LA TERCERA DE HOUSE

9 de enero. Estreno doble de la tercera temporada de House. En Cuatro y en el canal de pago Fox simultáneamente -tres capítulos seguidos en este último-, y yo me perderé ambas por motivos laborales. ¿Cómo seguirán las andanzas del trasunto médico de Sherlock Holmes? He resistido la tentación de husmear en internet para saberlo, pero no he podido evitar pensar un par de cosillas sobre la serie.
Me sigue gustando y la sigo disfrutando, pero creo que la trama está más que agotada. A partir de más o menos la mitad de la segunda temporada, los guionistas empezaron a hacer malabares para mantener una tensión muerta. Después de casi liarle con Cameron y sacarle de la manga una ex mujer de lo más sosainas, necesitan un relevo erótico. En los capítulos que empiezan, si no aparece ningún perdido amor juvenil, pondrán el acento en la tensión sexual entre House y Cuddy, y lo harán de la forma más insulsa y ramplona posible. By the American way, of course, con cenitas horteras y ñoñeces de deshojadora de margaritas. ¿Y qué más da? Lo importante es que ese señor desagradable siga diciendo burradas y siga resolviendo crímenes con forma de enfermedad. Lo demás es sólo envoltorio, aunque entiendo que puede llegar a estorbar la inverosímil búsqueda del amor de ese gruñón Mr. Scrooge.
También entiendo que pueda fatigar la continua genialidad de House, siempre con la frase ágil y certera en la boca. Entiendo que canse y que contribuya a generar una incómoda aura de irrealidad en torno a él. Pero es que a mí me recuerda a gente real que siempre tiene esa frase cabrona e inteligente que a lo mejor a tí se te ha pasado por la cabeza, pero siempre te cuidas mucho de decir. El cinismo cuasipuro es así, y ese aspecto de la serie y del personaje me parece que está logrado.
Le sacaría muchos más peros (todos ellos argumentales, narrativos o dramáticos: me importa un comino si las enfermedades, los tratamientos y los protocolos médicos que enseñan son así o no; eso lo dejo para los simplones incapaces de disfrutar de nada), y se los seguiré sacando, sin duda, pero voy a continuar enganchado. Porque soy un adicto a estos telefolletines y porque disfruto con el sadismo vicario: me mola ver cómo maltrata a la gente mientras la cura, algo que me resultaría insoportable en la vida real. Pero, sobre todo, la veré y la gozaré pensando que probablemente sea la última o la penúltima temporada. El personaje ha demostrado que no da más de sí: si evoluciona, si revela más matices, se cargará la serie, y si no lo hace, la convertirá en un enorme topicazo. En cualquier caso, los guionistas saben que están en un punto muerto. Les queda poca mecha y tienen que aprovechar para lanzar los mejores cohetes en la traca final. Ya me contaréis cómo empieza el asunto, porque servidor estará currando a esas horas y no sé cómo grabar las cosas de la tele desde que nos pusieron el cable, así que tendré que esperar mejor ocasión.
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Autor: Anakrix
Fecha: 09/01/2007 00:36.
Autor: S. del Molino
Fecha: 09/01/2007 02:00.
Autor: Javivi
Fecha: 09/01/2007 08:41.
Autor: manuel
(siento la calidad de las referencias, es que he leído poco)
Fecha: 09/01/2007 09:40.
Autor: S. del Molino
Javivi: ¿así que le inventan un Moriarti a House? Bueno, por lo menos se evitan la ñoñez de la tensión amorosa-sexual.
Fecha: 09/01/2007 10:41.
Autor: Mapi
Manuel: no olvides la punción lumbar y el escáner, en el primero siempre sale algo mal y en el segundo el paciente entra en shock tal cual va entrando.
Fecha: 09/01/2007 13:08.
Autor: S. del Molino
Fecha: 09/01/2007 13:21.



