LA CIUDAD PIXELADA
Ando algo saturado, pero muy contento. En mi mesa de trabajo hay un tocho imponente de más de 200 folios que se supone que en otoño tiene que cobrar forma de libro con fotografías. Me tengo que poner, rotulador en mano, a cincelar sus páginas en bruto y a hacer de aquello una obra que pueda leerse sin rubor. Espero tener una primera versión "legible" para la semana que viene, antes de que la editorial me seccione el escroto por tardón. Yo, que soy un vago encerrado en el cuerpo de un currito stajanovista, bostezo de solo pensarlo. El cuerpo me pide irme de botellón a las riberas del Ebro (este mediodía, después de comer un sushi más que excelso en el Sakura del Actur, he paseado por Macanaz y he estado cerca de emocionarme: ¿esto es Zaragoza, de verdad? Qué acogedor es ese sitio, inhóspito hasta hace un año, qué maravilla de paseo), pero prometo hacer antes los deberes. Además, quiero acabar con esa obra ya, porque me rondan por la cabeza otras historias que no puedo emprender hasta que no termine esta. Tengo dos candidatos para pedirles un pequeño prólogo, y no sé por quién decidirme (en el caso de que acepten la propuesta). A ver si corrigiendo y reescribiendo se me aclaran las ideas.
Hablando de prólogos: acabo de entregar uno para Destino y trazo, un libro de viajes de Ángel Gracia que saldrá publicado en un mes o así. Anunciaré más cosas cuando sepa más.
Una buena noticia: ¡se acabaron las Cosas de blogueros! Fue una sección que me inventé para cubrir un hueco y que estaba pensada para tener un recorrido corto o para acoplarse con otro formato en otra parte del periódico. He escrito 95 artículos, una auténtica barbaridad. El invento ya no daba más de sí y por fin ha fenecido. Por mi parte, está bien enterrado (llevaba tiempo clamando por que fuera asesinado), y sospecho que los lectores no lo echarán de menos.
Pero no me voy de ese hueco de mi antiguo suplemento dominical. Cosas de blogueros pasa a llamarse ahora La ciudad pixelada, y se convierte en una serie de artículos personales y libres. Crónicas intraurbanas e intravitales claramente emparentadas con lo que escribo aquí, en este rinconcito. Este domingo se publica la primera entrega, cuyo texto acabo de enviar a Álvaro Ortiz para que lo ilustre. Porque las ilustraciones de Álvaro, todo un lujazo, se mantienen, son la razón de ser de la serie. Le he pedido que se sienta lo más libre posible, que haga lo que le dé la gana, lo que le sugieran los textos.
No tengo muy claro cómo va a ser La ciudad pixelada. Se irá definiendo con el tiempo. Las columnas y las secciones son como los sofás: necesitan adaptarse a nuestros culos. Daré unos cuantos trompicones al principio hasta que encuentre la cadencia y el ritmo adecuados, pero estoy seguro de que esa ciudad pixelada me va a dar muchas alegrías, y espero que dé alguna a los lectores también.
Mantengo la columna Del revés, los viernes en el suplemento MVT. Esta semana, Pablo Ferrer me ha impuesto un nuevo pie forzado: colocar en el texto, de forma natural, "Pedro Ruiz" y "mofeta". Ambos conceptos no tienen por qué estar necesariamente ligados. Creo que es fácil, pero a ver si me sale de verdad.
Así que ya sabéis, amiguitos: los viernes, Del revés en el MVT, y los domingos, La ciudad pixelada en Heraldo Domingo, con ilustraciones de Álvaro Ortiz.
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Autor: Gabriel
Fecha: 29/04/2009 07:40.
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Autor: S. del Molino
Fecha: 29/04/2009 15:45.
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Autor: Severiano
Fecha: 29/04/2009 17:33.



