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El Blog de Sergio del Molino

A VUELTAS CON CORTÁZAR

A VUELTAS CON CORTÁZAR

Cortázar sin barba (Debate) es una no-biografía muy divertida de la primera mitad de la vida de Julio Cortázar. Eduardo Montes-Bradley tiene mucho sentido del humor, escribe con una brillantez que va más allá del ingenio y sabe llevar al lector a su huerto. Otra virtud: el libro apareció después de los fastos por el vigésimo aniversario de la muerte del argentino, en 2004, efeméride a la que debemos agradecer la preciosa edición de sus obras completas a cargo del que fuera amigo de Cortázar (y autor de uno de los mejores ensayos, o conjunto de ensayos, sobre él), Saúl Yurkievich (en Galaxia-Gutenberg). Pero también, como toda efeméride, que se parecen un poco a las resacas del mar, dejó un montón de morralla sobre la arena de la playa. Este libro no pertenece a esa morralla.

Está escrito en tono provocador, nos busca las cosquillas a los cortazarianos, intenta darnos donde más nos puede doler, pero al final, si no eres una amargada rata de biblioteca, no te queda más remedio que reírte con Montes-Bradley y contigo mismo. Lo que busca el desmitificador Montes-Bradley es bajar de la parra a Cortázar, a San Julio de Guevara, que diría alguno, y se empeña en demostrar lo que muchos ya sospechábamos y que, incluso, muchos biógrafos habían dejado escrito: que Julio Cortázar fue un ser humano, no un santo. Quizá para un lector alejado de la realidad latinoamericana, amante de Cortázar por cómo cuenta lo que cuenta, resulte nimia e innecesaria esta desmitificación, pues nunca lo habrá tenido por un incorruptible luchador de la libertad, por el Che de las letras. Pero hay que intentar meterse en el continente de las venas abiertas y entender que Montes-Bradley no escribe para europeos, sino, principalmente, para latinoamericanos. Y en Latinoamérica, Cortázar es un mito con una biografía en buena parte ficticia. Es decir, hasta hace bien poco, no se había puesto en duda lo que Cortázar había dicho de sí mismo. Y eso, nos dice Eduardo Montes-Bradley, no está bien. He aquí un fragmento del comienzo de la obra, representativo del tono del resto del volumen:

"Donde debiera decir 'nacido en Bruselas en 1914' suele decir 'nacido accidentalmente en Bruselas en 1914', lo cual no deja de ser todo un detalle por parte de los editores responsables del accidente. (...) La idea de un nacimiento azaroso accidental extramuros [de la patria argentina] está vinculada a las declaraciones que el mismo Cortázar hizo en repetidas oportunidades durante los últimos cuarenta años de su vida. (...) La idea de un nacimiento azaroso es los suficientemente descabellada como para convertirse en pretexto de uno de los relatos del autor al que bien podríamos titular: No quiso, pero nació igual, o ¿Qué hace un bebé como yo en un lugar como este? Después de todo, Cortázar nació a los nueve meses como estaba previsto y en el mismo lugar en el que se encontraba su madre, lo cual facilita la labor de las parteras en cualquier lugar del mundo y también en Bélgica, donde tuvo lugar el contratiempo. ¿Acaso durante el alumbramiento el neonato se resbaló en manos de la comadrona?, ¿o fue quizá que el hecho tuvo lugar en el Orient Express en el instante en que el caballo de hierro descarrilaba sobre las llanuras de Mongolia? ¿Qué significa 'nació accidentalmente en Bruselas'?"

La conclusión básica es que Cortázar fue un ser humano y, como dice Homer Simpson, "los seres humanos somos desagradables". Tuvo una vida con aciertos y fracasos. Amó, fue amado y odió y fue odiado. A algunas personas las puteó mucho, y a otras les salvó la vida. Lo que no me parece de recibo es que estas obviedades que salpican la vida de cualquiera sirvan para deslegitimar su obra, como no sirven mis obsesiones sobre la actitud de los Panero para fustigar la obra poética de ninguno de ellos.

PD: En cuanto a la literatura de Cortázar, chismorreos de salón aparte, parece que hay un movimiento de reivindicación de la poesía y de los primeros cuentos de Cortázar por encima de Rayuela, que pasa horas bajas entre la crítica. Todo el mundo parece decepcionado al releer una obra que, a mí, me cambió la vida. Yo tengo miedo de releerla, porque no podría soportar que se me cayera de las manos. Sería algo parecido a una crisis de fe atea. Pero cualquier día abro el libro y ajusto cuentas con Horacio Oliveira. Ese día puede ser terrible. Avisados quedáis.

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13 comentarios

Maga -

Como en un viaje al quartier latin y al Pont Neuf, encontré tu comentario sobre "Rayuela", una novela que también cambió mi vida y fue moldeándola en sucesivas relecturas. Lejos del desengaño, volvió a fascinarme la Maga y odié casi con la misma intensidad a Oliveira, aunque pasado por el tamiz de la comprensión que dan los recuerdos. Hasta sus búsquedas me indicaron un norte y el disco Jazzuela me llegó (esta vez de verdad)por otras estaciones de metro con un manuscrito ya hallado en el bolsillo. Quizá haya sido excesivamente críptica, coñazo o trascendental que viene a ser lo mismo en estos tiempos.
Ánimo con la relectura de "Rayuela".

Eduardo Montes-Bradley -

Estimado don Sergio. Además de tener usted buen gusto literario y de posar con gorrito en alguna playa deslumbrante, cuenta con un sitio divertidísimo. Y desde ya, muchas gracias por los elogios a “Cortázar sin barba” el cual pasó desapercibido para mis compatriotas argentinos. ¿Conoce usted el anagrama de Argentino, verdad? En fin, no le dieron ni cinco de pelota por estos pagos aunque sí fue muy grata la repercusión de los lectores y la crítica en general cuando su reedición en Debate. Aprovecho para saludarlo y buena suerte con Rayuela.

Aprendiz de Maga -

Rayuela nos permite ser el cuadro, nos invita a saltar dentro de él,tendiendo un puente construido como lo hubiera hecho cualquier arquitecto...Bueno,cualquiera no...Pocos autores te invitan a saltar así. Releer Rayuela es leerlo por primera vez. No me importa quién fue Cortázar, ni Garcia Márquez...me importa lo que han dejado creciendo en mi.El miedo a las perras negras, el amor a los cuentos, convertida en un cronopio que vive en Macondo...poca escapatoria me queda.

Anakrix -

Siento discrepar, Antonio. La lectura de un libro es una experiencia personal e íntima y, por tanto, el efecto que una novela nos causa tiene mucho que ver con nuestras circunstancias vitales en el momento de leerla. Por eso, entiendo que Rayuela haya dejado de emocionarte. Pero decir que es ilegible y se ha quedado vieja me parece un grave error. Y no sólo por la galería de personajes inolvidables que aparecen en sus páginas, sino porque, además, con él Cortázar nos enseñó que las historias se podían contar de otra manera, que se podía dar la vuelta a la estructura de una novela sin que esta perdiera ni un ápice de interés. ¿Vieja? La modernidad de Rayuela sigue tan vigente como el primer día y, en mi humilde opinión, todavía no se ha escrita otra novela tan revolucionaria como la novela de Cortázar lo fue en su momento.

Sergio del Molino -

Hombre, Mario. Te linko también en el mío, por supuesto. Y tienes razón, esa primera página: "¿Encontraría a la Maga?"

Mario -

Sergio, yo no llegué a enamorarme de La Maga, pero lo hice de Rayuela que fue, como diría el añorado Fernández-Santos, un puñetazo entre los ojos. Poco me importa la vigencia que le atribuyamos o le atribuyan en este instante. Más allá de su estructura o de su trasnochada modernidad, pienso/siento que mientras sobreviva un capítulo o una sola frase, el libro no estará finado. Y me parece que la primera página es suficiente ya para eso. ¡La primera! Más que esa discusión, de todos modos, me importa lo que me dejó en el recuerdo y ese temor, quizá ignorado pero ahora reconocible en el tuyo, por volver a mirar sus páginas. Yo no estoy ni estuve enamorado de La Maga. Yo estuve y estaré loco por Paula Lavalle, deseando conocer a esa pelirroja en el extraño barco de un premio o donde sea. Es lo que tiene el amor.

pd.: desconocía el blog y celebro haberlo encontrado. Te invito a ornat.blogia.com (te linkaré); por ahora es un bebé sin definir. Domina el deporte pero eso no debe sorprender. Pretendo que en algún tiempo no lo haga. Un abrazo.

Sergio del Molino -

Antonio, a valoraciones como la tuya, que están muy extendidas, me refería, que procedem de considerar al Cortázar cuentista y al novelista como si fueran dos escritores distintos. Nombras "Las armas secretas", que es un libro que anticipa Rayuela y que contiene su germen, "El perseguidor". No sé, yo creo que Cortázar, simplemente, no casa bien con lo que se lleva en lectura esta temporada, pero eso puede cambiar la temporada que viene. Yo sigo enamorado de la Maga, y mis amores no admiten vaivenes.

Antonio -

"Rayuela" es hoy un libro absolutamente ilegible y viejo. Es hijo del OULIPO, nada que ver con cuentos de "Bestiario" o "Las armas secretas", por poner algún ejemplo. Es curioso, antaño Cortázar parecía moderno; y hoy tiene mucho de artista trasnochado que ha envejecido demasiado mal.

Antonio Pérez Morte -

Lo mío, querido Cide, no es insistencia: No sé por qué llegan mis comentarios por triplicado...

Cide -

haz caso a Antonio, aunque sólo sea por insistente, jeje.

A mí Rayuela me gustó mucho. Me pareció fantástico el personaje de La Maga. Aunque me gustó más la parte argentina que la francesa.
De todos modos, no sabría elegir entre la poesía y los relatos breves y Rayuela. Lo que es indudable es que Cortázar es un grande de la literatura.

Antonio -

Jazzuela (Julio Cortázar y el Jazz) no tiene desperdicio. La recopilación de Pilar Peyrats, puede que sea a fecha de hoy inencontrable, pero es una delicia escuchar esos 21 cortes de la recopilación que nos dan a conocer los intérpretes y temas originales que forman parte del argumento de Rayuela. Creo que es fundamental, para todo aquél que no los conozca, por eso me ha parecido oportuno, apuntarlo aquí.

Sergio del Molino -

jaja. Tengo Jazzuela y todo el merchandising. Pero comprenderás que es como reencontrarte con una vieja novia a la que tienes mitificada. Cuanto más alto, más dura será la caída.

Antonio Pérez Morte -

Atrévete! Rayuela admite una relectura, y dos y más... Y si lo haces escuchando el CD "Jazzuela" (Editado por K Industria Musical), que me descubrió mi buen amigo Gabriel Sopeña, lo gozarás el doble: ¡Házme caso!
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