AQUÍ NO HAY QUIEN VIVA

Tengo unos vecinos que, en primer lugar, espero que no estén leyendo esto. Menudo corte cuando me los encuentre en la escalera. Tengo unos vecinos con superpoderes, quizá otorgados por el acentuadísimo acento aragonés de su habla -nunca deja de sorprenderme que sea en Zaragoza donde el acento alcanza sus cotas más altas de cercanía con la parodia y el estereotipo; en los pueblos, no se nota tanto-. Compartimos patio de tender la ropa, pero ellos, a diferencia de nosotros, tienen siempre las ventanas abiertas. Consecuencia: todas sus discusiones, penas y alegrías inundan mi karma doméstico. Que si la niña llega tarde, que si la niña no estudia, que si la niña contesta mal a su padrastro, que si a la niña la ha dejado el novio número 48 que ha tenido este año... En fin, es como asistir a una sesión contínua de Supernanny, pero sin mediadora: la desesperada madre se bate en solitario con la desmadrada y salvaje adolescencia. Podría ser incluso épico, pero a mí me satura. Preferiría no enterarme de esas cosas, la verdad.
Pero donde de verdad manifiestan superpoderes es en el radar que han desarrollado para joderme mis días de estudio, meditación y trabajo (ora et labora, pero sin hábitos mugrientos ni pedofilia de cenobio). El despachito desde el que escribo esto da pared con pared con el cuarto de la superadolescente, y desde allí, ha desarrollado un radar que detecta cuándo necesito concentración para escribir o para mis múltiples y estúpidos proyectos. Tal día como hoy, en que no tengo que ir al periódico donde echo las tardes, ella se pone en guardia. Puedo haber planificado un sosegado día de estudio, meditación, lecturas pornográficas y continuación de la escritura de alguna mamarrachada pendiente. Tanto si me quedo solo en casa como si no, puedo haber bajado a por unas cervecitas para los ratos de asueto, me pongo ropa cómoda y enciendo un poco de incienso. Abro el ordenador y empiezo a teclear las primeras tentativas. Todo es paz, todo fluye, mi karma retoza de gusto. Y entonces, en ese preciso instante, mi vecina decide darle al play. Es toda una melómana, no se crean. Puede tener el día raeggeton, el día Bisbal, el día Ubago si ha discutido con el novio, el día Oreja de Van Gogh si recibe la visita de una amiguita... Vamos, que tiene calados mis gustos y se afana por agradarme el oído. Eso, cuando no apaga la música y ejecuta sus bellos ejercicios de canto. ¡Porque es jotera! La tía saca diafragma y me regala unas cuantas coplas a capella, a mayor gloria de Aragón. ¡Qué chorro de voz, oigan! Y así sigue un rato, hasta que yo desisto de todos mis proyectos y miro la cartelera para ver qué peli puedo ver, y busco alguna de Bergman u otro autor que explore mis tendencias suicidas. Bueno, pues entonces, y sólo entonces, la criaturita decide terminar la sesión por ese día. Su radar funciona mejor que el de muchos aviones. Intento volver a ponerme frente al ordenador, pero ya se me ha olvidado lo que pretendía hacer, así que me visto y quedo con alguien para echar una cerveza. La cerveza de la resignación.
Mientras camino por la calle, pienso si hacerse viejo no será eso. No hace tanto, era yo el que incordiaba a mis vecinos con fiestas y charlas multitudinarias con cerveza hasta el amanecer. Ahora soy yo el cascarrabias. Ese sutil cambio de roles es el síntoma más claro de que mi mundo empieza a estar más cerca de la madurez que de la adolescencia. Y también pienso que estoy cojonudamente, y que si la madurez es esto, bienvenida sea. Total, cuando me cargue a mi vecina, alegaré enajenación mental transitoria provocada por la racialidad de los versos joteros. Sólo un tío maduro puede tener esa premeditación para el crimen. Un adolescente mata a tontas y a locas. Yo, en cambio, ya lo tengo todo pensado. Por cierto, ahora que me acerco al punto final de este artículo, ha decidido quitar a Bisbal, que me ha acompañado durante buena parte de esta redacción. Qué finura de radar, oigan.
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Autor: Javivi
Al poco de vivir allí, y cansado de aquello del frio frio como el agua del río, empecé a contraatacar musicalmente: me despertaba escuchando a toda ostia discos de Rosendo y Sepultura, Megadeth y La Polla. Pero el precario equilibrio se rompió el día, ay de mí, en que puse música no mientras la bachata y el merengue amenazaban con hundir las frágiles vigas de madera de la corrala madrileña, sino mientras mis vecinos se dedicaban a su muy noble empeño de darse placer mutuamente. A los tres minutos, el vecino achaparradete bajó por la escalera enfundado en un albornoz (seco) para pedirme que bajase la música, pues le estaba haciendo (textualmente) "Perder la concentración". No supe qué responder. Cogí mis bártulos y me fui a trabajar a la Biblioteca Nacional, donde también hay mucha pulsión sexual latente, pero el lugar exige una mínima represión de sus formas de expresión.
Conclusión: en todas partes cuecen habas. Cómprate unos tapones, Sergio, o empieza a disfrutar de las torturas musicales de tu vecina, al menos hasta que caiga un aguacero de yuca y miel. Ojalá que llueva café!!!
Fecha: 30/10/2006 13:39.
Autor: S. del Molino
Fecha: 30/10/2006 14:02.
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Autor: Silvia
Mismamente este post.
O dile lo bien que canta, cuanto te gusta su voz jotera y lo mucho que oyes su conversaciones con las amigas:
- Jo tía, este mes no me viene...
- O sea, este color de pintalabios no me va nada...
en fin!
y puede que se corte un poquito y si no, siempre nos puedes contar qué hace ella, es como una musa ;)
Fecha: 30/10/2006 14:31.
Autor: S. del Molino
Fecha: 30/10/2006 14:45.
Autor: El futurible ingeniero
Fecha: 30/10/2006 20:18.
Autor: S. del Molino (como Bardo Asuracenturix)
Fecha: 31/10/2006 02:08.
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Autor: gilgamesh
Fecha: 31/10/2006 23:45.
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Autor: Ex-compañero de piso
- La del bajo y la del tercero se maman todos los programas que incluyan marujeo y morbo (los que te empiezan a gustar cuando te llega la menopausia). A toda hostia, por supuesto.
- Los andinos del primero, son exactamente iguales que los que describe Javivi. A ello, le añaden los festines con compatriotas las tardes del sábado y del domingo.
- El de enfrente gusta de recordarnos que tiene un JOM CINEMA con la Jungla de Cristal IX, que es en la que John McClain se carga a Bin Laden, porque estaba viviendo en Tennesse, y eso no pué sé.
Cuando estoy sólo en casa, y me levanto para el trabajo, pongo el Appetite for Destruction enterito. Que se jodan.
Fecha: 01/11/2006 03:47.
Autor: S. del Molino
Fecha: 01/11/2006 10:59.
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Autor: rosa
Fecha: 01/06/2009 14:29.



