EL ESTADO DE LA NACIÓN
O la nación del Estado.
Enciendo la radio y ahí están, monologando. La apago. No me importa cómo ven ellos el estado de la nación. Y creo que cada vez le importa a menos gente, aunque puedo equivocarme, claro.
Pongo música al azar. John Mellencamp canta "it's the summer of love, baby". Miro fuera: quizá no sea the summer of love, pero hace un día cojonudo. La hija adolescente de mis vecinos ha okupado la casa con su novio y se asoman a las ventanas. Tampoco les importa el estado de la nación, y les va a importar mucho menos si los padres de ella aparecen antes de tiempo.
Abro el blog y leo algunos comentarios de gente a la que tampoco parece importarle mucho el estado de la nación. Por eso han acabado en esta página y no en la del Congreso de los Diputados.
Repaso la pila de libros por leer. Ninguno habla del estado de la nación y todos lo hacen, en cierto modo. Si por nación entiendes Humanidad, claro.
Desde luego, allá se las compongan. Después de lo que ha sucedido en Aragón, especialmente en los ayuntamientos de Zaragoza y de Teruel, me arrepiento mucho de haber participado en la farsa con mi voto. En la próxima, conmigo que no cuenten. No quiero escribir de la constitución de los ayuntamientos en Zaragoza y Teruel, porque me enciendo, pero para los de fuera de Aragón que no estén al tanto, que sepan que Teruel va a estar gobernado por un señor que apenas ha sacado poco más de 2.000 votos y que algunos resortes del ayuntamiento de Zaragoza van a estar controlados por un partido sin representatividad, cuya cabeza de lista, en un acto de sinvergonzonería, ha dimitido tras ganar su concejalía. El caciquismo llega también a las calles de la capital aragonesa. Y con la connivencia, aprobación y aliento del PSOE, principal promotor de este estado de cosas.
Y ya, que he dicho que me enciendo.
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Autor: anro
Fecha: 03/07/2007 19:49.



