SIN NOSTALGIAS

Hoy he hecho dos cosas que hacía tiempo que no hacía: me he comprado El Jueves y he estado en Madrid. Lo malo es que he ido por motivos de trabajo, pero he encontrado un hueco para comer y tomar una cervecita con una queridísima, flamante y maravillosa amiga a la que tenía un pelín abandonada. Así que ha sido un día revival.
Llevaba tanto tiempo sin leer El Jueves que me he quedado muy sorprendido al ver que La Parejita (genial cómic de Manel Fontdevila) ha tenido un hijo, de nombre Óscar. Hay que ver: cuando los seguía regularmente, ni siquiera tenían afianzado su compromiso, y ahora están criando a un hijo y todo. Me he sentido fatal por haberme perdido el embarazo y el alumbramiento. Les debo algún regalo por el chaval. También Tato (genial cómic de Monteys, inseparable amigo creativo de Fontdevila) se ha echado novia y ya no lleva el lema "con moto y sin contrato" que acompañaba su cabecera tiempo atrás. Los personajes de cómic sientan la cabeza. En el caso de Tato me da un poco de pena, porque tener una pareja le distancia de su padre espiritual, que es el Tato de Chicha, Tato y Clodoveo, de profesión, sin empleo, que Ibáñez dibujó para el semanario Guay!, mito de mi infancia, cuya colección casi entera debe estar en algún lugar del trastero de mi madre. Al menos, he podido comprobar que uno de los viejos personajes no ha cambiado nada: Baldomero, madurito, feo y sin dinero. Sigue cuarentón, sigue viviendo con sus padres, sigue sin encontrar novia y ningún editor le publica su fantástica novela.
En Madrid llovía, y Madrid se pone insoportable cuando llueve. Después del chaparrón, la ciudad parece calmarse y da gusto pasear por ella, pero mientras cae agua, Madrid es odioso. Quizá por eso, esta vez, no he sentido la insufrible sensación que me domina el esófago siempre que voy. La última vez fue este verano, y necesito un par de paseos para sacudírmela del cuerpo. Según me han dicho, se llama "nostalgia" o "morriña", pero yo no entiendo de tecnicismos. Lo único que sé es que había llegado a hacerse tan previsible que se iba anunciando a la altura de Guadalajara. Pero esta vez, quizá porque iba con prisas o más concentrado en el curro, no he sentido nada. Ni flus ni flas. Como cuando te cruzas con un viejo amor que te dejó al borde del suicidio y que ahora sólo alcanza a despertar una educada indiferencia.
Me preocupa no sentir. Yo reivindico la nostalgia y los dioses del lar. Quiero que los lugares que han significado algo en mis avatares me devuelvan el eco de mi presencia pasada en forma de nostalgia. No quiero pasear indiferente por las calles. No quiero que el paisaje se convierta en decorado. Pero parece que llevo camino de perder mi capacidad nostálgica. Quiero pensar que la he trasvasado a las personas, porque el reencuentro con mi amiga sí que me ha emocionado (joder, no soy de piedra). Quizá me he vuelto humanista. Quizá me importan una mierda los sitios y ya, por fin, sólo me preocupan las personas que los habitan.
Pues que no dejen de habitarlos, porque si lo hacen, perderán todo su sentido para mí.
Comentarios » Ir a formulario
![]()
Autor: gilgamesh
O quizá sea una forma de negar el tiempo pasado, de sentirte que todavía estás por allí, que aquello te sigue siendo tan habitual como siempre, como si nada hubiera cambiado, que sigues siendo "el rey león" de tu propia jungla...
En fin, qué te voy a contar que no hayas dicho ya.
Fecha: 17/11/2006 00:41.
Autor: Anakrix
Fecha: 17/11/2006 00:57.
![]()
Autor: El Fary
"Hay 10 tipos de personas: los que saben binario y los que no"
Fecha: 17/11/2006 20:16.
Autor: El futurible ingeniero
Fecha: 18/11/2006 13:02.
Autor: Aurelio
A mi me pasa también eso con ciudades donde he vivido, aunque haya sido poco tiempo...
Fecha: 18/11/2006 13:41.
![]()
Autor: Cide
Recuerdo cuando entraban al bar y decían cosas como ¿Qué me das por dos duros? y el barman le daba un beso en la frente y se quedaba con los dos duros. Qué fantástico Ibáñez.
Fecha: 19/11/2006 10:48.



