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El Blog de Sergio del Molino

LA CUESTA DE ENERO

LA CUESTA DE ENERO

Menos mal que la cuesta de enero, que yo nunca he padecido, es un dolor de muelas insufrible. Menos mal, porque si en plena subida del repecho, las tiendas y los bares están a reventar, si la gente tuviera dinero, no se podría ni entrar en ellos.

Sábado de rebajas. Armado de valor, me dispongo a hacer una de las cosas que más odio en este mundo: comprar ropa. Ir de compras, que lo llaman algunos. En la tienda de vaqueros parecía que los regalaban, y luego me entero de que los venden a 60 euros, que pago gustoso, aunque sin entender cómo los escaladores de la cuesta llevan unas bolsas mucho más abultadas que la mía.

Sábado de reunión con los amigos. Un poco de tapeo por la calle Heroísmo. Primer bar: "lo sentimos, completo". Segundo bar: "uy, es que tanta gente...". Tercer bareto, el inefable Garapitero, donde sirven unas migas y una morcilla maravillosas. "Uy, si queréis esperar un rato hasta que se vacíe una mesa..." Media horita de pie a base de vinos. Lo dicho, que menos mal que la cuesta de enero mantiene a todo el mundo en casa comiendo sobras, que si no, no sé dónde nos íbamos a meter.

Pero en fin, la cena resultó estupenda y, además, descubrimos un nuevo bar, cosa rara en Zaragoza, acostumbrados como estamos a ir a los mismos sitios. Se llama La Caja Tonta y está junto a la plaza San Miguel. Precios semipopulares, muy buena música y una decoración basada en los iconos televisivos: desde Orzowei a Futurama. Muy recomendable en esta cuesta de enero que ha dejado las calles desiertas y los bares vacíos.

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