FERNANDO FERNÁN-GÓMEZ

Estaba intentando decir algo interesante sobre Fernando Fernán-Gómez, ahora que ha muerto, pero hay tanta gente que ha dicho ya tantas cosas que no sé qué puedo aportar, la verdad. Creo que la frase que mejor le define no se escribió pensando en él ni para que la dijera él. La escribió un argentino, Adolfo Aristarain, y la puso en boca del histrión Eusebio Poncela en Martín (Hache): "No es un genio, sino un buen artesano. Y no lo digo como desdoro: son muy pocos los que han llegado hasta allí, son muy pocos los que respetan el oficio que han escogido". Y lo respetó como actor, pero, sobre todo, como director.
Los datos apabullan: como actor trabajó en 212 pelis y dirigió 30, 29 de las cuales también las escribió. Fue un stajanovista con la maldición de todos los hijos de Stajanov: lo bueno y lo malo se mezclan y se ensucian. Su carrera es, más que irregular, de altibajos sísmicos, con bodrios infectos alternados con sublimes apariciones. Eso, como actor. Como director mantuvo un tono más constante y, aunque no firmó ninguna obra maestra, demostró oficio y cierta maestría en algunos momentos. Yo me quedo con Mi hija Hildegart y El extraño viaje. Como actor, me voy a sus últimos años y me quedo con una secuencia de la extrañamente hermosa (y por momentos muy sobrada de pirotecnia) La ciudad sin límites: cuando le sacan del hospital y va en el coche mirando alucinado su querido París a través de la ventanilla. Todos los actoruchos de este país deberían ver ese plano en bucle para bajarse el pavo y comprobar cuánto les queda por aprender de los mayores. En el terreno cómico, nunca olvidaré que el turrón, por encima de todo -y, sobre todo, en la empresa Plachadell y Calabuch de Moros y cristianos- tiene que llevar almendra, ¡al-men-dra!
De su faceta teatral, con Las bicicletas son para el verano, no sé qué pensar, pero tiene el mimo artesano de sus pelis, y eso ya la hace digna de respeto.
No fue un genio, pero tampoco un mediocre. Hay muchas gradaciones de gris entre esas dos puntas, y colocarse en cualquiera de ellas supone pertenecer a ese 1 por ciento de la humanidad situado por encima de las miserias de lo vulgar. Lo que me parece triste es que, con la de cosas que se pueden decir de alguien tan importante para la cultura española del siglo XX, para muchas abuelas se haya quedado como aquel galán (?) de Balarrasa, y para muchos jóvenes sólo será el autor de "¡A la mierda!". Ahí está La silla de Fernando, de David Trueba y Luis Alegre, testamento oportunísimo. El tiempo hará una criba (una gran y demoledora criba) en su filmografía, y entonces veremos de verdad qué queda (qué nos queda) de Fernando Fernán-Gómez.
Comentarios » Ir a formulario
![]()
Autor: Javier López Clemente
Salu2 Córneos.
Y sobre secuencias, estoy de acuerdo contigo pero deberíamos repasar algunas de La lengua de las mariposas.
Salu2 Córneos.
Fecha: 22/11/2007 09:11.
![]()
Autor: Enrique
Fecha: 22/11/2007 10:16.
![]()
Autor: Enrique
Fecha: 22/11/2007 10:19.
Autor: Cide
Y yo recuerdo una entrevista en el programa "Versión española" en la que le preguntaban si echaba de su época de hacer teatro y casi ofendido, respondía que no que cómo iba a echar de menos dormir donde se pudiera, ir con la maleta a cuestas, y pasarlas perras.
También le preguntaron que cómo elegía las películas y con una sinceridad fuera de lo normal decía que nunca le habían ofrecido dos películas a la vez con lo cual nunca había elegido qué película hacer y que dudaba mucho de que hubiera muchos actores españoles que hayan podido elegir alguna vez entre hacer una película u otra. Sacristán asentía con media sonrisa, jeje.
Fecha: 22/11/2007 10:53.
Autor: Chelita
Fecha: 22/11/2007 12:55.
![]()
Autor: Carmen
Fecha: 25/11/2007 20:17.



