MALDITAS TABERNAS BRITÁNICO-IRLANDESAS
Quedé el otro día a echar unas pintas con Rondabandarra, con quien he trabado amistad a través de este rinconcito virtual.
-Te espero en el Loch Ness -me dice.
Stupendo. Llego a la hora acordada, veo que él todavía no ha aparecido y me pido una pinta. Cuando me llevo la achocolatada Guinness a los labios, el posavasos queda al descubierto y leo en él: The Vertical Tavern.
Mierda, me he equivocado de taberna.
Llamo a Rondabandarra:
-Hola, soy gilipollas, me he equivocado de sitio y ya he pedido una pinta.
-Pues yo también acabo de pedir, ¿qué hacemos?
-Pues nada, me la beberé de trago y acudo ahora.
-Venga, pues.
No me entra entera de trago. Ya no tienes 18 años, Sergio, me digo. Así que me bebo más o menos un tercio, pago y, disimuladamente, fingiendo que tengo que hacer una llamada por el móvil, me escaqueo del local.
Cruzo la plaza y me dirijo al fin al Loch Ness o... Espera, creo que esta es la calle del Loch Ness, pero esa taberna irlandesa con el letero de Guinness no se parece a lo que yo recuerdo. Aunque, de alguna forma, también se parece mucho. Así que entro hasta el fondo. No está. Mierda, esa taberna tampoco es el Loch Ness.
Aturdido, salgo fuera y caigo en la cuenta de que me he equivocado de bocacalle. El Loch Ness estaba enfrente del campus, es una calle más allá. Así que voy para allá y me tropiezo con cuatro letreros de Guinness. ¡Cuatro! Entro en una que tiene una especie de atrio al principio, tal y como recuerdo que tiene la del Loch Ness, pero... ¡Mierda, tampoco es esa! Y la de al lado tampoco, y la otro tampoco. Con mi abrigo largo abrochado parezco un matón que busca a su víctima. La gente empieza a mirarme mal. Debo de tener muy mala pinta.
Avergonzado y casi noqueado, vuelvo a llamar a Rondabandarra:
-Tío, ¿dónde coño estás?
-¡No lo sé! ¡Esto está lleno de putas tabernas irlandesas!
-Calma, calma. Además, esta es una taberna escocesa.
-Ya, claro, son muy diferentes, qué ocurrencias tengo. ¿Dónde está eso?
-Al lado de Hermanos Vidal.
Una luz se abre en el cielo de repente, indicándome el camino. Al fin una indicación razonable, al fin un mojón que rompe el bucle. Voy a la entrañable librería de viejo Hermanos Vidal, echo un ojo rápido a la morralla que tienen expuesta en el escaparate y me adentro, triunfal y satisfecho, en el Loch Ness, que no tiene letrero de Guinness en la puerta (acabáramos).
Mirad, si vuelvo a ver en unos días una taberna británico-escocesa-irlandesa-inglesa-galesa, la quemo. Juro por la reina Isabel que la quemo, por muchas erasmus holandesas hormonadas y excitadas que se estén emborrachando dentro de ella. Qué bien arderá su suelo de madera sin desbastar, y qué bien propagarán las llamas las botellas de whisky irlandés-escocés añejo. Qué gusto ver consumirse los carteles viejos de calles de Dublín y la postal del trenecito de vapor que cruza por un puente.
Qué pesadilla. A punto estuve de no salir con bien de ese bucle tabernario.
Comentarios » Ir a formulario
![]()
Autor: Javier López Clemente
Lo peor de algunas de esas tabernas y otras que han poblado la ciudad es esa sensación de fotocopia. Todo de allí dentro son fotocopias de cosas que alguna vez, en algún sitio fueron originales y uno termina por pensar que si no será también una burda fotocopia tomarse una pinta de Guinnes con este cierzo primaveral.
Salu2 Cóneos.
PD Un día en Calatayud, bastante borracho, pensé dentro de una de esas tabernas fotocopiadas que estaba en el centro de Zaragoza, y es que con tanto cachivache uno ya no distingue.
Fecha: 02/04/2009 15:05.
![]()
Autor: Rondabandarra O'Guinness
Fecha: 03/04/2009 09:14.



