Blogia
El Blog de Sergio del Molino

LA TERRIBILITÁ DE CRASH

LA TERRIBILITÁ DE CRASH

A estas alturas, ¿puede extrañar que Paul Haggis, responsable de una genialidad como Crash, sea un tipo de la tele? Después de hacer Treinta y tantos, Family Law, La ley de Los Ángeles y (sí, amigos, es duro, pero Haggis no reniega de sus orígenes) ¡Texas Ranger!, este caballero ha demostrado que no sólo es un buen artesano, sino que tiene su propio universo y sabe darle forma de arte. Crash produce en el espectador lo que su título indica: un buen golpe en las costillas. Y en un mundo escéptico, cínico y sobrecargado de adrenalina audiovisual, conseguir impresionar a unos ciudadanos curados de espanto no es logro menor. Para que luego digan que la tele embrutece.

Pues sí, Haggis es un guionista-director curtido en el mundo de las series televisivas que dio el salto al cine con mayúsculas tras firmar el sensacional guión de Million dollar baby. Con 54 añitos, ya era hora de que nos regalara esa maravilla que llevaba tanto tiempo guardada. Porque lo que hay en Crash no nace de la noche a la mañana. Por cierto, no confundir esta peli con la otra Crash que hizo el bueno de Cronenberg hace ya diez años (hay que ver cómo pasa el tiempo).

"La gente en Los Ángeles no se toca. Siempre estamos separados de los demás por estas estructuras de cristal y de metal. Echamos de menos ese contacto. Por eso la gente choca, para poder tocarse". Con esta frase, dicha en el interior de un coche que acaba de colisionar, empieza Crash. Y servidor, que a veces pone sus prejuicios por delante, por si acaso, pensó: "Ya estamos, otro rollo de filosofía de libro de autoayuda a lo Ally McBeal con estética esquizofrénica de video clip de hip hop". Antes de cinco minutos me di cuenta de lo equivocado que estaba y lo alejada de cualquier etiqueta que se encuentra esta película.

Crash cuenta varias historias que se cruzan sin perder sus propias coherencias y su autonomía, convirtiendo a la ciudad de Los Ángeles en verdadera protagonista. Inevitable pensar en Vidas cruzadas, de Robert Allman, pero yo tengo mucho más nítida la estética del mexicano Alejandro González de Iñárritu en 21 gramos y, muy en especial, en Amores perros. Su forma de narrar, de acercarse a los personajes y de situarlos frente a la cámara recuerda mucho al gran Iñárritu. Pero lo que más tienen en común ambos directores es una cualidad de este tipo de cine que no había sido capaz de percibir hasta hoy y que me atrevería a llamar terribilitá. No sólo los personajes, sino la atmósfera de los escenarios y la propia música están imbuidas de ese no-sé-qué que se inventó Miguel Ángel. La sensación de que algo está a punto de estallar, en tensión, ferozmente reprimido y causando un sufrimiento que el espectador sólo está autorizado a imaginar. Una angustia latente que hace inexplicable que la vida siga.

¿Qué nos está pasando? Desde que la muerte del neorrealismo abolió las historias corales, nos solíamos conformar con un protagonista nítido, con o sin moraleja, que fuera malo o bueno y con el que pudiéramos identificarnos para bien o para mal. Ahora parece que hay un ansia de totalidad en algunos realizadores, una necesidad de explicar y explicarse a sí mismos un mundo demasiado vertiginoso, complejo y cruel. Para eso, atraviesan todos los estratos sociales, todas las razas, todos los barrios. En todas partes, la misma desolación, las mismas luces planas y frías, siempre encendidas, iluminando la misma limpieza desangelada, la nada. No hay buenos ni malos, sólo personas perdidas y silenciosas en un magma incontrolable en el que nuestras acciones apenas sirven para nada. No se trata de opresores y oprimidos, no hay mundos que ganar. Nos conformaríamos, quizá, con comprenderlos. Ni siquiera con eso: nos bastaría con poder decir un te quiero sincero y reconocer la mirada que se atreve a clavarse en nosotros, valiente y desnuda, desde el otro lado de la mesa del café. Dios, qué frío hace, ¿verdad?

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

4 comentarios

rosibel -

interesante pelicula voy a verla este fin de semana q viene, esperemo que sea tan buena como la describen saludos....usal

domingo -

Tu comentario sobre la vida actual es sublime. Hace años, \"Vidas Cruzadas\" (peliculón de Altman)nos parecía algo tan lejano que en vez de comentar la película intentábamos buscar un huequecito donde identificarnos. En \"Crash\" (la mejor película del año) estamos tan temerosamente cerca de los personajes que da pánico.
¿Tanto hemos avanzado que muchas veces nos gustaría volver atrás?
Saludos y enhorabuena por tu blog.

Ángeles -

Es magnífica.Hacía tiempo que no veía nada igual a cerca de los diferentes tipos entre los que estamos todos.

Anakrix -

\"Crash\" impresiona porque no juzga. Muestra a seres humanos modelados por sus circunstancias que son, al mismo tiempo, héroes y canallas, víctimas y verdugos. Sales del cine con la sensación de que tú eres uno de ellos y de que no estás a salvo de la rabia, el miedo o los prejuicios. Y sí, hace frío, un frío que se mete hasta los huesos...
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres