalidad, pero Auster acierta sin necesidad de irse por cerros de Úbeda pseudocientíficos.

Por último, Auster se muestra optimista con el futuro de la novela, aunque reconoce -como creo que ya hizo en el Hay Festival de Segovia- que ha perdido la hegemonía de las formas narrativas, desbordada por lo audiovisual. Sin embargo, la baza que juega la novela frente a otras formas es la intimidad que traza entre lector y autor. Hay una forma de leer ritual incardinada en nuestro ser: cuando leemos una novela buscamos algo más que una historia contada. Buscamos ese algo intangible, ese silencio, ese rato con nosotros mismos. Quién sabe. Yo también busco ese algo en una sala de cine, pero en fin, ese debate lo tengo mucho menos madurado. Hacer de pitoniso nunca se me ha dado bien. 

Enhorabuena, Paul Auster. Espero que este premio no signifique el fin de nada ni el reposo en ninguna bartola, sino un nuevo pellizco en el culo para que te sientes a escribir y sigas haciéndonos pasar ese rato con nosotros mismos buscando ese algo intangible y ese silencio. 

PS: escribir, eso era precisamente lo que iba a hacer hoy hasta eso de las seis de la tarde, en que nos iríamos a Huesca a disfrutar del festival Periferias, pero acaban de llamar unos amigos desde Jaca para conminarnos a que vayamos a comer a Huesca ya. Es la una de la tarde, tengo ojeras, un batín astrado y mucha desgana mañanera. Me han jodido el plan que me había hecho, pero a los amigos siempre hay que perdonarles que te desbaraten los planes, sobre todo si es para pasar un buen rato con ellos. Una vieja amiga decía que una buena conversación vale tanto como un buen libro, y tenía razón. En fin, me voy a duchar. Mañana os contaré qué tal esa cosa tan maja de conciertos y exposiciones que monta la gente de Huesca cada año y que esta vez está dedicada al tema de "La Fiesta".

21/10/2006 13:16 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Literatura.

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Autor: ENRIQUE

Estoy de acuerdo en la defensa y reivindicación de la utilidad de la inutilidad. Siempre me ha jodido mucho ese reproche de por qué haces algo si no sirve para nada: pues por eso precisamente señora, porque no sirve para un carajo. Sergio, apúntame también en la lista del inutilismo. ¡Soy un inútil! Pásalo muy bien en Huesca.

Fecha: 21/10/2006 13:59.



Autor: S. del Molino

Haría estatutos para una asociación de inutilistas, pero eso es algo útil y no iría con nosotros. Con una adhesión informal bastará para ingresar al club.

Fecha: 22/10/2006 19:01.


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Autor: ENRIQUE

Me doy por ingresado. ¡Venid todos con nosotros!

Fecha: 23/10/2006 10:25.


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