Blogia
El Blog de Sergio del Molino

QUINTERO Y EL TABACO

QUINTERO Y EL TABACO

No fumo y estoy un poco hasta los mismísimos de las conversaciones y los reportajes sobre la ley Antitabaco (que me parece estupenda, por más que Javier Marías vea en ella un síntoma preclaro de los hitlerianos tiempos que se avecinan). Por eso no he dicho ni mu sobre la dichosa ley, ya que sólo mencionarla pone en el disparadero al interlocutor. Pero hoy, que Jesús Quintero se estrena en TVE, me asalta una duda: ¿podrá fumar durante la entrevista? Espero que se haya grabado antes de la entrada en vigor de la ley y pueda echar una buena ahumada sobre Rocío Jurado, porque si no, mi pobre y genial Quintero perderá un montón.

Y a lo tonto, os he confesado dos grandes defectos: me gusta la ley Antitabaco y amo a Jesús Quintero. De la primera, ni hablemos. Del segundo, me sorprende encontrar tantos detractores suyos, especialmente entre esa extraña raza periodística llamada "críticos televisivos". Pues qué se le va a hacer: no ha habido ni habrá mejor entrevistador en la historia de la tele. Pero, por favor, déjenle fumar. Un consejo para los abogados de TVE que negocien la dispensa: un plató donde esté Quintero difícilmente puede considerarse "centro de trabajo". En todo caso, "centro de choteo", "pliegue de materia negra sobre el contínuo espacio-tiempo" o "lugar antiguamente llamado limbo por la doctrina eclesiástica", pero nunca centro de trabajo. Si revisan la ley, verán que en esos espacios se puede fumar.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

8 comentarios

ENRIQUE -

Muchas gracias a Cide por sus palabras. Y, en cuanto a Mario, decirle que de verdad existe esa comparación, aunque a mí también me irrite profundamente. Y que no sólo existe entre lo que llama \"víctimas de la LOGSE\": hay una franja de edad -la mía- que quizás no recuerde entrevistas pasadas de Quintero y que no conoció la LOGSE, que maneja con asiduidad esa comparación. Esperemos que la cosa cambie con esta nueva aparición de Quintero...

Sergio del Molino -

Mario, no entiendo cómo la entrevista al Cojo Manteca no es un icono de la historia reciente española. ¡Aquello fue un monumento!

Mario -

Seamos justos con la verdad. La comparación entre Jesús Quintero y Cárdenas no existe o sólo puede hacerla uno de esos chicos a los que un amigo mío califica genéricamente como "víctimas de la LOGSE". Plano de referencias, mínimo de profundidad, ausente e ignorante de todo lo que no sea el aquí y ahora burdo de la televisión. Esa comparación no existe ni puede existir y yo la considero un insulto a mi recuerdo, extraordinario, de las entrevistas de Quintero a Rafi Escobedo o al Cojo Manteca, hace años. De cualquiera de las de Cuerda de Presos; y desde luego, de otras deliciosas en El Vagamundo o Los Ratones Coloraos, como a las Ketchup, a la inefable Pantoja, o a una atractiva madura desconocida que se definía como multiorgásmica y que decía poder alcanzar el extasis en cualquier lugar y en cualquier momento, sin necesidad de que nadie la rozase. Y Jesús Quintero se lo hizo demostrar. Mientras fumaba y entornaba los ojos para escuchar a través del humo.

Cide -

he entrado en este artículo queriendo decir algo, pero me voy a limitar a decir que no podría yo decirlo mejor que lo dice Enrique.

Sergio del Molino -

Ahí le has dado, Enrique. Cárdenas es un paisano burlándose del tonto del pueblo en unas tasca mugrienta y Quintero es ese individuo que te encuentras al final de la barra muy entrada la madrugada, cuando menos te lo esperas.

ENRIQUE -

Dejando a un lado el tema de la dichosa Ley Antitabaco, en la que creo encontrarme en un punto intermedio entre Javier Marías y Sergio del Molino, sí que quisiera suscribir lo dicho acerca del arte de Quintero. También diferenciar entre cosas que a mí me parecen como la noche y el día: cuando Quintero entrevista a personajes que -por resumir y perdiendo en ello los matices- son calificados de \"freaks\" o \"frikis\", en ocasiones se le compara con Javier Cárdenas. Alto honor para este último e insulto para el maestro Quintero. Cárdenas es lo zafio, la bajeza disfrazada de supuesta superioridad, lo obvio, el día. Jesús Quintero es lo sutil, el respeto, los pliegues, el hombre extraviado que se sabe compartiendo una copa con un semejante en bares que no cierran, es ese humo, Jesús Quintero es la noche, la inteligencia.

Sergio del Molino -

Si a mí también me gusta la ley, pero Quintero está en un plano existencial y orgánico distinto. Su humo no afecta a los que nos movemos por el plano terrenal.

Anakrix -

Vale que las entrevistas de Quintero no son de este mundo. Vale que el estrambótico y siempre curioso espectáculo que nos ofrece no puede considerarse excatamente trabajo. Pero quienes sí están trabajando son los cámaras, regidores, iluminadores y demás curritos que permiten que el programa salga en antena. Así que lo siento por Quintero y por el aura que el humo da a sus conversaciones, pero espero que se deje el cigarrito en casa. A mi es que me gusta esta ley...
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres