LA IMBECILIDAD SATISFECHA

A David Trueba le ha tocado el turno en Carta blanca, el programa de La Dos que invita cada semana a un "bufandista" para que haga un poco lo que le venga en gana, con elegancia y tronío, a ser posible. Como David Trueba de televisión sabe un rato (que para eso firmó uno de los mayores monumentos catódicos patrios, de nombre El peor programa de la semana, con un impagable Wyoming dando el rostro), decide llevarse a Forges para tener una colegueo-entrevista. Forges es como una buena tortilla de patatas: siempre queda bien y sólo disgusta a los melindrosos y a los cursis. De entre la gran cantidad de frases que don Antonio Fraguas se ha llevado ensayadas de casa -pero ha dejado caer como si se le acabaran de ocurrir- me quedo con esta: "Hay gente a la que no deberían permitirle reír si no aprende antes a reírse de las tonterías que dice". Como si me precipitara hacia una muerte rápida, en ese momento han pasado ante mis ojos 648.303 ejemplos de personas que trato, conozco o padezco y que deberían aplicarse ese cuento.
No, no voy a hacer el chiste fácil. Os juro que no había pensado en Acebes ni en Ansar. Ni siquiera en Montilla (qué mal fario me da este charnego con pinta de ser el chivato de la clase, por cierto). No, pensaba más bien en esos predicadores de barra de bar, en esos tiranos domiciliarios, en esos racistas de baratillo con los que nos cruzamos cada día. Son nuestros vecinos, nuestros cuñados, nuestros jefes... ¡hasta nuestros padres, si me apuráis! Cuánta gente pequeñita y mezquina hay suelta, ¿verdad? En cuanto se levanta el sol con un mínimo de alegría, ellos brotan como setas buscando amargarnos la existencia. Cuánto malapata y cuánto ignorante.
"Ay, hija mía, cada día soporto menos la ignorancia", oí decir con voz de hartazgo infinito a la madre -profesora universitaria y escritora frustrada, para más señas- de una vieja amiga. Hay días que la entiendo. La ignorancia, cuando aparece en su forma satisfecha, que es la más común, primero irrita, y después, fatiga. Cansa mucho. Hoy -sí, precisamente hoy- estoy muy fatigado. Me gustaría que los culpables de mi fatiga se dieran por aludidos, pero los ignorantes sólo se sienten aludidos cuando no se les alude. Si no fuera así, ¿qué clase de ignorantes serían?
Los ignorantes son como los zombies: van a por tí y parecen fáciles de vencer, pero cuando les tumbas con un par de sopapos dialécticos, se vuelven a levantar, y se dirigen hacia tí como si no recordaran las dos leches argumentales que se acaban de tragar. Les vuelves a tumbar y ellos vuelven a por tí. Hasta que desistes y dejas que te coman el cerebro por puro abatimiento. Ganan por puntos. Dicho con el sabio vulgo: se acaba el camino y sigue el tonto. Cuando te cruzas con uno de ellos, lo mejor que puedes hacer es esquivarlo o sufrirlo en silencio como una hemorroides.
Yo considero el humor como la prueba irrefutable de que hay vida inteligente en un cuerpo humano. Es más necesario el humor que el oxígeno. Y aunque la tele nos quiera hacer creer que en la atmósfera sobra, lo cierto es que es un bien escaso. Muy escaso. Y no deberíamos permitir que cuatro bocazas malapatas se lo apropiasen. Así que deberían aprender de Forges o dejarnos en paz y no sofronizarnos ni en casa ni en el curro ni en el bar. Que bastante tenemos con lo que tenemos como para aguantar encima runrunes de imbéciles satisfechos.
Por cierto, para mí, el icono, faro, luz y guía de esos imbéciles satisfechos es Luis Aragonés. Tiene la arrogancia y la mala educación de los más nobles necios que han pisado este mundo. Me resulta muy desagradable su presencia. Me fatiga. Él y todos los que son como él.
Ya está, ya me he quedado a gusto. ¿Podemos hablar ahora de otras cosas? Gracias por leer.
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Autor: Anakrix
Fecha: 03/11/2006 01:00.
Autor: S. del Molino
listos buenos
listos malos
tontos buenos
tontos malos
La mayoría se situa en el primer bando. Algunos cínicos, en el segundo. Y sólo alguien con graves problemas de autoestima (de psicólogo, vamos) se situaría en uno de los dos últimos. Por eso, ningún imbécil satisfecho que lea este post se reconocerá en él.
Fecha: 03/11/2006 01:16.
Autor: Javivi
Tanto como Forges, oiga. El humor y la ironía son bienes muy preciados, aunque no haya ningún Premio Nacional al humor inteligente, ni siquiera un mísero Premio Nobel. Gracias por recordárnoslo, Sergi.
Fecha: 03/11/2006 09:02.
Autor: Chewi
Comparto, eso si, (con Forges y contigo) la estupidez en voz alta. Al ignorante que se jacta de saber todo de todo y que trata de convencerte de su maravillosa e imbecil filosofía de... de... de todo porque de todo tiene opinión filosófica.
Supongo que ese "¿Podemos hablar ahora de otras cosas? " era para pasar de largo rápidamente del tema, cosa que no se consigue con comentarios como este. Quizá sea yo una de esas tontas malas, entonces :)=
Besos!
Fecha: 03/11/2006 09:56.
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Autor: Rondabandarra Abundio
Saludos.
Fecha: 03/11/2006 10:56.
Autor: S. del Molino
Javivi, gracias por la recomendación.
Fecha: 03/11/2006 11:42.
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Autor: Severiano Delgado
Por cierto, "Allegro ma non troppo" está publicado en español, primero por Crítica y luego por Grijalbo. Han tenido el buen gusto de dejar el título en italiano. Gracias por la sugerencia.
Fecha: 03/11/2006 17:06.



