EL CUENTO DE SIEMPRE

Columna "Del revés" aparecida hoy en el MVT de Heraldo.
Pongámonos pedantes, que para eso es viernes de puente y el calor y la holganza nos han reblandecido la sesera. En el lejano siglo XX, mucho antes de que las cafeteras Nespresso e Ikea sacasen a la humanidad de su primitivismo, dos filósofos alemanes llamados Theodor Adorno y Max Horkheimer se dedicaron a teorizar sobre la "industria cultural". Ellos, que a comienzos del siglo XX empezaron a convivir con el cinematógrafo, con los dibujos animados de Walt Disney y con los pintores plastas de París, se dieron cuenta de que su viejo mundo de salones, música de cámara y deliciosas cenas con baile de gala estaba siendo conquistado por las pestilentes masas. La cultura popular, que hasta entonces solo era un repertorio de cancioncillas de pastores, estaba ganando mucha fuerza y seduciendo, inexplicablemente, a personas de sólida formación y elevadas miras. A Theodor Adorno le repateaba especialmente ese engendro llamado jazz, una chirriante bazofia que destruía el legado de los grandes compositores mediante una técnica infernal: la síncopa. Echaba sapos y culebras cuando le hablaban de la síncopa.
¡Gentuza! La civilización occidental se iba por el sumidero, y la culpa la tenía esa industria cultural. Uno se imagina a Adorno y a Horkheimer como dos cascarrabias pasados de moda rumiando su resentimiento mientras la juerga seguía en la calle, sin que a nadie le importara la rancia opinión de esos dos carrozas.
Esta semana ha salido a la venta el videojuego de los videojuegos: "GTA 4", la cuarta y acongojante entrega de la saga "Grand Theft Auto", hiperviolenta, hipernegra, hipersádica e hipersofisticada. Es como una película de Tarantino rodada por Scorsese. Es un juego para mayores de 18 años, pero ni esa advertencia ha servido para aplacar las protestas de los Adorno y los Horkheimer actuales. Se han escuchado lamentos apocalípticos y admoniciones indignadas. Hablan del fin de la civilización, de una sociedad sin rumbo, sin valores, de una Sodoma con su Gomorra. Hoy como ayer, siguen sin enterarse de dónde les viene el aire.
Foto: Theodor Adorno escuchando a Los Violadores del Verso.
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Autor: Javivi
http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/Autores/elpepirtv/20080505elpepirtv_3/Tes
Fecha: 05/05/2008 11:18.
Autor: Javivi
www.elpais.com/articulo/Pantallas/Autores/elpepirtv/20080505elpepirtv_3/Tes
Fecha: 05/05/2008 11:20.
Autor: S. del Molino
Fecha: 05/05/2008 13:26.


