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El Blog de Sergio del Molino

EN EL CULO DEL MUNDO

EN EL CULO DEL MUNDO

Nunca he creído en aquello de "dime con quién andas y te diré quién eres", ni muchísimo menos en la variante "dime lo que lees y te diré quién eres". Ni siquiera "dime lo que escribes y te diré quién eres". Ojalá las personas fueran tan simples. Ojalá, aplicando esas premisas, pudiéramos desarrollar unos parámetros con un margen de error mínimo que nos permitiesen etiquetar a alguien con un golpe de vista. La intuición, la exploración de las contradicciones, en definitiva, el proceso de descubrir a una persona, quedaría reducido a una útil fórmula. Es lo que buscan los portales de internet de contactos y las agencias matrimoniales: afinidades electivas mediante combinaciones matemáticas. Ojalá fuera tan sencillo juzgar y conocer, pero, por fortuna, las personas siempre están listas para sorprendernos, siempre tienen una parte que ellas mismas desconocen, siempre tienen una nueva cara que mostrarnos. Por tanto, no me etiquetéis a la ligera cuando confiese mi falta: me gusta António Lobo Antunes.

Sí, es denso, arcaico en ocasiones, como un viejo y artrítico dios. Plúmbeo y metafísico como el que más y con una tendencia barroquizante que con frecuencia lastra el ritmo de la narración. Pero me gusta, lo disfruto, me estremece. Y eso no me clasifica en ningún casillero intelectual, porque también me gustan muchos autores que se sitúan en el extremo opuesto, el de la hiriente y cómica desnudez de estilo. Creo que, salvando las distancias, el buen lector es como un buen gourmet o un buen bebedor de cerveza (otro día hablaré de mi pasión cervecera): le gustan los extremos, probar nuevos territorios y elegir una lectura adecuada al momento y al estado de ánimo. Cualquier autor puede resultar sublime o un coñazo según la disposición que tenga el lector, como una estupenda cerveza ahumada noruega puede saber a agua de fregar si se bebe en pleno verano español. Cada libro tiene su lector y su momento. Estoy convencido de ello. Sólo los clásicos aguantan firmes las relecturas bajo condiciones distintas y distantes.

Decía que me gusta António Lobo Antunes, y no soy un alma en pena arrasada por la melancolía. Lobo Antunes es un descubrimiento tardío. No había leído nada suyo hasta hace un año, pero poco a poco, y gracias a las maravillosas ediciones de Siruela, me voy empapando cronológicamente de los libros del portugués, que me gustan mucho más que los artículos semanales que publica en la contraportada de Babelia. Empecé con En el culo del mundo, una novela que tiene tantos años como yo y que se publicó en un Portugal en plena resaca revolucionaria, desorientado y desarmado, empeñado en mirar hacia adelante y en quitarse como ropa apestada su pasado salazarista. Algo parecido ocurría al otro lado de la raya, pero creo que los portugueses supieron salir de sus tinieblas mejor que los españoles, con más dignidad y menos miedo a la bestia parda agazapada.

El trauma de Portugal se llama Angola. Es su Vietnam, como Marruecos lo fue para la España de los años 20. Angola es el culo del mundo. Y hay mucho de Joseph Conrad en esta aproximación a África. Es inevitable: para los occidentales, El corazón de las tinieblas es el filtro por el que miramos, consciente o inconscientemente, nuestra propia barbarie. En ese cuento narrado por un descreído aventurero a bordo de un barco amarrado en el Támesis, Conrad inauguró, sin proponérselo, la literatura de la culpabilidad en la que los europeos hemos ido dando forma a nuestra condición de colonizadores, conquistadores y depredadores, y nos hemos rodeado de nuestros propios fantasmas, mirándoles a los ojos sin saber muy bien qué hacer con ellos. Edward W. Said lo ha estudiado muy bien en Cultura e imperialismo. La novela de Lobo es una vuelta de tuerca más en esa relación con nuestra propia mala conciencia. Por cierto, Caché, la peli de Michael Haneke, también se mete por esos delicados parajes, acariciando la maldita relación entre Francia y Argelia.

Un veterano de la guerra de Angola, solo y derrotado, alter ego evidente del autor y abrasado por sus propios demonios. Ése es el eje de En el culo del mundo. Construida en tres planos temporales distintos, es una exploración audaz, inquietante e infinitamente triste sobre la soledad, la desmemoria, el olvido y las decisiones que el arrepentimiento no remedia. Un gran libro muy adecuado para nosotros, europeos que sentimos la llamada en la puerta de culturas que siempre hemos sometido sin preocuparnos nunca por comprender. Una obra sin moraleja, como la vida misma.

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6 comentarios

José Alexandre Ramos -

Hola, soy el webmaster del sitio de António Lobo Antunes y gostaria mucho de citar tu articolo en el site, traducido para portugués. Espero que no te opongas. Gracias.

Lobo -

es un fénómeno como pocos.

oldluena -

Me gustaria leer este libro de Lobo Antunes , yo como el soy un veterano de Angola , pero Cubano , aqui no se encuentra ese libro a no ser que te lo mande un amigo

sldos
jl

Sergio del Molino -

Aurelio: Es una pena, pero nunca puedes volver a disfrutar tanto de un escritor como cuando lo descubres por primera vez. La muerte de Carlos Gardel es maravilloso, pero cada vez que alguien me dice que va a leer por primera vez mi libro de cabecera, Rayuela, me recorre un escalofrío de envidia, porque sé que van a sentir algo parecido a lo que sentí yo la primera vez que buceé en él.
Jessica: No deberías tener ningún problema para encontrar a Lobo Antunes por Chile. Es un escritor universal. Espero que te guste.

Jessica Acuña -

Buen dato, desde este lado del mundo no lo conocía. Trataré de encontrarlo por ahí.

Aurelio -

Puestos a confesar, me encanta Lobo Antunes. Aunque no se si alguna vez volveré a disfrutar tanto con él como cuando lo descubrí. Fue con "La muerte de Carlos Gardel". Saludos
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