EL NEGRO YA NO PINTA

Más bien sería "el negro ya no dibuja", pero este titular hubiera perdido parte de la gracia del que encabeza esto, si es que tiene alguna gracia. El Negro es, por supuesto, Roberto Fontanarrosa, que acaba de decir adiós a su faceta de hacedor de chistes dibujados porque la enfermedad neurológica que padece le ha alterado gravemente la capacidad psicomotriz. Podrá seguir dictando cuentos o tecleándolos con paciencia, pero se acabaron esos monigotes y esos trazos reconocibles de aquí a la luna.
Fontanarrosa es un tipo que cae bien, aunque no le conozcas personalmente y sólo sepas de él esa tibia e interesada imagen que transmite el marketing literario. Cae bien incluso a sus opuestos. O sobre todo a sus opuestos. Su compatriota Maitena, por ejemplo, que practica un humor (ponedle todas las comillas del mundo a eso de humor referido a Maitena) radicalmente enfrentado al suyo, se desvive en elogios y querencias por su obra y su persona. Tengo un librito de chistes de Fontanarrosa prologado por Maitena, y de ahí extraigo este párrafo: "El humor del Negro es rápido, inteligente, está lleno de ironía y de poético escepticismo, de delirio y de absurdo, de locura y de genialidad, todas virtudes que, como profesional del género, lo enaltecen". Y tanto. Si escribieran algo así sobre mi persona pensaría que quieren algo deshonesto a cambio, y yo pago las facturas con IVA, señorita.
El Negro ha cimentado su imagen de marca en una explotación despiadada de la modestia y de una mirada torva de vuelta de todo (probablemente heredada de algún antepasado del Mezzogiorno italiano que basaba su supervivencia en fingir indolencia, en hacer como que no veía los trapicheos de la Mafia y en estar atento a un probable y artero navajazo. Algo de eso debe pasar a los genes). Cuando Alfaguara editó sus cuentos necesariamente incompletos en España, comentó que no le gustaba el volumen porque había salido demasiado grueso y seguro que intimidaba al lector. "Che, ¿qué me quiere contar este pibe con tantas páginas?", dijo que dirían. Muy lógico, dado que uno de sus chistes presenta a un maestro o crítico diciéndole al pupilo o novel: "No vacilo en afirmar que el suyo será el libro de la década". "¿Le parece?", pregunta el ilusionado autor. "Tardé como diez años en leerlo", concluye el maestro sosteniendo un tocho más voluminoso incluso que el de los cuentos del Negro. Pero la verdad es que Fontanarrosa lo tiene muy difícil para intimidar y uno recorre las páginas casi sin enterarse, cagándose de la risa si es capaz de entrar en su mundo cínico y "masculino", como lo califica Maitena.
En fin, una puta enfermedad nos deja sin chistes ni monigotes nuevos. Una verdadera pérdida. Servidor, que en cuestiones cómicas es un pelín cafre y simplón, disfrutaba mucho de las desfasados chistes verdes de Fontanarrosa: "Dígame, doctor... Estas píldoras para aumentar la virilidad... ¿No tienen efectos secundarios?" "No, amigo Medina. Le sirven para el primer polvo. Al segundo no llega". Por razones obvias de desafinidad básica, no soy capaz de entrar en una faceta importantísima de Fontanarrosa, que debe venir de serie con el pasaporte argentino: el forofismo futbolero. Pero entiendo su gusto por la charla, su gruñona negativa a trasladarse a vivir a Buenos Aires y su voluntad de quedarse tranquilito con su gente de Rosario, así como su afición a pasar las horas en un café. En definitiva, su vitalismo desaliñado, huraño y peleón. Con eso me quedo, y espero que eso no se lo lleve la horrible enfermedad que todo lo emponzoña, que bastante daño ha hecho dejándonos sin dibujos. Que al menos no le toquen la charla del café ni el partido de los domingos. Que no le priven de ser feliz.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: Anakrix
Fecha: 19/01/2007 11:04.
![]()
Autor: Batangas
Fecha: 19/01/2007 14:56.
Autor: Javivi
Fecha: 19/01/2007 15:52.
Autor: S. del Molino
Javivi: la foto del tipo con cara de mastuerzo con la pancarta, "Carod, esta es tu caja" presidió mi mesa de trabajo un tiempo, para recordarme en qué país vivo.
Fecha: 19/01/2007 16:05.
![]()
Autor: Severiano Delgado
Exculpan al cazador que mató a la última osa autóctona del Pirineo.
Detienen a una estrecha colaboradora de Blair.
Asesinan a un periodista turco de origen armenio.
Premian a las madres de Ciudad Juárez.
Me mosquea tanta presencia de la tercera persona del plural, cuando un participio por su sitio hubiera sido más correcto, me parece:
Exculpado al cazador...
Detenida una...
Asesinado un...
Premiadas las...
En fin, no viene a cuento, pero tengo un rato y me apetecía decirlo.
Salud y República.
Fecha: 19/01/2007 17:40.
Autor: S. del Molino
Ah, por cierto, hay una razón de peso para primar la tercera persona sobre los participios en los titulares: ocupan menos letras y se puede encajar mejor el titular. Pura economía y pereza profesional, no hay nada más.
Fecha: 19/01/2007 18:23.
![]()
Autor: El Fary
Fecha: 19/01/2007 18:32.
Autor: S. del Molino
A ver, más efemérides:
Se cumple un año desde que se me acabó una pieza de excelente jamón ibérico que tenía. Se cumplen 25 años de mi primera caída en un triciclo y 15 desde que Mari Puri aceptó compartir sus babas y el óxido de su ortodoncia conmigo.
Qué entrañables son los aniversarios.
Fecha: 19/01/2007 18:59.
![]()
Autor: El Fary
Después he vuelto a sacar Va por ellos en mis recopilaciones de grandes éxitos de 1989 y 1995. Pero me jodió mucho que me lo plagiaran El Peseta y sus Rumberos.
En fin, amigos que tanto quiero y a los que tanto debo, no quiero ponerle nostálgico. ¡Viva la alegría y la mandanga!
Fecha: 19/01/2007 19:21.
Autor: Mario
Fecha: 20/01/2007 10:25.
Autor: S. del Molino
Fecha: 21/01/2007 20:14.
![]()
Autor: ENRIQUE
Fecha: 21/01/2007 22:35.
Autor: S. del Molino
Fecha: 22/01/2007 00:57.
![]()
Autor: rodicio
Fecha: 03/03/2007 19:15.



