COSAS DEL TALENTO

Me llama un amigo para comunicarme que le acaban de dar un importante premio en Madrid. Como todavía no hay notificación oficial, me pide que no lo divulgue (en cuanto la haya, lo gritaré bien fuerte, claro), pero el alegrón que me ha dado no me lo quita nadie, en unos días que, en lo personal, han sido prolijos en pésimas noticias. Así que el reconocimiento a mi amigo, que todavía no se lo cree, es doblemente celebrado.
Para él han sido muchos años de discreto trabajo, de madrugadas disciplinadas que nunca se veían recompensadas. Sólo tres o cuatro buenos pares de ojos le han seguido con cariño a las duras y a las maduras, desde el comienzo, y se han acordado de él cuando ha querido tirar la toalla, reclamando su consejo y reconociendo lo mucho que le deben. Ha visto desfilar delante de él a una caterva interminable de mediocres, paniaguados, pelotas, analfabetos funcionales, equilibristas de la subvención y corruptos satisfechos. Y él, en lugar de amargarse, ha seguido trabajando, acumulando un acervo autodidacta impresionante, dominando su parcela y sorteando los mil baches cotidianos que la vida te planta cada día. En los últimos tiempos, en que por unas circunstancias en las que yo tuve algo que ver ha adquirido algo de notoriedad e influencia, la caterva que antes pasó sobre él, ahora le palmea la espalda y le atrae a su redil. Y por las mismas razones por las que antes le ignoraban, claro. Pero mi amigo no entiende de rencores ni de vanidades. Tiene demasiado trabajo como para perderse en minucias y ni siquiera repara en ellas. Soy yo, más sensible al agravio -sobre todo si el agraviado es amigo; si se me agravia a mí, me la suele sudar bastante-, quien se lo afea.
Cuando me ha llamado, he pensado en la modestia y en la percepción que tenemos de nosotros mismos. No fue él quien se presentó al premio, lo hizo otro amigo, porque él estaba convencido de que no lo iba a ganar. Pero convencido de veras, no por modestia. Es absolutamente inconsciente de su propio talento, y cree que los demás lo exageramos. Pero no es así. Le falta "automarketing" o algo parecido. Le falta creerse que puede. Y pienso en la cantidad de gente silenciosa y callada que habrá por el mundo, como él. Gente que pasará inadvertida porque no tiene un amigo que envíe su original a ningún sitio. Gente, quizás, amargada, con verdadero sentimiento de agravio, encerrada en covachas urbanas, ensayando la tópica estampa del fracaso. Del looser, esa figura que fascina a los norteamericanos. Pues ya no es así para él. Y yo respiro satisfecho.
Precisamente ayer vi un trailer de un nuevo programa de TVE presentado por... la Terremoto de Alcorcón, un engendro que por lo visto hace mucha gracia, pero que a mí me parece el colmo de lo simple (no seré cool ni modelno, oigan). La Terremoto, el enésimo ejemplo de lo diametralmente opuesto a lo que mi amigo representa, viviendo a tutiplén por cuenta de los presupuestos generales del Estado. Despiden a 4.000 profesionales (por mucho que la mayoría estuvieran en sus mesas tocándose a dos manos sus dilatados genitales) y, acto seguido, contratan a la Terremoto. ¡Eso es gestión y lo demás, tonterías! ¿Para qué salir a buscar talentos como mi amigo? ¿Para qué esforzarse, si la Terremoto gusta a grandes, pequeños y medianos? Pues nada, que la Terremoto disfrute con salud las peinetas que le va a costear el sufrido contribuyente.
En fin, para qué seguir haciendo demagogia barata, si yo estaba contento con la noticia y sólo quería compartir mi alegría. Me cuesta mucho morderme la lengua y no dar su nombre y el título de su fantástica obra premiada (que no es exactamente literaria; al menos, no estrictamente), pero la voy a mantener mordida.
foto: sí, es ella. Y sus fans son miles y miles. Cuando a este país le da por algo, mira que es pesaíto.
Comentarios » Ir a formulario
![]()
Autor: Cide
Fecha: 25/11/2006 20:23.
Autor: S. del Molino
Fecha: 26/11/2006 19:25.
![]()
Autor: Ángeles
No soporto a esa "señora", no veo esos programas pero ese tipo de personajes me recuerda a la España más casposa y hortera de los años 70.
Fecha: 27/11/2006 08:40.
![]()
Autor: Alberto
P.D.- creo que se de quien estas hablando pero como este es tu blog no te preocupes que no digo nada, salu2
Fecha: 27/11/2006 10:00.
![]()
Autor: Sivrada, A.
Lo bonito, y lo mejor de todo esto, es al final a tu famoso y talentoso amigo oculto lo ha descubierto un premio que, como tú bien sabes, tiene mucho de azar.
Por cierto, me alegra ver en tu blog al gran Cide, al que seguía antes por los blogs, pensaba que se había ido de la ciudad o que se había cansado de ser el mejor navegante de Aragón.
Un saludo...
Fecha: 03/12/2006 13:17.
Autor: S. del Molino
Fecha: 03/12/2006 17:31.
![]()
Autor: Cide
Bueno, dejando aparte el halago, reconozco no saber quién es Sivrada. Al menos no la reconozco con ese nombre. Si me ha seguido, ha sido muy discreta.
Sobre los premios, tengo mi propia opinión. "La fiera literaria" pidió por carta al ministerio de cultura que regulase los premios, y pusiera unas condiciones para dar premios y llamarles literarios. Al fin y al cabo, incluso la telévisión pública da minutos a unos premios como los Planeta, que sólo sirven de promoción a un producto que, a menudo, no tiene la categoría de literario. Vamos, que no siempre triunfan los que lo merecen. De hecho, es raro que así sea. Pensad que vende más discos Bisbal que Carmen París.
Fecha: 04/12/2006 10:00.
Autor: S. del Molino
Fecha: 04/12/2006 10:05.



