LA MODA DEL SINSOMBRERISMO

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Hace un tiempo, dejándome los ojos en el microfilm de Heraldo, encontré un reportaje maravilloso titulado más o menos así (cito de memoria): "La manía del sinsombrerismo amenaza con destruir toda una industria española". Era octubre de 1934, y mientras los mineros y los soldados andaban a bombazo limpio en Asturias y en el resto del país estaba liada la marimorena, el genial redactor de Heraldo decidió hablar de cosas más interesantes. Como la mayoría del maravilloso periodismo español de los años 30 (qué bien escribían los jodíos), el reportaje está redactado en primera persona y en tono de soflama editorializante. Indignado, el reportero recorre varias sombrererías de Zaragoza, donde sus dueños se quejan amargamente de lo poco que venden desde que se ha difundido la manía de no llevar sombrero. Entre tienda y tienda, el periodista enumeraba la cantidad de señoritas de buena familia con las que se cruzaba y que llevaban el pelo al descubierto. Por no hablar de los jovenzuelos, claro.

La pieza me pareció genial y la archivé en el cajón donde guardo los recortes surrealistas por si en el futuro podía ser aprovechable. Casi me había olvidado del asunto hasta que esta semana, leyendo La guerra incivil de Forges, me encuentro con una viñeta en la que se reseña una conferencia de Federico García Sanchís pronunciada el mismo año 1934 y titulada "La moda del sinsombrerismo". Según Forges (y no es una broma, está en la parte seria y documentada de la viñeta), el tal García Sanchís dijo que 30.000 familias españolas (ni más ni menos) estaban abocadas a la miseria si los jóvenes seguían empeñándose en militar en el sinsombrerismo. Si así fuera, la reconversión de la industria del sombrero habría sido más traumática que la de los astilleros y la minería juntas, pero dejémoslo en que García Sanchís exageró un pelín.

Pero lo importante no son las cifras. Dos referencias independientes sobre el sinsombrerismo de 1934 indican que aquello era algo más que el capricho de un redactor ocioso que no sabía cómo llenar sus cuartillas del día. El sinsombrerismo era un tema candente de debate en la sociedad española de ese año. Visto lo visto, me ha picado la curiosidad, y aprovechando las posibilidades interneteras, me he dado un garbeo por la red para ver qué encontraba sobre el particular, y he aquí el resultado de mis magras pesquisas. Efectivamente, el asunto es más gordo y tiene más trasfondo de lo que aparentaba a simple vista.

Hay varias teorías sobre el sinsombrerismo. Una dice que el asunto surgió en la Residencia de Estudiantes de los años 20 y que fue una trastada de tres amigos residentes: las pintoras Maruja Mallo y Margarita Manso, y el poeta Federico García Lorca. Los tres decidieron empezar a salir a pasear por el Prado y los sitios "bien" de Madrid con la cabeza descubierta, con el evidente propósito de provocar y dar que hablar. La juventud bohemia de la capital no tardó en imitarles y, poco a poco, el ejemplo fue cundiendo. La norma social dictaba que caballeros y damas debían ir cubiertos en la vía pública, y que los caballeros debían descubrirse en el interior de los edificios, no así las señoras. Ir sin sombrero por la calle significaba ser moderno y del siglo XX, y era además un acto de rebeldía contra los carcas, que se mostraban asaz irritados ante actitudes tan miserables.

Hay otra teoría más interesante (y quizá más plausible) que dice que el asunto tiene que ver con el sufragismo y el comienzo del feminismo, y que fueron algunas mujeres intelectuales, como la socialista Margarita Nelken, quienes empezaron la moda, como un claro gesto de desafío político. Las mujeres que rehusaban cubrirse estaban lanzando así un contundente pero sutil mensaje de valentía y coraje.

Esta teoría viene avalada por una entrada de la Enciclopedia de Educación y Mundología, escrita por Antonio de Armenteras en 1959 (libreros de viejo, estoy dispuesto a entregarles a uno o dos familiares míos a cambio de un ejemplar: si hay algún librero de viejo en la sala, que se ponga en contacto conmigo. Es urgente y pago al contado), en la que lamenta que la moda del sinsombrerismo surgida en los años 20 haya tenido tanto éxito y ya sea raro ver a una señora por la calle tocada con un lindo sombrero. Según Antonio de Armenteras (citado de cuarta mano, claro está, no tengo el libro), el cine y los espectáculos de masas, donde no se podía llevar sombrero porque impedía la visión, influyeron también en que la prenda cayera en desuso.

Y esto son pesquisas de andar por casa, cuatro datos sueltos. En cuanto tenga un poco más de tiempo seguro que encuentro algo de más enjundia. ¿A que mola?

10/12/2006 00:04 Autor: SERGIO DEL MOLINO. Enlace permanente. Tema: Intrascendencias.

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Autor: Javivi

Un dato más, y revelador. En la posguerra, uno de los anuncios que más éxito tuvo en Madrid fue el de una sombrerería que, a mitad camino entre la publicidad, el aprovechamiento y la soflama política, anunciaba sin pudor: "LOS ROJOS NO LLEVABAN SOMBRERO". Puede imaginarse, con el clima de terror y violencia impuesto por la dictadura, en particular en la posguerra y más en particular en Madrid, que las ventas de sombreros se dispararon.

Fecha: 10/12/2006 00:13.



Autor: Anónimo

Muy revelador. Mil gracias, Javivi. ¿Podrías pasarme por mail (sdelmolino@heraldo.es, por si lo has perdido) la referencia del libro o el artículo donde aparece citado, si la tienes más o menos a mano? Zankius.

Fecha: 10/12/2006 00:27.


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Autor: Cide

Qué post más interesante. Esto te tiene que dar para un reportaje mucho más extenso. Lo espero con ansia.

Fecha: 10/12/2006 16:11.



Autor: Anakrix

Muy bueno, Sergi! Nunca se me hubiera ocurrido que esto de ir con la cabeza descubierta sea un homenaje a la libertad!!

Fecha: 11/12/2006 10:54.


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Autor: Luis

Cordiales saludos.
Yo tengo el libro de Armenteras y leído, no en venta, claro. Si quisieras algo en concreto, me lo dices.
Más saludos.

Fecha: 14/10/2008 12:37.


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