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El Blog de Sergio del Molino

CONTRA EL FUNESTO VICIO DE PENSAR

Por motivos que no vienen al caso, estoy documentándome sobre la figura de Francisco Loscos, uno de los mayores botánicos aragoneses y españoles de la historia que, como toda persona sensible, brillante, trabajadora y pertinaz en Aragón, se murió del asco sin que le dieran media palmada en la espalda. Un texto de Vicente Martínez Tejero es muy elocuente y creo que podría aplicarse a mucha gente de muy variados ámbitos. Atención:

"(La Escuela de Loscos estaba) claramente diferenciada de otras escuelas o grupos que se formaron en España, principalmente las de Madrid y Barcelona. Las características propias de la Escuela de Loscos se definen, en primer lugar, por su total carencia de medios materiales, nulo apoyo oficial, ausencia de facultades y centros universitarios dedicados al estudio de la Botánica, falta de libros y herbarios. Lo que casi nunca faltó fueron envidias, incomprensiones y calumnias".

Total, que el pobre hombre se lo guisaba, con su pan se lo comía y, encima, tenía que aguantar que le tocaran las narices gente que no tenía nada mejor que hacer. Lo dicho, que me suena un poco todo esto.

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4 comentarios

L. M. -

Uno de los mejores retratos que he leído nunca de Francisco Loscos figura en el libro "Aragoneses ilustres, ilustrados e iluminados" de Antón Castro y José Luis Cano. Esa pieza, dijo una vez Sánchez Vidal, ejemplifica perfectamente uno de los males de Aragón, el mismo que denuncia esta mañana el nadador Jorge Sánchez en el diario "Equipo".

Ahí también aparecía, aunque fuese de rondón, José Pardo Sastrón. Loscos fue un héroe popular con todas las de la ley, incluso en su muerte.

Magnífico blog.

Antonio Pérez Morte -


Quizá como escribía José Antonio Labordeta en el prólogo de uno de mis libros, a los habitantes de esta tierra adentro "el mar les sirve para liberarse, quizás de las cadenas de la piedra, el cierzo, los páramos tan secos y brutales"

Por eso no es extraño que en Odón se despertase la pasión por los mares...

Cide -

el caso de Odón de Buen es más peculiar. ¿Cómo es posible un gran oceanógrafo en Zuera? Es como si el mejor cantante de jotas del mundo fuera japonés.

Es admirable.

Antonio Pérez Morte -

Estimado Sergio, si lees las Memorias del ilustre oceanógrafo zufariense Odón de Buen (que prologué para la I.F.C. hace tres años), encontrarás más, mucho más de lo mismo...
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