ARTE Y ARTESANÍA

Un día, las lentillas me estallarán en los ojos, porque veo cosas que me obligan a frotármelos tan fuerte, que se me harán añicos. Flipo con el morro que gastan algunos. Comienza el programa de televisión de Sergi Arola en Canal Cocina. El tío se planta más chulo que un ocho frente a la cámara y dice con media sonrisita: "La gente cree que los cocineros que nos dedicamos a la cocina creativa no sabemos hacer ni un caldo. Pues no es verdad". Y acto seguido, se pone a pelar verduras para demostrar cuán equivocado está el vulgo que atasca sus arterias en tascas inmundas. Trata a las verduras tan mal, las destroza con tan poca finura y compone un consomé tan poco apetecible (¡con salsa concentrada de carne en vez de carne de verdad!) que me dan ganas de apagar la tele. Pero sigo, porque mi masoquismo no conoce límites. Y lo que veo es a un cocinero bastante torpe, al que le cuesta pelar y picar cebollas, que no parece distinguir unos cuchillos de otros... Llego a la conclusión de que, a Arola, hace muchos años que las tareas "menores" de la cocina se las hace un pinche andrógino y anónimo, que puede que ni siquiera esté dado de alta en la Seguridad Social. Es alucinante: pretende demostrar que domina las técnicas pese a ser "creativo", pero sólo logra quedar en evidencia, dando la razón a sus críticos. Y de postre, se fuma un puro para celebrar su genialidad.
No me cabe duda de que tras la máscara de la vanguardia se esconde mucho incompetente, y que eso pasa en muchas disciplinas, pero alucino con que dejen al descubierto su fraude. Sin embargo, todo estudiante de arte sabe que Picasso se dejó los ojos y las manos aprendiendo las técnicas "tradicionales" de su oficio para poder transgredirlas después. Sería escandaloso que un escritor neovanguardista fuera incapaz de contar una historia con cierto orden, respetando canónicamente el plantemiento-nudo-desenlace, pero ya me espero cualquier cosa. ¿Sabrá Frank Gehry distinguir un muro maestro de un tabique? ¿Podrá Luis Antonio de Villena componer unos sonetillos a la manera antigua? ¿Julio Medem es capaz de encuadrar y montar los planos que componen una secuencia sencillita? Después de ver lo visto, uno duda ya de todo.
En fin, yo mismo he recibido originales de individuos que se creen sublimes estetas del verbo y he perdido tardes enteras sanando sus maltratadas sintaxis y refrescando las más elementales normas de puntuación. Al fin y al cabo, ¿para qué quieren conocer la gramática, si ya tienen pinches, como mi propia personita, que les salvan los muebles? Yo sólo conozco el terreno literario-periodístico, pero si el panorama es extrapolable al resto de las artes, me pensaré muy mucho entrar en celebrados edificios vanguardistas, no vaya a ser que su autor haya olvidado las reglas de la resistencia de los materiales y todo su genio se me venga encima. Javier Marías, cuya efigie no figurará precisamente junto a la de Nebrija, se hacía eco hace poco de las quejas de sus amigos correctores y traductores editoriales, que reciben unos textos que dan asco. Si a ellos se deben los escasos errores que encuentro en los libros que leo, chapeau, y les transmito mi solidaridad más profunda, pues la de corrector es una de las tareas más ingratas del mundo impreso, pero una de las más necesarias. Hay veces en que me cojo tal cabreo ante algunos monumentos literarios depositados en la bandeja de entrada de mi correo, que archivo el original con ánimo de venganza. Como alguna vez tenga un problema con este tipo, se lo voy a restregar por su satisfecha jeta de cemento, pienso. Menos mal que siempre olvido dónde archivo los papelotes.
El desprecio por la técnica, por el amor callado al oficio, y por el ciudado y el mimo es marca de fábrica del siglo XX. En parte, es una reacción natural que responde a una sana actitud punk, pero ha sido legitimada por una industria que lo quiere todo y lo quiere ya, lo que termina siendo un fermento propicio para el fraude y los aprovechados. Sólo espero seguir teniendo la suficiente intuición para descubrir entre líneas lo que merece la pena de lo que no es más que puro humo. Lo tengo jodido, ¿verdad? Para empezar, Sergi Arola se puede ir olvidando de mí en cualquiera de sus miles de restaurantes. Al menos, hasta que aprenda a hacer un caldo. He dicho.
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Autor: gilgamesh
Y sobre Arrola, no te quepa duda: hace años que no toca un cuchillo, que para eso estan los pinches.
Es que tú también pides unas cosas...
Fecha: 06/11/2006 00:11.
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Autor: ENRIQUE
Fecha: 06/11/2006 14:24.
Autor: S. del Molino
Fecha: 06/11/2006 15:23.
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Autor: ENRIQUE
Fecha: 06/11/2006 16:47.
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Autor: Ex-Compañero de piso
Fecha: 07/11/2006 21:23.


