Blogia
El Blog de Sergio del Molino

EL ENIGMA MAILER

EL ENIGMA MAILER

¿Quién coño es Norman Mailer? ¿Un fraude o lo más grande que le ha podido pasar nunca a la literatura norteamericana? ¿El Cervantes de nuestro tiempo o un subproducto del márketing literario contracultural? No lo sé, supongo que es como uno de esos amores desesperados y desesperantes que unas veces te llevan al cielo y, otras, al infierno. La ventaja de esos amores es que, con ellos, nunca te aburres. Nunca sabes por dónde te va a salir.

Creo que me gusta más el Mailer literato que el Mailer periodista, pero como Jeckylls y Hides sólo existieron en la turbia y bendita imaginación de Stevenson, habrá que asumir a Mailer como un escritor empeñado en romper las rayas que separan los géneros. A fin de cuentas, eso es lo que llevan persiguiendo todos los escritores desde que empezó el maldito siglo XX. Pero, si bien su literatura ha lanzado una sombra frágil sobre las generaciones posteriores, su forma de entender el periodismo es hoy casi norma obligada y sendero por el que caminan muchos jóvenes, le hayan leído o no.

Mailer-periodista está en todas partes. En la prensa española, está mucho más presente en El Mundo que en El País. Y más también en Heraldo que en El Periódico. Siempre que un periódico deje el aire suficiente para que sus redactores liberen su estilo, brotará Mailer sin que nada lo pueda remediar. Anagrama ha editado una antología en castellano de su obra periodística compilada por el propio autor. Es América, la obra definitiva sobre el periodismo maileriano, y se lee como una revista: no importa el orden y se pueden desechar los artículos que aburran o no interesen.

Como joya destacada está su bautismo de fuego, las crónicas con las que se ganó ser llamado maestro de periodistas, publicadas allá por 1960 en Esquire. Se titulan "Supermán va al supermercado" y son el fruto de su "cobertura" -por llamarlo de alguna manera- de la convención demócrata de Los Ángeles que se celebraba ese año. En su momento fueron consideradas casi una blasfemia, una condena al principio máximo del periodismo anglosajón ("sólo los hechos"). Así empezaba: "El pánico era el sentimiento que dominaba sobre cualquier otro el corazón de los delegados que llegaban a Los Ángeles para la reunión. Los delegados no son precisamente los hijos y las hijas más nobles de la República: un hombre de buen gusto que llegara de Marte y echara un vistazo al hemiciclo de la convención se marcharía para siempre, convencido de haber contemplado uno de los rincones más lúgubres del Infierno".

Creo que Mailer escribía ya entonces para la posteridad, pensando en cómo quedaría esa crónica cuando la reuniese en un volumen muchos años después. Por eso creo que su lectura es más provechosa ahora, que las podemos leer como la novela que pretendía ser, que entonces, cuando el objetivo básico de informarnos probablemente se vería frustrado entre tanta imagen y tanta expresión del yo.

Es agradable, como lector, enfrentarse a América, pero yo sigo prefiriendo al Mailer de Los tipos duros no bailan, que es un Mailer que no me echa broncas, que no se empeña en hacer pasar al poeta Robert Lowell por un nuevo Jesucristo y que sólo me dice: "ven, sírvete un whisky y acércate, que te voy a contar una historia de fracasados solitarios". Es que últimamente no estoy para muchas catequesis, ni siquiera contraculturales.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

5 comentarios

Difusor -

Espero tu atinada critica literaria.

Sergio del Molino -

Siéntolo, Difusor, uno no puede estar en todo. Lo miraré y te contaré.

Difusor -

Del Molino, me defraudas....¿No conoces a Frank G. Rubio de Generacion XXI y La Haine?

Sergio del Molino -

Lo cualo?

Difusor -

Gran escritor Frank G. Rubio, sobre temas de misterio y mundo sobrenatural
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres