Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006.
Resumen
- 01/07/2006 21:04 - NOMBRES Y POLÍTICA
- 03/07/2006 13:40 - PELOTAZOS
- 04/07/2006 02:04 - TURISTAS VS. VIAJEROS
- 05/07/2006 00:38 - IWO JIMA EN LOS MONEGROS
- 06/07/2006 00:45 - MATRIMONIO INCONSTITUCIONAL
- 08/07/2006 13:48 - MEN IN BLACK
- 09/07/2006 23:51 - ME GUSTA SER UNA ZORRA
- 11/07/2006 02:17 - ¿PA QUÉ CORRES, MEMBRILLO?
- 12/07/2006 01:25 - ESPAÑA NO SE ROMPE
- 13/07/2006 20:48 - DIVINOS REAJUSTES
- 14/07/2006 02:10 - ROAD MOVIE
- 22/07/2006 18:25 - CRÓNICA DESDE LISBOA (1)
01/07/2006
NOMBRES Y POLÍTICA

¿Se podrá seguir la evolución de una sociedad estudiando tan sólo las listas de los nombres que más éxito tienen en el Registro Civil cada temporada? Últimamente, hacemos reportajes periódicos sobre las preferencias de los padres a la hora de legar un nombre a su hijo, pero, como en todo, no inventamos nada nuevo. Josep Pla dejó anotado en mayo de 1918, en su Cuaderno Gris, una breve historia de los nombres propios en el Ampurdán. En la primavera de ese año, la gripe consumía España, Pla estudiaba sus exámenes de Derecho en la casona familiar de Palafrugell, en plan cuerentena, y estaba casi tan aburrido como yo. El estado ideal para elucubrar sobre chorradas. Como en toda la España rural, los nombres se cogían del santoral, por tradición patronímica o por casualidad de fecha. Hasta que llegó el impío y maldito siglo XIX:
"Les primeres filtracions singulars, a l'Empordà, en la tradició dels patronímics, es produïren a l'época del general Espartero. Els Baldomers empordanesos que hem conegut -i coneixem- se'n diuen perquè aquest general se'd deia. Els Emilis venen de Castelar. Els Nicolaus, de Salmerón. Etcètera. Després vingueren els noms clàssics, sempre alternats amb els científics: Ulisses, Arquímedes, Darwin, Hermògenes, Edison. Les senyoretes foren anomenades Salomé, Llibertat, Harmonia... Aquesta curiosa revolució nominalista s'acabà en una riallada per un excés de zel en pretendre un excel·lent ciutadà de Begur posar al seu fill el nom de Comas i Solà després d'haver contemplat la lluna, amb entusiasme indescriptible, a través del telescopi del observatori Fabra."***
La pasión política siguió dejando su huella en los que menos culpa tienen durante todo el siglo XX. Que se lo digan a todos los Boris, Vladimiros y Lenins que hay en América Latina. O a los Ikes o John Fitzgeral de Estados Unidos y a los José Antonios de España, aunque la normalidad de este último nombre hace que los politizados pasen desapercibidos y se confundan en la gran masa de José Antonios. Por otro lado, es un nombre, como casi todos los compuestos, en vías de extinción. Hay dos indicadores claros de que este país ha entrado en la posmodernidad: la desaparición de los nombres compuestos y de los hombres con bigote. Por lo demás, la política ya no da nombres. Señal de que quizá hemos alcanzado un saludable nivel de pasotismo. Y todavía espero el no muy lejano día en el que oiré a una madre gritar en el parque: "¡Bisbal, deja en paz a Juan Pablo Segundo y dale la merienda a tu hermano Benedicto!".
Por cierto: cuidadín con lo que hacéis con estos calores vacacionales, no vaya a ser que os veaís haciendo cola en el Registro Civil dentro de unos meses. A protegerse, nenes, y felices vacaciones a quienes ya las estén disfrutando.
*** Trad.: "Las primeras filtraciones singulares, en el Ampurdán, a la tradición de los patronímicos se produjeron durante la época del general Espartero. Los Baldomeros ampurdaneses que hemos conocido -y conocemos- se llaman así por el general. Los Emilios vienen de Castelar. Los Nicolases, de Salmerón. Etcétera. Después vinieron los nombres clásicos, siempre alternados con los científicos: Ulises, Arquímides, Darwin, Hermógenes, Edison. Las señoritas fueron llamadas Salomé, Libertad, Armonía... Esta curiosa revolución nominalista acabó en una carcajada por un exceso de celo, al pretender un excelecente ciudadano de Begur ponerle a su hijo el nombre de Comas i Solà después de haber contemplado la luna, con entusiasmo indescriptible, a través del telescopio del observatorio Fabra".
03/07/2006
PELOTAZOS

Veinte años atrás, lo de Ferran Adrià hubiera sido calificado de "pelotazo". En el cine, un Fernando Esteso con una pinche de generoso escote y corta faldita interpretaría al cocinero, al que un rayouvado Arturo Fernández diría en un club de señoritas barcelonés: "Lo que yo te diga, Ferrandito: un bombazo. Esto del aire de pitiminí es un bombazo. Tú déjamelo a mí, Ferrandito, que le vendo la idea a los alemanes y nos retiramos en Benidorm a todo trapo. Esto se va a vender mejor que las empanadillas de la Toñi. Lo que yo te diga, Ferrandito, lo que yo te diga".
Afortunadamente, vivimos tiempos posmodernos y las poderosas inversiones en marketing evitan el ridículo, pero no camuflan el pelotazo. El artista culinario empezó sacando una millonada al aliarse con la cadena NH e instalar en cada hotel de la marca un restaurante de su cadena Fast Good, un McDonald's para sibaritas. Ahora, el mediático sifonero (como llaman algunos cocineros más apegados al clasicismo a sus colegas vanguardistas y hacedores de aires y espumas) ha trincado también en Iberia. En la carta de los vuelos nacionales y europeos, la compañía incluye un sandwich firmado por Adrià a 8 eurazos la unidad (creo). La creación (en la foto) va envuelta en un pan malteado y, como chicha, lleva queso brie, lomo asado, espinacas, rúcula y un aliño de mostaza a la antigua, cebolla caramelizada y semillas de girasol. Que me perdone el chef, pero en un radio de 500 metros alrededor de mi casa hay al menos tres garitos donde elaboran bocatas de gourmet bastante más ambiciosos y complejos que estos. Claro que ninguno de los sufridos curritos de estos locales que frecuento puede pillar cacho en Iberia ni en NH. A lo más que aspiran es a ganar el certamen de tapas del barrio, siempre muy reñido. Adrià, cría fama y échate a dormir.
Seremos más modernos y más sofisticados. Ahora vemos Gran Hermano en vez de Los Bingueros, pero la esencia sigue siendo la misma: para triunfar en los business de este país, hay que tener la personalidad de los personajes de Arturo Fernández. Una buena capacidad aduladora, saber a quién hay que dar palmaditas en la chepa y, en el momento oportuno, ¡zas!, ponerle en las narices el contrato y cederle la pluma estilográfica del abuelo para que lo firme. Después, te inventas un sandwichito sobre la marcha, y a dejar que el contable te haga las transferencias a Andorra, que si no, estos cabrones del fisco se lo llevan crudo. Si es que el que no se hace rico es porque no quiere...
04/07/2006
TURISTAS VS. VIAJEROS

Por lo general, dividimos el mundo entre listos y tontos para situarnos en el bando de los listos y dejar al vecino del tercero, al jefe o a ese cuñado del Betis en el de los tontos. Este esquema suele ser válido para toda persona en todo momento y situación, incluido yo, imbéciles lectores. Sin embargo, en algunos ámbitos está mejor visto que en otros. Por ejemplo, en un escritor o en un artista suele quedar bastante feo y el necio vulgo lo interpreta como síntoma de gilipollismo agudo, la mayoría de las veces con acierto. Pero en otras áreas, hacer esta operación da prestigio. Es el caso de los viajeros que no quieren ser turistas.
Suele ser una pregunta recurrente cuando se entrevista de De la Quadra Salcedo o a alguien que acaba de volver de una travesía por la micronesia en un tonel de cerveza escocesa del siglo XVIII: "¿Qué diferencia a un viajero de un turista?". La respuesta es casi tan original como la pregunta y viene a ser del tipo: "Por favor, está clarísima. Mientras que los viajeros somos [añádase toda suerte de epítetos laudatorios y altamente seductores que se encuentren a mano; puede valer cualquier articulillo de Sánchez Dragó sobre sí mismo], los turistas son [introduzca aquí un extracto de cualquier discurso antisemita de Hitler o de Goebbles]". El lector que lee entrevistas de este tipo -generalmente un turista que viaja en el tiempo preacordado con la empresa responsable de su nómina-, lejos de sentirse insultado, aplaude la gallardía del Robinson de turno. "Es verdad, menos mal que yo no soy como esos turistillas -y, mirando a su cónyuge, absorto/a en el crucigrama, añaden en voz alta: María/Manolo, tienes que leerte esta entrevista, dice lo que yo pienso de esos turistas. Tus padres sí que son turistas, que no hacen más que turistear y no me viajan nada". María/Manolo asiente mientras piensa: "Yunque de platero, tas".
Los viajeros (como los listos y los guapos) se quejan de que la suya es una actividad en vías de extinción. Se ven a sí mismos como finales de raza, como gatopardos que se resisten a aceptar un puesto honorífico en el Parlamento de Turín y prefieren morir enrocados en sus olivares y en sus fincas ruinosas y agostadas. Quieren guardarse el derecho de mirar por encima del hombro, pero los touroperadores vienen pisándoles los talones.
Yo también odio el turismo masivo, para qué nos vamos a engañar. Es más, tengo cierta tendencia a odiar lo masivo. Incluso los conciertos me gustan más en una sala pequeñita y con aire para respirar. Pero eso son manías mías que no pretendo elevar a categoría universal. Trazar la frontera entre un viajero y un turista es una tarea que me rebasa. Si salimos de los obvios extremos entre la parejita de luna de miel en un todo incluido y el pirado del chaleco de los mil bolsillos que come escorpiones himalayos sin sal, todo lo que está en medio se confunde y se entremezcla. Hoy, el mundo ya está descubierto. Con una tarjeta de crédito y una maleta te puedes plantar prácticamente donde te plazca, y en todas partes encontrarás un agente turístico para facilitarte o amargarte la estancia.
Michael Palin, ex miembro de los Monty Python, realiza ahora unos maravillosos documentales de viajes en la BBC. Le he visto en la línea que separa las dos Coreas; en un inverosímil pueblo filipino; yendo del norte de Chile a La Paz en un tranvía alemán reciclado que hace el trayecto por el desierto a 25 kilómetros por hora, y cruzando de Alaska a Kamchatka. Mr. Palin me ha provocado envidia de la mala a paletadas. Pero hay una enorme diferencia entre él y la mayoría de los "viajeros" audiovisuales o periodísticos que he seguido: Palin trata de enseñar el mundo como un lugar maravilloso que merece la pena ser vivido, y transmite la sensación de querer compartirlo con nosotros. No dice: "Yo estoy aquí". Dice: "Mirad esto". Por eso le perdono todo, por el cariño y el buen rollo con el que va por el mundo. Todo un señor viajero.
PD: Hablando de viajes, la revista La magia de viajar por Aragón publica en su númerio de este mes un reportaje mío sobre una más que recomendable escapada a las tierras fronterizas entre Castellón y Teruel: templarios, carlistas, silencio y lejanía. Y todo, a un paso. Ideas que os doy para el veranito.
Foto: Michael Palin, cuando todavía era un Monty Python.
05/07/2006
IWO JIMA EN LOS MONEGROS

Un amable lector (sí, sí, existen los lectores amables; yo los he tratado) me llama al periódico para interesarse por un dibujo que ilustraba un reportaje mío publicado el pasado 4 de junio sobre el fallido Estatuto aragonés de Caspe de 1936. El dibujo en cuestión es este: una portada de la revista aragonesista Renacimiento aragonés editada unas semanas antes de la Guerra Civil para celebrar el acuerdo alcanzado por los partidos republicanos en Caspe para la elaboración de un Estatuto de Autonomía para Aragón. El lector me hace un apunte muy interesante: "¿Cómo no hicieron mención en el reportaje de la similitud de este dibujo con la famosa foto de Associated Press de la conquista de la isla de Iwo Jima en 1945?". Quien no tenga en mente la conocidísima imagen de los marines norteamericanos levantando la bandera de su país sobre una colina de la isla japonesa, que pinche aquí. Es totalmente cierto lo que dice el lector, y si no lo mencioné en el reportaje fue porque a veces lo urgente no deja tiempo para lo importante. Pero es toda una curiosidad histórica: nueve años antes de que se hiciera la foto, hay un precendente iconográfico aragonés. Esto es un caso para Iker Jiménez.
06/07/2006
MATRIMONIO INCONSTITUCIONAL

Leo el artículo 14 de la tan traída y llevada Constitución Española de 1978: "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". Hay que ver qué cosas tiene la Constitución. Dice que "todos los españoles son iguales ante la ley". ¿Todos? ¡No! Una aldea poblada por adeptos al Foro de las Familias de Valencia resiste ahora y siempre al invasor con una poción mágica que les hace invencibles: el matrimonio.
Señores: la institución del matrimonio vulnera claramente el artículo 14 de la Constitución Española, pues dota gratuitamente de privilegios a unos ciudadanos y mezcla sin tino una "circunstancia personal" del individuo con el ordenamiento jurídico vigente. Crea unos privilegios que descubro cada año cuando relleno mi triste declaración de impuestos de soltero, que envidia a esas alegres declaraciones familiares, tan atiborradas de deducciones, tan felices ellas. Snif.
El "estado civil" de una persona marca la relación del ciudadano con el Estado. El Estado te pregunta impúdicamente, siempre que tiene ocasión, si estás casado, soltero, divorciado o viudo. Una pregunta impertinente. Si nos la hiciera cualquier otro, le responderíamos que qué coño le importa, pero el Estado está obsesionado con nuestras relaciones. Menudo cotilla cabrón. No somos todos iguales ante la ley. Si lo fuéramos, los impresos oficiales no llevarían esa marquita.
Ante una pretendida sociedad de familias yo reivindico una sociedad de ciudadanos. Dejen de dar la matraca con las políticas familiares y con que si los gays deben o no casarse. Sí, sí, se lo digo a usted, señor obispo y señor de la radio de los obispos. Se lo digo a ustedes, que esperan a su Papa en la hoy triste ciudad de Valencia.
Dicen unos que el concepto de familia se ha ampliado y diversificado hasta un considerable número de modalidades. Otros, los del Papa, dicen que nanai, que lo que pasa es que la familia está desapareciendo y urge numantizarse para morir defendiendo sus despojos. Creo que tienen razón estos últimos y que el argumento de los primeros es un sofisma conciliador y socialdemócrata urdido para evitar que los segundos se cabreen. Pero yo veo este proceso de desintegración familiar con muy buenos ojos. Si el sueño de una sociedad libre de ciudadanos libres era plausible en el siglo XVIII, mucho más plausible lo será en el XXI, cuando vivimos en megaciudades donde la familia ha perdido todo su sentido económico y se ha quedado sólo con el afectivo. Y los afectos son voluntarios, personales, subjetivos e intransferibles: la ley nada tiene que decir sobre ellos. La única letra capacitada para tratarlos es la de la literatura, no la constitucional. ¿Por qué mi relación con el Estado ha de ser distinta en función de mis relaciones de pareja? Señores funcionarios, dejen de husmear en mi cama y descárgense porno de internet, que hay para todos los gustos.
Por todo esto y mucho más, solicito a quien corresponda que presente un recurso de inconstitucionalidad para el matrimonio.
¡Viva el artículo 14 de la Constitución!
Foto: última manifestación del Orgullo Gay en mi querido Madrid.
08/07/2006
MEN IN BLACK

En duermevela, con el auricular puesto de cualquier manera en la cama, escucho Milenio 3, de Iker Jiménez, que dedica el programa a los hombres de negro. Muy interesante, de verdad, aunque finalmente caí roque y no llegué a escucharlo entero. Sí que oí, por ejemplo, que muchos personajes vivieron con la paranoia de ser perseguidos por extraños y hieráticos individuos. Contaron que el torero Manolete vivía aterrorizado porque, en todas las corridas, veía en el tendido a un enigmático hombre de traje gris (y Sabina no había nacido todavía). Cuando había aplausos y peticiones de oreja, el hombre de gris permanecía sentado e inmutable. Cuando había abucheos y almohadillas, el hombre de gris tampoco cambiaba su postura. Manolete pedía a veces a un subalterno que subiera a la grada para enterarse de quién era ese personaje, pero cuando lo hacían, el hombre de gris había desaparecido. A Manolete le aterrorizaba aquel ser.
Contaron también que Mozart recibió en 1791 la visita de un hombre vestido de negro que tapaba su rostro. El emisario le pidió que compusiera un réquiem a cambio de una fuerte suma de dinero, la que Mozart le pidió, y que él no discutió. Mozart no llegó a terminar el encargo, pues la muerte le sorprendió antes, y parece ser que los días previos al óbito gritaba: "El hombre de negro me ha envenenado".
Vamos, que lo que pretendían demostrar era que, desde tiempos lejanos, se cuentan historias de oscuros emisarios cuya función es vigilar, intimidar, persuadir y controlar. No sé si lograron su empeño (los de Milenio 3, digo), porque me quedé frito antes, pero la intención era buena.
En los tiempos modernos se asocia a estos individuos con la CIA, con encubridores de sucesos que los gobiernos quieren escamotear a la opinión pública. "Usted no ha visto nada" es su frase de cabecera, tomada prestada de los mafiosos clásicos de traje a rayas. El cine los ha exprimido a gusto, incluida su vertiente cómica, con las divertidísimas entregas -a pesar del infumable Will Smith- de Men in Black. La serie Expediente X refinó el tópico mezclando distintas referencias y tradiciones. Cogió despojos de la era atómica y del Proyecto Manhattan, husmeó en el caduco cine político de los años 70 -género casi desaparecido que trata de atentados a personajes y espionaje e investigaciones secretas de alto nivel- y picoteó un poquito en el comedero del periodismo de investigación y sus gargantas profundas. El resultado de semejante pastiche fue "El Fumador", esa ambigua figura gubernamental que está al tanto de todo y juega a dos bandas con encuentros secretos y medias palabras.
No he leído El código Da Vinci porque me lo prohibió el médico, pero intuyo que también pulularán hombres de negro por sus páginas (¿con sotana, quizás?). Su presencia es sinónimo de conspiración, y las conspiraciones nos encantan. Parece que nos gusta sabernos vigilados y controlados. Nos aterroriza, luego nos gusta, pues hay una sutil relación entre el terror y el placer que no está sólo reservada a tipos patológicos. Bien lo saben los maestros del género. En épocas no tan remotas, buscábamos ese oscuro placer en las bestias de los bosques, en las brujas, en los animales marinos o en otros animales necesariamente deshumanizados como Jack el Destripador. Hoy, el terror está en un ministerio, en un despacho con muebles de caoba o en unas secretas instalaciones militares. Hoy, el terror somos nosotros. Drácula y el Sacamantecas no tienen nada que hacer frente al Opus Dei o al gobierno paralelo que da órdenes al gobierno títere elegido en las elecciones.
Qué prosaicos y asustadizos nos hemos vuelto: nos da miedo un vendedor de enciclopedias con gafas de sol. Como diría mi abuelo: hay que joderse...
09/07/2006
ME GUSTA SER UNA ZORRA

Siempre me pasa lo mismo: aparece el papa y a mí me entran ganas de bailar pogos con canciones punk a toda pastilla. En esta ocasión he resucitado a Las Vulpess, o el reverso tenebroso de la "movida". El maravilloso youtube.com permite volver a ver su espectacular aparición en TVE el 16 de abril de 1983, en el programa Caja de ritmos (la calidad es bastante mala, pero no os perdáis ni a los maromos de las motos ni esa extraña referencia a Lou Reed). Interpretaron su éxito Me gusta ser una zorra, versión hispana de I Wanna Be Your Dog, de los Stooges. Se armó muy gorda: los padres de los que han estado en Valencia con Su Santidad colapsaron la centralita de RTVE, y Luis María Ansón, a la sazón director del ABC, se ofreció a liderar su descontento con una agresiva campaña de prensa en la que pedía la cabeza de las punkis bilbaínas que cantaban esas cochinadas. Ni qué decir tiene que hicieron un enorme favor a Las Vulpess, que pasaron de ser un grupito de barrio a ser famosas en toda España. Su single, cuya portada se componía de los recortes del ABC, se vendió como rosquillas. En fin, un episodio curioso. Por si no lo entendéis bien cuando lo veais, aquí va la letra:
Si tú me vienes hablando de amor,
qué dura es la vida, cual caballo me guía.
Permíteme que te dé mi opinión.
Mira, imbécil, que te den por culo.
Me gusta ser una zorra,
me gusta ser una zorra,
me gusta ser una zorra,
¡cabrón!
Prefiero masturbarme yo sola en mi cama,
antes que acostarme con quien me hable del mañana.
Prefiero joder con ejecutivos,
que te dan la pasta y luego pasan al olvido.
Me gusta ser una zorra,
me gusta ser una zorra,
me gusta ser una zorra,
¡cabrón!
Dejando ahora mi profesión,
te pido un deseo de todo corazón:
quiero meter un pico en la polla
a un cerdo carroza llamado Lou Reed.
Me gusta ser una zorra,
me gusta ser una zorra,
me gusta ser una zorra,
¡cabrón!
11/07/2006
¿PA QUÉ CORRES, MEMBRILLO?

Que no se me entienda mal (y si se me entiende mal, qué le vamos a hacer): no me gusta que muera o que lo pase mal nadie (o casi nadie, que todos tenemos esos bajos instintillos de portera envidiosa), pero eso no quita para que, cuando en los encierros de San Fermín cogen a un navarro, me recorra un leve cosquilleo de satisfacción. Porque, cuando eso sucede, no pueden salir diciendo que "los de fuera no saben correr".
Dado que la mayoría de los heridos en los encierros son yanquis o australianos en avanzado estado de embriaguez, los locales suelen mirar a cámara y decir: "Si es que hay que saber correr, que se lanzan de cualquier manera, y hay que saber correr los toros". Por eso, cuando a un navarro (especialmente si es uno de esos "divinos" que hacen precalentamiento y todo, los muy cretinos) le rompen unas cuantas costillas en la curva de Mercaderes y se pasa un par de noches ingresado sustituyendo el pacharán por la morfina, uno siente algo parecido al hondo bienestar que te recorre cuando el sabiondo de tu cuñado mete la gamba en una pregunta obvia del Trivial. Sí, sí, llamadme monstruo sin alma, pero, como dice un buen amigo con cierta frecuencia: "A mí que no me jodan, que eso le ha pasado a todo el mundo".
Y no diré más de los encierros, porque todo lo que escribí en el post de los deportes de riesgo vale para los encierros. Vamos a ver: ya seas divino, atleta de penthatlón, esponja etílica semilectora de Hemingway, primo segundo del Correcaminos o simple y llano farrero navarro, ¿cómo eres tan gilipollas como para ponerte delante de una manada de toros bravos? ¡Si es que es de imbéciles! ¿Quién os manda meteros ahí? Luego, cuando pasa lo que pasa, no vengáis llorando, que ya os han advertido de qué va la vaina.
He estado varias veces en sanfermines, y por supuesto que me he acercado a ver el encierro, aunque cientos de miles de personas que habían tenido la misma idea que yo apenas me dejaban ver nada, pero tendría que tener mis facultades mentales muy pero que muy transtornadas para meterme en esa barbaridad.
¿Cómo? ¿Qué dicen? ¿Qué es una tradición y que merece respeto? Los autos de fe también eran una tradición, y bien que me jodió cuando me los quitaron del programa de fiestas de mi pueblo. A ver si un día de estos los reponen y montamos una hoguera como las de antes.
12/07/2006
ESPAÑA NO SE ROMPE

Es mi deber tranquilizar a los patriotas catastrofistas. Vuelvan a guardar la pistola y la camisa azul del abuelo en el baúl, que todavía no les va a hacer falta. España no se rompe, y le auguro muchos años de casposa existencia. Unas cuantas pruebas así lo ponen de manifiesto, y todas proceden del campo cinematográfico.
Después de décadas de injerencias extranjerizantes y de ínfulas intelectuales alejadas de la alegre y despreocupada naturaleza ibérica, el cine patrio vuelve a los rieles que nunca debió abandonar. Miren, si no, Los Managers, simpar producción donde se reúnen los más sanos tópicos de la picaresca y el enredo hispanos. Siguiéndole la pista está El Código Aparinci, que reúne de nuevo a esos gigantes del celuloide llamados Andrés Pajares y Fernando Esteso. Se rueda en Valencia, una región con políticos hechos a imagen y semejanza de quienes devolvieron la grandeza a este reino cristiano en la gloriosa cruzada. Valencia, centinela de occidente que vigila en garitas de uno, dos y tres dormitorios en primera línea de playa.
El asunto no se limita a estas dos producciones. El año pasado pudimos gozar con la picantona historia de Desde que amanece, apetece, con ese galán-que-está-hecho-un-trúhan llamado Arturo Fernández. Hay más títulos actuales, pero también hay que hacer caso al pasado, que tantas cosas nos enseña. Gracias a las nuevas tecnologías, podemos disfrutar de los "directors cuts" en DVD de esas joyas que Esteso, Pajares y Ozores llevaron a término hace 30 años: Los bingueros, Onofre el amargao, El erótico enmascarado, El soplagaitas, Caray con el divorcio, Virilidad a la española, Pepito Piscinas o Agítese antes de usarla. ¿Y qué decir de otros artistas como Alfredo landa y José Luis López Vázquez, que, pese a pervertirse después en inventos progres e intelectualillos, supieron mantener el listón bien alto con Cateto a babor o El profesor Eróticus?
Señores, el legado de estos grandes patriotas lo recogen ahora las nuevas generaciones, dando sobradas pruebas de españolismo. Con gente así, ningún rompepatrias de tres al cuarto desmontará esta nación.
¡Viva España y vivan las suecas!
13/07/2006
DIVINOS REAJUSTES

Es demencial. Dos semanas en antena, y cierran el chiringuito. Antena 3 ha dejado de emitir la producción de El Terrat Divinos, una sit-com ambientada en una agencia de noticias del corazón, dos semanas después de estrenarla. No ha llegado al 14 por ciento de audiencia estipulado.
Reconozco que el primer capítulo, que vi de refilón, no me hizo nada de gracia, pero el otro día lo disfruté. El guión tenía un punto y los actores estaban bien. Era una sit-com bien hecha, sólida, divertida. Claramente superior a la sucesión de topicazos de 7 Vidas o Aída.
Dicen en la productora que la retirarán de antena para hacerle unos "reajustes" y devolverla a la parrilla unos meses después. Algo así hicieron con Los hombres de Paco. ¿En qué consisten esos reajustes? En dar un par de pasaditas con la apisonadora creativa, propinar unas collejas bien dadas al primer guionista que se atreva a soltar una idea fresca y empaquetar un producto plano, inodoro, incoloro e insípido. Y si esa aguita fresca rica en sales minerales gusta, nos la inyectarán en goteros hasta que reventemos. Así son las cosas en Antena 3, y así se las hemos contado.
Foto: Santi Millán, prota de Divinos.
14/07/2006
ROAD MOVIE

Dentro de pocas horas, me montaré en un coche sin aire acondicionado para cruzar en él la tórrida península, haciendo escala en Es-una-mierda-este-Madrid y en la perlita extremeña de Cáceres. Una road movie de andar por casa que espero que tenga final feliz. Sí, señores: tras meses de intensa purga del pecado original, me dispongo a disfrutar de mis impías e inmerecidas vacaciones.
No conduzco, pero pertenezco al escasamente reconocido gremio de los copilotos. ¿Qué hubiera hecho Carlos Sainz si Luis Moya no le hubiera chupado la ídem mientras conducía? ¿Hubiera destacado en algo? Está claro que no. ¿Qué hubiera sido de Laurel sin Hardy, de Filemón sin Mortadelo, de Roberto Alcázar sin Pedrín, de Estíbaliz sin mi tocayo o de Hansel sin Graetel? El asiento del copiloto se inventó por algo. Y sí, tenemos nuestros vicios, como todos los gremios: nos dormimos, leemos los mapas al revés, ponemos la música que nos sale de la Luis Moya, indicamos las salidas de las autopistas cuando ya han pasado y escogemos los peores tugurios para parar a tomar un café. Pero la historia no tendría gracia sin nosotros. ¡Copilotos del mundo, uníos!
Debido a este curro de verano, que me va a llevar por varios y hermosos rincones de España y Portugal, el buen rollo que nos traemos en este rinconcito de internet se verá interrumpido. No digo que se corte del todo, pero las actualizaciones, de aquí al 7 de agosto, van a ser esporádicas. Pero no os preocupéis, que Javier Marías sigue escribiendo todas las semanas y los de Operación Triunfo ya han empezado a hacer bolos veraniegos, así que no os va a faltar diversión de la buena.
Hasta la próxima crónica de mis andanzas, y espero que sea dentro de poquito. ¡Mil besos en la nuca a todos!
22/07/2006
CRÓNICA DESDE LISBOA (1)

Lo malo de las ciudades bellas es que han sido tan profusamente descritas que los nuevos empeños por trasladarlas al mundo de las palabras caen en el foso apolillado y rechinante del tópico. En el mejor de los casos, se balancean, hacen equilibrios y amenazan con derrumbarse en él, pero es raro que se alejen del borde y divaguen hacia el horizonte de la sorpresa, de lo no dicho, de la visión desnuda y refrescante. Por tanto, la mejor opción, en esto como en todo, es ignorar lo trillada que está la senda y avanzar por ella sintiendo sólo los propios ojos, dejando que el inconsciente y el capricho hagan visibles las miradas que contaminan la nuestra.
Lisboa, la gran dama, dicen en todas partes. Una dama sentada junto al mar, huraña, descreída, un punto cínica e incapaz de disimular el desconcierto que le produce el mundo. Una dama empedrada por minúsculas y delicadas piezas que le regaló un altivo marqués cuando la tierra se abrió en el terrible terremoto de 1755. El barrio de Baixa, al centro, recuerda a los portugueses que un día fueron los amos de los mares. La Praça do Comerçio, ingrato solar operístico, se abre al Tajo y a los barcos que por él llegaban. Una plaza que quería dejar claro a los prepotentes marineros que la bandera a la que servían exigía un precio, el de la humildad. Hoy es un patio de armas rodeado de discretos ministerios sin una triste sombra.
El barrio de Baixa, bajo y plano, como su nombre indica, forma con cuadriculada disciplina detrás de la Praça do Comerçio. Al centro, la Vía Augusta, con su delicado mosaico, también busca la exclamación y el asombro del visitante. Sus perfectas esquinas, sus armoniosos edificios y sus señoriales portones se hicieron para demostrar algo, para tapar un orgullo herido de imperio colapsado. El tiempo la fue llenando de bancos, tiendas y cafés que no logran sacudirse el hálito de presunción marchita que nace aquí y se extiende por toda la ciudad.
La plaza del Rossío, donde termina Augusta, es la otra gran plaza de la Baixa. Entre ambas, el orgullo imperial portugués languidece sin que las fuerzas de la inmigración y la juventud se atrevan todavía a barrerlo del todo. Desde el Rossío, mirando al Tajo, se ve la Baixa al frente, escoltada por dos colinas; la Alfama a la izquierda, y el Chiado y Barrio Alto a la derecha. Esta pequeña U compone la esencia de Lisboa, la ciudad que importa, la que llora en los fados y la que resiste a todo y a todos, incluida la sombra del puente de 25 de Abril, faraónico legado del salazarismo que cruza el río enlazando la capital con el tórrido sur del país. ¿Lo veis? Ya he escrito conscientemente el primer tópico odioso: “faraónico”. La pereza veraniega tiene estas cosas.
A la izquierda, la Alfama, coronada por el castillo de San Jorge, que no es más que un anillo amurallado que cerca la cima de la colina. La Alfama es la Lisboa vieja, la Lisboa árabe y cristiana, enrocada sobre el Tajo, con el arco tenso y presto a disparar en los mismos miradores donde los turistas bebemos hoy cerveza Sagres y sonreímos satisfechos. Son cuestas rompepiernas perladas de minúsculas casas encaladas con la ropa tendida en la puerta. Abuelas en bata que se sientan en un poyo y tranvías que suben rechinando y asfixiados por calles donde ningún ingeniero diría que caben. La Alfama es un digno burgo podrido que, en la ruin noche del salazarismo, se prestó a ser cárcel y centro de torturas. En su madeja caben fervores de beata -incluyendo una virgen del Pilar con una bandera de España dedicada a los españoles residentes en la ciudad-, lujurias de putero, curdas de poeta, sadismos de sargento de la PIDE (policía política de Salazar) y la indiferencia del dependiente que baja con muda limpia y un café con leche bebido de trago en el tranvía 28 hasta su tienda de la Baixa, tal y como hacía Pessoa en sentido contrario, bajando desde Chiado. La Alfama es un almacén de anticuario donde se amontonan sudores y desvelos de mil imperios perdidos y mil revoluciones rotas. No hay nada que hacer con la Alfama, salvo contemplarla.


