VARGAS LLOSA Y EL JUEVES

Como siempre que vuelvo de un viaje largo al extranjero, devoro la prensa española con hambre atrasada, y da la casualidad de que el mes de julio -a diferencia del secarral de agosto- es casi siempre fértil en noticias. En julio estallan guerras, mueren personajes importantes y se arman escándalos de padre y muy señor mío. Y todo ello, sin el runrún parlamentario que nos amuerma el resto del año y que suele acaparar las portadas. En julio, la prensa viene mucho más interesante. Pronto llegará agosto y nos aburriremos de ver moscas zumbando sin nada que contar, así que hay que aprovechar.
Todo lo he seguido con detenimiento y ganas, sin sentirme obligado profesionalmente, como en el resto del curso: la situación en Cuba y los posibles derroteros de Raúl Castro, la muerte de Polanco, el apagón de Barna, la chulería del Solitario y el marrón del agente doble. Pero, sobre todo, y perdónenme mi desviación, el asunto de El Jueves. Y esto me ha frustrado mucho, porque, hasta hoy, no he leído una sola opinión sobre el tema digna de ser debatida. Cada cual ha barrido para su casa y ha opinado según un guión preestablecido. Sólo en comentarios marginales, en puntitos de luz de la blogosfera o en llamadas de oyentes a la radio he encontrado algo de coherencia y sentido común: los tertulianos y lo que una compañera del periódico llama "predicadores con jeta" (por la fotito que suele acompañar a su firma en las columnas) se han apresurado a poner sus culos a salvo antes de emitir juicio alguno (¿a salvo de qué, pienso yo?). Opinar sobre algo relacionado con la Familia Real no es plato de gusto para los que nos dedicamos a la comunicación en este país tan libre.
Pero hoy ha venido el señor Vargas Llosa -que después de afeitarse por las mañanas se depila los pocos pelos en la lengua que le quedan- a aportar algo de vidilla al debate en un "Piedra de toque" en El País. Como casi siempre, no comparto ni el enfoque ni el huerto al que pretende llevar a sus lectores, pero sí que coincido en los puntos de su análisis. Claro que lo que él enuncia como advertencia, yo, como republicano pasota que soy -dado que ni milito ni trabajo por la República y me limito a expresar mis preferencias-, lo percibo como esperanzador futuro.
Eso sí, no estoy de acuerdo con lo que dice acerca de que la portada de El Jueves viola la intimidad de los príncipes, algo que se repite hasta la extenuación en todos los foros. Una caricatura nunca puede violar intimidad alguna porque es una representación ficticia. La violación de la intimidad habría tenido lugar si eso fuera una foto tomada en la cama de Felipe y Letizia, algo que no es así. ¿Qué intimidad se ha violado? ¿Qué secreto personal se nos ha revelado? Hablemos con propiedad.
En la parte en la que sí estoy de acuerdo, básicamente, el lúcido Vargas Llosa -que considera que la portada es de un mal gusto pestilente, consideración que a mí me la trae al fresco, porque para gustos, los colores- establece que:
a) Es intolerable que un régimen de libertades democráticas adopte una medida tan desproporcionada sobre un derecho legítimo y ampliamente ejercido en cualquier país con libertad de expresión reconocida, como es la sátira. El secuestro crea un siniestro y preocupante precedente. Vargas Llosa opina que la libertad de expresión conquistada hay que defenderla "con uñas y dientes", sin imponer límites por zafiedad o buenas formas. De acuerdo.
b) Por primera vez en muchos años, el asunto de El Jueves ha desviado el debate público hacia el cuestionamiento de la institución monárquica en ámbitos donde hasta ahora era intocable. Estas medidas de trato de privilegio impropias de una democracia pueden socavar, a juicio de Vargas Llosa, el edificio monárquico español. Ya mencioné eso mismo en mi condena al secuestro unas entradas más abajo. El peruano apunta que la discreción y el tino estadista del rey ha creado un pacto tácito entre los medios de comunicación que exonera a su familia de críticas y sátiras, al contrario de lo que sucede con cualquier casa real de Europa, que están en todos los chistes y en las portadas de toda la prensa amarilla. Yo también creo que las artes sibilinas del rey, habituado a moverse con fluidez entre tirios y troyanos, han pesado mucho más que el Código Penal en esa exoneración.
c) Pero, advierte don Mario, que nadie se engañe: la monarquía en España no se asienta en una tradición secular ni ha gozado nunca de grandes simpatías populares. Lo que mantiene la monarquía en España es la persona de Juan Carlos y la forma en que ha actuado estos 30 últimos años, y todo puede irse al carajo si los españoles dejan de percibir al rey como el tipo campechano y adalid de las libertades que dicta el marketing político, y empieza a percibirle, a él y a su familia, como un grupo de privilegiados injustamente excluidos de cualquier crítica o sátira, como las que recaen sobre cualquier otro personaje público en un Estado democrático. Aviso para navegantes que lanza Vargas Llosa. Sé que el rey es consciente de esto, y por eso la Casa Real se desvinculó de la decisión judicial en un comunicado. Lo que no sé es si su sucesor sabe moverse como él. Vargas Llosa confía en que sí, porque él desea que se perpetue la monarquía, que percibe como beneficiosa para la cohesión del país.
Yo, sin embargo, opino que un país plural y civilizado puede debatir sin miedo su forma de gobierno, y que cualquier otra consideración procede de un paternalismo autoritario que condena a los españoles a una eterna minoría de edad. Un atributo de los adultos es que pueden tomar decisiones y reflexionar sobre ellas, y ello puede implicar equivocarse. Tenemos derecho a equivocarnos. Yo, como ciudadano, no quiero tutelas. Quiero poder debatir en libertad, sin visiones apocalípticas en el horizonte ni figuras sobrehumanas e intocables en lo alto del Estado. Seguramente, el juez Del Olmo no lo pretendía, pero ha abierto una espita que no sé si el rey o el príncipe sabrán llevar a su terreno. Entre otras cosas, porque las circunstancias que motivaron la monarquía quedan muy lejos ya, y muchos de los que queremos participar ahora en el debate nacimos cuando el cadáver de Franco ya se había podrido. Queremos debatir sobre el país de ahora, no sobre el que había hace 30 años. Y en el país de ahora creo que no caben figuras jurídicas como la del secuestro de un semanario que, por otra parte, también ha currado un montón por afianzar las libertades en este trozo del planeta y que, para muchos de nosotros, ha sido un faro lúcido y carcajeante en momentos de gravedad.
Foto: un clásico del llorado Ivá, Maki Navaja.
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Autor: anro
Fecha: 30/07/2007 10:55.
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Autor: Enrique
Fecha: 30/07/2007 12:16.
Autor: Chelita
Fecha: 03/08/2007 17:58.
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Autor: Fernando
Me parece muy bien tu apuesta, y creo que en un futuro será factible, y esto no ha sido mas que un pasito mas, pero pienso que nos falta mucho, muchísimo para ser demócratas de verdad y ser capaces de pasar del yo al nosotros, a tener criterio de Estado a la hora de legislar (a nivel local, autonómico o estatal). Estamos a años luz de Francia, de Inglaterra, de Estados Unidos, de Alemania incluso. Hasta que no aprendamos eso, ni me plantearía el replantear la monarquía.
Fecha: 08/08/2007 00:44.



