VIVO EN OTRO PAÍS

Tengo muy claro aquello de Aristarain de que la patria son los amigos, pero en los últimos tiempos me había hecho la ilusión de que el país discutido y discutible que se escupen a la cara tirios y troyanos existía de verdad y que yo vivía en él. Que podía reconocerme en sus perfiles y medianías. Que viajaba por el mundo y reconocía una parte de mí en las huellas que ese país dejó esparcidas en la barbarie de otros siglos. Pero resulta que no. Puede que exista ese país, pero yo, decididamente, no vivo en él. Mi patria vuelven a ser mis amigos.
Lo comprobé el lunes. Día de debate. Un grupo de amigos, transgrediendo cualquier imperativo patriótico y de pundonor profesional (todos decimos ser periodistas y parece que ejercemos como tales lo que nos dejan ejercer), le dimos bola al trascendental duelo y nos metimos en un retaurante italiano a ponernos hasta las cejas de vino rosado para celebrar esta primavera anticipada. En la calle, un desierto. Es lunes, pensamos, la gente responsable madruga y no se va a emborrachar por ahí. Pero el restaurante estaba también extrañamente vacío, incluso cerró antes de lo normal. En el bar donde echamos la copa de rigor, cuatro gatos y un camarero que nos apremió un poco. ¿Dónde está la gente en esta gran ciudad europea que se las da de cosmopolita con la Expo que se le viene encima? Pues dónde va a ser, viendo el debate.
Juro que no daba ni un euro tirolés por el éxito de audiencia de ese engendro televisivo y político, pero míralo, 13 millones de españoles no pueden estar equivocados. Los raros y anormales somos nosotros, que decidimos que celebrar nuestra irreductible amistad era más importante que ese gallinero de politicastros. A la gente le interesa el asunto. Le interesa mucho. Luego yo, por fuerza, he de vivir en un país distinto. El equivocado, sin duda, soy yo.
Pero, aun así, y con ánimo de perseverar en mi error, aquí van dos apuntes, uno político y otro periodístico (y viceversa):
El político:
¿No echa un tufillo profundamente oligárquico este montaje televisivo? Si nos atenemos a lo establecido en la Constitución del Estado español con la que a Rajoy y a Zapatero se les llena tanto la boca, este debate no tiene sentido. O lo tendría solo para los electores de Madrid. Porque los debates cara a cara se pensaron para democracias presidencialistas o para sistemas de elección mayoritaria (es decir, en los que hay unos contendientes peleando por un escaño y el que saca el 50% más uno de los votos se lo lleva, y el otro se va a la calle), y la democracia española es parlamentaria y de elección proporcional (es decir, que el que obtiene el 50% más uno de los votos accede a una representación proporcional, pero no elimina al contrincante, que obtiene su cuota de representación, aunque los desequilibrios demográficos hacen que este principio se pervierta en buena parte del territorio y se condene a las cloacas a formaciones como Izquierda Unida, que está muy subrepresentada en relación al número de votos que obtiene). El debate del lunes no era un debate entre dos candidatos a la presidencia del Gobierno, porque la figura del candidato a la presidencia del Gobierno sólo existe una vez constituidas las Cortes Generales, y son estas las que eligen al presidente. Mariano Rajoy y Rodríguez Zapatero son candidatos a diputados al Congreso por la circunscripción electoral de Madrid, que es una de las 52 circuscripciones en las que se dividen las candidaturas. Yo, como censado en Zaragoza, no puedo votar a ninguno de los dos. ¿Qué pretenden con estos debates? Quizá hacernos creer que nuestro sistema es como el francés o el estadounidense, donde los que salen a debatir sí que son susceptibles de ser elegidos directamente para el cargo que está en juego. ¿Qué burra nos quieren vender: una república presidencialista con rey?
El periodístico:
Este debate, aunque esté sometido a la vigilancia de la Junta Electoral Central, no es un requisito institucional ni democrático, sino un contenido mediático. Y como todos los contenidos mediáticos, son responsabilidad del medio que decide elaborarlos o difundirlos. ¿Por qué entonces se diseña un producto audiovisualmente infumable con requisitos absurdos y 50 condiciones pactadas entre los dos partidos? ¿Por qué los medios entran al trapo? Es más, ¿por qué las imágenes que sirven las teles de los mítines están servidas por los propios partidos y no dejan que las graben las cadenas? ¿Cómo se consiente esto? ¿Qué periodismo es este? Es más: ¿qué tiene que ver esto con el periodismo? Nota: Nick Davies, periodista de The Guardian, habla de estas cosas en un libro que está levantando ampollas en el Reino Unido: Flat Earth News. ¿Alguna pluma española será capaz de escribir algo parecido en estos pagos?
Lo dicho, vivo en otro país, en otro régimen de Gobierno y en otro periodismo.
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Autor: LUIS
Fecha: 27/02/2008 13:33.
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Autor: Disconforme
Lo que no entiendo es que te sorprendas por la relevancia que ha tenido. Se supone que eres periodista y que de estas cosas deberías entender algo. En primer lugar, claro que esto es una democracia parlamentaria en la que el Parlamento, y no los electores, eligen al Primer Ministro (Presidente del Gobierno, en este país). Pero, de facto, sólo hay dos personas con posibilidades reales de acceder a ese puesto, y eso lo saben los españoles. Y aunque ambos son cabezas de lista por Madrid, son los candidatos de los dos grandes partidos a ese cargo. Dado que el poder del Jefe del Estado es simbólico, todo el poder ejecutivo en España recae sobre el Presidente del Gobierno, quien tiene capacidad indiscriminada de elegir a los miembros de su Gobierno. Enredarte en disquisiciones teóricas acerca de los cabezas de lista y que las elecciones son legislativas y no presidenciales es no querer ver la verdadera realidad de nuestro sistema político. Y a la gente le interesa conocer a los que van a tener tanto poder en este país durante 4 años.
Y, en segundo lugar, los medios de comunicación (que, por encima de cualquier otra cosa, son empresas) están directamente interesados en crear expectación alrededor de estos “falsos” debates. Y ponen en ellos toda su artillería mediática. Lo decía muy bien el artículo de un escritor hoy creo que en el diario Público: hay mucho dinero en juego, muchos periódicos que vender, mucha publicidad que incluir. En las democracias de mercado, el dinero es muy importante. Si no, que se lo pregunten a los pobrecitos del UPyD (aunque yo, como ya sabes, soy más de Zapatero, quien no tiene nada que ver con Rajoy).
Fecha: 27/02/2008 13:51.
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Autor: Severiano
Fecha: 27/02/2008 14:26.
Autor: manuel
y habría preferido a clavileño antes que a campo vidal. total, para hacer de nada...
pero oye, que también me parece perfecto cambiar el debate por salir de cena. abstraerse de todo el espectáculo que se ha montado me parece sano.
Fecha: 27/02/2008 15:34.
Autor: Javivi
Fecha: 27/02/2008 16:46.
Autor: anselmocagahilos
Bueno, suerte que yo ya tengo claro lo que voy a hacer el 9 de marzo: voy a llamar a unos amigos y nos vamos a ir a un italiano, o al parque u a otro lado. Pero de participar en este circo nanai. Y nada de que sino no me puedo quejar ni de que favorezco a partidos grandes... Si no voto no cuenta como voto en lo de la mitad más uno. Y quejarme puedo, porque no soy yo quien con mi voto apoye que se hagan ciertas cosas. Salud
Fecha: 27/02/2008 18:39.
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Autor: Diego de Rivas
Vamos, el debacle. Tienes razón cuando dices que al nacer en Zaragoza y estar empadronado en estsa misma ciudad no podré, ni por asomo, votar a cualquiera de estos dos candidatos.
La cuestión es que el inusitado interés por el debate esta auspiciado por los medios más que por la opinión pública. Quizás ¿por qué se considerarán los primeros en declarar victorioso o derrotado a los candidatos?
Luego están las encuestas. Realizadas, por cierto, en media hora. A mí entender, sirven de muy poco. Sus resultados basados en aquellos que las propician o financian.
En fin, un desastre. De todos modos, dicho esto, disfrute del debate. Iba con la idea de aburrirme, pero me gustaron ambos. Más de una ocasión hasta aplaudí por la reacción de uno u otro. ¡Soy así!
En esto de las elecciones me encantan las américanas, aunque excesivamente largas.
Oye, y ¿La ley de Homs? ¿se escribe así? ¿Tú crees que la ley electoral debería de ser la actual?
Un abrazo y buena, excelente reflexión,
Fecha: 27/02/2008 18:50.
Autor: Anakrix
Fecha: 28/02/2008 10:54.
Autor: exaltado asturiano
Fecha: 28/02/2008 18:14.
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Autor: Sergio
Muy bueno, una vez más!
Un abrazo!
Sergio.
Fecha: 29/02/2008 02:27.
Autor: El futurible ingeniero
Fecha: 29/02/2008 19:28.
Autor: El futurible ingeniero
Fecha: 29/02/2008 19:29.



