LA COLITA DEL SEÑOR DALÍ
"Y entonces las suecas cogían al pato, le cortaban el cuello, y la colita del señor Dalí iba al ano del pato".
Entrevistó Buenafuente el otro día a la Señora Ríus, institución burdelera de Barcelona -cuya vida se ha recogido en un libro- que contó este episodio sexual del señor Dalí, que ella presenció cuando era novicia. Yo no conocía esta anécdota. Habrá quien la vea como un acto surrealista y habrá quien diagnostique dos graves desórdenes en la conducta sexual de Dalí: zoofilia y necrofilia. Yo prefiero verlo como un acto precursor de la cocina de Ferran Adrià. El maestro del Bulli iría un paso más allá, embadurnando de nitrógeno líquido pato y pene (o pene y pato, no sabemos qué fue antes de qué) para crear una delicada espuma. El plato se llamaría: suave lecho de canard relleno de colita de Dalí. El precio sería, por supuesto, exorbitado, pero qué quieren: no todos los días se puede comer el miembro de un genio surrealista (salvo si eres bailarina de Pigalle, doctorando en Bellas Artes o crítico de prestigioso suplemento cultural a color, claro).
Y no sigo hablando de comida, que seguro que os entra hambre, como a mí.
Lo que de verdad me mola del tema es la expresión empleada por la Señora Ríus: "la colita del señor Dalí". Encantadora, fantástica. Si fuera poeta, titularía así mi próximo poemario. He leído todo Sade y no he hallado nada igual en sus páginas.
He aquí la parte de la entrevista donde se cuenta la anécdota. Abstenerse canónigos y catequistas:
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Autor: zeth
Fecha: 24/02/2009 17:20.
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Autor: Grijander
Fecha: 24/02/2009 17:29.



