LA GRAN DAYNA KURTZ

Estuvo el mes pasado en Zaragoza, en uno de los mejores conciertos del año en La Casa del Loco, pero yo no había encontrado tiempo para escribir ni de ella ni de aquella noche. Hoy, en esta sobremesa de sábado pegajoso, escucho sus discos y me dejo arrastrar por su voz, por esa voz grave, llena de oquedades profundas, que camina sin prisa por los medios tiempos de un territorio que a veces es jazz, a veces, blues, y a veces, rock furioso y adrenalítico. Es Dayna Kurtz, y si te perdiste su concierto en Zaragoza (cosa probable, porque cabe muy poquita gente en ese local), hiciste muy mal.
Conocida al principio por ser amiga de Norah Jones, Dayna Kurtz ha demostrado lo que es capaz de hacer una artista cuando el éxito y la opinión de los demás le resultan superfluas. Escucho su último disco, Another Black Feather, un canto a Nueva Orleans, y me siento como si me acabaran de hacer una transfusión de sangre. Lo de Kurtz no es una carrera musical, es un paseo. Ella llega con su guitarra y explora formas populares centenarias, puliéndolas con intensa poesía urbana, pero no se preocupa de la pose, ni de qué pierna cruzará o qué perfil dará a cámara. Es una neoyorquina hastiada de Nueva York, que para componer canciones necesita aislarse hasta de su marido en una casa perdida del desierto de Arizona.
Se dio a conocer en Europa en 2003 con Postcards From Downtown, un disco muy neoyorquino que arranca con una evocación de Fred Astaire con aromas vintage. Desde entonces, vende más en este lado del charco que en el suyo, aunque en ninguno de los dos sitios llega a superventas ni es capaz de llenar garitos de mucho más allá de 500 personas. En directo, necesita intimidad y sosiego, porque sólo lleva su guitarra y su voz como armas. En disco, se arropa de más parafernalia, aunque cada vez prescinde más de ella, consciente de que un exceso de arreglos ahogan la emoción primigenia de sus canciones.
Dayna también sufre esa contradicción de cualquier ciudadano americano sensible: ama la cultura de su país, especialmente la lírica popular y la literatura. Y aman todo aquello que la ha hecho posible, pero no soportan la idea de que esa cultura dé soporte a supervillanos de cómic. Pertenece a esa sosegada clase media que vivía despolitizada, vagamente encuadrada en la etiqueta de "liberals", hasta la llegada de Bush. Por eso, en su último disco, incluye un tema furioso que resume el sentir de parte de su generación hacia su gobierno, el 11-S, las religiones y la guerra de Irak. La transcribo:
IT'S THE DAY OF ATONEMENT, 2001
It's the day of atonement, 2001
and I'm sorry for anything I might have done.
I'm sorry for everything we've left to do.
I'm sorry we're still so confused.
Well, I never had faith - So, we'll never be safe,
we never were safe anyway.
It's just that the veil was ripped from our face
on such a beautiful day.
Mohammed is pacing
when he isn't kneeling.
Jesus can't talk,
he's too busy weeping.
Yahweh's a mother
who sighs at the ceiling.
If only they know how good it could've been
It's the day of atonement 2004.
Would Jesus be happy we evened the score
you hypocrities, bullies who profit from war
may your gods all spit on your graves.
I say all of you, gods,
tell your squabbling children
whatever the color or call,
they can all go to hell
(if there is such a thing)
Go to hell!
Have it out!
Have a ball!



