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El Blog de Sergio del Molino

POR UN 2006 LLENO DE PERVERSIONES

POR UN 2006 LLENO DE PERVERSIONES

Dos microcuentos publicados el verano pasado me costaron un par de broncas (entre bromas y veras) de mi amiga Victoria Martínez. En el primero de ellos, el protagonista se comía en carpaccio a su pareja femenina. En el segundo, un ginecólogo nazi esterilizaba en secreto a sus pacientes. Además de llamarme machista -que lo hace todos los días- y enfermo mental -que lo hace todas las semanas- acusó a mi literatura de adolecer de un punto de vista femenino. Es una carencia difícil de remediar, querida Victoria. La autoritaria genética me hizo hombre, y soy demasiado perezoso para empezar un tratamiento a base de estrógenos. Me quedo como estoy, con mi pene y con mi barba. Y sí, inevitablemente, eso me hace escribir como un hombre.

Pero creo que la crítica de Victoria apunta un poco más allá y viene de un error muy extendido entre los políticamente correctos, que creen que matar o maltratar a alguien en la ficción equivale a hacerlo en la vida real. Y bien sabe Victoria que soy un tontorrón sentimentaloide sin instintos depredadores. Pero en la ficcíón reivindico mi derecho a violar, descuartizar, torturar, perseguir y pisotear a cualquiera de mis personajes. Y no lo negaré: lo hago con sumo placer sádico. (Nota para psicólogos: ánimo, empiecen a trabajar sobre este párrafo).

La pulsión escatológica está muy arraigada en mí y la he cultivado leyendo la muy fecunda tradición literaria que se remonta a mucho más atrás de Sade o del renacentista Rabelais. ¿Tengo que mencionar el Satiricón, Las mil y una noches, el Decamerón, El libro del buen amorLa Celestina? Son referencias clásicas obvias para cualquier depravado con un mínimo de cultura, y todas salvo la última, anteriores al siglo XV. En un curso de literaturas marginales que me impartió hace años el ínclito salmantino Gonzalo Santonja, se me abrieron las puertas de títulos mucho más oscuros, como un opúsculo castellano del siglo XIV considerado el "kama sutra" de Occidente o un divertidísimo Arte de las Putas, de Nicolás Fernández de Moratín (padre de Leandro), que es una guía de los lupanares madrileños del siglo XVIII.

Pero mi corazoncito está con Sade desde que lo descubrí. Nadie sabe ser tan maravillosamente cruel. Disfruté horrores con Las 120 jornadas de Sodoma y con Justine, pero mi preferido es esa irrepresentable obra de teatro llamada Filosofía en el tocador, su pieza literaria más lograda.

Toda esta perorata viene porque creo que se nos echa encima una nueva ola políticamente correcta con consecuencias nefastas para esa cosa tan tonta llamada libertad de expresión y de conciencia. En Francia acaban de gravar con un impuesto especial las películas pornográficas, sancionando al aficionado al porno en nombre de no sé qué moralidad que se podrían meter donde le gustaba tanto a Sade introducirse estacas pulidas de madera. Y los ataques de mi amiga Victoria, a la que quiero un montón, pero que en este caso confunde el culo con las témporas, pueden ser un síntoma. Señoras, señores: empecemos el año con buen pie. No pongamos correas a la imaginación, por favor, que es el lugar más maravilloso del que disponemos.

Dejadme brindar por un 2006 lleno de historias depravadas, sucias y oscuras. No quiero pasarme el año nuevo explicando que no soy un machista ni abogo por el maltrato ni aplaudo a los violadores. Es muy cansado dar explicaciones constantemente. Lean y dejen leer, y eso no va sólo por los obispos. ¡Feliz 2006, perversas criaturas!

Foto: el Marqués de Sade.

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1 comentario

Chelita -

Totalmente de acuerdo contigo. Ya cansan y aburren estos bienpensantes, estos solidarios de baratillo y estas feministas con empacho de Cosmopolitan. Obsesionados con las apariencias, son tan perfectamente superficiales en sus valoraciones, tan acríticos en el fondo... Preocupados tan sólo por lo insustancial, tan esclavos ellos mismos de los tópicos que creen denunciar, que son incapaces de ver más allá. Decididos a constreñir la creatividad y a convertir la sociedad en algo aún más gris, mediocre y aburrida de lo que ya es. Si por ellos fuera, se dedicarían a extirpar de las grandes obras culturales de la humanidad todo lo que ellos consideren enfermo o inadecuado. No sé, a lo mejor tengo un problema de socialización, pero a mí me resulta mucho más denigrante para la mujer, ya puestos, El diario de Bridget Jones que presenta al género femenino como seres preocupados únicamente por las calorías, la celulitis y los hombres, que todas las maldades a las que pueda someter a sus víctimas el divino marqués.

Siempre he pensado que asesinos, violadores y maltratadores no necesitan de ningún tipo de estímulo externo para realizar sus atrocidades; por desgracia están locos de remate y nada les va a curar o empeorar. Así que a los demás, a los tocados del ala inofensivos en el fondo, déjenos disfrutar en la ficción de violencia, sadismo, cinismo y ausencia de valores. Déjennos seccionar esos miembros, penetrar violentamente esos coños, maltratar a esas viejecitas, participar en esas orgías de sadismo, maltratar a esas minorías étnicas o realizar esos excesos que en la vida real no nos agradaría experimentar, vaya a ser que se nos vaya la olla definitivamente ante tal aburrimiento y salgamos a la calle con una recortada.
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