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El Blog de Sergio del Molino

EL "DESCONOCIDO" EDUARDO LAGO Y EL NADAL

EL "DESCONOCIDO" EDUARDO LAGO Y EL NADAL

Se me olvidó leerme el Nadal de los dos años anteriores. Me quedé en Andrés Trapiello y Los amigos del crimen perfecto, una correcta pero algo apresurada y mejorable novela, ganadora de la edición de 2003. Este año, sin embargo, voy a estar al quite y me voy a leer al nuevo ganador en cuanto Destino tenga a bien poner Llámame Brooklyn, de Eduardo Lago, en las librerías. Supongo que no tendrá nada que ver, pero las mínimas reseñas del argumento que he leído en los papeles me evocan un poquito a Roberto Bolaño, aunque quizá la coincidencia temática tenga más que ver con el cosmopolitismo del exiliado que con otra cosa. Me atrae porque, según declara el autor a El País, el proceso creativo de la novela, su mundo, sus personajes y su tono, nacen en un bar de Brooklyn del que es parroquiano. Y eso es siempre un buen comienzo.

Pero lo que me llama la atención -una vez más, no sé por qué me llevo ya disgustos- es que los teletipos hablan todos del "desconocido" Eduardo Lago, como si este hombre hubiera pasado su vida escribiendo en un refugio antiaéreo. Me molesta el calificativo porque parece que insinúa, muy implícitamente, que escribir una obra merecedora de la consideración de un jurado no es mérito suficiente, que la novela no vale por sí misma, que tienes que ser "alguien". Sin embargo, el caso es que el nombre me sonaba, y claro que me sonaba: es crítico de Babelia y de un montón más de publicaciones. Tiene ya dos libros y ha traducido a Henry James, a Sylvia Plath y a John Barth. Vamos, que no es un oscuro profesor de instituto de Nueva York, como nos han querido vender. Si hasta ha llegado a compartir premio y velada literaria con Mario Vargas Llosa (aunque es cierto que Vargas Llosa está en todas partes). No ir a cócteles ni a presentaciones de libros no te hace desconocido. tTodos los días entrevistan y elevan a los altares de la gloria cultural a gente con mucho menos currículum. Además, el Nadal no es el Planeta. Allí, la literatura sigue teniendo una opción por encima del márketing de la firma. De hecho, lo raro, hasta no hace mucho, era que el premio lo ganase alguien famoso. Por cierto, he estado leyendo críticas de Eduardo Lago, muchas publicadas en un blog del grupo PRISA, y están pero que muy bien. Se nota que es un gran lector. A ver si trae vientos frescos a la narrativa española, que anda necesitada.

PD: ¿No es curioso que las promesas literarias sean tan viejas en este país? Eduardo Lago tiene 51 años. El año pasado o el anterior, no recuerdo, El Mundo sacó un suplemento con las nuevas promesas más prometedoras del prometedor panorama literario, donde incluía a mi querido Félix Romeo, que siempre será un chaval de espíritu, pero que hace tiempo que no renueva su carnet joven. De hecho, casi nadie, o más bien nadie, bajaba de los 30 en esa lista. ¿Qué ha sido de aquello de live fast, die young? ¿El apoltronamiento y la prolongación de la juventud también se da en la literatura?

PD2: Como soporte a la noticia, Juan Cruz escribe un comentario en El País hablando de El Jarama, de Sánchez Ferlosio, ganadora del Nadal de 1956. Entiendo que Don Juan no tenga nada que decir de Eduardo Lago, pero que no apreveche que el Pisuerga pasa por Valladolid para hablar de lo que le dé la gana en la fiesta de otro. Es como si en su cumpleaños, felicitaran a otro en lugar de al homenajeado. Es de mala educación, señor Cruz. Muy feo ha estado eso.

Foto: Eduardo Lago y la finalista, Marta Sanz (Agencia EFE).

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8 comentarios

Antonio Pérez Morte -

La extraña y complicada personalidad de la madre, el padre autoritario y alcohólico, el lóbrego caserón... eran, desde un principio el nido perfecto, para cuánto vino después...

Lo dejamos aquí de una vez: ¡No quiero que, por mi culpa, tengas pesadillas!

¡Un abrazo!

Sergio del Molino -

Yo no creo tampoco en los ajustes de cuentas, ni muchísimo menos. Y no me alegro por ninguna de las desgracias que se les echaron encima. Tan sólo pienso que su actitud, su forma de recrearse en su particular concepción del fracaso, han dejado un sedimento en la cultura española que yo juzgo un lastre autodestructivo con el que me gustaría que nos negásemos a cargar.

Antonio Pérez Morte -

Los Panero se han convertido con el paso del tiempo, en víctimas de sus propios personajes: Aquéllos, que sin pudor, ventilaban sus miserias y trapos sucios en público, han acabado, sin excepciones, siendo víctimas de lacras como la esquizofrenia (Leopoldo María) o el cáncer (Felicidad, Michi, Juan Luis).

Parece cómo si el desencanto y la amargura se hubiesen transformado no sólo en literatura, sino también en enfermedades y dolencias...

¡Está claro (y no creo en ajustes de cuentas) que si algo debían pagar, la cuenta está saldada!

un poeta -

Yo estoy de acuerdo con la visión de Sergio de los Panero. Yo la comparto. Son un producto epatante de una época triste de España. Hay poemas de Leopoldo María Panero que son muy malos,que los escribe cualquier otro y nadie les hubiera hecho el menor caso, simplemente porque son malos. Panero ha escrito también bastantes poemas buenos, pero los malos son muchos, y eso a gran poeta no le suele pasar. Si le quitas el mito tan español del loco, y lo miras como escritor, por lo que ha escrito, Panero se cae. Es triste, pero es así.

Sergio del Molino -

Es verdad, reconozco que me puede la animadversión hacia los Panero. En cualquier caso, mis fobias van más enfocadas hacia el desaparecido Michi que hacia Juan Luis o Leopoldo María. Pero, en conjunto, me parecen seres venenosos, más allá de su poesía (en el caso de Michi, inexistente). Es un rechazo casi biológico, difícil de extirpar en mí. Entiendo que a muchos os parezca excesivo e intolerable, pero no lo puedo remediar, procede de algo muy íntimo e irracional, ligado a mi propia vida. Quizá sean los Panero mi desorden mental.

Antonio Pérez Morte -

¡Como Leopoldo María Panero!

¡Perdona Sergio, pero el artículo del otro día sobre los Panero, me pareció un poco fuerte!

Comparto contigo el rechazo a esa actitud ególatra y sado-masoquista de todos los miembros de la familia Panero... que imagino plasmaron, sin demasiado esfuerzo, Jaime Chávarri y Ricardo Franco en sus respectivas películas, pero el peso específico de las obras de Leopoldo María y Juan Luis (tan distintas ambas), dentro de la poesía española contemporánea están fuera de toda duda: tanto por la mayoría de la crítica,
como por numerosos estudiosos y especialistas.

Un abrazo!

(He leído, varias veces, la obra completa de ambos, pero no soy primo de ellos...)

Sergio del Molino -

Querido Cide, es imposible estar al tanto de las novedades, con tanto márketing y tanta lista de ventas. Nadie podría sin volverse loco. Dicho esto, lo que leen y no leen los escritores es un debate muy viejo y difícil de resolver, pero hay escritores jóvenes muy buenos lectores capaces, mucho antes de los 40, de plasmar en buena literatura su experiencia lectora, ligándola con su experiencia vital, sus sentimientos, sus obsesiones y, por qué no, sus desórdenes mentales.

Cide -

Tengo muy poco criterio literario. Es rarísimo que lea libros de alguien que esté vivo todavía porque no sé elegir entre tanta promoción, tanto "imprescindible" y tanta obra maestra que se olvida en cinco años. Con este panorama en las editoriales españolas, y pensando cuáles son las lecturas de muchos "presuntos" escritores de menos de cuarenta años no me extraña que no se pueda considerar un buen autor a alguien de menos de 60 ó 70 años.
Goya mamó de Velázquez, que tenía 200 años entonces, Galdós se nutrió del siglo de oro, ¿Cuáles son las referencias literarias de Almudena Grandes o de Lucía Etxebarría? Seguramente esas referencias no tienen ni siquiera 30 años. Sospecho que Javier Marías ni siquiera ha leído a su padre que, por cierto, tenía como maestro a Ortega y Gasset.
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