MALCOLM IN THE MIDDLE

La 2 de TVE fue pionera, como tantas otras veces. España fue el segundo país del mundo, después de Estados Unidos, donde empezó a emitirse Malcolm in the middle, en mayo de 2000. Programada por las tardes, duró poco en parrilla y fue comprada por Antena 3, que la ha encajado en los fines de semana a unas horas imposibles para los que nos gusta salir por la noche. Ahora, Fox la emite desde el principio sustituyendo a Los Simpson al mediodía, y a mí me alegran la hora de comer, qué queréis que os diga. Hoy por hoy, siete años después, Malcolm no ha terminado de cuajar en los gustos españoles (o las teles no han sabido estar a la altura de los productos que emiten, vaya usted a saber), pero se mantiene con un público fiel, aunque no masivo.
Malcolm es una de esas series que demuestran que cuando se quiere, se puede. No hacen falta presupuestos de escándalo ni 70 minutos de duración para hacer buena tele (¡70 minutos duran los infames capítulos de Los Serrano!). Ni siquiera hace falta tener un concepto "artístico" del negocio. Receta simple: guionistas ágiles, directores con oficio y actores que entiendan que su trabajo es algo más que recitar unas frases como gramófonos con patas. Con esos ingredientes basta y sobra para hacer una serie fuera de serie (ejem, también hacen falta guionistas que no se atrevan a escribir conatos de chiste como el que acabo de poner).
Malcolm in the middle es una sitcom familiar al uso que no le tiene miedo al absurdo y que no entiende el humor con medias tintas edulcoradas. En ella se cumple la regla de oro de toda sitcom: al final de cada capítulo, la situación debe quedar como al principio. Esta artimaña servía, además de para proporcionar continuidad y unidad al producto, para mantener el tono conservador y ejemplificante de las tramas. ¿Cómo consigue Malcolm in the middle seguir esa regla de oro sin ser conservadora ni ejemplificante? Estableciento un punto de partida desquiciado. Por tanto, al final de cada capítulo, todo debe volver al desquiciamiento original, y no al orden familiar clásico. Una vieja y sencilla artimaña que hace de Malcolm una de las mejores series de humor de la historia de la tele.
En un suburbio de una ciudad estadounidense desconocida vive una familia canadiense de clase media baja. Malcolm es el hijo superdotado, el prota que habla mirando a cámara y encogiéndose de hombros ante la locura ajena. Un chaval cenizo con unos amigos muy frikis entre los que destaca Stevie, un chaval paralítico y con asma. Con él vive Reese, su hermano inmediatamente mayor, un matón borderline, y Dewey, el inquietante pequeño que grita más que habla y se hace amigo de moscas y payasos imaginarios, rozando el autismo. Los padres, Lois y Hal, poli malo y poli bueno, sobrellevan como pueden el caos y viven presos de sus propias hormonas, que les mantienen en un estado de cachondez sexual constante. Con los niños, Lois es partidaria de la mano dura, de la zapatilla en el culo y de los castigos épicos, mientras que Hal es un pobre calzonazos que sólo quiere escuchar sus vinilos en el garaje, patinar y ocultar a su mujer las tropelías de sus hijos -o las suyas propias, comprando su silencio con un billete de 20 dólares-. El hijo mayor, Francis, está en una academia militar de Alabama, donde su madre le envió, harta de que se metiera en líos. Francis es un intelectual de la farra, un tipo extremadamente inteligente y persuasivo que vuelca todas sus energías en montar fiestas y travesuras de colegio mayor, y lo hace con minuciosidad, persiguiendo la gamberrada perfecta. Es un líder para sus compañeros de la academia.
Eso es lo que hay. Nada del otro jueves, ningún Mediterráneo descubierto, pero más que suficiente para enganchar y seducir al espectador. Con chistes buenos, diálogos desternillantes, una puesta en escena y una realización a la altura de las circunstancias y unos actores que saben lo que hacen y que no cruzan la pantalla como zombis monocordes, se puede bordar cualquier cosa. ¿Que hacer esto requiere esfuerzo y unas dosis de talento que los churros hispanos al uso no reclaman? Claro que sí, siempre será más cómodo hacer Los Serrano, pero que no nos vendan motos: la diferencia con las series americanas no es sólo presupuestaria. Ay, si sólo fuera un problema de cuartos...
¡Viva Malcom!
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Autor: marta
Fecha: 01/05/2007 11:26.
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Autor: Cide
Can you repeat the questio?
Fantástica Malcolm desde el primer acorde de su sintonía hasta que la madre vuelve a asumir al final que su familia es un manicomio extraño y entrañable.
Fecha: 01/05/2007 13:35.
Autor: Anakrix
Fecha: 01/05/2007 13:52.
Autor: El futurible ingeniero
A ver si ahora con ese horario en FOX algun buen samaritano la ripea y la cuelga...
Fecha: 01/05/2007 13:52.
Autor: Chewi
Besitos
Fecha: 02/05/2007 09:39.
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Autor: Series de TV
Fecha: 29/06/2007 06:46.
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Fecha: 26/03/2008 21:57.
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Fecha: 11/05/2009 23:48.
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Autor: Jose Maria
Fecha: 03/08/2009 12:51.



