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El Blog de Sergio del Molino

SOUTH PARK, EL REVERSO TENEBROSO DE MAFALDA

SOUTH PARK, EL REVERSO TENEBROSO DE MAFALDA

El gamberrismo máximo, la adolescentada más desinhibida, la genialidad al servicio de lo aberrante. Me encanta. Llevo años siguiéndolos, y no pierden comba. Son frescos, brillantes, audaces, risibles y gruesos, sin resquicios para lo sutil. South Park, pese a que lo emiten de madrugada, maltratado, con los episodios desordenados y en varias cadenas a la vez, tiene una cohorte fiel de fanes, todos creciditos ya, pero con un niño gamberro y cabrón encerrado en algún resquicio entre el páncreas y el hígado. Ese niño cabrón se lo pasa en grande con South Park, y yo le dejo disfrutar. Por cierto, supongo que programarlo de madrugada será una medida para mantener a los menores alejados de estas orgías de sexo y violencia. Bien, probablemente Coto Matamoros y Gran Hermano son contenidos más edificantes para los churumbeles. Sigan así, sabios programadores. Lo están haciendo muy bien.

Como una bola de nieve, South Park empezó con una pequeña broma que fue creciendo hasta convertirse en un imperio de la animación estadounidense. No voy a repetir de nuevo que lo más chispeante, fresco, desgarbado y brillante del mundo audiovisual está en las series norteamericanas. Es obvio, y pasa también con las llamadas "de animación para adultos". En este caso, los padres de la criatura son dos treintañeros que se conocieron mientras estudiaban en la Universidad de Colorado: Trey Parker y Matt Stone (que en la serie se proyecta sobre el personaje de Kyle, como Quino se proyectaba sobre Felipe en Mafalda).

Los dos crecieron en pueblos de Colorado. Matt logró terminar sus estudios de música y de lengua y cultura japonesas (para flipar), pero Trey dejó las aulas para dedicarse al cine. En 1995 ya eran medio conocidos por hacer algunos cortos, y la cadena Fox -que, gracias al éxito de Los Simpsons estaba dando mucha cancha a la animación- les encargó hacer unas pequeñas tiras navideñas tituladas The Spirit of Christmas. Fue el origen de South Park. Desarrollando el universo que se había esbozado en esos cortos, nació la serie y las varias películas que se han hecho.

Con herramientas del más canónico costumbrismo, Parker y Stone se fijaron en la vida cotidiana de un pequeño pueblo de las montañas de Colorado: Fairplay. Le cambiaron el nombre por South Park y se liaron a pergeñar corrosivas tramas donde la ignorancia, la venalidad de los políticos, la hipocresía y las miserias de la sociedad se contemplan con los ojos de un grupo de niños, que son arte y parte del disparate colectivo. El gusto por el humor grueso y escatológico convierte a South Park en el reverso tenebroso de Mafalda.

Cartman viene a ser como Manolito; Kyle, el buen y hacendoso judío, Felipe; Stan podría ser Miguelito, y Kenny... ¡Dios mío, han matado a Kenny! ¡Hijos de puta!

Me encanta Cartman, uno de los personajes más despreciables que ha dado la televisión. A su lado, Homer Simpson es un prohombre. Cartman es egoísta, mentiroso, miserable, tramposo, ruin, capaz de vender a sus amigos por un trozo de pastel. No se corta un pelo. Anoche echaron uno de mis episodios favoritos, el de Paco el Flaco. Espoleados por una campaña de donación de alimentos para los niños etíopes en la que te regalan un reloj si haces un donativo, todos quieren tener el reloj. Pero la Cruz Roja se equivoca y les envía un niño etíope, que ellos adoptan con el nombre de Paco el Flaco. Cartman le hace la vida imposible al pobre Paco, hasta que los federales descubren el error y van en su busca para devolverlo a Etiopía. Entonces, Paco el Flaco se las arregla para que se lleven a Cartman en su lugar. Y allí va a acabar el gordo de Cartman: entre los etíopes sin nada que llevarse a su insaciable boca.

South Park, además de ser una gran sátira de nuestro tiempo, es un desintoxicador eficaz. Después de verlo, me voy a la cama sonriente y feliz con la mandíbula relajada gracias a unas buenas carcajadas. Lo recomiendo para los estados transitorios de tristeza y hastío del mundo.

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3 comentarios

Extredu -

La bandera por la que la cambian salen hombres de todos los colores ahorcando a un negro.

Maesla -

Yo no es con la serie que mas me rio, pero si es verdad que es en la unica serie,que cada vez que acaba un episodio, me quedo 5 segundos pensando, joder, que listos son los guionistas. COmo el capitulo de que quieren cambiar la bandera de South Park, por racista, y los niños en vez de ser blancos ahorcando a un negro la cambian por blancos quemando un negro, o blancos apedreando a un negro (no recuerdo bien), pero de lo que si me acuerdo es del chef encabronado, diciendo: ¡pero no veis que son todas las banderas racistas!! Y dicen los niños: ¿Porque?. Porque son blancos maltratando a un negro!!!!. Pero chef, el color no importa!!. ¡¡¡CLARO QUE IMPOr...ta...!Ahi me enamore de la serie...y hasta hoy.

El ingeniero -

Yo he visto la serie entera y es genial, pero no les perdono lo de matar a kenny (me refiero a la eliminiación del personaje a mitad-final de la quinta temporada). Luego metena Butters en la pandilla que aunque es también un puntazo, no es kenny... Quizá en la áltima temporada (en españa) politiquean demasiao, pero bueno está entre mis series preferidas
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