Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2006.
Resumen
- 01/01/2006 19:52 - EL VENENO DE LOS PANERO
- 02/01/2006 13:46 - METIDOS EN UN VIDEOJUEGO
- 02/01/2006 17:19 - DELEGADO ZERO
- 03/01/2006 22:45 - TRES ESCENAS DE LA ESPAÑA MULTICULTURAL
- 04/01/2006 01:39 - DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ
- 04/01/2006 13:12 - EL ORIGEN DEL MUNDO
- 05/01/2006 15:32 - SOBRE VELLOS PÚBICOS
- 05/01/2006 17:08 - BENDITA INOCENCIA
- 05/01/2006 20:38 - MAGO DE OZ
- 06/01/2006 17:52 - EL ENIGMA DEL DÍA DE REYES
- 06/01/2006 18:49 - EL EJECUTIVO ROCKERO Y TONEL METAL
- 06/01/2006 21:51 - NO DIRECTION HOME
- 07/01/2006 12:59 - EL "DESCONOCIDO" EDUARDO LAGO Y EL NADAL
- 07/01/2006 19:18 - CONTRA EL FUNESTO VICIO DE PENSAR
- 08/01/2006 16:31 - OUTSIDERS
- 09/01/2006 00:16 - ALEJANDRA PIZARNIK
- 09/01/2006 13:35 - VUELVE GEMMA
- 09/01/2006 17:06 - A VUELTAS CON CORTÁZAR
- 10/01/2006 15:01 - QUINTERO Y EL TABACO
- 10/01/2006 18:41 - A FAVOR DEL FUNESTO VICIO DE PENSAR (1)
- 11/01/2006 01:00 - DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ (2)
- 11/01/2006 23:44 - SUICIDAS LITERARIOS
- 13/01/2006 00:34 - LO QUE DE VERDAD IMPORTA
- 13/01/2006 16:03 - MITOS DE LOS 80
- 14/01/2006 16:39 - MITOS DE LOS 80 (2)
- 15/01/2006 13:26 - LA CUESTA DE ENERO
- 15/01/2006 14:23 - ADIÓS, SHELLEY WINTERS
- 16/01/2006 02:25 - KEVIN SMITH Y EL CÓMIC
- 16/01/2006 14:50 - MUERTE DE UN PERIÓDICO
- 17/01/2006 00:37 - HOUSE
- 18/01/2006 17:49 - QUÉ MALO (Y ABURRIDO) ES ESTAR MALO
- 18/01/2006 19:26 - EL ARCHIVO DE SALAMANCA
- 19/01/2006 17:49 - RESULTA DE QUE...
- 20/01/2006 13:24 - MOLESKINE
- 23/01/2006 12:11 - LOSCOS Y CASTELSERÁS
- 23/01/2006 12:37 - PORNO GRATIS
- 23/01/2006 17:28 - EL CHEKISTA BARBUDO
- 24/01/2006 11:50 - CONTRA EL FUNESTO VICIO DE PENSAR (2)
- 24/01/2006 15:29 - CACHÉ, OTRO VISTAZO AL ABISMO DE HANEKE
- 25/01/2006 00:21 - CLÁSICOS DEL REPORTAJE
- 25/01/2006 13:19 - LAS BATALLITAS DEL ABUELO (1)
- 25/01/2006 21:01 - CONTRA EL FUNESTO VICIO DE PENSAR (3)
- 26/01/2006 17:33 - HAGA SU PROPIO CAPÍTULO DE LOS SERRANO
- 27/01/2006 18:48 - EL SEÑOR DE LA BARBA NARANJA
- 28/01/2006 00:42 - EL ENIGMA MAILER
- 28/01/2006 20:44 - DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ (3)
- 29/01/2006 19:00 - ROSCÓN ROCK, LOS GOYAS Y LATINOAMÉRICA
- 30/01/2006 13:48 - LOS GIRAOS
01/01/2006
EL VENENO DE LOS PANERO

En este día de resaca, empacho y sofá, el canal TCM nos ha regalado una pequeña joyita que llevaba mucho tiempo sin revisar: El desencanto (1975), un reportaje en blanco y negro de Jaime Chávarri, que es un director irregular en la ficción, pero insuperable en el documental.
Tenía El desencanto enredado en una madeja. La vi hace años, en la Filmoteca de Madrid, en una época en que me pasaba todo el tiempo que debía estar en clase metido en las salas del viejo cine Doré. En un par de años me empapé de casi todo lo que programaba la Filmoteca, sin discriminación alguna. Entre esa marabunta, El desencanto permanecía enquistada en algún lugar de mi memoria. Ha sido maravilloso rescatarla.
Chávarri coloca delante de la cámara a los hermanos Panero, Leopoldo María, Juan Luis y Michi. Sitúa a un lado a la madre y les hace hablar, hablar y hablar. El resultado es un retrato amargo y desasosegante de una familia venenosa, como acertadamente la ha llamado Cristina.
Son un final de raza que, como la mala hierba, se agarra a las grietas y perdura año tras año. Son parte de una literatura que quisiera ver perdida, pero que hoy es más poderosa que nunca. Son rescoldos de una bohemia cínica y parasitaria muy pagada de sus miasmas y celebrada por los nuevos peterpanes de mi edad, que aspiran a sostener el timón de la falsa vanguardia cultural.
Una vez conocí a una peterpana. Quizá la única peterpana inteligente y auténtica que me he cruzado. Nos quisimos mucho, pero el veneno procedente de la bolsa de los Panero se solidificó y creó una barrera entre nosotros. Ella rescató a Michi de su gangrena un instante antes de que se la tragara también a ella.
La estúpida enfermedad ególatra de los Panero está instalada en mi generación, pero los portadores son bobos destalentados mimados por un mercado receptivo. Ahí está Leopoldo María, celebrado en todos los foros por entusiastas críticos. Y ahí estaba Michi, objeto ahora de un disco de Nacho Vegas. Creo que la cultura española no se librará en mucho tiempo de la losa de los Panero.
Como una nueva Jaime Chávarri, la peterpana de la que hablo quiso ser la cronista de Michi. En algún lugar hay una novela inédita sobre él. Se llama, si no le ha cambiado el título, Los cuartos vacíos. Su autora vivía en una casa al este de Madrid, triste y llena de luz, con una madre que me recordaba horriblemente a la viuda de Leopoldo Panero, y un padre cuya ausencia bien pudiera ser la de un cadáver.
Bonita forma de empezar el año, ¿no? No os apuréis: hace tiempo que me vacuné contra el veneno de los Panero.
Foto: Michi Panero.
02/01/2006
METIDOS EN UN VIDEOJUEGO
Una idea que me ha rondado esta mañana y que iré desarrollando.
De un tiempo a esta parte, ya no se habla de "teorías" o de "visiones del mundo", sino de "relatos" o "narraciones". El marxismo es un "relato" sobre la historia y sobre las relaciones humanas que sigue sus propios parámetros narrativos. El liberalismo, idem. Hasta las ciencias tienen un "discurso" lleno de matices que se impone a la vetusta "certeza".
Al hablar de narraciones en vez de teorías o "cosmovisiones", que se decía antes, ya no tenemos obligación de creerlas y podemos recrearnos en sus aspectos estéticos. Los "buenos" y los "malos" ya no son clases sociales, sistemas políticos o ejércitos con armas, sino "personajes" y sujetos paraliterarios que mantienen entre sí relaciones semióticas. Otro síntoma de la senda descreída y distante en la que vamos caminando. Es una buena senda, pero tiene muchos peligros y, sobre todo, es una senda que nos lleva a regiones sin explorar. A las regiones de la realidad virtual. ¿Nos estaremos metiendo en un videojuego? Qué gran argumento sería si lo escribiese Ernesto Sábato, el más filósofo de los escritores que ha dado esa gran entelequia llamada América Latina.
DELEGADO ZERO

"El Sub ya no vive", gritaba un señor con bigote y sombrerón en el Zócalo de San Cristóbal de las Casas, capital histórica de Chiapas, este verano. "Marcos, marcos", decían las indiecitas que nos vendían llaveros con un muñeco enmascarado con subfusil en ristre. Compramos un montón y los regalamos al volver a España. "El Sub ya no vive", volvía a gritar el señor, que parecía escapado de una ranchera.
Cuánta razón tenía. El Subcomandante Marcos ahora es el Delegado Zero (¿es esto una salida del armario, compañeros zapatistas?). Y, emulando al mayor ídolo de masas de América Latina (que no es Chayanne, ni Ricky Martin, ni Juanes, ni ningún mueve-tu-sintura-muévela-muévela), ya saben, el argentino-cubano que sale en los pins y en los pósters, se pira en moto a recorrer México haciendo el mismo recorrido que hice este verano: de Chiapas a Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Aunque yo lo hice en un Chevrolet con aire acondicionado y escuchando música. El delegado de la revista Zero, con menos recursos que un decadente europeo como yo, lo hace montado en una moto. Y yo sólo puedo pensar en sus maltrechas nalgas, porque las carreteras mexicanas -bien lo recordó mi amigo Santi, impenitente motero, durante todo el viaje- no están pensadas para la moto. Cada cien metros, un tope te frena la marcha, cuando no es un bache del tamaño de la provincia de Pontevedra o un camión-cisterna de líquido inflamable de frente por tu mismo carril a 140 por hora. Pobre Delegado de la revista Zero. Espero que la sede central de Madrid le pague buenas dietas.
Bueno, pues ahí van los zapatistas de nuevo. Cuando estuvimos en Chiapas sólo les vimos en forma de merchandising, porque las comunidades indígenas estaban cerradas por alerta roja. Veamos qué pasa ahora, pero no creo que las performances del muy culto Marcos puedan revitalizar un movimiento estancado que hace tiempo que no ilusiona a nadie en el continente de las venas abiertas. En cualquier caso, ¡ánimo, Delegado Zero, que se te va a poner el culo como una piedra!
Foto: Uno de los simpáticos "marquitos-llavero" que vendían las indiecitas por diez pesos en San Cristóbal de las Casas.
03/01/2006
TRES ESCENAS DE LA ESPAÑA MULTICULTURAL
- Escena primera: Esta tarde. Vestíbulo de la estación de Teruel, ciudad a la que he ido para hacer un reportaje. Espero el tren de vuelta a Zaragoza. Un tipo, híbrido de Torrente y forajido patán guarro de peli de Sergio Leone, grita, coreado por tres abuelos, que él no es "de los del tío Paco", pero que si volviera el tal "tío Paco" se les iba a acabar el cuento a todos los extranjeros sin papeles esos que, según él, cobran maravillosos salarios a cuenta del Estado sin dar ni golpe. Mientras, decenas de sudamericanos se van reuniendo en el vestíbulo, aguantando en silencio la bronca del Torrente.
- Escena segunda: Octubre de 2005. Un par de días después de regresar de cubrir las avalanchas de subsaharianos sobre la verja de Melilla. Un "compañero", un "press boy" con dotes de predicador, me increpa, señalándome con el dedo: "Tú, Del Molino, amiguito de los negros. A ver si cuando escribimos de Melilla defendemos a los 60.000 paisanos tuyos y míos que están en primera línea para que el paseo de la Independencia no se nos llene de negros y de moros".
- Escena tercera: También octubre de 2005. Vagón de AVE Zaragoza-Madrid. La fotógrafa María Torres-Solanot y yo viajamos para coger un avión en Barajas rumbo a Melilla. La crisis de los inmigrantes, en su punto álgido. La noche anterior, Telecinco ha emitido unas imágenes de un guardia civil apaleando a un subsaharianoa en la verja. Cuatro asientos más allá, dos matrimonios sesentones, muy bien vestidos. Una de las señoras, impolutamente peinada, saca el tema en la conversación: "¿Y qué os parece eso de Melilla? ¿Qué escándalo es este? ¿Qué pasa, que a los negritos, la guardia civil no les puede hacer nada? ¿Son intocables los negritos o qué pasa aquí?"
Eso me pregunto yo. ¿Qué pasa aquí?
04/01/2006
DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ

Hablando de migraciones, pero ahora en serio, que diría una amiga mía.
Acabo de ver en Telecinco el primer capítulo de Vientos de agua, la ambiciosa serie sobre un viaje de ida y vuelta de Asturias a Argentina, con Héctor y Ernesto Alterio (interpretando al mismo personaje, viejo y joven) y Eduardo Blanco, actor inseparable de los mejores proyectos de Juan José Campanella, el director.
Tenía muchas ganas de ver esta serie, y no me ha defraudado. ¿Qué decir de los monstruos de la interpretación que son los tres actores? El guión, quizá la parte más delicada en un proyecto tan ambicioso, de momento, en este arranque, aguanta enhiesto. Muy bien planteadas las dos historias simultáneas, con mucha economía narrativa, necesaria para presentar a tanto personaje y tanta trama secundaria a las dos principales. No se mete en berenjenales políticos, no "contextualiza", que es una tentación recurrente en los relatos históricos. Va al lío directamente, con un planteamiento narrativo casi impresionista. En pocos trazos quedan explicadas las necesidades de emigrar tanto del asturiano como del argentino. Y la dirección está a la altura del texto, movilizando todos sus recursos y haciéndolos desfilar por la fina línea que separa lo ñoño de lo emotivo. Habrá que ver si ese equilibrio se mantiene en el resto de los capítulos y no se echa a perder en un melodrama. De momento, buen arranque. Chapeau.
No podía ser menos. Campanella ya habia demostrado su delicadeza y sensibilidad al construir El hijo de la novia, con el Alterio grande y el sempiterno Eduardo Blanco. Me gusta porque se mueve en ese escurridizo terreno fronterizo donde cualquier paso en falso puede convertir la más sublime epopeya en un pastelón insoportable. Me gusta que asuma riesgos. Creo que sabe muy bien lo que se hace y no le tiembla el pulso. Seguiremos pendientes de Vientos de agua, pero a mí ya me ha conquistado (lo tenía fácil, en cualquier caso: la historia tenía todos los elementos necesarios para encandilarme). Habrá que ver si esto es un rollo de una noche o pasamos a mayores.
EL ORIGEN DEL MUNDO
Lo bueno de la red es que permite a ignorantes como yo ilustrarse gracias a las aportaciones de la gente del ciberespacio. Rondabandarra, fantástico blogger, comenta mi artículo Porno (austríaco) en acción y apunta que la foto de la polémica campaña de la presidencia europea es un homenaje a El origen del mundo, cuadro del pintor realista francés Gustave Courbet (1819-1877). Gracias, Rondabandarra, por tu aportación enciclopédica. Los torpes nos quedamos en la superficie de las cosas. Junto a estas líneas, el cuadro de Courbet que demuestra que la depilación es una costumbre muy reciente. Hay que ser muy audaz para bregar con ese Matto Grosso.05/01/2006
SOBRE VELLOS PÚBICOS
La ínclita marbellí Chela (y muy querida amiga pese a ser una pérfida hija del sur), a propósito de "El origen del mundo" que se reproduce abajo, hace una apología del vello púbico a la que me sumo. Todos mis amigos saben mi opinión al respecto y he sido fustigado por los afiliados al partido Epilady. Es cierto que los coños depilados tienen algo de gomoso y falso que desploma la libido. Con el comentario anterior sólo quería resaltar el Matto Grosso. Sí he de decir que la falta de agua caliente del siglo XIX me da ciertos reparos cuando miro el cuadro, pero ahora que todos vamos tan limpios y aseados, ¡viva el pelo!
Me encanta este debate, que me recuerda tiempos felices. Un beso, Chela.
BENDITA INOCENCIA
Lástima que Luis Carandell no esté vivo para que recogiera en una reedición de Celtiberia Show el cartel que he visto esta mañana.
Calle Zurita, que es algo así como el barrio de Salamanca de Zaragoza, con precios del barrio de Salamanca. El cartel dice: "Pareja joven, seria y sana busca piso en esta zona. Abstenerse agencias y precios abusivos".
Bendita ingenuidad...
MAGO DE OZ

¿Cómo les gustarán los coños a los de Mago de Oz? ¿Serán del partido de la Epilady o les gustará que aquello esté salvaje e impredecible, como Sam Spade en El halcón maltés? No tengo confianza para preguntárselo. Ayer entrevisté al cantante, Txus, porque actúan el sábado en Zaragoza. Mañana colgaré la entrevista aquí, pero no os hagais ilusiones, porque he sido muy plano y comedido. La parroquia heavy aragonesa me la tiene jurada desde que hice unas risas a propósito del concierto de Judas Priest, y esta gente admite pocas bromas. Así que, extraoficialmente, he aquí unas preguntas sin respuesta:
- ¿Por qué unos troncos que ya tiñen canas van por ahí con mallas y soltando plegarias a Odín como si fueran adolescentes con granos?
- ¿Por qué montan una catedral gótica de 14 metros de altura en el escenario?
- ¿Por qué el cantante se hace llamar Txus di Fellatio, si ya no es un niño de ocho años?
- Musicalmente, ¿qué son? ¿Una mezcla entre Mozart y Bach? ¿Algo así como Mach, como los Spinal Tap?
- ¿Alguien puede explicarme por qué, si tienen madre y sentido del ridículo, se hacen la foto que publico aquí?
Queridos míos, si queréis pasarlo realmente bien el sábado, os aconsejo que, en vez de ir al concierto de Mago de Oz, os agenciéis This is Spinal Tap?, una obra maestra satírica que retrata muy bien el mundo desfasado del rock. Otro día os contaré mis tribulaciones con el universo del metal.
06/01/2006
EL ENIGMA DEL DÍA DE REYES

Aparece entre mis papelotes una vieja carta del banco llena de garabatos. Cuando tengo que tomar nota, cojo lo primero que pillo, pero lo que hay al dorso de este papelito me deja absolutamente descolocado. Es mi letra, no cabe duda, pero no sé si contiene la fórmula de la felicidad, la combinación de una caja fuerte o un mensaje en clave para pasar sobre las líneas enemigas. Lo transcribo para que me ayudéis a resolver el misterio. ¿Y si lo escribí en estado de hipnosis? Por favor, ¿qué haríais si os encontrárais esto con vuestra letra?:
P. E. 12
P. E. Ist. 34-40 (el 40 está recuadrado con saña)
P. I. Ec. (flecha) América 20
Quien lo descifre, que registre la patente, que se la cedo. Escaneo el papel por si acaso sirve.
EL EJECUTIVO ROCKERO Y TONEL METAL
Ya que Zaragoza empieza el año con conciertos de Obús y Mago de Oz y este blog empieza a ponerse también heavy, dejadme recordar a dos personajes inolvidables de las noches en las que yo todavía llevaba melena hasta casi la cintura.
En un bar de los bajos de Argüelles de Madrid que no sé si existe todavía, había dos personajes que debieron haber formado parte de un cómic o de un cuento pero que, por pereza, nunca salieron de las bromas privadas de mis amigos y yo. Si Garth Ennis se hubiera topado con ellos, los habría incorporado a la saga de Predicador. Fueron bautizados como el Ejecutivo Rockero y Tonel Metal. Había noches en que íbamos a ese bar con el único propósito de verlos en acción.
El Ejecutivo Rockero rondaba los 40 y vestía de ejecutivo: traje con americana, camisa, corbata y pantalón a juego. La gomina era discreta, pero se palpaba su brillo entre las melenas, los cueros y las tachuelas del resto de la parroquia. Su historia nadie la sabía. Era conocido por todos en el bar, pero no tenía amigos en él. Siempre iba solo. A sacudirse el estrés, probablemente. Los hay que se lo quitan con saunas y prostitutas de lujo, pero el Ejecutivo Rockero prefería una sesión intensiva de heavy metal. A la altura del tercer cubata, se convertía en el amo de la pista y se creaba un corrillo a su alrededor para que pudiera actuar a gusto con su guitarra eléctrica imaginaria. Con tan prodigioso instrumento hacía el playback de todos los riffs que atronaban por los altavoces, y así podía seguir horas, incansable, hasta que cerraran el bar (y esto era antes de que el alcalde Álvarez del Manzano decidiera poner coto a los horarios nocturnos).
Tonel Metal estaba más integrado y tenía un grupito de amigos, aunque eran un poco crueles y se reían de él. Pero a él no le importaba: tenía alma y corazón de metal encerrados en su obesa fisonomía, que le hacía sudar más de la cuenta su camiseta de Iron Maiden. Tonel Metal bebía compulsivamente, cubata del bueno, porque manejaba dinerito. Y se emocionaba hasta las lágrimas cuando creía reconocer una canción, que era casi siempre. Entonces, con el cigarrillo y el vaso en una mano, y el corazón agarrado fuertemente con la otra, entonaba en su peculiar inglés la letra del tema. A veces, llegaba a poner su voz por encima de los altavoces, tal era la fuerza de su pasión. Y otras veces, pobre, intentaba ligar con alguna de las chicas del bar, pero para entonces ya nos habíamos reído tanto que un puntito de mala conciencia asomaba en nuestros cabrones rostros.
A veces, volviendo a casa ya de amanecida, nos imaginábamos un dúo de psycho-killers formado por el Ejecutivo Rockero y Tonel Metal. Cometerían sus fechorías por los barrios viejos de Madrid rindiendo homenaje a sus ídolos: los hermanos Izquierdo, de Puerto Urraco.
NO DIRECTION HOME

Como tenía la sospecha de que los Reyes me la iban a traer, he aguantado todo este tiempo comiéndome las uñas hasta dejar sólo los muñones sin comprar ni piratear ni ver No direction home, el documental de Martin Scorsese sobre Bob Dylan. Mis sospechas eran ciertas (¡gracias, Reyes!) y hoy me he aislado del mundo y me he empapado de mitomanía. Porque para mí, juntar a Dylan con Scorsese en una misma obra es como si me invitaran a un ménage à trois con Scarlett Johanson y Claudia Cardinalle a sus 20 años. Por eso, ahora tengo un poco de modorra postcoital que sólo puedo sacudirme con The times they are a-changin’ a buen volumen mientras escribo esto. Es mi pitillo de después.
En un montaje de cuatro horas largas, Scorsese narra la infancia de Robert Zimmerman en Minesota; la transformación, ya en Nueva York, en Bob Dylan, y su elevación a icono del siglo XX hasta su primer colapso en 1966, donde se interrumpe el relato. Y se acerca al personaje como siempre ha hecho Scorsese, con la curiosidad del niño de barrio acostumbrado a observar sin hacer preguntas. Mientras, pasan por ahí mil y una voces, y cada una cuenta un Dylan distinto. Como eje que vertebra todo, el último concierto antes de su retirada de ocho años, en Londres, en 1966, donde, entre los abucheos de un público que sólo quiere ver al Dylan folk e íntimo, el ya rockero insta a su banda: "Play it loud!" Dadles caña. ¿Qué músico actual se atrevería a provocar así a sus fieles?
Un envejecido, deslavazado y asténico Allen Ginsberg, que es una de esas muchas voces, cita a Buda (¿a quién si no?): "Si el discípulo no es capaz de superar al maestro, es que el maestro lo ha hecho mal". Si eso es verdad, que no creo, Dylan lo ha hecho horrorosamente mal, porque, 40 años después, nadie le ha barrido como creador. No voy a entrar en el debate sobre si el rock o la música popular está estancada y sólo sabe mirar al pasado. Yo sólo quiero decir algo mucho más simple: Dylan vivió sus primeros años neoyorquinos obsesionado por Woody Guthrie, pero llegó un momento en el que logró ir más allá que su idolatrado maestro. Hoy hay muchos músicos tan obsesionados por Dylan como Dylan lo estuvo por Guthrie, pero no han podido, no han querido o no han sabido cruzar la línea, romper y salir. Pienso en Ryan Adams y en toda la gente de la Americana y el neo-folk. Ellos hacen revival más o menos disimulado, pero Dylan sigue emocionando e inspirando hoy como en 1963.
Y me da igual su megalomanía. Me importa un comino si fue o no un oportunista capaz de venderse al mejor postor. Me la traen al fresco sus dilemas religiosos. Paso de sus antojos de diva. Nada de eso me enturbia su música. Nada que pueda decir o hacer va a evitar que se me ponga la carne de gallina cada vez que escuche que la respuesta, amigo mío, va con el viento, ni que el tuétano se me cale con Hard rain, ni que me suba algo por el pecho cuando entona aquello de: "Oh, sister, I am not a brother to you" (ups, perdón, esa canción es de 1976, de un Dylan posterior al que cuenta el documental, aunque, ¿qué importa?)
Dijeron en Newport que Dylan era la voz de su generación. Entonces, ¿por qué los jóvenes seguimos emocionándonos con él? Quizá porque un clásico es eso: algo que trasciende edades y modas y entra como una aguja en esa parte de nosotros a la que sólo podemos acceder con una canción, con una frase de una película, con un poema. A veces, quizá, con un beso.
07/01/2006
EL "DESCONOCIDO" EDUARDO LAGO Y EL NADAL

Se me olvidó leerme el Nadal de los dos años anteriores. Me quedé en Andrés Trapiello y Los amigos del crimen perfecto, una correcta pero algo apresurada y mejorable novela, ganadora de la edición de 2003. Este año, sin embargo, voy a estar al quite y me voy a leer al nuevo ganador en cuanto Destino tenga a bien poner Llámame Brooklyn, de Eduardo Lago, en las librerías. Supongo que no tendrá nada que ver, pero las mínimas reseñas del argumento que he leído en los papeles me evocan un poquito a Roberto Bolaño, aunque quizá la coincidencia temática tenga más que ver con el cosmopolitismo del exiliado que con otra cosa. Me atrae porque, según declara el autor a El País, el proceso creativo de la novela, su mundo, sus personajes y su tono, nacen en un bar de Brooklyn del que es parroquiano. Y eso es siempre un buen comienzo.
Pero lo que me llama la atención -una vez más, no sé por qué me llevo ya disgustos- es que los teletipos hablan todos del "desconocido" Eduardo Lago, como si este hombre hubiera pasado su vida escribiendo en un refugio antiaéreo. Me molesta el calificativo porque parece que insinúa, muy implícitamente, que escribir una obra merecedora de la consideración de un jurado no es mérito suficiente, que la novela no vale por sí misma, que tienes que ser "alguien". Sin embargo, el caso es que el nombre me sonaba, y claro que me sonaba: es crítico de Babelia y de un montón más de publicaciones. Tiene ya dos libros y ha traducido a Henry James, a Sylvia Plath y a John Barth. Vamos, que no es un oscuro profesor de instituto de Nueva York, como nos han querido vender. Si hasta ha llegado a compartir premio y velada literaria con Mario Vargas Llosa (aunque es cierto que Vargas Llosa está en todas partes). No ir a cócteles ni a presentaciones de libros no te hace desconocido. tTodos los días entrevistan y elevan a los altares de la gloria cultural a gente con mucho menos currículum. Además, el Nadal no es el Planeta. Allí, la literatura sigue teniendo una opción por encima del márketing de la firma. De hecho, lo raro, hasta no hace mucho, era que el premio lo ganase alguien famoso. Por cierto, he estado leyendo críticas de Eduardo Lago, muchas publicadas en un blog del grupo PRISA, y están pero que muy bien. Se nota que es un gran lector. A ver si trae vientos frescos a la narrativa española, que anda necesitada.
PD: ¿No es curioso que las promesas literarias sean tan viejas en este país? Eduardo Lago tiene 51 años. El año pasado o el anterior, no recuerdo, El Mundo sacó un suplemento con las nuevas promesas más prometedoras del prometedor panorama literario, donde incluía a mi querido Félix Romeo, que siempre será un chaval de espíritu, pero que hace tiempo que no renueva su carnet joven. De hecho, casi nadie, o más bien nadie, bajaba de los 30 en esa lista. ¿Qué ha sido de aquello de live fast, die young? ¿El apoltronamiento y la prolongación de la juventud también se da en la literatura?
PD2: Como soporte a la noticia, Juan Cruz escribe un comentario en El País hablando de El Jarama, de Sánchez Ferlosio, ganadora del Nadal de 1956. Entiendo que Don Juan no tenga nada que decir de Eduardo Lago, pero que no apreveche que el Pisuerga pasa por Valladolid para hablar de lo que le dé la gana en la fiesta de otro. Es como si en su cumpleaños, felicitaran a otro en lugar de al homenajeado. Es de mala educación, señor Cruz. Muy feo ha estado eso.
Foto: Eduardo Lago y la finalista, Marta Sanz (Agencia EFE).
CONTRA EL FUNESTO VICIO DE PENSAR
Por motivos que no vienen al caso, estoy documentándome sobre la figura de Francisco Loscos, uno de los mayores botánicos aragoneses y españoles de la historia que, como toda persona sensible, brillante, trabajadora y pertinaz en Aragón, se murió del asco sin que le dieran media palmada en la espalda. Un texto de Vicente Martínez Tejero es muy elocuente y creo que podría aplicarse a mucha gente de muy variados ámbitos. Atención:
"(La Escuela de Loscos estaba) claramente diferenciada de otras escuelas o grupos que se formaron en España, principalmente las de Madrid y Barcelona. Las características propias de la Escuela de Loscos se definen, en primer lugar, por su total carencia de medios materiales, nulo apoyo oficial, ausencia de facultades y centros universitarios dedicados al estudio de la Botánica, falta de libros y herbarios. Lo que casi nunca faltó fueron envidias, incomprensiones y calumnias".
Total, que el pobre hombre se lo guisaba, con su pan se lo comía y, encima, tenía que aguantar que le tocaran las narices gente que no tenía nada mejor que hacer. Lo dicho, que me suena un poco todo esto.
08/01/2006
OUTSIDERS

En el paseo de la Constitución, una mujer me grita casi todos los días: "¡Ahí va el griego!". Si voy con Cristina, grita: "¡Ahí va el griego con la puta de la navarra!" (¿Hay que aclarar que ni yo soy griego ni ella navarra y que no tenemos ni idea de dónde se ha sacado los gentilicios?). Cuando hace mucho frío, su banco está desierto.
Todos los dueños de los cafés del centro conocen a Lenín (sí, con acento en la i). Le llaman así por su parecido con el revolucionario. Astrado y borracho, siempre está sentado junto a uno de los carísimos escaparates de la zona. Nunca mendiga, nunca hace nada. Los camareros, con la complicidad o la ignorancia de los dueños de los bares, le sacan de vez en cuando un café con leche y un bocadillo.
Una chica joven, inverosímilmente joven, pasea a su perro todos los días por esas mismas calles. Sin detener la marcha, va pidiendo amablemente unas monedas "pa el chucho".
En la avenida de Cesáreo Alierta, en el cruce donde está el hotel Boston, una vez al año alguien deja una corona de flores en la embocadura del túnel. En el mismo sitio donde, hace tiempo, unos sanos chicos con ganas de diversión tiraron a un mendigo desde lo alto del puente que él había elegido para dormir y dejar sus trastos.
Nos los cruzamos todos los días, y un día dejaremos de hacerlo y no nos importará. Quizá una noche amanezca alguno muerto: aterido de frío o rociado de gasolina o arrojado desde lo alto de un puente. Entonces haremos reportajes, nos movilizaremos y pondremos cara de circunstancias en las conversaciones. Ya lo dijo Joe Gillis (William Holden) en el arranque de Sunset Boulevard, mientras su cuerpo flotaba en la piscina de la mansión de Norma Desmond: "Ahora que estoy muerto, todo son atenciones. Cuando estaba vivo, no le importé nada a nadie".
Foto: el Passage de la Brie, de Paris, transformado en el Passage des Sans Abris (Pasaje de los Sin Techo).
09/01/2006
ALEJANDRA PIZARNIK
Un poema de la desasosegante argentina Alejandra Pizarnik. Del libro Los trabajos y las noches (1965).
ANILLOS DE CENIZA
Son mis voces cantando
para que no canten ellos,
los amordazados grismente en el alba,
los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.
Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición del sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta,
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.
VUELVE GEMMA

Sí, Mamen Mendizábal está más buena (a uno de los amigos de este blog, no diré quien, le pone un poco, según confiesa), o tiene otro punto, pero como en la radio eso no importa, servidor trota cual cabritillo ante la noticia de que Gemma Nierga, después de su baja maternal, vuelve a La Ventana de la Ser esta tarde, donde se la echaba mucho de menos. Mamen es una chica demasiado seria, muy echada "palante", pero también muy rígida para un formato de programa como el de La Ventana. Está bien en 59 segundos, donde su agresividad creo que excita bastante a Pedro J. e, incluso, a ese curita de la Cope, pero La Ventana le quedaba grande.
La Ventana necesita a Gemma. Necesita sus despistes, su pachorra, su risa, su pasotismo, su espontaneidad, su buen rollo. Uno de mis pequeños placeres diarios es escuchar el programa mientras voy a trabajar, y desde que no estaba Gemma me notaba yo como más tristón, me costaba más arrancar la jornada laboral. A ver si me levanta el ánimo. Bienvenida, Gemma.
A VUELTAS CON CORTÁZAR

Cortázar sin barba (Debate) es una no-biografía muy divertida de la primera mitad de la vida de Julio Cortázar. Eduardo Montes-Bradley tiene mucho sentido del humor, escribe con una brillantez que va más allá del ingenio y sabe llevar al lector a su huerto. Otra virtud: el libro apareció después de los fastos por el vigésimo aniversario de la muerte del argentino, en 2004, efeméride a la que debemos agradecer la preciosa edición de sus obras completas a cargo del que fuera amigo de Cortázar (y autor de uno de los mejores ensayos, o conjunto de ensayos, sobre él), Saúl Yurkievich (en Galaxia-Gutenberg). Pero también, como toda efeméride, que se parecen un poco a las resacas del mar, dejó un montón de morralla sobre la arena de la playa. Este libro no pertenece a esa morralla.
Está escrito en tono provocador, nos busca las cosquillas a los cortazarianos, intenta darnos donde más nos puede doler, pero al final, si no eres una amargada rata de biblioteca, no te queda más remedio que reírte con Montes-Bradley y contigo mismo. Lo que busca el desmitificador Montes-Bradley es bajar de la parra a Cortázar, a San Julio de Guevara, que diría alguno, y se empeña en demostrar lo que muchos ya sospechábamos y que, incluso, muchos biógrafos habían dejado escrito: que Julio Cortázar fue un ser humano, no un santo. Quizá para un lector alejado de la realidad latinoamericana, amante de Cortázar por cómo cuenta lo que cuenta, resulte nimia e innecesaria esta desmitificación, pues nunca lo habrá tenido por un incorruptible luchador de la libertad, por el Che de las letras. Pero hay que intentar meterse en el continente de las venas abiertas y entender que Montes-Bradley no escribe para europeos, sino, principalmente, para latinoamericanos. Y en Latinoamérica, Cortázar es un mito con una biografía en buena parte ficticia. Es decir, hasta hace bien poco, no se había puesto en duda lo que Cortázar había dicho de sí mismo. Y eso, nos dice Eduardo Montes-Bradley, no está bien. He aquí un fragmento del comienzo de la obra, representativo del tono del resto del volumen:
"Donde debiera decir 'nacido en Bruselas en 1914' suele decir 'nacido accidentalmente en Bruselas en 1914', lo cual no deja de ser todo un detalle por parte de los editores responsables del accidente. (...) La idea de un nacimiento azaroso accidental extramuros [de la patria argentina] está vinculada a las declaraciones que el mismo Cortázar hizo en repetidas oportunidades durante los últimos cuarenta años de su vida. (...) La idea de un nacimiento azaroso es los suficientemente descabellada como para convertirse en pretexto de uno de los relatos del autor al que bien podríamos titular: No quiso, pero nació igual, o ¿Qué hace un bebé como yo en un lugar como este? Después de todo, Cortázar nació a los nueve meses como estaba previsto y en el mismo lugar en el que se encontraba su madre, lo cual facilita la labor de las parteras en cualquier lugar del mundo y también en Bélgica, donde tuvo lugar el contratiempo. ¿Acaso durante el alumbramiento el neonato se resbaló en manos de la comadrona?, ¿o fue quizá que el hecho tuvo lugar en el Orient Express en el instante en que el caballo de hierro descarrilaba sobre las llanuras de Mongolia? ¿Qué significa 'nació accidentalmente en Bruselas'?"
La conclusión básica es que Cortázar fue un ser humano y, como dice Homer Simpson, "los seres humanos somos desagradables". Tuvo una vida con aciertos y fracasos. Amó, fue amado y odió y fue odiado. A algunas personas las puteó mucho, y a otras les salvó la vida. Lo que no me parece de recibo es que estas obviedades que salpican la vida de cualquiera sirvan para deslegitimar su obra, como no sirven mis obsesiones sobre la actitud de los Panero para fustigar la obra poética de ninguno de ellos.
PD: En cuanto a la literatura de Cortázar, chismorreos de salón aparte, parece que hay un movimiento de reivindicación de la poesía y de los primeros cuentos de Cortázar por encima de Rayuela, que pasa horas bajas entre la crítica. Todo el mundo parece decepcionado al releer una obra que, a mí, me cambió la vida. Yo tengo miedo de releerla, porque no podría soportar que se me cayera de las manos. Sería algo parecido a una crisis de fe atea. Pero cualquier día abro el libro y ajusto cuentas con Horacio Oliveira. Ese día puede ser terrible. Avisados quedáis.
10/01/2006
QUINTERO Y EL TABACO

No fumo y estoy un poco hasta los mismísimos de las conversaciones y los reportajes sobre la ley Antitabaco (que me parece estupenda, por más que Javier Marías vea en ella un síntoma preclaro de los hitlerianos tiempos que se avecinan). Por eso no he dicho ni mu sobre la dichosa ley, ya que sólo mencionarla pone en el disparadero al interlocutor. Pero hoy, que Jesús Quintero se estrena en TVE, me asalta una duda: ¿podrá fumar durante la entrevista? Espero que se haya grabado antes de la entrada en vigor de la ley y pueda echar una buena ahumada sobre Rocío Jurado, porque si no, mi pobre y genial Quintero perderá un montón.
Y a lo tonto, os he confesado dos grandes defectos: me gusta la ley Antitabaco y amo a Jesús Quintero. De la primera, ni hablemos. Del segundo, me sorprende encontrar tantos detractores suyos, especialmente entre esa extraña raza periodística llamada "críticos televisivos". Pues qué se le va a hacer: no ha habido ni habrá mejor entrevistador en la historia de la tele. Pero, por favor, déjenle fumar. Un consejo para los abogados de TVE que negocien la dispensa: un plató donde esté Quintero difícilmente puede considerarse "centro de trabajo". En todo caso, "centro de choteo", "pliegue de materia negra sobre el contínuo espacio-tiempo" o "lugar antiguamente llamado limbo por la doctrina eclesiástica", pero nunca centro de trabajo. Si revisan la ley, verán que en esos espacios se puede fumar.
A FAVOR DEL FUNESTO VICIO DE PENSAR (1)
Dice Carlos Fuentes en "Elogio de la novela", artículo publicado en el número de diciembre de Le Monde Diplomatique:
"La religión es dogmática. La política es ideológica. La razón tiene que ser lógica. Pero la literatura tiene el derecho a ser equívoca".
Equívoca como la vida misma, diría yo.
11/01/2006
DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ (2)

Vientos de agua ha perdido fuelle con respecto a su estreno y, por tanto, mi entusiasmo se ha venido un poco abajo. Me sigue gustando, me sigue enganchando, pero el filo peligroso por el que se desliza Campanella puede causar estos vaivenes. Me parece que la historia no avanza como debiera: no veo por ninguna parte el Buenos Aires de Los siete locos de Roberto Arlt, no veo la ciudad vibrante de la canción maleva, canción de Buenos Aires. No palpo a las masas de las mil lenguas. Ni siquiera veo la Boca. No sé, a lo mejor he escuchado demasiados tangos y guardo demasiado buen recuerdo de la ciudad.
La crítica se ha cebado en la presunta sobreactuación de Ernesto Alterio. Dicen que se pasa de tonto. No estoy de acuerdo, creo que son los críticos los que se pasan de listos. A mí no me molesta. Es más, me parece que expresa poca desorientación comparada con la que debía sentir un minero analfabeto que, sin comerlo ni beberlo, de la noche a la mañana, se encuentra en la caótica Buenos Aires (aunque sigo sin ver el caos, y eso sí que me molesta). Che, Campanella, le falta milonga a esto, un poquito de chamullo arrabalero, unos pibes con facón, vos me entendés... Un poquito de folclore, por favor, un poquito de tópico, que me resulta todo un poco acartonado. Pero me sigue gustando. Veré el tercer episodio y, si no estoy en casa, dejaré la tele encendida para hacer bulto, porque me han dicho que la audiencia anda muy flojita.
SUICIDAS LITERARIOS

Seguro que os ha pasado alguna vez. Estáis en la cama, a punto de dormiros, en ese sopor tan maravilloso, y de repente, una pierna o un brazo reciben un estímulo, como un calambre que no controláis. Es algo común, pero muy revelador de lo complejos (o simples, según se mire) que somos. Al parecer, según cuentan los expertos, el proceso de quedarse dormido es parecido al proceso de morirse: el ritmo cardíaco se reduce, los músculos se relajan y toda la actividad del cuerpo entra en una especie de stand-by. Pues bien, en ese trance hay veces en las que el cerebro no sabe muy bien si nos estamos durmiendo o nos estamos muriendo y, para comprobarlo, envía un impulso a los músculos para ver si responden. A eso se debe el respingo que damos en la cama, a un puro instinto de supervivencia. Somos seres vivos y, como nos enseña la biología desde Darwin, estamos diseñados para perpetuarnos a nosotros mismos y a la especie.
Todos hemos visto crecer hierba entre las rendijas de un páramo cubierto por hormigón. La vida lucha por prolongarse en cualquier lugar. Por eso, de todos los actos humanos, el suicidio es el que resulta más incomprensible, porque va en contra de ese instinto básico de supervivencia que se supone llevamos todos en nuestra dotación genética. Y, sin embargo, es una práctica muy común y muy extendida en todas las culturas y épocas de la historia. ¿Por qué nos suicidamos? ¿O por qué nos embarcamos en procesos autodestructivos que vienen a ser suicidios a cámara lenta, como la drogadicción o el alcoholismo? Psicólogos y sociólogos se han pasado el siglo XX y lo que llevamos del XXI dándole vueltas sin llegar a una respuesta convincente. Mientras, el "autoasesinato" sigue siendo uno de los grandes tabúes. Se producen miles a lo largo del año, pero los medios de comunicación, por acuerdo explícito, no informan de ellos.
Al Alvarez, poeta y crítico literario británico, fue un suicida frustrado y, como amigo de Sylvia Plath, vivió muy de cerca su suicidio, en 1963. La muerte de su amiga le causó una impresión tan honda y un sentimiento de culpabilidad tan intenso, que pasó los siguientes diez años leyendo e investigando sobre el fenómeno del suicidio. El fruto de ese calvario fue El dios salvaje, un libro que no se publicó en castellano hasta 2003. En él, Alvarez busca respuestas a sus más dolorosas preguntas, y el resultado es un ensayo sobre la relación entre literatura y suicidio. Su lectura me inquietó casi tanto como la poesía de Sylvia Plath (de la que, por cierto, Visor tiene una antología bilingüe más que estupenda) y, como toda buena reflexión, me dejó con más dudas que certezas.
Alvarez sólo habla de la literatura anglosajona, que es la que él conoce, pero en la española también hemos tenido lo nuestro. El mejor museo de Madrid, que para mí no es ni el Prado ni el Reina Sofía ni el Thyssen, sino el Romántico (en la calle Hortaleza: lo reconoceréis porque nunca va nadie, no hay colas, cosa extraña en Madrid, y podéis verlo a vuestras anchas), guarda la pistola con la que se mató Mariano José de Larra. Siempre que la veo me produce una desasosegante atracción.
13/01/2006
LO QUE DE VERDAD IMPORTA

Hay días horribles. Días nefastos en los que te das cuenta de la cantidad de tiempo que se va por el desagüe manteniendo discusiones sin sentido, echando cuerpo y alma en algo que no merecería ni un comentario y metiéndote de lleno, sin saber cómo salir, en ese torbellino desquiciado del día a día donde todos dicen tener razón. Es en esos días, cuando el hartazgo por lo cotidiano te colma los poros y te obliga a arrastrar los pies, cuando necesitas que algo te recuerde lo que de verdad importa. Los que de verdad importan. A mí me lo suele recordar Lluís Llach con su voz de acogida y sus versos que hablan de amigos lejanos. Esta canción habla de un amigo muerto, Eudald Solà, y de una cita prometida y nunca realizada en la plaza de Folegandros. Lo transcribo primero en catalán y hago una traducción libre e improvisada debajo:
ENS VEIEM A FOLEGANDROS
Hauran quedat el fulls oberts
damunt la taula que pot ser,
t’espera encara en un retorn incert.
El vell Kavafis i també
el teu poeta que a l’Alguer
ens va conmoure més enllà del cor.
Amb mi aprengueres de la mar,
jo amb tu el sentit de cada far
i així plegats vam ormejar un vell port
on la paraula i la passió,
els déus, uns versos i aquell cos
aixoplugarem somnis i cançons.
Ara sols queda la música, Eudald.
Ah, si no fos per la música, Eudald.
Que ens obre empares
a tantes ànsies
que omplen d’angoixa el cor.
Mira com sona la música, Eudald.
Encara ens queda la música, Eudald.
Perquè ens commogui,
perquè ens uneixi,
perquè ens transmudi enllà i més lluny,
lluny i enllà quan...
Amami Alfredo
i rodi el món...
Fa tant de fred al cor
si ens deixes sols.
I així, tossuts, anem sempre endevant
per por de morir-nos d’amor y amistat
veient com l’amic s’en va.
Vivim com si no fos morint
que anem anant aquest camí
a un horitzó d’absències infinit.
Tu hi ets i em veus com vaig venint,
fes-me un recer, Eudald, amic,
i encetarem el joc dels vells marins.
A Itaca el gest pel bell retorn,
a Amalfi un full on deixar un nom
i a Ponza el lloc per viure en pau la mort.
I si cansats d’eternitat
a Folegandros fem un tast,
ja saps la plaça on hi dorm el món.
Ah, si no fos per la música, Eudald.
Mira com sona la música, Eudald.
Que ens posa l’aire sota les ales
i així ens permet el vol...
Ah, que no pari la música, Eudald.
Que s'ens emporti la música, Eudald.
Perquè ens commogui,
perquè ens exalti,
perquè ens transmudi enllà i més lluny.
Lluny i enllà quan...
NOS VEMOS EN FOLEGANDROS
Habrán quedado los folios abiertos
sobre la mesa que quizá
aún espera tu incierto regreso.
El viejo Kavafis y también
tu poeta que, en el Alghero,
nos conmovió más allá del corazón.
Conmigo aprendiste de la mar,
yo, contigo, el sentido de cada faro,
y así, juntos, atracamos en un viejo puerto
donde la palabra y la pasión,
los dioses, unos versos y aquel cuerpo
guarecieron sueños y canciones.
Ahora sólo queda la música, Eudald.
Ah, si no fuera por la música, Eudald.
Que ofrece amparo
a tantas ansias
que llenan de angustia el corazón.
Mira cómo suena la música, Eudald.
Todavía nos queda la música, Eudald.
Porque nos conmueve,
porque nos une,
porque nos traslada allá y más lejos,
allá y más lejos, cuando...
Amami Alfredo
y que ruede el mundo.
Hace tanto frío en el corazón
si nos dejas solos.
Y así, tozudos, vamos siempre hacia adelante,
por miedo a morirnos de amor y amistad,
viendo cómo el amigo se va.
Vivimos como si no fuera muriendo
como avanzamos por este camino
hacia un horizonte de ausencias infinito.
Tú estás y ves cómo me voy acercando,
cobíjame, Eudald, amigo,
y entablaremos el juego de los viejos marinos.
En Itaca, el gesto por el feliz regreso,
en Amalfi, la hoja donde dejar un nombre,
y en Ponza, el lugar para vivir en paz la muerte.
Y, si cansados de eternidad,
en Folegandros echamos un vino,
ya conoces la plaza donde duerme el mundo.
MITOS DE LOS 80

Por aquel entonces, a mi sólo me preocupaban las pegatinas de los bollicaos y de los phoskitos. Demasiado ocupado estaba yo completando mi colección de cromos de coches como para preocuparme por semejantes melonadas, pero amigos más viejos y más sabios, que por aquel lejano 1987 se dedicaban a levantar barricadas y a tirar piedros a la policía, sí lo recuerdan con claridad. Y uno de ellos, muy activista, desde Móstoles y Carabanchel, de la memorable huelga estudiantil de aquel año, odia al Cojo Manteca. "Joder, tanto discurso, tanta organización y tanta lucha, para que al final sólo quedara de aquello el cabrón del Cojo Manteca destrozando con la muleta el cartel del metro de Banco de España". Profunda indignación por la capacidad de los medios para crear iconos.
Otro amigo, también más viejo y más sabio que yo, no puede oír hablar de la Movida madrileña ni de Enrique Tierno Galván. Cuando encuentra un reportaje laudatorio y nostálgico, empieza a refunfuñar y rememora la misma anécdota: "Currábamos acondicionando locales de Madrid. Y, una noche, nos metimos una soba de casi 20 horas para dejar listo un garito que al día siguiente tenían que inaugurar Nacho Cano, Alaska y toda esa peña. Y, ya para el final, cuando estamos reventados de dejarnos la piel, mi compañero va y dice: ’Yo admiro mucho a esta gente, porque son artistas’. ¡Artistas! ¡Artistas, dice el tío! Me faltó esto para estamparle la máquina en la cabeza. Y esa noche hubiera dormido en Carabanchel, pero a pierna suelta". De Enrique Tierno Galván cuenta: "Yo estaba allí cuando se subió a un escenario, le dio una calada a un porro y soltó: ’¡Yo me enrrollo, tú te enrrollas!’ Sí, hombre. Por eso estaban los maderos en la puerta, por si se me ocurría enrrollarme, darme dos hostias. Menudo fraude".
Pero como yo ni soy viejo ni sabio, me hace mucha gracia todo esto, pero una gracia un poco amarga. Ahora que los 80 están mitificados por la cultura neo-pop dominante, yo los evoco como algo amargo. No sé, recuerdo mi casa, el papel pintado, las ropas, la música, y me da un poco de pena. TVE ha emitido una antología de La Edad de Oro y me lo he pasado pipa viéndola, pero no creo que haya nada que rescatar de aquel entonces. Prefiero ver cómo se indignan mis viejos y sabios amigos, sobrios militantes de base de un Madrid duro y jodido, muy distante de la Movida de colores que se ha reinventado ahora.
Foto: El Cojo Manteca (Efe).
14/01/2006
MITOS DE LOS 80 (2)

He conocido a ancianos, viejos republicanos, viejos derrotados, que lloraron frente al televisor en 1982 y no fue por ningún gol de la selección patria en el mundial de fútbol. Lloraron al ver cómo el PSOE ganaba las elecciones, incapaces de expresar de otra forma la sensación de que toda su vida cobraba sentido finalmente. He conocido a ancianos que lloraron ese día, y algunos no vivieron muchos años más allá. No les dio tiempo de desilusionarse.
Hablábamos de los 80, de los iconos y de la cultura popular, de despertares y de disparates, de horteras y drogadictos, de mitos y desilusiones. Para mí, los 80 son la infancia, y yo no creo que la infancia sea nuestro reino perdido ni nuestro paraíso. También estoy convencido de que cada uno cuenta la feria de la vida según le va en ella. Y también creo que seleccionamos los recuerdos que nos da la gana y que tenemos una sana tendencia -salvo los enfermos de rencor- a dejar de lado lo amargo y lo gris.
Por tanto, mi mito nunca derribado de los 80 es Leño. Sus discos son el germen de mi colección de discos. Sus acordes sucios, la iniciación a una de mis pasiones más grandes. Muy poco recordados, escasamente homenajeados y relegados a un rincón de nostalgia suburbial de futbolín y litrona, representan la cruz de esa cara saturada de colores que fue la Movida.
Sin discurso, sin segundas intenciones, sin estrategia, sin pretensiones de ningún tipo, Leño ha sido lo más punk que ha dado España si dejamos de lado el flamenco más doliente y marginal. Conceptualmente punk, es decir, fieles al único legado merecedor de tener en cuenta de aquel movimiento: "Si tienes algo que decir, dilo, y dilo de la forma en la que creas que debes decirlo. Exprésate, no importa a quien molestes, no importa cuántos cánones rompas, no importa en cuántas capillas artísticas irrumpas. Lo único importante es que digas lo que quieres decir de la manera en que quieres decirlo". Y Leño así lo hizo. Sin recursos, desde Carabanchel, dieron forma musical a esa angustia en el pecho que atenazaba a los chavales. Si en vez de en Carabanchel, hubieran nacido en un suburbio industrial de Detroit, hoy se les estudiaría como paradigma de superación de las limitaciones del medio, de cómo el arte puede florecer en cualquier rincón sin importar las condiciones económicas. Yo prefiero decir que el arte puede florecer en cualquier rincón porque sólo responde a la necesidad humana de expresarse delante de otros seres humanos y transmitirles esas mismas sensaciones.
Y los que se arriesgan, consciente o inconscientemente, y echan pa’ fuera todo eso sin intermediación de políticas ministeriales, estudios sociológicos, planes de acción social, programas de arte proletario o campañas de alfabetización dirigida, se convierten en mitos para mí. Y digo bien, mitos, no héroes; porque los primeros pueden caer, los segundos, no.
15/01/2006
LA CUESTA DE ENERO

Menos mal que la cuesta de enero, que yo nunca he padecido, es un dolor de muelas insufrible. Menos mal, porque si en plena subida del repecho, las tiendas y los bares están a reventar, si la gente tuviera dinero, no se podría ni entrar en ellos.
Sábado de rebajas. Armado de valor, me dispongo a hacer una de las cosas que más odio en este mundo: comprar ropa. Ir de compras, que lo llaman algunos. En la tienda de vaqueros parecía que los regalaban, y luego me entero de que los venden a 60 euros, que pago gustoso, aunque sin entender cómo los escaladores de la cuesta llevan unas bolsas mucho más abultadas que la mía.
Sábado de reunión con los amigos. Un poco de tapeo por la calle Heroísmo. Primer bar: "lo sentimos, completo". Segundo bar: "uy, es que tanta gente...". Tercer bareto, el inefable Garapitero, donde sirven unas migas y una morcilla maravillosas. "Uy, si queréis esperar un rato hasta que se vacíe una mesa..." Media horita de pie a base de vinos. Lo dicho, que menos mal que la cuesta de enero mantiene a todo el mundo en casa comiendo sobras, que si no, no sé dónde nos íbamos a meter.
Pero en fin, la cena resultó estupenda y, además, descubrimos un nuevo bar, cosa rara en Zaragoza, acostumbrados como estamos a ir a los mismos sitios. Se llama La Caja Tonta y está junto a la plaza San Miguel. Precios semipopulares, muy buena música y una decoración basada en los iconos televisivos: desde Orzowei a Futurama. Muy recomendable en esta cuesta de enero que ha dejado las calles desiertas y los bares vacíos.
ADIÓS, SHELLEY WINTERS

El periódico, que nunca es pródigo en buenas noticias, trae este domingo de resaca la necrológica de Shelley Winters, que para mí siempre será la frágil Willa Harper, la viuda sureña cruelmente seducida por el predicador al que Robert Mitchum prestaba su cuerpo en La noche del cazador. También fue, en eso que llaman la "vida real", la esposa de Vittorio Gassman, y quizá la última de esa raza de actores del studio system, no del star system, que llevaban su oficio con la actitud de un abnegado artesano, dejando más de 100 películas. Quizá por eso vivió apartada del relumbrón, aunque consiguió dos merecidos óscars.
Shelley Winters. Tenía nombre de rubia tontita compañera de gánster. Iba a cumplir 86 años. Hasta siempre, Shelley Winters. Hasta siempre, Willa Harper.
16/01/2006
KEVIN SMITH Y EL CÓMIC

En los últimos días, el director, productor y actor Kevin Smith se ha cruzado un par de veces por mi vida. Y eso es reseñable, porque se trata de un personaje casi "de culto" difícil de ver por los medios españoles. Hoy he vuelto a ver algunos trocitos de Mallrats (1995), su segundo largo de ficción, después de Clerks (1994), que me gusta mucho más. El otro día, leyendo las reediciones del cómic Predicador, de Garth Ennis, me encontré con su firma al pie del prólogo de una de las compilaciones. Ante ambas coincidencias, me he preguntado, ¿en qué andará metido? Pues atención, para que luego digáis que aquí no se entera uno de ninguna noticia: Kevin Smith está en postproducción de la segunda parte de Clerks, que se estrenará a lo largo de este año, lo que me hace debatirme entre el miedo y la ilusión.
Smith es un cómico excesivo e irregular, hijo del grunge, como lo es en parte Garth Ennis, y es, además, un erudito del cómic. Por eso no es extraño que rinda homenaje a Predicador. Pero, como narrador, no le llega a su admirado Garth Ennis a la suela del zapato. Mientras que Ennis se maneja con destreza de novelista por callejones de novela negra, submundos de violencia desparramada y alegorías turbias y sutiles, Smith es, más bien, un cómico ingenioso que quizá funcionaría muy bien en una serie de televisión (de hecho, tiene una, pero no la he visto), pero que se pierde en el formato largo porque no sabe dar el salto de la colección de gags a la concreción narrativa. Sus películas son un chiste prolongado, a veces innecesariamente. De todas formas, para quienes gustan de ese humor ácido y escatológico norteamericano tan propio de los últimos diez años y cultivado por gente tan dispar como Matt Groening y los hermanos Cohen (sí, El Gran Lebowsky, por ejemplo), Kevin Smith es una referencia. Aunque se vino bastante abajo cuando quiso lanzar a primer plano a sus dos geniales secundarios, Jay y Bob el Silencioso.
Ejemplo de guiño freak a los comiqueros, extraído de un diálogo de Mallrats (cito de memoria):
-Cómo me gustaría ser Supermán y tirarme a Lois sin problemas.
-¿Qué dices? Supermán no puede follarse a una humana: su superesperma le destrozaría la vagina. Su eyaculación le saldría como ácido disparado por la espalda. Por no hablar de tener hijos. Ningún útero podría soportar al feto engendrado por Supermán, se lo reventaría a la primera patadita y la madre explotaría.
-Qué drama.
-Sí, la única solución que podría encontrar Supermán para follar sería ponerse un condón de criptonita, el único material que contendría su esperma. Pero eso le mataría.
-Claro, tienes razón.
MUERTE DE UN PERIÓDICO
Ayer salió el último número de Heraldo de Castellón, un periódico que forma parte de mí. Fui miembro de la redacción que lo puso en marcha y hay muchas horas de mi vida y mucho esfuerzo dedicado en él. Queda en casa, guardada con mucho cariño, la colección de los suplementos dominicales que confeccionamos durante casi un año Iñigo Aristu y un servidor.
Me gustaría citar a todos los compañeros, y aun sabiendo que me voy a dejar a un montón de gente a la que pido perdón de antemano, tengo que enviar un abrazo muy fuerte a Soriano, a Paqui, a Luis, a Manolo, a José Luis, a Eloy, a Ana, a Nuria, a Gabi, a Ernesto, a Carmela, a Eva, a Alejandra, a Juan Fran... y a todos los que compartimos las guerras de bolas de papel en la redacción, las jornadas hasta las mil de la madrugada con esas páginas imposibles de llenar, el espeso café de la máquina, el arroz a banda de los domingos en el Grao, los bocatas de jamón del Rokelín y la ilusión de cuando tuvimos en nuestras manos el primer número. No me olvido de las noches en el Ricoamor y en el Octopussy, ni de lo bien que preparaban los gin-tonics en La Casa Verde. Ni de la playa, ni de las escapadas a los pocos rincones de la costa que el cemento ha indultado, ni de las noches en el barrio del Carmen de Valencia. Son muchos buenos recuerdos, y no desaparecen con el silencio de la redacción. He dejado demasiadas risas en Castellón como para que su eco se diluya tan fácilmente.
Muchos besos a todos. Los que nos fuimos prematuramente, Pablo, Asier, Iñigo y yo, os deseamos lo mejor, de verdad. Tanto esfuerzo y tanta ilusión no ha podido ser en balde.
¡Qué triste es que se cierre un periódico!
Una abraçada, amics, i molta sort en aquestes hores negres.
17/01/2006
HOUSE

Esta noche, Cuatro empieza a emitir una nueva serie, House, pero en el canal de cable Fox ya hemos visto la primera temporada, y ahora empieza la segunda, que todavía está en antena en Estados Unidos cosechando un éxito brutal. Yo estoy enganchado. Soy un serieadicto, pero no un serieadicto cualquiera: yo me engancho a la cocaína cara, no al costo culero que abunda por ahí.
Bajo el paraguas de un aparente drama hospitalario (la acción tiene lugar en una unidad de diagnóstico para enfermos muy raros y desesperados en una elitista clínica de New Jersey), House desarrolla en realidad los esquemas de una serie policíaca. El doctor Gregory House (el actor británico Hugh Laurie) le debe mucho a los grandes detectives de la serie negra de los años 30. Es un antihéroe genial: cínico, malintencionado, inteligente, amargado, brillante, hábil conversador, una fiera imbatible del diagnóstico con unos asideros morales diminutos. A Laurie se le ve cómodo en el personaje. Y menos mal, porque el peso del guión cae casi en exclusiva sobre él. El resto de los personajes son un telón sin apenas relieve.
Su protagonismo no molesta porque la serie tiene un planteamiento poco ambicioso: se desarrolla casi íntegramente en los mismos decorados y los episodios son cortos, dando el tiempo justo para que se luzca Laurie. De verdad, aunque reconozco que son entretenidas, suelo aborrecer las series hospitalarias y, en general, todas aquellas que tratan de profesionales abnegados con cara seria afrontando siempre difíciles conflictos morales. Pero House no va de eso, ni mucho menos. El doctor House se escaquea de pasar consulta, se ríe de sus pacientes y es un adicto a los calmantes. En España sería impensable hacer algo así, pues las asociaciones de pacientes y el colegio de médicos quemarían la cadena de televisión que se atreviera a hacer mofa, befa y escarnio de ellos. Cualquier parecido con Urgencias es casi una coincidencia.
Pero todo esto ya lo veréis esta noche en Cuatro. Por cierto, el actor prota, Hugh Laurie, es también un personaje digno de seguir su pista. Tiene 46 años, nació en Oxford y es arqueólogo y antropólogo por la Universidad de Cambridge. Es autor de dos novelas que se venden muy bien (ninguna traducida al castellano). La primera de ellas, The Gun Seller, está a puntito de adaptarse al cine. Además, es un buen pianista y compone música. Por no mencionar que procede de una familia de médicos de Oxford con antepasados de rancia estirpe escocesa que han hecho de él el cachondo, ácido y descreído que quienes le conocen dicen que es. Lo dicho, habrá que seguirle la pista a Laurie.
Fe de errores: Uno no puede estar en todo. Me equivoqué de martes. House empieza en Cuatro la semana que viene. Mil perdones.
18/01/2006
QUÉ MALO (Y ABURRIDO) ES ESTAR MALO

Qué malo es estar malo, que solía decir mi abuelo. Y qué aburrido, sobre todo cuando no tienes a nadie a quien dar el coñazo (no porque esté solo en el mundo, sino porque ese alguien se pasa el día trabajando, hay que joderse). Lo único bueno que tiene estar malo es poder ponerte todo lo pesado y caprichoso que quieras sin que te manden a la mierda, pero todavía no se han inventado políticas de conciliación laboral para los griposos, así que me quedé con mi manta, mis pañuelos moqueados, mi mando a distancia y mi cabreo porque al maldito ordenador le ha dado por no encenderse, y mi hermano, mi salvador en temas informáticos, no entiende mis literarias y poco técnicas explicaciones telefónicas. "¿Has retirado todas las fuentes de alimentación?", me pregunta el ingenuo. "Pues claro que las he retirado. En mi estado, lo que menos me apetece es comer. ¿No ves que todo me sabe a hierro oxidado?". Total, que me pasé el día de ayer solo, mareándome cuando intentaba leer, con dolor de cabeza si me ponía música y descubriendo lo insoportablemente abominable que puede llegar a ser la televisión por las tardes, la del cable incluida. Por suerte, cuando estoy sano, mis horarios me mantienen alejado de tales tentaciones catódicas. En fin, que estoy pasando una gripe vegetativa.
Hoy, sin mucha mejora, pero con un odioso sentido de la responsabilidad que no sé qué parte de mi familia me ha dejado en herencia (maldita sea la gracia), he arrastrado mi malestar general hasta la redacción, a ver si con un poco de suerte propago algo de estos virus entre la gente que me rodea, que tiene una despreciable y lozana vitalidad. Venid, venid, acercaos, que tengo bichitos para todos. La venganza del hombre aburrido puede ser letal.
En fin, que como lo único que pude hacer ayer sin proferir ayes fue ver la tele, acabé viendo por enésima vez Barrio. Y eso me reconcilió un poco con el mundo, porque es una película que no se me cae, y me ha hecho lamentar todavía más el tropezón de Princesas. No hay color entre ambas pelis. ¿Qué le ha pasado? ¿Se ha agotado ya Fernando León? Me da mucha pena y espero que levante cabeza muy pronto. Pero no antes de que mi sistema inmunológico destruya sin piedad a estos virus amargantes.
Foto: Una simpática campaña mexicana contra la gripe patrocinada por Univisión.
EL ARCHIVO DE SALAMANCA

19/01/2006
RESULTA DE QUE...

He sido (y todavía soy, aunque en mucha menor medida) un adicto a la radio de madrugada. Me enganché hace años al Turno de noche de Juan Antobnio Cebrián y a las tertulias sobre psicofonías y casas encantadas del profesor Germán de Argumosa. Irregularmente, he ido siguiendo la trayectoria de Cebrián, y tuve el placer de conocerle y entrevistarle en unas cuantas ocasiones, confirmándome que su afabilidad y su buen rollo no eran imposturas de micrófono. Pero, de un tiempo a esta parte, y especialmente en este invierno tan griposo, reconozco que le pongo los cuernos con Hablar por hablar. Me encantan los debates de patio de vecinos que se montan, pero sobre todo me gusta porque es un escuela estupenda del comportamiento humano. Los psicólogos conductistas de los años 50 hubieran avanzado mucho en sus planteamientos con sólo escuchar cada noche el programa.
Escuchando Hablar por hablar he confirmado algo que me sorprende, y es que los seres humanos no soportamos la mentira. Es lo que peor llevamos. Y me sorprende porque yo escucho Hablar por hablar por las historias, y me da igual que sean ciertas o que se las inventen sobre la marcha debido a un desorden mental o a ganas de joder la marrana. Pero a la mayoría de los oyentes les molesta mucho descubrir indicios de fabulación en alguna llamada, y protestan por ello. Al mentiroso, en Hablar por hablar, se le trata como un apestado.
Y es que queremos verdades, queremos hacer sangre, conocer los intríngulis. Cualquier contador de historias sabe magnificar y tergiversar detalles, y menospreciar otros en beneficio de la eficacia narrativa. No es necesario faltar a la verdad: la retórica tiene suficientes figuras y recursos para hacer interesante una historia anodina pero real. Pero los buenos contadores no abundan, por lo que la gente se conforma con la veracidad. Prefieren una historia vaga, mal hilada y contradictoria a un prolijo relato lleno de detalles. Precisamente una de las técnicas de manipulación más eficaces, y muy practicada por los modernos gabinetes de prensa, consiste en agobiar con detalles y minudencias precisas que evitan ir al fondo de las cosas. Una de las caractarísticas de las leyendas urbanas es, precisamente, que están llenas de detalles que no suelen conducir a nada.
Total, que nos molesta que nos engañen. Para eso están las novelas y las películas. Cuando alguien cuenta una historia por la radio, lo único que se le pide es que sea verdad. Lo mismo que sucede con el periodismo, sólo que los periodistas estamos obligados a buscarle las cosquillas al relato para hacerlo interesante, exigencia que no se les pide a los participantes de Hablar por hablar.
A mí, sin embargo, no me preocupa que me engañen. Yo degluto las llamadas con placer morboso y sólo espero que la siguiente sea más aberrante que la anterior. Recelo de los que llaman con voz firme y una expresión inmaculada, de cultura universitaria de postín, pero no porque crea que me van a engañar, que me da igual, sino porque son los que suelen querer moralizar o echar alguna bronca a alguien. Si la llamada empieza con un "resulta de que..." agudizo el oído. Ese irreflexivo "resulta de que..." anuncia una angustia, una urgencia y una desazón que no admite moralinas. Y me gusta que Mara Torres sepa mantenerse en su imperturbable neutralidad, que sólo he podido contemplar en algunos monjes zen después de una dolorosa iniciación.
Esta semana, la llamada estrella es tan tópica que bien podría ser mentira, pues reúne todos los ingredientes de una leyenda urbana: un padre divorciado que acude a un prostíbulo y se encuentra en él, trabajando, a su propia hija. Los debates que ha generado la llamada son geniales, sobre todo, porque la balanza se ha inclinado del lado de la hija ("¿y qué pensaría la hija al ver que su padre es un putero?", apuntó un oyente), lo que indica que la moral tradicional machista se va desmoronando. Pero no hay que sacar conclusiones: Hablar por hablar no es el CIS, es sólo un divertimento.
Foto: Mara Torres.
20/01/2006
MOLESKINE

De pequeño me encantaban los cuadernos. Me gustaban los de tapa dura, los que menos se parecían a las libretas con las que la tía Bibi llevaba las cuentas en la tienda del pueblo. Me gustaba romper su virginidad, violarlos emborronándolos, dibujando monigotes en las esquinas, apuntando versillos que me aprendía en los márgenes. Cuando llegó la litrona, los cuadernos perdieron su encanto y sólo los utilizaba para mantener silenciosas y largas conversaciones escritas con Irene, que compartía mesa conmigo en la última fila de la clase del instituto. Años después, en una noche de reencuentro en Huesca, me enseñó montones de hojas de cuaderno arrancadas con infinidad de aquellas charlas en las que parecía que se nos iba la vida. Me avergoncé, me sentí como un insensible ser sin memoria. Yo no suelo guardar nada aparte de los libros, y muchos de ellos los he ido regalando, por lo que mis mudanzas siempre han sido poco engorrosas.
No he guardado nunca los cuadernos, pero tampoco los he tirado, porque yo no tiro nunca nada. ¿Dónde habrán ido, pues? Quizá a una especie de limbo. Los cajones de mi mesa están llenos de viejos cuadernos. De los cuadernos de trabajo, siempre cuadrados, en los que anoto frenéticamente todo lo que me cuentan los entrevistados y que luego me cuesta descifrar cuando redacto los reportajes. De los cuadernos de casa, donde tomo notas de los libros que leo cuando me embarco en algún proyecto fantasioso que casi nunca termino. Si tuviera una letra digna, esos cuadernos podrían ser el germen de libros locos, divertidos y desmadrados, pero mi letra es feísima. Grandes libros han salido de cuadernos, pero de cuadernos bien escritos. Siempre he envidiado a los amigos que tienen una caligrafía elegante, como la que tiene Miguel Pérez Alvarado, genial poeta canario enraizado en Madrid, como un Galdós del siglo XXI, que me escribió una larga dedicatoria con letra preciosa. Yo rehuyo las dedicatorias, porque me parece que con mi letra suenan a insulto.
En los viajes siempre llevo un cuaderno en el que sólo escribo unas pocas frases impresionistas y crípticas que no me sirven para nada cuando quiero poner en palabras las ciudades y los paisajes que he visto. Hace poco, me regalaron una Moleskine, una de las legendarias libretas de comienzos del siglo XX que usaban Picasso y toda aquella panda. Luis Sepúlveda tiene un dietario titulado así, Moleskine, basado en los comentarios que anota en las libretas de esa marca. Es un regalo maravilloso, muy apropiado para alguien que, como yo, se pasa la vida leyendo libros y viendo fotos de los años 30, que son los años de apogeo de las Molekine, pero todavía no me he atrevido a mancharla con mi seudocaligrafía. De momento, mancho este blog, que es el cuaderno que con mayor placer mancillo últimamente.
23/01/2006
LOSCOS Y CASTELSERÁS

Hablando de patrimonios.
Publicado ayer domingo en Heraldo de Aragón. El pueblo turolense de Castelserás recupera la memoria de los botánicos Loscos y Sastrón, pioneros científicos del erial aragonés que fueron muy puteados en su ingrato tiempo. Pego el texto de la noticia:
La memoria de los farmacéuticos y botánicos aragoneses Francisco Loscos y José Pardo Sastrón tiene desde hoy un cobijo en la localidad turolense donde desarrollaron la mayor parte de sus investigaciones: Castelserás. El pueblo bajoaragonés inaugura esta tarde, a las 16.30, un centro de interpretación de las figuras de ambos científicos, verdaderos pioneros y destacados botánicos de la segunda mitad del siglo XIX que describieron y catalogaron miles de especies de la flora aragonesa, obteniendo el respeto y la admiración de sus colegas europeos.
El centro propone al visitante una aproximación a la vida y obra de Loscos y Sastrón a través de un recorrido por cinco espacios. En el primero de ellos, se explica la vida de los dos protagonistas; en el segundo, se recrea un bosque de ribera aragonés parecido a aquéllos por donde Francisco Loscos paseaba y recogía sus muestras; el tercero reproduce una botica como la que tenía el científico en Castelserás; el cuarto, un hogar tradicional bajoaragonés donde se aprecia la importancia que la flora autóctona ha tenido en la configuración del modo de vida de las gentes de la zona, y, finalmente, la visita termina en un espacio llamado “Sensaciones”, donde se pueden contemplar algunas de las especies descritas por los botánicos.
La visita incluye el visionado de un documental producido por Prames y está guiada por unos diálogos imaginarios entre Loscos y Sastrón guionizados por el periodista de HERALDO Sergio del Molino, que se escuchan por el sistema de megafonía. El centro pertenece al Ayuntamiento de Castelserás. Financiado por la Organización para el Desarrollo de las Comarcas del Mezquín y el Matarraña (Omezyma) lo ha diseñado y puesto en marcha Beatriz Lucea Gestión Cultural.
Francisco Loscos (1823-1886) estudió Farmacia en Madrid y se estableció como farmacéutico en Chiprana en torno a 1845. Tras ejercer en Calaceite y Peñarroya de Tastavins, se instaló finalmente en Castelserás en 1853. En colaboración con José Pardo Sastrón (1822-1909), farmacéutico de Torrecilla, Valdealgorfa, La Codoñera y Castellote, y con el apoyo del eminente botánico austriaco Moritz Willkomm, sentaron las bases de la botánica aragonesa.
Sin apenas medios, casi sin libros y sin ni siquiera un microscopio, desde la rebotica de Castelserás, Loscos y Sastrón fueron reuniendo un herbario con miles de especies autóctonas de Aragón, realizando un trabajo ímprobo que no mereció el menor reconocimiento de la comunidad científica española de la época. Sólo el Colegio de Farmacéuticos aceptó ir publicando en fascículos su “Tratado de plantas de Aragón”, un compendio fundamental y un hito de la historia de la ciencia aragonesa fruto de más de 40 años de trabajo desde el medio rural. El reconocimiento académico y oficial a su callada e importante labor sólo les llegó después de muertos.
PORNO GRATIS
Mientras la Audiencia Nacional decide qué pasa con los papeles catalanes de Salamanca (porque conviene recordar que hay una larga lista de instituciones y particulares al margen de la Generalitat que llevan mucho tiempo reclamando sus legajos), me han contado que otro gran debate de este blog, el de la depilación del vello púbico femenino, está inspirando las masturbaciones de los adictos tacaños al porno. Ignoro si es algo automático o hay webmasters que rastrean la red en busca de material, pero tanto la foto de la campaña austriaca de la UE como el cuadro francés El origen del mundo (ver la sección Archivos de este blog) están colgadas en multitud de páginas (argentinas, para más señas) de porno gratuito. En muchas aparece mi nombre y el enlace al blog, cosa que agradezco, pero para no crear falsas ilusiones a estos malabaristas obligados a coger el ratón con la mano izquierda he de aclarar que no me dedico (todavía) a la industria del porno. Si alguna vez trabajo en ella, tened por seguro que no ofreceré contenidos gratuitos: el vil lucro será mi única guía. ¿Me permiten un consejo para los que quieren hacer pasar por pornografía obras de arte? A no ser que les guste hacerse pajas con la Maja desnuda, que todo puede ser, no es necesario que ricen el rizo de ningún pubis de este blog: hay muchos y muy buenos profesionales del porno que pueden satisfacer casi cualquier instinto básico. ¿Para qué buscar sucedáneos en esta humilde bitácora?
EL CHEKISTA BARBUDO
La Tcheka, o Cheka, fue la policía política que el Partido Comunista de Rusia creó, bajo el mando de Feliks Dzerjinski, en diciembre de 1917. Muchos opositores y viejos bolcheviques que, a partir de 1924, no comulgaban con las ruedas de molino de Stalin cayeron en sus garras. Más tarde se convirtió en la GPU. Por extensión, durante la guerra civil española, se conoció por "checa" a los centros de detención y tortura no controlados por el Gobierno republicano, pero situados en su zona y utilizados para torturar y eliminar a los enemigos políticos, no sólo fascistas. Un chekista era un director de esos centros, generalmente, miembro del Partido Comunista, aunque también hubo checas del PSOE.
Chekista era hasta hace muy poco una palabra excluida del vocabulario español. Utilizada sólo por el núcelo más duro del franquismo para calumniar a la oposición democrática, era un término que carecía de sentido fuera de los libros de historia. Pero hace año y medio que ciertos personajes periodísticos la volvieron a poner en circulación para insultar con ella a los "progres". Su uso entre esta gente "liberal" ha corrido como la pólvora, gracias a un mimetismo lingüístico que evidencia su avasalladora originalidad y su capacidad de desarrollar discursos propios. En mi ingenuidad, creía que ese talante liberal y dialogante no iba a entrar en este blog, que se quedarían en los blogs de su cuerda, los que se dedican a lamentar la desmembración de la patria y esas cosas, pero este fin de semana alguien ha dejado un mensaje (que no he borrado, como no borro ninguno) calificándome de "chekista barbudo". Imagino que debido a la publicación de la carta de Severiano Delgado sobre los papeles de Salamanca, porque el insulto excluye el razonamiento.
Bueno, supongo que ya me tocaba el turno de recibir algo de estopa -porque para todos hay, a no ser que te quedes en tu casa sin publicar nada- en este clima de baba, ladrido y griterío que se está imponiendo en el periodismo y la política españoles. Pues nada, la explicación histórica de antes la dejo para que quien escribió el comentario se asegure del significado de la palabra que emplea, por si la utiliza sólo porque se lo había oído decir a don Federico o a don César Vidal en la Cope.
24/01/2006
CONTRA EL FUNESTO VICIO DE PENSAR (2)
Dato curioso entresacado de una indagación en el registro del ISBN de alguien a quien no citaré, porque no sé si quiere que se le cite. César Vidal ha publicado 13 libros en 2005, más de uno por mes. En 2004, publicó otra docena. Además, supongo que este hombre pasará casi tanto tiempo en la Cope como yo en el periódico, y es un asiduo de chats, blogs, charlas y tertulias. ¿Pacto con Dios o con el diablo? ¿Escribió todos esos libros en su juventud y los publica ahora? ¡Un libro al mes, y sólo dedica su tiempo libre a la escritura! Mientras, otros tenemos que andar quitándole tiempo a la pareja y a los amigos para emborronar unas pocas cuartillas y aguantar las broncas amistosas que mi compañero Mariano García me echa por no poder sacar dos o tres horas diarias para la escritura creativa. Señor Vidal, páseme uno de sus negros o algo de la droga que usted toma.
CACHÉ, OTRO VISTAZO AL ABISMO DE HANEKE

Lo ha vuelto a hacer. Michael Haneke lo ha vuelto a conseguir, me ha vuelto a poner el vértigo en la boca del estómago y me ha llevado de paseo