Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2006.
Resumen
- 01/04/2006 15:23 - LOS SIMPSON EN CARNE Y HUESO
- 01/04/2006 17:01 - A DIVULGAR, A DIVULGAR, HASTA ENTERRARLOS EN EL MAR
- 02/04/2006 16:10 - EL MES MÁS CRUEL
- 03/04/2006 13:06 - VOLARE, OOOOOH!
- 05/04/2006 16:53 - VISITAS DE ULTRAMAR
- 06/04/2006 16:07 - ESTRAPERLO LIBRERO
- 07/04/2006 12:42 - SE ABRE LA VEDA
- 10/04/2006 18:26 - STRANGEHAVEN
- 11/04/2006 16:38 - PERSONAJES DE MARIO PUZO
- 12/04/2006 17:10 - EXASPERADO PANSEXUALISMO
- 12/04/2006 20:02 - CALCULÍN, EL NUEVO MITO ERÓTICO
- 12/04/2006 21:52 - MÁS HISTORIAS DE LA MAFIA
- 16/04/2006 18:14 - EL CEMENTERIO VIEJO DE SAINT JEAN PIED DE PORT
- 17/04/2006 10:55 - ¡HE GANADO MEDIO POLLO!
- 17/04/2006 12:28 - LAS FEROMONAS DEL DOCTOR NICK RIVIERA
- 17/04/2006 16:42 - MORADO REPUBLICANO EN TOULOUSE
- 18/04/2006 00:00 - EL ANTROPÓLOGO ASTERIX
- 19/04/2006 23:58 - LA VIDA, POR SOMERSET MAUGHAM
- 21/04/2006 17:27 - ¡YA TENEMOS UTONÓMICA!
- 22/04/2006 12:50 - CRÍTICOS
- 22/04/2006 15:54 - CANÍBALES DE BARATILLO
- 23/04/2006 16:28 - ALIDA VALLI
- 23/04/2006 22:28 - NORTE Y SUR
- 24/04/2006 12:40 - FÁBULA DE LA BARONESITA Y EL ALCALDE
- 25/04/2006 01:21 - ABRIL ES EL MES MÁS VIOLENTO
- 26/04/2006 21:03 - DE TAL PALO, TAL ASTILLA
- 27/04/2006 12:35 - LOS SITIOS DE ZARAGOZA
- 28/04/2006 00:02 - JUSTO CASTIGO A MI MALDAD
- 29/04/2006 00:04 - EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN
- 30/04/2006 17:24 - RECETAS DE COCINA LITERARIA
01/04/2006
LOS SIMPSON EN CARNE Y HUESO

Noticias frescas para los amantes de Los Simpson. Hace unos días, el blog amigo de Rondabandarra colgó un vídeo promocional de la televisión británica en la que actores de carne y hueso emulaban la cabecera animada de la serie. Hoy, la agencia OTR/Press ha pasado esta crónica que pego íntegramente:
’LOS SIMPSON’ SE VUELVEN DE CARNE Y HUESO EN LA APERTURA DE SU ÚLTIMO EPISODIO
- Ya se han emitido 371 capítulos y sus creadores han prometido dos temporadas más, hasta la 19
MADRID, 1 (OTR/PRESS-Juan Rodríguez Millán)
Los Simpson , la familia más famosa de la televisión, cobra vida y se convierten en personas de carne y hueso. Fox emitió en el capítulo del pasado domingo una apertura distinta, rodada con actores reales, imitando la que hemos visto durante los últimos 16 años. Es un producto de la cadena británica Sky One, que formaba parte de una campaña de publicidad que gustó tanto a los creadores de la serie que decidieron emitirla en Estados Unidos. Una iniciativa más para mantener viva una serie que promete no morir. Matt Groening y su equipo ya han firmado para hacer dos temporadas más, con lo que serán al menos 19.
Homer, Bart, Marge, Lisa y Maggie ya tienen un referente de imagen real. Todo comenzó en 2004. La cadena británica Sky One ideó una campaña de publicidad para la serie que consistió en recrear la apertura animada de la serie con actores de carne y hueso. La idea tuvo muchísimo éxito y el vídeo se convirtió en uno de los mails que más rápidamente circularon por todo el mundo. Los creadores de ’Los Simpson’ se mostraron encantados, y decidieron colocarlo como apertura de su último capítulo.
"La respuesta a este trailer ha sido increíble, nunca nos hubiéramos imaginado que fuera tan grande, es fantástico", explicó un portavoz de Sky, encantado por la acogida que ha tenido en Fox. "Estoy sorprendido de que haya gente que quiera ser conocida por parecerse a nuestros Simpson’, afirmó el productor ejecutivo de la serie, Al Jean.
¿HABRÁ PELCULA?
¿Es este corte un adelanto de la película de imagen real de ’Los Simpson’ de la que tantos rumores se han podido leer en Internet? Parece que no. Fox tiene reservado desde hace tiempo el dominio ’www.simpsonsmovie.com’, pero ése es sólo uno de los más de 200 que tiene registrados en previsión de futuros proyectos. Parece más factible que esa versión en pantalla grande acabe siendo animada. A comienzos de marzo se habló del comienzo de los trabajos de preproducción. En caso de ser cierto, podría llegar a estrenarse en 2008.
Lo que está claro es que ’Los Simpson’ tiene cuerda para rato. En España, Antena 3 está emitiendo la temporada número 16, y ya ha comprado los derechos para seguir con esta mítica serie en antena. En Estados Unidos van por la temporada número 17 (el capítulo en el que se incluyó la apertura de imagen real nada menos que el 371) y los creadores de la serie, con Matt Groening a la cabeza, han firmado ya con la Fox para realizar dos temporadas más.
PD: Diga lo que diga este teletipo, ¡habrá peli de Los Simpson en 2007! La Fox ya ha emitido un anuncio de 25 segundos anunciándola. Confieso que me da un poco de miedo, porque puede terminar de destrozar el espíritu de la serie. Por favor, Matt Groening, no la cagues y haznos disfrutar.
A DIVULGAR, A DIVULGAR, HASTA ENTERRARLOS EN EL MAR
Leo hoy en El País un texto firmado por José Vidal-Beneyto, sociólogo de formación y viejo profesor en París, pero periodista de profesión. Es decir, que, como periodista, el señor Vidal-Beneyto se gana la vida (como hacemos muchos otros) comunicando de forma asequible, comprensible y eficaz las complejas aristas del mundo cotidiano, valiéndose para ello de una herramienta viejísima: el lenguaje. Pues así empieza Vidal-Beneyto un comentario de opinión titulado "Marzo del 2006 no es Mayo del 68 / 1". Coged aire, que las palabras de menos de cuatro sílabas escasean:
"Las ciencias de la comunicación nos ofrecen un razonable patrimonio de conocimientos de fiabilidad limitada, pero suficientemente contrastados para que su utilización sea imperativa para cuantos tienen que ver con el mundo de los medios. La ignorancia de ese patrimonio y la urgencia propia de la actividad periodística conduce a una lectura con frecuencia falseada de los aconteceres de los que se da noticia. Y así, el tratamiento de la información en base a la categoría psicosocial de la manipulación, tan en uso hace 30 años, ha sido sustituido por el estudio de la producción de la realidad mediática. No se trata pues de estudiar la modificación por parte del poder de las noticias y los comentarios, sino de los mecanismos que utilizan esos poderes para crear y difundir los contenidos que convienen a sus intereses. Lo que se traduce en la producción de una realidad mediática que ocupa el lugar de la realidad acontecida. A lo que hay que agregar la capacidad de condicionamiento analítico que tienen los estereotipos dominantes en cada contexto sociohistórico concreto, a los que no es fácil que puedan sustraerse los informadores."
¿Qué, cómo se os ha quedado el cuerpo? Yo todavía tengo vibrando mi "razonable patrimonio de conocimientos de fiabilidad limitada", que supongo que andará perdido en algunos viejos apuntes que usé para hacer avioncitos de papel en la cafetería donde me dedicaba a desarrollar una "lectura falseada de los aconteceres de los que se da noticia". Eso es periodismo, sí señor: al grano, sintético, exento de jergas pseudocientíficas, con estilo y gancho. Pero, vamos a ver, alma de pollo, ¿cómo pretende enmendar la plana a la profesión echando por tierra en un solo párrafo los principios básicos que la sustentan? Quizá, en una lejana y olvidada juventud, Vidal-Beneyto leyó el Juan de Mairena. Quizá debería ahora revisitarlo para tomar conciencia de los diversos y prolijos procederes que pueden adoptarse al abordar el hecho informativo en sí, especialmente si son hechos consuetudinarios que acontecen en la rúa. O, dicho con lenguaje poético: que vuelva a leer el Juan de Mairena para coscarse de que se pueden chamullar las cosas llanamente sin perder la finura en el decir.
(Todo esto me recuerda tediosas e insufribles horas en las que un periodista frustrado llamaba "masas informativas" a los breves de los periódicos, "unidades audiovisuales contextualizadas" a las piezas de un telediario y "primer nivel de lectura" a los putos titulares de una revista, sin que por ello los breves, las piezas del telediario y los titulares dejaran de ser simples breves, fugaces piezas y malditos titulares. Por cierto, me hubiera gustado ver a muchos de estos eruditos a la violeta redactando "masas informativas" o editando "unidades audiovisuales contextualizadas" a las diez de la noche, con un jefe histérico pidiéndote la página a gritos y después de todo un día trotando por la calle con un cuaderno y una grabadora en la mano. Habría que verles currando, que diría mi querido Michel, a ver cómo se libraban entonces del "condicionamiento analítico que tienen los estereotipos dominantes en cada contexto sociohistórico concreto". Porque yo le puedo decir cómo se libra de ese "condicionamiento" un periodista: entendiendo que cualquier texto que tenga que ser leído varias veces para vislumbrar su significado es impublicable en un periódico.)
02/04/2006
EL MES MÁS CRUEL

¿Abril es el mes más cruel? Dicen algunos que saben lo que dicen que la primavera dispara el número de suicidios. Al desgraciado le jode ver gente feliz que le recuerda su maldita desgracia. Un desgraciado entre caras largas y abrigos gruesos azotados por el cierzo pasa desapercibido, pero entre camisetas de tirantes, escotes en flor y niños en los columpios es como una verruga en la cara de Scarlett Johanson. Desentona, sabe que no debería estar ahí, entre tanto asqueroso buen humor, y se quita de enmedio.
¿Sería abril cuando Rosendo escribió esta canción mientras fumaba un paquete de Ducados? Quizá no sea la más bella poesía. Quizá ni siquiera se le acerque, pero a mí me encanta. Quizá porque la he mamado desde crío. Ahí va, una pedazo de canción:
¡QUÉ DESILUSIÓN!
Sé que no estoy en mi juicio
y que me falta inspiración.
Todo me saca de quicio,
¡qué desilusión!
Odio salir a la calle
y hiede la televisión.
El rock and roll es un arte,
¡qué desilusión!
Es sólo una canción
y me siento mejor.
Es sólo una canción
y me siento mejor.
Soy compañero de nadie
y viajo solo en mi vagón.
No encuentro un soplo de aire,
¡qué desilusión!
Soy pregonero del negro
y tengo en cama la opinión.
Sé que no existe el infierno,
¡qué desilusión!
Es sólo una canción
y me siento mejor.
Es sólo una canción
y me siento mejor.
Foto: Tony, Ramiro y Rosendo, en Madrid ("Es una mierda este Madrid, / ni las ratas pueden vivir"). "Leño, pa siempre".
03/04/2006
VOLARE, OOOOOH!

De vez en cuando -supongo que cada vez que pierden una maleta o pierden una conexión y se quedan ocho horas tirados en una terminal de las Islas Vírgenes-, los cotizados predicadores con jeta de los periódicos (por la fotito que suele acompañar sus textos, mucho más favorecedora que la que tengo yo aquí en el blog), también llamados columnistas, dedican su rincón a echar pestes de las compañías aéreas, del aeropuerto de Barajas o de lo feos que eran los azafatos que les han tocado en suerte. Y quedan bien. Es de buen tono. Todos pensamos: "Es verdad, cuánto hijo de puta volador hay por ahí suelto. ¡Con lo bien que se viajaba en diligencia o siendo porteado por diligentes chinos mientras disfrutábamos de nuestras pipas de opio!". Esta semana ha sido Carlos Ruíz Zafón en el Magazine de La Vanguardia, con un artículo titulado Air Merde.
Para caer bien en una reunión social hay que convenir en que volar es horrible: la gente en los aeropuertos es fea y habla demasiados idiomas, las compañías rompen y pierden maletas sistemáticamente, las azafatas son unas bordes asexuadas, los aparatos son cochambrosos y parece que buscan las turbulencias premeditadamente, las pelis que proyectan insultan gravemente la inteligencia y la comida es rancho de soldadesca, por más que en los sobrecitos del aceite ponga que la ha cocinado Ferran Adrià. Desde luego, no seré yo quien rompa una lanza en favor de corporaciones tan repugnantes como las líneas aéreas, pero a mí es que me gusta volar, aunque es un vicio que tengo que confesar en voz baja, para no parecer un degenerado.
Tengo amigos a los que les da miedo y, después de facturar, se drogan con pastillas para pasar el mal trago en un soportable colocón. Una amiga dice que los aeropuertos son lugares siniestros, como tanatorios del aire, y los aviones, ataúdes con alas. Si se te ocurre hacer un chiste sobre la peli Viven en esos momentos, el que puede acabar en un ataúd eres tú. Otro amigo siempre piensa que no va a sobrevivir al aterrizaje porque no se fía de un aparato que toca tierra a más de 300 kilómetros por hora. El corazón de Cris no vuelve a latir a ritmo normal hasta que no ve su maleta apareciendo en la cinta de equipajes, pues siempre piensa que se ha quedado tirada en algún charco de la pista.
Yo soy consciente de todo lo horrible que puede resultar volar. Lo único que llevo mal son las tediosas esperas. Un error en la reserva nos mantuvo unas seis horas tirados en el aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires y yo creía que me iba a comer los higadillos de algún azafato, pero, salvo imprevistos, disfruto de los viajes, lo que me convierte en un bicho raro. Si tengo que esperar en el aeropuerto, me parece estupendo: tiempo para leer. Y, si estoy en una terminal extranjera, tiempo para comprar mamarrachadas a los amigos. Luego, en el avión, se dirá lo que se quiera, pero plantarte en la otra punta del mundo en diez horas me parece una maravilla. Comer en Madrid y cenar en Nueva York me sigue pareciendo digno de asombro, qué quieren que les diga. Vamos, que tendrá sus cosas y sus miles de abusos, no digo que no, pero el hecho en sí de volar me encanta, lo disfruto.
¿Tengo remedio, doctor?
05/04/2006
VISITAS DE ULTRAMAR

Una pifia telefónica me ha dejado sin ADSL y con un cabreo considerable con los señores de Wanadoo. Creía que hasta ahora me estaba librando de engrosar el colectivo de consumidores agraviados, pero ya me veo formando parte del montón. Los complejos entresijos de las redes de alta velocidad ocuparon gran parte de mi martes de descanso, que se preveía plácido y onanista.
Menos mal que hoy he recibido dos alegrías. Dos visitas inesperadas que animan mi vuelta al trabajo. Como una aparición, mi amiga I. se ha dejado caer por las orillas del Ebro directamente desde Mineápolis, para alegría de quienes la queremos. Vuelve a España por unos días para un triste asunto, pero aprovecharemos para ponernos al día entre desmedidas dosis de alcohol. Ella dice que está embarazada -así que beberé yo por los dos-, pero no se le nota nada, por lo que sospechamos que nos miente. Insiste en que ha aprovechado el viaje para hacerse una ecografía, porque allá por las Américas deben estar escandalosamente caras, y lo que dice llevar dentro parece ser una niña española que nacerá entre gringos. Sigo sin creérmelo. Para mí, I. siempre será la alegre carcajada de las madrugadas de invierno, cuando ya se nos habían acabado los bares y sólo su casa y su bien surtido mueble-bar me acogían hasta que el sol decía basta. Lo siento, no la veo de madre. Ya me resultó bastante duro asistir a su boda -tanto, que no me quedó más remedio que emborracharme-. Lo de ahora es demasiado.
Y hoy también he visto -y presumo que esta noche cenaré con ella- a M., nuestra anfitriona bonaerense, la cicerone que hizo de nuestra excursión argentina una delicia. Nuestro enchufe en el mundo austral. M. lleva un tiempo dando vueltas por Europa y va a pasar lo que le queda de viaje en Zaragoza, ciudad que ya conoce y le encanta. Nunca he comprendido por qué a la gente de fuera le suele gustar tanto Zaragoza, pero se lo pasan en grande. Argentinísima, ya ha conquistado a todo el mundo con su acento tanguero y su amabilidad porteña, aunque a mí me ha recriminado los pelos y las barbas que llevo, más largos que cuando estuve en el otro lado del Charco. "Sergio, vos estás hecho un Neanderthal", me ha soltado la muy perra. Lástima que ella esté estupenda y no pueda devolverle el "cumplido".
Para completar el trasiego oceánico, mi tía ha aterrizado desde la Caracas donde vive desde hace décadas, y ha vuelto a negarse a cocinarme un zancocho o unas arepas. No hay forma de que me haga un maldito plato criollo. "¿Mi madre, cocina criolla? -dijo una de mis primas en otra visita-. Pero si no le gusta nada. Allá siempre está haciendo guisos españoles". Una lástima, ciertamente. Mi estómago se lo pierde.
Así que ando un poco desbordado con tanto transatlantismo. América está demasiado presente en mi vida y eso debe querer decir algo. ¿Otro viaje? ¿Un cambio de aires? Ojalá creyera en los presagios. En fin, las visitas me han desviado de mis preocupaciones, porque yo pensaba escribir sobre la feria del libro viejo y sobre unos simpáticos panfletos de propaganda nazi editados en Berlín en 1943 que he encontrado en una caseta. Los recuperaré para otro artículo.
PD: Atención, fans de Urgencias y de series de médicos, quedaos con este concepto: "hospital haunting" (caza de hospitales). Según cuenta I., que anda muy preocupada con este tema, en Estados Unidos lo habitual es que, durante el embarazo, vayas mirando tarifas de hospitales para parir como quien mira casas para comprarse. Los hay caros y baratos; con muchos servicios y con pocos; con cirujanos brillantes y con matasanos desaprensivos. En cualquier caso, la media de un parto sin cesárea está, siempre según I., en unos 6.000 euros. Y eso, subrayo, sin cesárea. Vaya fomento de la natalidad se traen por aquellos lares, ¿eh?
06/04/2006
ESTRAPERLO LIBRERO

Conversación escuchada el otro día en una caseta de la Feria del Libro Viejo (hasta el 9 de abril en Zaragoza).
Cliente: Es que tengo una habitación llena de libros de una herencia y quiero venderlos. No sé lo que valdrá aquello ni si tiene interés.
Vendedor-comprador: No se preocupe, yo voy y lo miro.
Un par de cosas me pasaron por la cabeza al escucharla:
1. Los libros que -supongo- con amor atesoró alguien (¿el padre del señor?) durante toda su vida no interesan a nadie. Son trastos de los que hay que deshacerse. Es triste.
2. Evidentemente, el librero tiene una perita en dulce frente a él. Si el heredero no tiene ni idea de lo que hay en esa biblioteca, el librero puede comprarla a precio de saldo. A poco que haya dos o tres libros medianamente raros y en buen estado, amortizará la inversión sin ninguna duda. Es triste que una biblioteca acabe malvendida al peso.
Pero así son las cosas. Gracias a la ignorancia de unos, a la picaresca de otros y a la codicia de todos, unos cuantos viciosos podemos escarbar en los cajones de las librerías de viejo. Los que acumularon esas bibliotecas particulares son unos sentimentales librescos, igual de ingenuos que los que rebuscamos en las casetas en busca de nuevas rarezas para los atiborrados estantes. Los estraperlistas del libro son el puente que nos une.
Algún bibliófilo impenitente debería escribir las historias de los libros de viejo. Por qué y cómo terminan en las casetas y en las destartaladas librerías de lance, por qué manos han pasado y cuántos kilómetros han recorrido.
Hay casos intrigantes. Esta semana he comprado unos panfletos de propaganda nazi editados en 1942 en Berlín en español, destinada a los españoles. Son fragmentos de discursos de Goering y Hitler para insuflar ánimos en un momento critico de la guerra, cuando el Eje todavía dominaba, pero su hegemonía en los frentes se veía amenazada por la reciente entrada en el conflicto de Estados Unidos. Es decir, un momento en el que los nazis tenían que meter la carne en el asador para que su retaguardia permaneciara con la moral alta. Pero eso es lo de menos. Lo que a mí me importa es: ¿cómo acaban esos panfletos en una caseta del centro de Zaragoza una tarde de primavera tantos años después? El librero, que por los títulos que exhibía parecía haber saqueado los fondos de la Fundación Francisco Franco, no me aclaró gran cosa. Los libreros de viejo, como los anticuarios, son gente reservada, que no se prodiga sobre sus fuentes de abastecimiento. Así que tendré que imaginar. Puede ser un buen relato: los libros nazis que pululan por el mundo.
Foto: Goering, autor de "Nuestra fe en la victoria", uno de los panfletos comprados esta semana.
07/04/2006
SE ABRE LA VEDA

A una semana escasa del 14 de abril, Jorge M. Reverte abre la veda memorialística esta noche con una serie llamada El laberinto español sin permiso del pobre Gerald Brenan. Empieza la competición, de aquí a final del verano, por ver quién recuerda mejor la República y la guerra civil. Lo que va a emitir TVE esta noche a las 23.30, un documental en color rodado entre 1936 y 1938, es de los pocos materiales inéditos que quedan por descubrir y exhumar.
Porque quedan pocos datos nuevos por conocer y falta mucho por hablar. Y, desde luego, hay mucha mala baba neofascistoide que combatir. Hace 20 años, el PSOE de Felipe González pasó de puntillas sobre el 50 aniversario del inicio de la guerra, perdiendo -premeditadamente- una oportunidad casi única para cerrar una maldita brecha enquistada en la convivencia de este país. Ahora se presenta una rara y preciosa segunda oportunidad, y este tren no hay que perderlo. No parece que vaya a ser así, pero hay inquietantes indicios de que se puede malograr la ocasión de hacer justicia y llamar a las cosas por su nombre.
Los histéricos corifeos de Jiménez Losantos, por ejemplo, ya se han puesto en guardia. Libertad Digital ya anda resumiendo las tesis de Pío Moa, según las cuales -y siguiendo a los ideólogos franquistas- los culpables de la guerra y la dictadura fueron aquellos que se atrevieron a soliviantar indebidamente a la gente de orden, a la que no le quedó más remedio que sacar en procesión al costista cirujano de hierro para arreglar las cosas. Y que se ande con ojo Zapatero, vienen a decir. Me resulta francamente hilarante que Zapatero, un señor de apariencia normal que podría ser tu sosegado vecino del quinto, sea percibido como un incendiario Durruti por toda esta gente. Porque si Zapatero es un rojo radical, ¿qué seremos los demás? ¿Terroristas nihilistas?
En fin, que la ronda de efemérides empieza esta noche con un documental inédito y un duelo de titanes entre Fernando García de Cortázar y Santos Juliá (imagino que como representantes cada uno de las dos Españas en disputa). Y seguirá el próximo 22 de abril con manifestaciones de recuerdo de la triste República. El 6 de mayo, además, la gente de Memoria para el Futuro (tinglado que surgió de la movida de Rivas Vaciamadrid de hace un par de años) han organizado una "verbena republicana" en la Ciudad Universitaria de Madrid, para recordar el espíritu lúdico y lúcido de aquellos ingenuos que creyeron poder construir un país libre y moderno, pero que no tuvieron en cuenta a la carcundia perseverante que deseaba lo contrario.
Yo voy a empezar de forma más discreta la celebración de aquella República que, inexplicablemente, muchos sentimos como nuestra. Y lo voy a hacer comiendo el plato más republicano que existe: el cocido, pero aderezado con morada lombarda en lugar de la monárquica e insípida col. A Pío Moa y a sus seguidores les recomendaría un plato más ligero, no vaya a ser que el cocido les repita y les provoque unos gases que acabarían apestándonos a todos.
10/04/2006
STRANGEHAVEN

Macondo, Twin Peaks, la aldea gala de la costa de Armorica gobernada por Asuracenturix, el pueblo sin nombre de Amanece, que no es poco, Cicely, Innisfree, Springfield y muchísimos otros sitios que me dejo en el teclado. Todos tienen en común ser lugares imaginarios e imaginados con precisión y método, que constituyen pequeñas comunidades pobladas por personajes peculiares y excéntricos que rigen su convivencia por reglas condicionadas por la magia o el absurdo. Son micromundos, universos paralelos. A veces quieres vivir en ellos, y en otras, quieres huir de sus horrores. Pero, por encima de todo, son un pie forzado que permite al creador que su obra fluya y avance todo lo que le dé la gana y que cuenta con mucha tradición en la literatura y en la cultura popular.
Ahora que estamos en Semana Santa y muchos han echado el cierre vacacional, hay que añadir un nuevo nombre a esta lista de adorables lugares de descanso: Strangehaven. Esta vez, el descubrimiento viene del cómic.
El inglés Gary Spencer Millidge empezó a publicar hace una década la saga de Strangehaven. Él se lo guisa y se lo come todo: guioniza, dibuja y edita, en un stress polifacético muy poco habitual en el mundo del cómic, donde la especialización parece imponerse con fuerza. La serie acaba de llegar a España de la mano de Planeta de Agostini, que ya ha publicado en español los dos primeros volúmenes (Arcadia y La hermandad) y está a punto de sacar a la venta el tercero (Conspiraciones). He devorado estos días los dos primeros tomos y ya he reservado el tercero en la tienda. ¿Hace falta decir que estoy enganchado?
Alex Hunter, el prota y héroe, intenta superar un hondo desengaño amoroso haciendo un viaje estival por la campiña inglesa. Una noche, desorientado y perdido, tiene un misterioso accidente y recala en un pueblo que no aparece en ningún mapa: Strangehaven. Allí le miman, una chica se enamora de él y se siente en la gloria bebiendo pintas de la excelente cerveza local en el pub, pero tiene que retomar su vida. Sin embargo, cada vez que intenta salir del pueblo, se pierde en las carreteras y acaba volviendo a él. Así que se resigna a vivir entre sus extraños e inquietantes habitantes, que le ofrecen un nuevo trabajo y una bonita casa.
Con un dibujo obsesivamente realista, Millidge trabaja mucho la expresividad de los personajes, tratándoles casi como actores. Los dibujantes, por lo general y salvo casos geniales, suelen manejar un repertorio limitado de "caretos" para expresar miedo, alegría, tristeza o asombro, pero Millidge individualiza sus trazos con preciosismo, buscando acomodo en cada personaje, trabajando cada una de las complejas emociones que sienten los vecinos de Strangehaven. Su hiperrealismo, que incluye el paisaje y los escenarios de las casas y de las calles, puede llegar a ser molesto por lo prolijo, ya que se documenta muchísimo, como atestigua la gruesa bibliografía que incluye al final de cada tomo. No deja nada al azar: construye un mundo, pero con bases sólidas. Si dos personajes toman té, se asegura de que la bolsita tenga la forma adecuada a la marca que menciona el guión hasta en su más mínimo detalle. A veces abruma tanta exactitud, que desvía la atención del hilo argumental.
Pero, salvo esa leve molestia, sólo puedo decir que la historia es sólida, que los personajes son redondos, interesantes y realmente oscuros -no misteriosos de cartón-piedra-. Strangehaven inquieta. Millidge ha logrado con esta saga crear un cómic con matices, alejado de comidas de tarro preadolescentes o de seudoinquietudes místicas. Millidge cuenta una historia y pone todos los recursos que conoce y los que va aprendiendo al servicio de ella.
Un gran descubrimiento, una obra diferente al grueso de lo que está expuesto en las tiendas de cómic. Strangehaven es un buen lugar para ir esta Semana Santa, si me permitís la osadía de recomendar algo.
11/04/2006
PERSONAJES DE MARIO PUZO

Ha caído Il Capo. La Cosa Nostra clama vendetta. Ha caído en Corleone. Hay que joderse. Con lo grande que es el mundo, cuarenta años buscando debajo de las moquetas de los despachos mejor amueblados de Italia y resulta que Bernardo Provenzano, el jefe supremo del crimen organizado siciliano estaba en Corleone, tan pancho, en mangas de camisa y disfrutando de esta primavera mediterránea. ¿La mafia está muerta? Que resuciten a Mario Puzo y que nos escriba otro libro, por favor, que andamos necesitados.
En Corleone, ni más ni menos. En las mismas miserables calles de donde el pequeño Vito salió corriendo y acabó embarcado en un buque rumbo a Nueva York a principios del siglo XX. En las mismas miserables calles que Michael, el hijo americano de Don Vito, utilizaba como refugio de las familias neoyorquinas que querían liquidarle. Hemos llegado a creer que Corleone es un escenario, que sus habitantes son extras y que Sicilia entera es un paisaje violento encuadrado por el ayudante de dirección de Francis Ford Coppola. Pero resulta que no, que la Cosa Nostra existe de verdad, y hay capos que dan órdenes, y comerciantes que pagan sin rechistar, y políticos que conceden o deniegan licencias obedeciendo a los capos, y policías que cobran sobresueldos, y... No es cosa de película, resulta que existe.
Lo pude comprobar en nuestro reciente viaje a Nápoles. Al igual que empezó a suceder en Euskadi hace menos de una década, tímidos y sobrios carteles empapelaban lugares poco visibles. Bajo las siglas de alguna organización de familiares de víctimas de la mafia, animaban a los ciudadanos a denunciar, a no dejarse amedrentar, a acudir a alguna asociación donde les apoyen. Mientras estábamos en Italia, se convocaron varias manifestaciones de repulsa al crimen. La sombra de la Camorra era más que palpable hasta para el turista. Existe. La mafia existe, y no sólo en el ayuntamiento de Marbella.
Y, sin embargo, cuando leo en el teletipo la noticia de la captura de Provenzano, me viene a la cabeza la banda sonora de El Padrino mezclada con el histérico jazz de Cotton Club. Eso le faltaba al telediario: una banda sonora adecuada, una fotografía cuidada y un tempo narrativo medido con pulso firme. Porque lo demás, la historia y los personajes, lo tenía, pero al no estar Coppola sentado en la sala de edición, la cosa pierde mucho.
¿Será Bernardo Provenzano -cuya mano está detrás del asesinato del juez Falcone- el último gran capo de la Cosa Nostra? ¿Tendrán las familias recursos y talento suficiente para encontrarle un digno sucesor? No sé. Creo que Provenzano, de 73 años, ya pertenece a otro mundo. ¿Tendría un capo de hoy la chulería suficiente como para someterse a una operación en el extranjero y enviar la factura a la administración de la provincia de Sicilia? Ese detalle es importante, pero yo de mafia sólo sé lo que me ha contado el cine y lo que he visto construirse en la costa española de Ampurias a Gibraltar. Y, la verdad, para gansters, me quedo con los Soprano. Al menos, ellos no tienen el mal gusto del "capo" de Marbella.
12/04/2006
EXASPERADO PANSEXUALISMO

Atención a la expresión de marras. Obispos españoles dixit: "Hay qye superar la tentación de resolver este ’exasperado pansexualismo’ con respuestas que son más conformes a la sensibilidad y las experiencias del mundo que a la mente de Cristo".
Exasperado pansexualismo. Bonitos palabros para definir el mundo en el que vivimos. Pues miren, señores míos, si se mira el mundo a través de una celosía o enfundados en una sotana casposa, puede dar la sensación de que todo es un frenesí sexual -quizá por los delirios y la paranoia que generan su propia privación-, pero, creánme, la gente folla lo normal. Cuando le apetece y cuando puede. Unos más y otros menos. Unos con más exasperación y otros con más dulzura. Unos con personas de su sexo, otros con las del contrario y otros consigo mismos. Pero como ha pasado siempre, ni más ni menos que antes. No creo que esta época este llena de desenfrenados y salvajes folladores.
Porque yo voy andando por la calle o en el autobús y la gente -oh, milagro- es capaz de reprimir sus irrefrenables instintos y esperan a llegar a algún sitio apartado para ponerse a follar, no lo hacen a la vista de todos. Aunque a lo mejor en el mundo de fantasía en el que viven los obispos, la gente folla en grupo por los rincones para alegría de las cristianas vistas. No lo sé. Si es así, ruego me indiquen los lugares que frecuentan (y si están buenas, me las presentan, por hacer un adolescente y estúpido pareado). Desde luego, en mi mundo, la gente hace sus cosas en privado.
Pues nada, católicos de España, aprovechad estos días de recogimiento pío y aprenderos estas dos palabritas: exasperado pansexualismo. Ya quisieran ellos.
Foto: ella sí que vive, por obligación profesional, en un exasperado pansexualismo. Es Jenna Jameson, una estrella del porno californiana.
CALCULÍN, EL NUEVO MITO ERÓTICO

Ayer salimos del curro muuuuuuuy tarde y con mucha hambre, así que hicimos lo único sensato al llegar a casa: coger un plato de pisto sobrante de la comida y empapuzarnos del señor Punset y sus sabios invitados en Redes. Resultó que ayer tocaba hablar de cerebro, emociones y sentimientos, y se dijeron cosas interesantísimas a la par que inquietantes.
Recuerdo vagamente que, allá por el pleistoceno, me matriculé en un curso titulado "Arte y locura" en la facultad de Filosofía de la Complutense. Me apunté, como he hecho muchas otras veces, seducido por el simple enunciado, sin recabar más información. A veces, el contenido respondía a las expectativas, pero en la mayoría de las ocasiones sólo se trataba de un reclamo genial para un tostón de dudoso interés donde un ente feo y aburrido desgranaba los insulsos hallazgos de sus nada fascinantes investigaciones. En este caso, sin embargo, el asunto resultó ser una atractiva invitación a pensar sobre la relación entre los procesos de creación artística y los desórdenes y las enfermedades mentales. El asunto se abordaba desde las neurociencias y pude leer, como si de fotonovelas de Corín Tellado se tratase -esto es, con la misma pasión que una damisela asustadiza-, estudios sobre la afasia de Baudelaire o el caos neuronal de Van Gogh. Pero lo que más me gustó fue un artículo que estudiaba la influencia que la epilepsia que padecía Dostoievsky tuvo sobre sus últimas obras y sobre su concepción de la novela.
Me pareció fascinante todo aquello, pero no produndicé. Vago como soy, me quedé en la anécdota y pasé a otra cosa que captó mi desquiciada atención. Ayer, los chicos de Punset hablaron de las emociones y los sentimientos, de cómo se relacionan entre ellos, cómo se desarrollan y en qué parte del cerebro están. Dijeron que si sufriéramos una lesión grave en la parte prefrontal del cerebro, seríamos incapaces de sentir y nos convertiríamos en máquinas frías sin remordimientos, culpas o pasiones. Se habló de que las personas que tienen dañada esa parte por cualquier razón pueden ser capaces de las mayores crueldades sin despeinarse el flequillo. Se recordó un experimento que se hizo con enfermos de Parkinson donde, por casualidad, se descubrió que al estimular eléctricamente una parte concreta de la corteza cerebral, el paciente se sumía en una profunda tristeza, mientras que si se aplicaba la descarga en otra parte, se desencadenaba una descomunal euforia. Por tanto, se puede tratar la depresión actuando directamente sobre el cerebro físico. Se llegó a especular que, dado que los procesos mentales no son más que reacciones químicas, se podría llegar a actuar sobre las emociones con cirugía. Incluso se pueden crear robots con emociones y ya hay algún prototipo en Estados Unidos. Máquinas que, con todos los peros científicos del mundo, pueden estar tristes o contentas, que pueden sentirse frustradas si no logran un objetivo y que pueden expresar alegría si resuelven un problema. Aterrador, sin duda. Luego, unos señores universitarios nos tranquilizaron explicando que los sentimientos humanos son tan complejos, que es imposible crear modelos informáticos que puedan ni tan siquiera aproximarse a ellos y que, en realidad, los científicos apenas saben nada de las emociones y el cerebro, aunque parezca lo contrario.
Daba igual, ya estábamos fascinados. Llegó a decirse que inyectándonos una hormona podemos sentirnos enamorados y que con un electrodo bien puesto podemos alejar de nosotros la más negra de las depresiones. Tantos años buscando pócimas de amor y resulta que el secreto estaba en las hormonas. Todo es pura química, y nosotros aquí, jugando con palabras, metáforas y versos. Resulta que todos los poemas y las canciones del mundo cabrán algún día en una fórmula química. ¿Y la seducción? ¿Se reducirá a una sucesión de ecuaciones? En este caso, en el futuro, los únicos que ligarán serán los freaks con gaforrios y calculadora en el bolsillo. Los guaperas tienen los días contados, a no ser que se pongan a estudiar ciencias ya mismo en lugar de perder el tiempo con revistas de moda. Primero fue el metrosexual; luego, el ubersexual, y ahora, ¡calculínsexual!
MÁS HISTORIAS DE LA MAFIA

Sigo con pasión la historia del "capo dei capi" de la Cosa Nostra detenido esta semana y no me resisto a pegar en el blog esta brillante crónica firmada por el corresponsal de la agencia Colpisa en Roma, Íñigo Domínguez:
"No sabéis lo que estáis haciendo"
Roma, 12 abr. (COLPISA, Íñigo Domínguez, corresponsal).
Lo llaman ’efecto paradoja’, según explicó este miércoles el fiscal adjunto de Palermo, Guido Lo Forte: «Es una vieja idea según la cual la captura de algunos jefes, especialmente potentes, puede dañar a la sociedad porque desde ese momento falta quien garantizaba el equilibrio y la moderación en Cosa Nostra». La pregunta de quién sucederá a Bernardo Provenzano, detenido el martes después de 43 años de fuga, no es curiosidad, sino temor real ante la posibilidad de que se desate una guerra interna de clanes por el poder o haya un cambio de estilo. Tras la salvaje guerra al Estado de Totó Riina, Provenzano impuso la vuelta a la discreción, pero esa época podría haber terminado. Una de las frases que habría dicho el gran ’capo’ a los agentes que le arrestaron ha aumentado la inquietud: «No sabéis lo que estáis haciendo, no podéis ni imaginar el daño».
La Policía sitúa a dos mafiosos como posibles sucesores de Provenzano. Matteo Messina Denaro, de 43 años y desaparecido desde hace 12, es un peligroso y excéntrico jefe de la familia de Trapani. Algunos ’arrepentidos’ le sitúan como el ’número dos’ de Provenzano. Forjado en los años duros de Riina y considerado combativo, dicen que viaja en un Alfa Romeo equipado con metralletas y también estaría enfermo. El otro lugarteniente es Salvatore Lo Piccolo, de 63 años y huido desde 1983, jefe de los clanes palermitanos. Él en cambio pertenece a la vieja guardia y como hombre crecido a la sombra de Provenzano se le atribuye un carácter más moderado.
Nueva leyenda
Entretanto, mientras se gesta una nueva leyenda, la de Bernardo Provenzano se sigue redondeando con su detención. Como una ironía de la suerte, el ’capo de tutti i capi’ estaba leyendo el libro de técnicas de lucha contra la Mafia que escribió el Capitán Último, nombre en clave del agente que detuvo en 1993 a Totó Riina. Es un rasgo habitual de la fisonomía mafiosa: les encantan sus propias historias, el mito en el que viven y respiran.
Provenzano tenía además cinco biblias en su escondrijo, detalle que escandalizó a varios obispos, pero no es ninguna novedad. También llevaba tres crucifijos encima. Los ’hombre de honor’ son gente religiosa, apegados a la imaginería barroca y a las ’madonnas’. No es raro que se muevan con rosarios y estampitas y hasta cada familia llega a tener sus propios patrones. De hecho, Provenzano ha vivido durante décadas, y sobre todo desde que asumió el poder en 1993, como un auténtico asceta. Disciplinado en sus movimientos y cuidadoso hasta extremos inhumanos, vivía en un continuo sacrificio. Era como un animal muy peligroso, pero condenado a vivir enjaulado, que sus más estrechos familiares alimentaban cuando podían. Ayer fueron detenidos tres parientes, parte de esta red casera de abastecimiento y contacto con el mundo: dos pastores y un sobrino, los tres vecinos de Corleone. «Vivía bajo asedio y sólo le quedaba la familia», dijo uno de los magistrados que han dirigido la operación.
Sin embargo, en torno a él, desde la minúscula cabaña en donde fue detenido, reina una veneración inquebrantable. Los policías que le rodeaban el martes al llegar a la comisaría de Palermo, como si llegaran de una cacería, esgrimían como un trofeo un extraño palo de madera, acabado en un disco. Se ve en algunas imágenes. Era el bastón de Bernardo Provenzano, un instrumento que se suele usar para elaborar la ’ricotta’, el delicioso requesón italiano. Como su dueño, aparentemente inofensivo, ese pedazo de madera representa el poder y el terror. Han caído 420 personas antes que él para capturarle. Nadie le ha traicionado.
Foto: impagable anuncio que dice "Bebe amaro Don Corleone", en una calle de Corleone, en Sicilia (Agencia Reuters).
16/04/2006
EL CEMENTERIO VIEJO DE SAINT JEAN PIED DE PORT

La señorita Lebrun contrajo feliz matrimonio en la aciaga década de los 50 con el señor Laserre. Cientos de personas bajaron de los caseríos hasta Saint Jean Pied de Port y, pese a que eran años tristes y la muralla todavía tenía agujeros de disparos y memoria de los resistentes muertos por los nazis, comieron grandes tortillas de pimientos de Espellette y queso curado de oveja y bebieron sidra y pacharán y cantaron hasta muy entrada la noche. Todo el mundo comentaba, no sin una pizca de mala intención, que el señor Laserre había hecho un negocio redondo al quedarse con la dote de la codiciada Lebrun, que renunció a su reconocido apellido como era ley.
Las vacas flacas pasaron y el matrimonio vio prosperar de nuevo el pueblo, década tras década. Su hijo mayor marchó a París a estudiar y allí se metió en indeseables asuntos políticos que llevaron a la vieja casa familiar muchos disgustos y generaron muchas maledicencias en Saint Jean, pero los ardores guerreros acabaron esfumándose y el chaval sentó al fin la cabeza tras salir de la universidad. Quizá feliz, quizá desgraciado, lo cierto es que el señor Laserre murió una primavera de 1991, a los 60 años de edad, y su esposa se empeñó en que recibiera sepultura en la tumba familiar de los Lebrun, donde reposan todos sus antepasados desde las postrimerías de la Revolución. Rota de tristeza, la señora Laserre, nacida Lebrun, siguió a su marido un año después, y el tarambana de su hijo hizo colocar una placa de mármol sobre la tumba familiar para recordarla a ella por encima de todos los demás, incluido su padre. Hoy, ambos, convertidos en abono para el olvido, siguen en el cementerio viejo de Saint Jean Pied de Port, rodeados de cruces torvas, lápidas rotas y tierra removida que nadie se preocupa de cuidar.
Los cementerios guardan cientos de historias. Estúpidas, anodinas las más, como este presunto relato de los Laserre, que hablan de dos extremos: el olvido y la veneración, aunque gana por goleada el primero. El cementerio viejo de Saint Jean Pied de Port tiene, además, el encanto de lo tétrico, un encanto vetusto que en España sólo se percibe en algunas necrópolis recónditas y pueblerinas, pero que en el País Vasco francés asoma a cada paso, en cada villorrio.
El ayuntamiento de Saint Jean Pied de Port ha colocado unos absurdos letreros en muchas tumbas: "Esta concesión antigua ha sido retomada por la municipalidad. Por favor, contacten con el ayuntamiento". Al lado, un fragmento de lápida con una fecha: 1766, 1803, 1841, 1799. ¿Quién va a contactar con el ayuntamiento a estas alturas? Parece una llamada espiritista.
Me encantan los cementerios viejos. No sólo por las historias que se sospechan bajo sus lápidas rotas y abandonadas, sino por su existencia en sí, por el hálito romántico de ruina y olvido. Qué sé yo. Me atraen, y en España no abundan. Al menos, no con la profusión y naturalidad con las que aparecen en Francia y en el mundo anglosajón, que es la Europa que yo conozco.
No me gustan las masificadas y mitómanas necrópolis parisinas, pero cada pueblo francés tiene dentro de sí un inverosímil monumento a la muerte, perfecta y maravillosamente integrado en la sosegada vida de los vivos. Sí me gusta la quietud de Holloway en Londres, con su monumento a Marx, pero mucho más el ordenado y escalonado cementerio de Edimburgo, con el venerado David Hume en un rincón, sin llamar mucho la atención, como filosofando desde el más allá. Aunque en el mundo angloparlante, la palma se la lleva el cementerio colonial de Wall Street en Nueva York, cuyas cruces blancas con nombres de fieros y devotos colonos británicos y holandeses parecen una performance que quisiera agredir al urbanismo de los rascacielos. Una performance mucho más hiriente desde que el World Trade Center dejó de dar sombra a sus lápidas y surgió en su lugar un descomunal -y carísimo- solar.
Me quedan muchos cementerios por visitar y muchas lápidas rotas que pisar.
17/04/2006
¡HE GANADO MEDIO POLLO!

El blog colega de Rondabandarra organizó una votación entre sus lectores para elegir qué coplas suyas se incluirían en un próximo disco de la editorial aragonesa Prames. La votación no servirá para nada porque el autor del disco seleccionará las que le venga en gana (¡menudos son estos autores!). El caso es que dos de las coplas que voté han ganado el concurso y me reparto el premio con el otro ganador: el Pollo de Goma. El premio es un pollo entero (espero que de corral, al menos), a repartir entre dos. A una pechuga y un muslo ya tocamos, que dirían Pajares y Esteso. Pues nada, espero que cunda esta costumbre concursil entre los blogs. Yo, escaso de recursos, en mis certámenes sólo podré ofrecer mi cuerpo como premio. A no ser que alguna reputada charcutería o casquería se avenga a patrocinarme...
Foto: Il Ruspante, equivalente napolitano a la zaragozana furgoneta de los Güevos mucho frescos. Gripe aviar garantizada en cada ejemplar. Certificado por los peritos de la Camorra, oiga. (imagen tomada en Nápoles en marzo)
LAS FEROMONAS DEL DOCTOR NICK RIVIERA

El otro día, a propósito de un debate del programa Redes, vislumbré un futuro en el que el sofisticado arte de la seducción sería sustituido por fórmulas químicas y ecuaciones matemáticas. Me equivocaba. En un escarceo cibernético, he descubierto un impagable timo de la estampita en red titulado atraermasmujeres.com, donde venden feromonas (¡si, sí, feromonas!) para que te las pongas en lugar de tu colonia habitual o tu desodorante Axe y, acto seguido, las mujeres se refroten contra tu sorprendido cuerpo como perras en celo. Así lo venden: "Este concentrado de feromonas le permitirá estar por delante de la restante competición (sic). Sin que nada cambie en usted, sea física o psicológicamente, las mujeres le encontrarán sexualmente más atractivo. Notará también como más mujeres ligaran con usted". Toma ya. A no ser que ofrezca fenomenales descuentos en sus tarifas, el profesor Nani ya puede ir buscándose otro negocio, o especializarse en el público feminino y registrar el dominio atraermashombres.com.
Pues venga, ánimo, embadúrnense de feromonas y vivan la experiencia sexual animal. Se lo garantisa el doctor Nick Riviera, muchachos.
MORADO REPUBLICANO EN TOULOUSE
Henri Farenny hace llegar desde el sur de Francia unas fotos de la fachada del ayuntamiento de Toulouse, donde el pasado 9 de abril ondeó la bandera republicana junto a la tricolor francesa y la actual bicolor española, en un homenaje a aquella República del 14 de abril. Aunque la memoria del exilio se reparta por Buenos Aires, México y París, Toulouse fue, por cercanía y compromiso, la "ville des Espagnols", la ciudad que mejor supo acoger a los exiliados y donde se formó la más activa, sólida y numerosa comunidad española. La República española también forma parte de la historia de Toulouse, y por eso la recuerda con todos los honores.18/04/2006
EL ANTROPÓLOGO ASTERIX

Me entero en el mensual satírico-cultural Le Nouvel Imbécile que acaba de publicarse en Francia un libro titulado Astérix ou les lumières de la civilization (Asterix o las luces de la civilización). Lo editan las prestigiosas Presses Universitaires de France y su autor es un antropólogo de Grenoble llamado Nicolas Rouvière. En realidad, el librito es su tesis doctoral y en ella pretende demostrar que los cómics creados por Goscinny y Uderzo son un códice de nuestra civilización, "un instrumento para desarticular la violencia" del mundo actual. Ahí es nada.
El asunto surgió, al parecer, mientras Rouvière estudiaba al antropólogo Pierre Legendre y, por pura casualidad, encontró un montón de paralelismos con Asterix. En ese momento se dijo que haría su tesis sobre el cómic galo o no haría tesis alguna. Así que se puso manos a la obra, empezó a tirar del hilo y contactó con Alberto Uderzo para charlar largo y tendido con la mitad creativa de la serie. El resultado es un ensayo en el que se plantea una lectura de Asterix como antídoto contra la xenofobia, la violencia y, sobre todo, como una refutación del cacareado "choque de civilizaciones" de Huntington en el que algunos dicen que vivimos inmersos. ¿Y cómo puede alcanzar tal grado de profundidad un tebeo? Según Rouvière, porque utiliza un arma casi infalible: la parodia.
Por tanto, Asterix no es un cómic "histórico", sino actual, que habla del mundo en el que vivimos, de los más básicos principios en los que se desenvuelve la sociedad de hoy, sobre todo la sociedad democrática de hoy. Y eso se ve especialmente bien, siempre según Rouvière, en el que para él es el mejor volumen de la colección: Asterix y los normandos (estoy a punto de darle la razón, pero yo siento especial debilidad por Asterix en Córcega).
Donde más se explaya en la entrevista que concede a Le Nouvel Imbécile es en la refutación del supuesto chauvinismo que muchos han atribuido a Asterix, al considerarlo un retrato del "francés medio", con sus fobias xenófobas y aldeanas: "Goscinny se irritaba mucho cuando le decían eso. Decía: ’Que me digan eso a la cara. ¡Racista yo! ¡Cuando una parte de mi familia terminó sus días en los campos de concentración!’ No hay tal nacionalismo en Asterix. Si no, no se explicaría su éxito internacional, traducido a 107 lenguas y leído hasta en Indonesia. Casi todas las sociedades se reconocen a sí mismas en las tramas de Asterix". Para Rouvière, la clave de esta identificación está en la forma en que Uderzo y Goscinny muestran "que las instituciones ejercen una función casi parental sobre los individuos, y cómo tienden, por tanto, a infantilizarles".
Habrá que leer el libro para saber más. Yo, de momento, voy a repasar los viejos "asterixes". No sé si veré tantas cosas como Nicolas Rouvière, pero seguro que paso un rato estupendo.
Foto: dibujo de Luc Weissmüller para Le Nouvel Imbécile.
19/04/2006
LA VIDA, POR SOMERSET MAUGHAM

Como si del Libro Rojo de Citas del camarada Mao Tsé-tung se tratara, he aquí una brevísima antología de ellas extraídas de la novela El estrecho rincón (Editorial Sexto Piso), de William Somerset Maugham. Todas juntas valen por un libro de autoayuda, con la diferencia de que son más divertidas. De nada.
"Nunca he tenido ninguna simpatía por la actitud ascética. El hombre sabio combina el placer de los sentidos con el placer del espíritu de forma tal que se incremente la satisfacción que obtiene de ambos. Lo más valioso que he aprendido en la vida es que no hay que arrepentirse de nada. La vida es corta, la naturaleza es hostil y el hombre es ridículo; sin embargo, de manera extraña, la mayoría de las desventuras tiene sus compensaciones, y con un poco de humor y mucho sentido común se puede extraer mucho de lo que después de todo es una cuestión muy poco relevante".
"Es lo peor de ser un idealista: no se acepta a las personas como son".
"Todos los hombres sensibles son de la misma religión. ¿Y cuál es ésta? Los hombres sensibles nunca lo dicen".
"El contraste entre las creencias de un hombre y sus acciones es uno de los espectáculos más divertidos que ofrece la vida".
"Un poco de sentido común, un poco de tolerancia, un poco de buen humor y no sabes lo cómodo que se puede estar en este planeta".
Todas las frases las pronuncia el protagonista de la novela, el doctor Saunders, brillante médico inglés residente en una miserable ciudad china, defenestrado por sus compañeros de profesión por algún pecado inconfensable, fumador de opio y homosexual enamorado de su bello criado chino Ah Kay, que le prepara unas excelentes pipas de su droga favorita cada noche antes de dormir.
William Somerset Maugham (1874-1965) fue un divertido novelista inglés que más que novelas escribió novelitas, sin que el diminutivo tenga un matiz peyorativo en este caso. Como buen hijo de la Inglaterra victoriana era cínico, bienhumorado, desencantado, buen conversador y mordaz, rasgos que compartía con su compatriota Alfred Hitchcock, quien no por casualidad dirigió una película, El agente secreto, basándose en dos cuentos suyos. El estrecho rincón, publicada en castellano por primera vez por la editorial indie Sexto Piso, con traducción de Eduardo Rabasa, apareció por primera vez en 1932 y narra un periplo por exóticas islas de Indonesia, con intrigas, asesinatos y personajes turbios que no son lo que dicen ser. Si queréis comprarlo, corred, pues es de esos títulos que desaparecen de los estantes de las librerías con una facilidad inquietante.
21/04/2006
¡YA TENEMOS UTONÓMICA!

Hoy ha empezado la utonómica, Aragón Televisión, la responsable de la mayor revolución en el mundillo periodístico de esta tierra desde que el Grupo Z asentó sus reales y montó El Periódico (eso me lo han contado los más mayores del lugar, pues yo no estaba aquí por entonces, claro está). Chicos, chicos: la de movimiento, la de disgustos, la de alegrías y la de corrillos y cotilleos -y en este santo oficio el cotilleo es casi práctica profesional- que ha provocado la tele de marras. Qué parto más difícil.
Sólo una nota nefasta: nos hemos juntado en la redacción para ver el arranque del magacín estrella, Aragón en abierto (formato idéntico a Madrid directo o a España directo), y en el primer minuto hemos visto cómo fallaban dos conexiones y cómo un vtr se les iba a tomar viento sin mayor explicación. Han tenido que cortar y empezar de nuevo. No me quiero ni imaginar la de gritos y palabros feos que se han debido escuchar en la sala de realización y en algún despachito que otro. Eso sí que es empezar con mal pie, compañeros, qué faena. Si fuera supersticioso, diría que esto no me huele bien. A ver si por violentar a los rayos catódicos va a caer la desgracia sobre Aragón... En fin, ánimo, compañeros y amigos televisivos, que los comienzos siempre son duros.
22/04/2006
CRÍTICOS

El Futurible venía a decir dos artículos más abajo, al hablar sobre el ensayo de Asterix, algo así como: "¡Pa qué tanto! Pues lees Asterix, te ríes -o no- y no hay que andar sacándole cinco pies al gato". Dejando a un lado que nadie hace daño a nadie -salvo al felino en cuestión- sacando al gato todos los pies que sean menester, es cierto que mucha gente, empezando por los propios autores de las obras criticadas, opina que más le valdría al reseñista o estudioso de turno dedicarse a otras cosas más decentes, en lugar de ir hurgando impúdicamente en los entresijos creativos de los demás.
Recuerdo que, hace años, la sección de El Jueves "Para tí, que eres joven", de mis queridísimos comiqueros Manel Fontdevila y Albert Monteys, dedicó su espacio al asunto de los críticos. Una de las tiras presentaba a un ejemplar de esta especie hablando de una obra que le había fascinado: Teo va a la playa. Describía el librito infantil diciendo algo así como: "Un viaje iniciático en pos de horizontes ignotos, donde la mano de mamá materializa la angustia primigenia y existencial del ser humano. El objetivo de alcanzar la playa, donde el cubo, la pala y el rastrillo se muestran como herramientas para construir un nuevo mundo, deja muy a las claras la voluntad de cambio social del autor". Podría decirse que lo que ha hecho el antropólogo francés Rouviére con Asterix es algo muy parecido a esta parodia comiquera.
El asunto es que los críticos tienen mala fama, aunque luego sean muy leídos, y sus criterios, más tenidos en cuenta de lo que parece. La Polla Records les dedicó una canción que decía: "Siempre en tu guarida hablando de todos. / Eres una especie de diosecillo. / No das tu opinión, / impartes tu bendición. / Tuyo es el poder, / tuyo es el espacio en el papel." Cualquier musiquillo de los 40 principales se permite el lujo de criticar a los críticos, y de insultarles cuando no saben qué criticar. Un tópico de los directores de cine es que ellos esperan "el veredicto del público", que es para quien hacen sus películas. Buñuel mismo aseguraba que no le preocupaba un cojón (para campechano, el de Calanda, y no el rey) las críticas de sus películas, pero cuando murió descubrieron varios volúmenes con recortes de esas mismas críticas, con muchos pasajes subrayados y comentarios al margen.
¿Y en la crítica literaria? Editoriales que pertenecen a periódicos y periódicos que pertenecen a editoriales, con críticos que a su vez suelen ser escritores que publican libros en esas mismas editoriales que pueden o no pertenecer a esos periódicos. Uf, vaya lío, los editores de mis amigos son mis amigos. Vamos, que hay motivos suficientes para que el lector coja los suplementos y las revistas culturales con un distanciamiento más que brechtiano. Es una profilaxis que con frecuencia se convierte en paranoia. El lector acaba viendo conspiraciones donde no las hay, y las pasa por alto donde son evidentes. En ambos casos, el crítico acaba pagando el plato roto.
La imagen romántica del crítico habla de un tipo (nunca una tipa) amargado, cínico, feo, solitario a veces, y bebedor hasta más allá de lo que las transaminasas pueden soportar. La imagen bogartiana del fracaso. Como sucede con los mafiosos, que están encantados con el tópico que de ellos ha fabricado el cine y tratan de parecerse a él, algunos críticos -no me refiero a la llamada crítica académica o "seria", sino a la que vemos todos los días- cultivan esa imagen, con resultados patéticos la mayor parte de las veces. Sin embargo, cuando construyen bien el personaje, pueden perder el norte y acabar en una de esas clínicas tipo La montaña mágica, como le pasó a mi admirado Carlos Boyero, que se curró de puta madre su imagen pública pasada de rosca con la cocaína en aquellas inolvidables tardes de radio con Julia Otero.
Excéntricos o no, lo cierto es que los críticos son, sencillamente, buenos lectores (de libros, de pelis, de lo que sea), muy bien formados, que dominan el campo que critican sin cultivarlo necesariamente, y con una sensibilidad educada que se complementa con una gran capacidad para comunicarla, dos facetas que no tienen por qué ir unidas en una misma persona. Desgraciadamente, hay gente con muchas facultades comunicativas que no tiene nada que decir, y personas con mundos enteros ardiendo bajo su piel que no saben cómo expresar. Para mí, un buen crítico es imprescindible. Tengo al menos uno del que me fío por cada arte que me interesa. Su palabra me vale. Son mis consejeros. Si ellos dicen que algo es bueno, lo veré con buenos ojos. En el campo del teatro, por ejemplo, llevo muchos años siguiendo a ciegas los consejos de Joaquín Melguizo, que ahora es crítico de Heraldo y realiza unos textos mesurados, contenidos y respetuosos muy poco comunes en la crítica periodística de este país. No sé los demás, pero yo necesito a esos seres despreciables llamados críticos.
Foto: El Crítico, serie de animación protagonizada por un cínico y tramposo crítico de cine que hizo un cameo en Los Simpson. De hecho, fue creada en 1994 por dos currelas de Matt Groening, que se independizaron de Springfield con esta ácida producción. Es España sólo ha podido ser vista a deshoras y soltando pasta, para que luego digan que ver tele es cosa de vagos... Jay Sherman, el prota, es "el tercer crítico más popular de los programas de primera hora de la mañana en la televisión por cable de Nueva York". Un pez gordo, vaya.
CANÍBALES DE BARATILLO

Pagaría una cantidad razonable de dinero por ver la cara del vigilante del cementerio de Peralada (Girona) que esta mañana descubrió una olla, unas pastillas de Avecrem (que ya es tener mal gusto) y un ataúd fuera de su tumba y ¡vacío! "Aquí han fumao, digo... se han hecho un caldo!", diría el sorprendido currante rascándose la cabeza. Lo que hay que ver. Uno cree saberlo todo sobre aberraciones humanas y aparecen de repente unos destemplados con ganas de tomar un caldico antes de meterse en la cama para mitigar la borrachera. A lo mejor el cementerio les pillaba de camino y dijeron: "¡Por huesos va a ser! Si aquí les sobran y no hacen nada con ellos". Pues venga, Manolo, saca las pastillas de Avecrem esas que siempre llevas en el bolsillo (¿de dónde sacas si no las pastillitas a las tantas de la mañana, si en Peralada no tendrán Seven Eleven?) y vamos a improvisar una nutritiva sopa con el cadáver de tu Mari Trini, porque tú te morías por sus huesitos cuando vivía.
Lo que más me descoloca son las dichosas pastillas. Vaya caníbales más descafeinados tienen en Peralada. En este mundo de damiselas remilgadas, ya ni los antropófagos son lo que eran. Como rito iniciático, es bastante cutre, la verdad. No tiene el encanto de una sociedad secreta como dios manda, con sus cirios, sus túnicas y sus cuchillos ceremoniales. No me mola su secta. Yo, si no hay un buen templo, un sacrificio en condiciones y un sumo sacerdote con voz seductora, no me veo. Paso de su caldo. Y encima, sin fideos ni un puñadito de sémola... Buaj. Además, que ya empieza a ser tiempo de gazpacho con su chorrito de carísimo aceite de oliva virgen y sus tropezoncitos finamente cortados (no es ceremonial, pero compré el otro día un cuchillo cebollero con el que me he convertido en el rey del mambo de las hortalizas frescas y no descarto fundar una secta de calabacines y cebolletas. De hecho, ni siquiera descarto convertir a ese maravilloso cuchillo, del que me he enamorado, en mi cónyuge legal).
23/04/2006
ALIDA VALLI

Se ha muerto Alida Valli a los 86 años. Una vida larga y espero que feliz.
Me enamoré de ella en el entreacto de una comedieta picante que alegraba las oscuras noches de la Viena bombardeada y hambrienta de 1946. Ella era una de las actrices. Una chica triste enamorada de un sinvergüenza muerto, pero acaba robando el corazón de un desgraciado escritor de novelitas del Oeste. También fue la regia e imperturbable señora Paradine, acusada de asesinato y con un pie en el patíbulo que no mueve un dedo por ayudar a su desesperado y brillante abogado, que no halla la forma de evitar que su mordisqueable cuello acabe desgarrado por la soga de la horca.
De rostro difícil, de rasgos ambiguos, ni duros ni suaves, Valli seducía por su misterio, por todo lo que era capaz de no decir. Qué morbo destilaba la italiana. Podría seguir mucho rato hablando de ella, pero el bueno de Antón Castro se me ha adelantado y ha colgado en su blog un precioso perfil de nuestro común objeto de deseo cinéfilo que os invito a leer pinchando aquí.
NORTE Y SUR

Se podrá decir lo que se quiera de su personaje, pero Loquillo es una fábrica incesante de frases impagables. No me gusta su rollo mártir, esa faceta que le gusta explotar de hombre íntegro de sólidas e incorruptibles creencias. Me fatiga un poco esa pose, pero sus frases -y no pocas veces, su música- me gustan. Tiene rasmia. En una ocasión dijo que una banda de rock no debía buscar el aplauso del público ni su empatía. Una banda de rock tenía que asustar, irrumpir en el escenario y plantarse ante el público hasta doblegarlo, sin mendigar unas palmas o un estribillo. Una actitud punk que los Ramones hubieran aprobado.
Hoy se ha publicado una entrevista que le ha hecho Víctor M. Amela en La Vanguardia, y entre la mucha paja de las respuestas, sobresale este precioso granito: "Respeto mucho a los gitanos y su arte, tío, pero... ¿por qué tengo yo que dar palmas? Ahora parece que todos tengamos que dar palmas, vivir en jaimas y fumar marihuana. ¡Pues no! ¡Estoy harto! No es mi cultura pasar el día dando palmas. Yo miro al norte: me gusta el norte de España, ¿pasa algo? Y me gusta la cultura irlandesa, el folk, el country, el pop británico, The Who, la cultura francesa: Brassens, y también Johnny Hallyday y Eddie Mitchell, ¡que por sus versiones me llegó a mí el rock! ¡Ésa es mi cultura!".
De acuerdo. También Europa es mi cultura, Loquillo. Y América y el rock y el cine y los vaqueros del Far West y Charly Parker y Times Square iluminado a las tres de la madrugada y toda esa mandanga. Y también estoy un poco cansado del buenrrollismo de moda y de Macaco y de Chambao a todas horas con su matraca ONG y su piensa-global-actúa-local (que, como todos los clichés, instan a no pensar y a no actuar), pero tampoco hay que pasarse, loco del tupé: sería un imbécil redomado si le hiciera ascos a una fuente de pescaíto frito, a una buena copa de manzanilla y ¿por qué no? a unas buenas y raciales palmas en una noche sudorosa en Cádiz. Sería sencillamente un necio si, teniendo la oportunidad, me negara el placer de perderme en una medina marroquí. Ya que tenemos la suerte de tener al alcance de la mano mundos tan distintos, ¿por qué negarnos el placer de disfrutarlos todos? Yo no cambio Londres por Sevilla. ¿Pochas o gazpacho? ¿Ribeiro o fino? ¿Labordeta o Camarón? ¿Celaya o García Lorca? Que no me den a elegir, porque no sé a qué carta quedarme. Pero claro, yo no soy un viejo rockero de creencias firmes y hablares altivos.
24/04/2006
FÁBULA DE LA BARONESITA Y EL ALCALDE

Érase una vez una baronesita viuda a la que le gustaba reír y compartir con los pilluelos descamisados de su ciudad la colosal colección de arte que el bueno del barón -que dicen que amaba la cerveza y los cuadros a partes iguales, de tal forma que al final de la tarde ya no sabía si bebía una Weissbier o un Durero- le había dejado. La baronesita permitía que el populacho, en el que se incluían japoneses en viaje ultraorganizado e ingleses con calcetines blancos sobre sandalias negras, saliera de su atontamiento mundano al contemplar las joyitas que estaban en el palacete de Madrid mientras ella se hacía la manicura. Todo era felicidad en el mundo de la baronesita, que le decía a ministros y presidentes de comunidades autónomas: "Funcionarito, funcionarito, ¿quién es la baronesa más culta de esta villa y corte?" Tú, baronesita, respondían todos, apoquinando sus buenos milloncejos para mantener alto ese nivel cultural.
Así transcurrían los días y las noches en la villa y corte, entre bostezos perfumados y destellos de belleza barroca. Hasta que llegó el malvado alcalde Gallardón, que no sólo miraba hacia otro lado cuando la baronesita le preguntaba "¿quién es la baronesa más culta de esta villa y corte?", sino que se permitía el lujo de presumir él de culto y de melómano y de robarle a sus cortesanos, que preferían adularle a él porque decían que sus subvenciones y sus cargos públicos tenían mejor pinta que los de la fundación de la baronesita. Hasta Sánchez Dragó dejó de impartir lecciones de tantra a la baronesita alegando "problemas de agenda", y más tarde se le vio presentando un programa de televisión a cuenta de los amigos de ese malvado alcalde. No contento con su desfachatez ni con haberle robado el cariño de sus aduladores, el alcalde Gallardón se presentó un buen día en el palacio con un ridículo casco de obrero y con unos planos incomprensibles y llenos de feos números y proletarias anotaciones. En resumen, baronesita, le vino a decir el cruel funcionario, que vamos a reformar el Paseo del Prado pa que quepan más coches y nos vamos a cargar todos los arbolitos esos que tiene usted a la puerta del museo. Se los cambio por cinco carriles de gran capacidad.
¡Ni hablar!, bramó la baronesita. Vale que lleven diez años haciendo túneles por todo Madrid y ampliando el metro para que la chusma vaya a sus cubículos laborales, pero montar una M-30 en la puerta de mi palacio es inadmisible. ¡Jamás! Y la baronesita juró que, si era necesario, se encadenaría a esos árboles que dieron sombra a Valle-Inclán en sus mañanas de borrachera, y a su marido, en sus mañanas de borrachera también ("Latino, estoy curda", gritaban ambos ante el asombrado gentío). Dicen que el cruel Gallardón rió con la boca abierta y se puso La cabalgata de las Walkirias en el iPod mientras su coche oficial esquivaba zanjas y andamios, que eran el símbolo de su poder.
¿Se atará la baronesita a uno de esos árboles mientras una cuadrilla de obreros ucranianos procede a asfaltar los alrededores? ¿Seguirá llamándose paseo del Prado después de que Gallardón plante su autopista ahí? Y lo más importante: ¿será Florentino Pérez el contratista de la reforma? Hace tiempo que resultaba desagradable pasear por ahí por el tráfico y el ruido, pero algunas madrugadas se hacía un casi-silencio y dos amigos podían ir charlando por el andador central y bajar hasta Atocha bajo la luz de la luna. Después del Gallardonazo, sólo se podrá hacer en coche, y con los gritos de la baronesita atada a un árbol cual víctima de Blad el Empalador. ¡Cinco carriles! Mi escándalo remilgado es análogo al de la baronesita.
Moraleja: Madrid pierde su humanidad legislatura tras legislatura, y ya apenas se reconoce a la ciudad entre tanta inmundicia. Amigos de Madrid, huid antes de que el monstruo os termine de devorar.
25/04/2006
ABRIL ES EL MES MÁS VIOLENTO

Emoción grande. Enorme. Majestuosa. No sentía nada igual desde que Mari Puri accedió a intercambiar sus babas conmigo en sexto de EGB. ¡Sam Peckinpah está al fin en DVD! Le ha costado varias docenas de huevos a las malditas distribuidoras decidirse a sacarlo en España, pero este mes de abril lo han hecho y ya podemos comprar (servidor va a ir a la FNAC corriendo con la tarjeta de crédito en los dientes) los mejores títulos del maestro. Abril ya no es un mes cruel: ahora es un mes violento. ¡Peckinpahquianamente violento!
Las tenía bajadas del e-mule (pecador, pecador), pero no es lo mismo, porque no las encontraba subtituladas y la calidad dejaba bastante que desear. Así que me las agencio en DVD y punto. Aunque teniendo en cuenta que hasta ahora sólo las había visto por televisión o en vídeo, no puedo decir que haya disfrutado nunca de su cine en unas condiciones aceptables.
Hasta no hace mucho, la única peli de Sam Peckinpah que se podía comprar en España era Perros de paja. Después llegó La cruz de hierro (en la foto) y, ahora, al fin y de golpe, La huída, Duelo en la alta sierra, Grupo salvaje, Pat Garrett y Billy The Kid y La balada de Cable Hogue. Qué madrugadas de cine me voy a pegar, amigos. La de tiempo que llevaba esperando este momento. No están todas, pero sí las más importantes. Falta Quiero la cabeza de Alfredo García, Mayor Dundee, Junior Bonner y las menores y tardías, como Clave Omega, pero el grueso del pelotón ya está aquí. El resto, confío en que vaya llegando.
Peckinpah es un director de transición, un outsider obligado: demasiado joven para incluirse en la nómina del cine clásico y demasiado viejo para incorporarse a la nueva hornada de Scorseses y Coppolas. Renovador y testaferro al tiempo del western y último representante de una saga de bribones pendencieros, borrachos y sentimentales que hicieron de la cultura americana algo grande. Es el último de los Walsh y de los Huston. Un artista que no sabía que lo era. Un sublime creador que siempre se consideró un film maker, un hacedor de películas (como Hitchcock, como Ford). Un artesano curtido y un zorro viejo.
Terriblemente sentimental, al final de sus días tuvo un gesto entre heroico y bufonesco: para protestar por la actitud de gendarme farruco de su país en el mundo, se nacionalizó mexicano. México fue su segunda patria, y disfrutó retratando en sus pelis el violento norte, las arrugas de los ancianos y los pechos desnudos de las jóvenes. También en eso, Peckinpah fue un director de frontera.
Cascarrabias, bebedor, mujeriego y eterno cantor de la amistad. De la amistad viril, de miradas profundas, silencios y carcajadas. El único sostén de un mundo violento y despiadado que enguye horizontes y hombres libres con impunidad. Qué grande fue Peckinpah. Espero que el DVD no le haya maltratado.
26/04/2006
DE TAL PALO, TAL ASTILLA

Veo un maravilloso documental incluido en el pack de cuatro pelis de Sam Peckinpah que acaban de sacar. Se titula Sam Peckinpah: legado de un renegado de Hollywood, y en él se repasa la vida y obra del objeto de mis amores cinematográficos mediante una narración leída por la voz de Kris Kristofferson y acompañada por multitud de testimonios de amigos, familiares e ilustres admiradores. Gracias a este documento he podido poner cara a Lupita Peckinpah Palacios, la última hija del genio. Nada dice la película sobre ella, salvo su fugaz intervención en un inglés hablado con fuerte acento español, pero me permito el lujo de recuperarla para el blog.
En 1965, Sam Peckinpah, henchido de orgullo tras el éxito de Duelo en la alta sierra, rueda en México una superproducción con Charlton Heston como prota. Es Mayor Dundee, el primer fracaso importante de su carrera. Descontrolado, desbordado por la magnitud de un trabajo que le venía grande, Peckinpah conoció a una joven actriz que empezaba a despuntar en el raquítico star system mexicano: Begoña Palacios. 24 añitos. Alegre, inteligente, tumultuosa. La compañía ideal para las farras de aquel cuarentón excéntrico que había mandado a tomar viento a su primera mujer. Se casaron, y de aquel matrimonio (dicen que lleno de amor por ambas partes) nació años después, en Ciudad de México, María Guadalupe Peckinpah Palacios. Lupita Peckinpah.
Lupita sólo atisbó a ver la etapa crepuscular de su padre, pero vivió con una viuda fiel a su recuerdo, que sobrevivió 16 años a su marido y que al morir en 2000, sin haber cumplido los 60, pidió que sus cenizas fueran esparcidas en la playa de Malibú, donde 16 años atrás se había hecho lo mismo con las de su añorado Samuel. Lupita ha vivido con el peso de un apellido enorme, y lo único que recuerda son los desvaríos de un drogadicto y un alcohólico empeñado en autodestruirse. Sin embargo, en cierta forma, ejerce de guardiana de su legado y participa en todos los proyectos que se hacen sobre su padre, respondiendo gustosa a todas las preguntas que se le ponen delante.
¿Y a qué creéis que se dedica Lupita? ¿Ranchera, novelista amargada, escultora en el SoHo, profesora de cine en la Universidad de Columbia, corista de Chavela Vargas? Sería lógico cualquiera de estos destinos. Digna heredera de su padre habría sido entonces. Pero no, ni por asomo. Aunque se dedica al cine, como papá y mamá, sólo que ella confecciona vestuarios. Es diseñadora. De hecho, tiene su propia marca de moda: Lupita Peckinpah-Vena2, y trabaja codo a codo con su pareja, el artista visual mexicano Luis Díaz Gordoa. Hay que joderse. Si alguna vez hubo alguien ajeno a modas, tendencias y artificios superficiales, ése fue Peckinpah. En casa del herrero, once again, cuchillo de palo. A no ser que Lupita diseñe sillas de montar y botas con espuelas, claro.
Ahora que me digan que los descendientes de Cioran (¿los tuvo?) son tertulianos en Salsa Rosa y me lo creeré (aunque Lupita parece una mujer inteligente. En eso habrá salido a papá (¿o a mamá?)).
Foto: Cartel de Fiebre de juventud, una de las pelis protagonizadas por Begoña Palacios, esposa de Peckinpah.
27/04/2006
LOS SITIOS DE ZARAGOZA

Lo cuenta Mariano García en el Heraldo de hoy, en una de esas exclusivas que surgen de una indiscreción interesada en algún café y que Mariano sabe currarse tan bien. Planeta puede financiar una superproducción sobre los Sitios de Zaragoza adaptando cinematográficamente el best seller de José Luis Corral sobre el tema, Independencia. Por supuesto, aquí ni lo confirma ni lo desmiente nadie. Hay 30 millones de eurazos en juego -por lo menos- y nadie pía para no espantar a la gallina de los huevos de oro. Pero el río suena porque algo de agua llevará. Yo me fío de lo que diga el maestro Mariano y sus gargantas profundas particulares. Sería la producción más costosa rodada nunca en España.
No he leído la novela en cuestión, así que me ahorro opinar sobre sus posibilidades fílmicas, su factura estética y otras chorradas por el estilo. Porque de lo que se habla aquí no es de amor, sino de sexo. Es decir, de pasta gansa, de imagen, de industria, de alfombras rojas y vestidos de Channel escotados. Eso, si no se agosta y el director acaba siendo Vicente Aranda, y el prota, el primo tonto de Fernando Esteso con unas suecas fetén del brazo, que todo pudiera ser. Pero si todo sale bien, Zaragoza puede tener su Señor de los Anillos particular. Y en estos tiempos, con la Expo en ciernes, sería la mejor forma de centrar la atención del mundo en Aragón. Al menos, el tiempo que dure la promoción de la peli. Maños, qué orgullo. Esto es como Bienvenido, Mr. Marshall, pero con interné.
Además, es una oportunidad de sacar lustre a nuestra propia historia. Utilizada durante mucho tiempo por el nacional-catolicismo y lo más rancio del país, es hora ya de que nos dejemos de chorradas y veamos los Sitios como lo que deben ser: un episodio histórico singular, épico, lleno de anécdotas asombrosas y personajes carismáticos, y no como el suceso que reafirma unas esencias patrias que nadie se traga. O al menos, que una mayoría de ciudadanos corrientes no nos tragamos. Los Sitios, como historia, lo tiene todo: pasión, absurdo, sangre, lágrimas, miseria. A su lado, la batalla de El Álamo es una refriega de colegiales, y mirad el rédito que le han sacado los yanquis al maldito asunto. Los Sitios se merecen una peli de palomitas y merchandising, con gorras, camisetas y videojuegos matafranceses. A ver si así, por la vía del consumismo, terminamos de sacudirnos los fantasmas de la historia, ya que la vía del estudio y el debate público parece no ser lo nuestro. No se nos da bien el diálogo: probemos con el márketing.
Y lo dice alguien al que le aburre leer best-sellers (si esta confesión no me arroja a las catacumbas, diré que me aburre soberanamente la novela histórica. Glups) y que deja pasar las superproducciones taquilleras hasta que un amigo de fiar se las recomienda.
PD: Pecaría de injusto si el texto se quedara donde se ha quedado. Ya hubo un genio del show bussiness que explotó el lado épico del asunto. Se llamaba Benito Galdós y lo hizo en sus Episodios Nacionales (de haber vivido hoy, Galdós hubiera sido un genial creador de series televisivas. De los mejores). Su ejemplo habría cundido si la historia de España en el siglo XX hubiera sido otra y los Juan de Orduña de turno hubiesen hecho cine y no propaganda al servicio de una idea tendenciosa y totalitaria de España. Como en muchas otras cosas, este país lleva retraso.
28/04/2006
JUSTO CASTIGO A MI MALDAD

Hoy me ha sucedido algo terrible. He comprobado que el sueño de mi razón ha producido un monstruo y que ese monstruo lleva cuatro años (¡cuatro años!) vagando por internet, saltando de una cuenta de correo a otra cual colibrí deforme. Hasta que ha vuelto a posarse en la mía. Hoy he comprobado que los mails estúpidos de oficinista son como la chatarra espacial: están permanentemente en órbita.
Hace cuatro años, yo todavía estaba descubriendo lo maravilloso y lo barato que era tener amigos en varios puntos del planeta y estar en contacto diario con ellos a través del correo. Los había intensos, con los que te escribes cosas profundas y a veces desgarradoras; tibios, con los que esbozas los proyectos más superficiales, y los amigos de corazón con los que te intercambiabas pornografía zafia (tenía que ser zafia, porque la cosa era ser más bruto que el otro, no estimular sentidos, sino escupir más lejos que el adversario). Pues bien, en una de estas refriegas, me sentí inspirado y un amigo navarro de cuyo nombre no quiero acordarme acabó recibiendo una foto que todavía hoy le provoca náuseas, mareos y lipotimias. Rehuso describirla, caballeros, pero era de una escatología sumamente victoriana, y me costó mucho encontrarla.
La fiebre de la competición emiliera pasó y, saturado y hastiado, hace mucho tiempo que no envío nada, ni obsceno ni chusco ni gracioso. Como no reboto las ocurrencias a mi lista de direcciones, hace tiempo que dejaron de llegarme guarradas a ninguna de mis cuentas. Salvo uno o dos desubicados a los que ruego reiteradamente que me borren de sus envíos con nulo éxito. Pues bien, entre la poca basurilla que me sigue llegando, hoy he recibido aquella guarrada sin nombre con la que me gané en su día el título de colega-más-cerdo-del-mundo. Reviso los "enviado por" adjuntos y, al final de una larga lista, encuentro efectivamente mi nombre. No puede ser, digo horrorizado. No puede ser, ¡me están haciendo luz de gas! Pero no. Ahí estaba, sin duda: el correo había vuelto a mí. Como una maldición. ¿No es terrible? La chatarra emiliera orbita con persistencia, con ansias de eternidad. ¿Cuántos años más va a estar dando vueltas eso? Como diría el navarro que recibió el regalito entonces: es un justo castigo a mi maldad.
29/04/2006
EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN

A propósito de la superproducción que sobre los Sitios de Zaragoza puede rodarse en la capital aragonesa próximamente, hablábamos Cide y yo más abajo de la guerra de la independencia y de su significado histórico. Dice Cide que la ocasión perdida de aquel momento, con sus Juntas revolucionarias, sus Cortes de Cádiz y sus liberales anticlericales, es un síntoma de que España tuvo lo que se mereció: un pueblo lerdo merece unos déspotas oscurantistas. Ya he dicho que no estoy de acuerdo con esa apreciación, que enmascara un punto de misantropía: el 90 por ciento (y me quedo corto) de la humanidad está sometido a -o gobernado por- oportunistas, dictadorzuelos, mafiosos, tiranos, corruptos, mesías iluminados convencidos de su papel redentor o cínicos burócratas en el mejor de los casos. Me niego a creer que todos los humanos nos merezcamos eso y que sólo se pueda rescatar una minoría guapa y lista que no puede hacer nada contra la masa informe e iletrada. Ortega y Gasset quizá estaría conforme con esa visión. Yo no. Pero a lo mejor lo mío es una cuestión de fe sin base racional. Me aferraré a ella mientras pueda, en todo caso.
Volviendo a la guerra de 1808. Mario Onaindía, en su ensayo La construcción de la nación española (Taurus), plantea una visión liberal de aquel episodio, que él analiza como el primer campo de pruebas de un republicanismo español que había tomado cuerpo intelectual en la segunda mitad del siglo XVIII. España como nación, no como reino, se funda en las Cortes de Cádiz. El salto conceptual de reino a nación es brutal, de vértigo: supone pasar de la Edad Media a la democracia sin red debajo. Porque una nación está formada por un grupo de personas que se constituyen en ella (libremente o no es otro cantar), mientras que un reino debe su existencia a caprichos místicos, a gracias divinas y a forzados oximorones. Una Constitución es una creación común de un grupo de individuos que se ponen de acuerdo (inciso: conviene recordar esto a quienes ahora le atribuyen un papel sacro e inamovible, como si hubiera sido dictada por dios. Como creación humana, puede cambiar o abolirse cuando así se decida sin que por ello las cigüeñas dejen de anidar en los campanarios y la gente se deje de regalar cosas por Navidad. Fin del inciso). Por tanto, aquella guerra fue un fracaso aparente de la democracia. Sí, volvió Fernando VII entre vítores del populacho, abolió la Constitución de 1812, repuso la casposa Inquisición y mandó al exilio a los mejores cerebros del país, pero los cimientos ya estaban echados. Ya no había marcha atrás: había fermento más que suficiente para crear una nación moderna. El reino tenía los días contados. Aunque esos días se alargasen décadas y décadas.
Desde una perspectiva distinta, la de un marxismo imaginativo y poco ortodoxo, Joaquín Maurín planteó en 1935, en un ensayo significativamente titulado Hacia la segunda revolución (y retitulado en 1965 Revolución y contrarrevolución en España), que, en contra de lo que pensaban la mayoría de sus correligionarios, la guerra de la Independencia fue la primera experiencia revolucionaria española: "La guerra de la Independencia, aunque históricamente equivocada, fue, sin embargo, revolucionaria. Sacudió al pueblo español, lo sacó de su anquilosamiento y lo puso en movimiento. Por primera vez en la historia, el pueblo podía armarse, adquiría conciencia de su fuerza y manifestaba su espíritu creador. Las Juntas, creación espontánea y popular, aparecieron un siglo antes que los Soviets rusos, de las que éstos fueron una imitación".
¿En qué están de acuerdo dos intelectuales tan dispares como Onaindía y Maurín? En que aquella guerra no fue en balde. En que pese a la restauración monárquica y a la insufrible persecución política que acabó con el pronunciamiento de Riego en 1820 y la breve experiencia liberal posterior, aquello había removido muy hondo al país. Ya nada iba a ser igual después de 1808. Ya no cabía vuelta atrás. Habría mil y un errores, mil y un retrocesos, mil y una batallas, como demuestra la historia del siglo XIX, pero algo había despertado en España (en toda Europa, en realidad), y no se iba a volver a dormir. Creo que, lejos de menospreciar a aquellos tatarabuelos nuestros, deberíamos admirarles y estarles agradecidos. El afán democrático y transformador que ha animado a los españoles a luchar contra la carcundia durante doscientos años no se entiende sin su sacrificio. Ellos eran unos pobres campesinos metidos a actores de una obra compleja que fueron incapaces de comprender. Bastante hicieron. Mucho: echaron los cimientos del país en el que ahora vivimos, que poco o nada debe a los cacareados reyes de Castilla y de Aragón, y muchísimo a estos guerrilleros que no sabían que estaban dando un paso de gigante en la historia.
Y no me quería poner tan solemne, pero es que me embalo y no me sé frenar. Lo siento.
PD: Ah, y ahora que se debate tanto sobre naciones y hostias en vinagre en este desquiciado país, por favor, que nadie me dé la brasa con el empleo que he hecho de ese término, que me cansan mucho los debates de Teletubbies y Estatuts.
30/04/2006
RECETAS DE COCINA LITERARIA

Cursos, talleres, asociaciones, normas, corporativismos... Sólo falta un sindicato de escritores, con sus buenos estatutos, y se habrá cumplido el sueño de Stalin: una creación dictada por un canon establecido por un comité central. Hay una tendencia arraigada a hacer de la escritura una profesión como las demás, lo que a la larga implicaría establecer medidas contra el intrusismo, solicitar un trato global por parte de la administración y, sobre todo, la creación de un órgano que diga quién es o no escritor y quién reúne las condiciones para ejercer tan noble oficio, dejando fuera a todos los estúpidos adolescentes que caminan por los parques con un cuaderno en la mano. Desde un punto de vista sindical, maravilloso. Desde un punto de vista artístico, sería el fin de la literatura tal y como la venimos entendiendo y practicando en Occidente en los últimos 25 siglos.
Estoy exagerando, por supuesto, pero no voy muy desencaminado: en pocos años se ha pasado de decir (aunque se siga diciendo) que la escritura es un quehacer solitario cuyo aprendizaje se realiza leyendo y emborronando papelotes en la soledad onanista de tu habitación, a vender cursos y talleres donde se aprenden técnicas y trucos (en los mejores de ellos, se enseña a leer "profesionalmente"). La reflexión sobre qué es ser escritor ha sido sustituida por cómo llegar a ser escritor. Pasa en todos los ámbitos: la filosofía deja paso a las técnicas de mercado. ¿Lo urgente no deja tiempo para lo importante?
Paul Auster (le amo, amo el aire de sus novelas, la melancolía de sus personajes, el humor trágico de sus páginas) tiene algo que decir a propósito del oficio de escribir, y bien podrían incluirse estas reflexiones suyas en el preámbulo de uno de esos manuales titulados Cómo escribir novelas de terror o Aprenda a versificar comedias barrocas por correspondencia. Lo pone en boca de Tom, uno de los personajes de Brooklyn Follies, su última novela:
Eso se debía al hecho de que escribir era una enfermedad (...), algo así como una infección o gripe del espíritu que podía atacar a cualquiera en el momento más insospechado. Al joven y al viejo, al fuerte y al débil, al borracho y al sobrio, al cuerdo y al loco. Echa un vistazo a la lista de los gigantes, y semigigantes y descubrirás a escritores que siguieron todo tipo de tendencias sexuales, que asumieron todas las posiciones políticas, que mostraron todas las facetas del espíritu humano: del idealismo más noble a la corrupción más insidiosa. Eran criminales y abogados, espías y médicos, soldados y solteronas, viajeros y enclaustrados.
(...) Joyce fue autor de tres novelas. Balzac escribió noventa. ¿Supone esto una gran diferencia para nosotros? Kafka escribió su primer relato en una noche. Stendhal escribió La cartuja de Parma en cuarenta y cinco días. Melville escribió Moby Dick en dieciséis meses. Flaubert dedicó cinco años a Madame Bovary. Musil trabajó dieciocho años en El hombre sin atributos y murió antes de acabarlo. ¿Nos importa algo de eso ahora?
(...) Milton era ciego. Cervantes sólo tenía un brazo. A Christopher Marlowe lo mataron de una puñalada en una reyerta de taberna antes de que cumpliera los treinta. Al parecer, el puñal le atravesó limpiamente un ojo. ¿Qué debemos pensar de eso? (...) Nada, absolutamente nada.
(...) Thomas Wentworth Higginson "corrigió" los poemas de Emily Dickinson. Un engreído analfabeto que calificó Hojas de hierba de libro inmoral se atrevió a tocar la obra de la divina Emily. Y el pobre Poe, que murió loco y borracho en una alcantarilla de Baltimore, tuvo la desgracia de elegir a Rufus Griswold como su albacea literario. Sin sospechar siquiera que Griswold lo despreciaba, que su presunto amigo y defensor pasaría años tratando de destrozar su reputación.
Desvaríos eruditos para concluir que no sabemos casi nada (tan sólo varios miles de libros con reflexiones al respecto y centenares de departamentos universitarios de generosos presupuesto dedicados íntegramente a ello) de una actividad que viene acompañando a la especie humana desde que aprendió a hablar. O quizá sabemos lo suficiente como para acabar con ella, destripando sus mecanismos universales y poniéndolos al servicio de qué sé yo. Cada escritor es un mundo, y un mundo no necesariamente valorado por sus contemporáneos, que con frecuencia lo desprecian (la lista de malditos es larguísima, casi tanto como la de alabadas glorias a las que nadie volvió a leer tras su muerte). Puede que salga algún Baudelaire de un taller de escritura de quince días. Puede que incluso salgan muchos, pero dudo que esos Baudelaires se hayan forjado en esos pupitres, frente a solventes y consolidados escritores y filólogos que enseñan los caminos hacia la piedra filosofal. No, esos Baudelaires existían ya. Estoy convencido de que las musas no responden cuando se las llama con estrategias de márketing o con fórmulas comprimidas.