¿REALMENTE CUESTA LO MISMO?

A todos nos han dicho alguna vez eso de que cuesta lo mismo hacer las cosas bien que hacerlas mal. Es una de las chorradas más falsas que uno puede oír, y como todas las tonterías, persiste con ganas. Todo el que ha intentado hacer las cosas bien (cualquier cosa) se habrá dado cuenta de lo difícil que es. Me refiero a hacer las cosas bien de verdad, a sentir ganas de darse palmadas en la propia espalda y a no tener que ruborizarte por los elogios porque sabes que de verdad te los mereces. Eso es muy chungo, requiere mucho esfuerzo y rara vez es recompensado. Siempre aparecerá por ahí un chapuzas que se lleve la gloria mientras tú tratas de recomponer las pestañas que te has quemado en el curro.
Ejemplo de trabajo bien hecho:
Hoy he recibido (sospecho que mucho tiempo después de publicado) una copia de un reportaje firmado por Manon Moreau en Paris Match. Me lo manda desde París la propia autora con una cariñosa carta adjunta. Hace tiempo, cuando decidió viajar a España con la fotógrafa italiana Cristina Vatielli, Manon y yo entramos en contacto, intercambiamos impresiones y ella leyó algunos de los reportajes que he publicado sobre la recuperación de la memoria de la maldita guerra civil. Ella quería radiografiar ese movimiento de recuperación de la memoria del que tanto se oía hablar, y yo le eché una mano dándole alguna pista y poniéndola en contacto con algunas personas (entre ellas, nuestro Javivi, que las atendió en Madrid). Manon podría haber hecho un par de llamadas telefónicas desde París, haber trampeado cuatro datos tirando de Google y haberse fumado un puro, pero, en lugar de eso, recorrió media España y habló hasta con el Tato. El resultado: un magnífico reportaje que aporta muchos elementos de juicio al lector francés. Chapeau. Sin embargo, Manon y yo sabemos que podría haber engañado al director de Paris Match colando una bazofia fusilada de internet, y la mayoría de los lectores no hubieran apreciado la diferencia. En noviembre viaja a Chile y a Argentina para conocer las heridas sangrantes de las dictaduras del Cono Sur. Seguro que hace un trabajo maravilloso.
Ejemplo de trabajo mal hecho:
Un titular bien gordo en la página 76 de Deportes de El País del lunes 11 dice: "El abrazo de Guarrapinillos". Para quien no lo sepa, Garrapinillos (Ga-rra-pi-ni-llos) es el barrio de Zaragoza donde se encuentra el aeropuerto. Amén de lo humorística que resulta la errata (que no es tal, pues reincide en el texto un montón de veces), el redactor habla de la inexistente "comarca de Guarrapinillos". Bravo. A este colega deportivo le habría salvado un rápido vistazo a Google o preguntar en voz alta a los compañeros zaragozanos que tendría al lado. Pero, ¿qué más da?, pensaría. Pues no da igual, porque un fallo así pone en entredicho todo el reportaje. Si no sabe ni el nombre del sitio en el que se ubica su historia, ¿por qué vamos a creer que se ha enterado bien del resto de los detalles? Supongo que El País ya habrá recibido un buen montón de mails de aragoneses protestones, y que la fe de erratas es más que obligada. Esto me recuerda, por cierto, que durante el asunto de Fago escuchamos en TVE hablar de "Fargo" y algún reportero (supongo que gallego) rebautizó la recia villa de Ansó como "Anxo". Os aseguro una cosa: cuando me sueltan en terreno desconocido, lo primero que hago es agenciarme un mapita y aprenderme bien los nombres de los sitios. Por si los Guarrapinillos.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: Anakrix
Fecha: 12/06/2007 13:13.
![]()
Autor: Severiano
Fecha: 13/06/2007 09:38.
Autor: Javivi
Ahora que todo quisque es fotógrafo y tiene un fotoblog (donde se ven auténticas maravillas y,al lado, auténticas cagadas), Cristina trabaja con una cámara de hace varias décadas. Y sus fotos molan más!
Fecha: 13/06/2007 10:25.



