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El Blog de Sergio del Molino

HACERSE LA PICHA UN LÍO

HACERSE LA PICHA UN LÍO

Expresivo como pocos, el dicho "hacerse la picha un lío" explica muy bien el inexplicable y confuso jardín en el que se ha metido buena parte de la izquierda española (de todos los ismos, desde los más templados hasta los más rojos) con el asunto de las caricaturas de Mahoma. Tres razones, a cual más alucinante, llevan a esta situación. La primera la sirve un multiculturalismo difuso que en España lo alienta especialmente Juan Goytisolo, y que, mezclando la mala conciencia colonialista europea con un relativismo cultural incuestionable, viene a exigir "responsabilidad" en el uso de la libertad de expresión. Lo ha expresado, con gran profusión de galimatías, Agustín García Calvo, por ejemplo. La segunda procede de un prejuicio arraigado que viene a decir que "cuando el pueblo se rebela, alguna justa razón tendrá". Las revueltas populares son, por tanto, incuestionables. La tercera de estas razones es que, como la derecha y los xenófobos han hecho bandera del asunto, defender la libertad de expresión equivale a hacer el juego a los reaccionarios. Con tantos ingredientes, una larga lista de intelectuales ha cocinado un caldo conceptual incomible cuya conclusión es, paradójicamente, que desde una perspectiva aparentemente progresista, se hace un llamamiento a la autocensura o, directamente, a la censura sin más. Cuando Francia se metió en el atolladero de Argelia en los años 50-60, buena parte de la intelectualidad comunista de nuestros vecinos también encontró mil argumentos para mirar hacia otro lado mientras los soldados franceses asediaban la Casba de Argel. Quiero decir que la retórica tiene mil recursos para que nos podamos creer nuestras cómodas mentiras.

Por fortuna, queda gente sensata en este mundo sin miedo a poner sus barbas a remojar, como Paolo Flores d’Arcais, que ayer publicó un artículo en El País en el que insistía en algunas obviedades que ya he expuesto aquí. A continuación, ofrezco una pequeña guía para gentes de izquierdas que deseen defender la libertad de expresión que tanto dolor le costó a nuestros abuelos sin necesidad de que, en las actuales circunstancias, sean confundidos con miembros del gallinero de Jiménez Losantos. Es bien fácil:

1. Se puede estar en desacuardo con el contenido y la intención de las caricaturas y, sin embargo, defender el derecho a publicarlas. Lo segundo no implica lo primero. Es más, lo segundo puede ir acompañado de una crítica a lo primero. En un país tan raro como Israel, donde hay un fuerte movimiento laico y progresista, quienes se oponen a las pretensiones teocráticas de muchos sectores del judaísmo, suelen organizar protestas consistentes, por ejemplo, en comer bocadillos de jamón delante de una sinagoga. Y nadie les detiene ni les pasa nada.

2. El miedo a ser confundido con demagogos reaccionarios puede disiparse de esta forma: en South Park se han hecho chanzas gruesas sobre la menstruación de la Virgen María que grupos de cristianos europeos piden que se censuren. Pregunten a estos Losantitos si defienden con tanto furor la libertad de expresión de la gente de South Park como la de los caricaturistas daneses.

3. La caricatura, la sátira, la burla, es gruesa y ofensiva por naturaleza. Para ello está concebida, y tenemos derecho a ofender susceptibilidades ajenas. Quien no comprenda algo tan simple, no sabe vivir en democracia. Pedirle a una manifestación burlesca o satírica que no sea ofensiva es como pedirle al caballo blanco de Santiago que sea negro.

Siento insistir, pero creo que el desmadre del asunto de las caricaturas puede traer consecuencias muy funestas para nuestras libertades. Y no porque una presunta "revuelta popular" queme unas cuantas embajadas, que es lo de menos, sino porque quienes con más fuerza deberían defender la libertad de expresión, se están arrugando como una pasa y abriendo la puerta a siniestros planteamientos. No quiero vivir en una sociedad tutelada por susceptibilidades ajenas. Hace tiempo que abolimos la Inquisición.

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16 comentarios

Sergio del Molino -

Eso no es un defecto, por dios. Sin la exageración no tendría ninguna de las cosas que me hacen disfrutar, se acabarían las comedias, el humor y las conversaciones divertidas. ¡Viva la hipérbole y la impulsividad!

Jean -

¡Qué bestia soy!

Cuando te he leído he pensado, ¿pero de qué vaaaaa?

Es que uno de los defectos más grandes que tengo es que soy demasiado impulsiva, y eso, se traslada cuando escribo o hablo.

Anda... que no te voy a matar, no te preocupes...

Sergio del Molino -

Hombre, Jean, intento que lo de ser periodista no sea un problema. Es un estigma como cualquier otro y, con esfuerzo y rehabilitación, algunos logramos hacer vida normal, jeje. Dices que matarías a los que no saben de qué hablar salvo de las caricaturas. ¡Dios, Jean, haré lo que sea, pero no me mates! No, en serio, quizá trabajar en un medio de comunicación hace que tenga una perspectiva un poco distinta o condicionada por mi trabajo, pero no muy distinta ni mejor o más prístina que la que tiene un lector. Aquí hablo como ciudadano, como ciudadano flipado con algunas cosas que ve, y el desmadre de las caricaturas, a mí, personalmente, me flipa bastante. Igual tengo el umbral de sorpresa muy bajo, pero así es. Un saludo, Jean, y guarda tus instintos homicidas para mejores ocasiones, jeje.

Jean -

Sergio, el problema es que eres periodista.

Simplemente creo que estamos emborrachados de información.

Pasa lo de las caricaturas... todos los medios a hablar de lo mismo. Creo que, a veces, el silencio es más elocuente que las palabras.
Yo no mataría al que hace las caricaturas, sino a los que no saben de qué hablar excepto de las caricaturas, defendiendo una cosa o la contraria.

Si tengo delante a un obispo... seguramente me callaría todo lo que estoy pensando de él...

Si hacemos las caricaturas, perfecto...pero no olvidemos que están hechas para los lectores de esa publicación.Si un grupo se hace el ofendido y habla... pues ni puto caso.

Antonio Pérez Morte -

Claro que no se debe renunciar a la libertad de expresión, bajo ningún concepto. En casa nunca hemos renunciado a ella y así nos ha ido...

Lo que ocurre es que fastidia ver como se utiliza un derecho fundamental, por parte de quienes son capaces de socavarlo, partidariamente, a la primera de cambio.

Aquí unos y otros nos tratan como a idiotas, como si estuviesen gobernando a un país de amnésicos.

La censura y la autocensura, me parecen todavía más repugnantes, cuando parten de la izquierda, por el sencillo motivo de que me considero un hombre de izquierdas.

Por supuesto que hay periodistas independientes y honestos, que hacen mejores los medios para los que trabajan, y que además comparten con sus lectores
estupendos blogs en Internet... por eso me paseo por aquí, como por el blog de Antón, de Arcadi Espada, de Mariano Gistaín, de J.A. Barrueco y tantos otros...

¡Abrazos y a seguir..!

Sergio del Molino -

Sí, Antonio, razón no te quito. Todo lo que Adorno y Horckheimer dijeron cuando se inventaron el término "industria cultural" a principios de siglo sigue vigente, pese a que yo no comparto el elitismo de Adorno. No hay duda. Pero renunciar de entrada a la posibilidad de una efectiva "libertad de expresión" por parte de quienes más interesados estamos en utilizarla, es toda una claudicación. En todas partes hay grietas por donde una expresión genuina, limpia de intereses empresariales, puede colarse. No hay más que saber buscarlas. Yo no soy ningún dinamitero, ni tengo vocación de ello, pero ejerzo un periodismo honesto y tengo margen para defender mis temas. Creo en los textos que firmo y me responsabilizo de ellos. No todos somos la voz de nuestro amo. Por cierto, hoy publicamos en Heraldo que internet ya tiene casi más audiencia que la televisión. Por algo será. Yo lo interpreto como algo muy bueno en clave de libertad de expresión. Eso es que hay ganas de decir cosas y a una sociedad plural no hay quien la pare.

Manolete -

Y Zp habla de su abuelo y se lo espeta hasta las víctimas del terrorismo. No es justificar ni aquello de tu más, pero habas se cuecen en todas partes pero rasgarse las vestiduras solo un una dirección. ¿que hoy tocaba esa? pues vale.

Antonio Pérez Morte -

¿Libertad de expresión?
Aquí no queda otra opción que alinearse,con cualquiera de los distintos grupos de poder sin discrepar demasiado...

Hubo varios intentos durante la transición, de hacer otro tipo de periodismo más independiente, más crítico, más honesto, pero fueron abortados desde una izquierda mal entendida.

El gobierno socialista protagonizó durante los años ochenta (y están las hemerotecas para comprobarlo) purgas fortísimas en la radio y televisión públicas.

Sergio del Molino -

Pues Losantos tiene que se ha erigido, por voluntad y desgañite propio, en portavoz de lo peorcito y lo más histérico de este país. Por eso, ha logrado que, por metonimia, cuando nos queremos referir a estos histéricos demagogos y agresivos que hablan de chekistas y tal, lo mentemos. Y de silenciarlo, por mi parte, desde luego, puede seguir soltando todas las jaculatorias que guste para quien quiera escucharle. No seré yo quien aplauda a quien quiera silenciarlo. La izquierda no se reconcome: Manolete, no estamos en 1936, pese a que ya le gustaría a Losantos y a su cuadrilla, porque, así, su veneno calaría más.

Manolete -

¡¡¡Qué tendrá Losantos que nadie es capaz de escribir nada sin mentarle!!!. La izquierda se reconcome ¿no será que la conoce bien y no hay argumentos para contraponer?.
A mi Losantos, Niergas, Iñaquis y cia les veo como la voz de su amo, pero ahora la moda es ir contra Losantos. ¿Tanta pupa hace? Parece que les gustaría cerrarle la boca, ya lo intentan ya, pero como no es a mi (pensará más de uno) pues adelante. Mal asunto.

Sergio del Molino -

No, nada, una impresión, pero estaba equivocada, perdona, Cide. No creo que parezcas sentar cátedra, es sencillamente que notaba algo en el tono, pura paranoia mía de deformación profesional: como cuando alguien te escribe al periódico nunca es para decirte cosas bonitas, no estoy acostumbrado a la cordial discrepancia, jeje. Un saludo, Cide, y espero que sigas por aquí.

Cide -

Leo por abajo un comentario tuyo en el que preguntas si estoy enfadado. ¿Qué te habrá hecho pensar eso? ¿Quizá esta maldita forma de expresarme en la que parezco tratar de sentar cátedra?

En fin, que no te preocupes por ello. Si algún día me enfada o me irrita leerte dejaré de hacerlo y punto. Mientras eso ocurre confío en que tu blog me siga proporcionando buenos momentos de entretenimiento.

Anakrix -

Es curioso, Jean, porque yo pensaba lo mismo que tú, sobre todo en lo que respecta a Losantos y compañía. Sin embargo, este asunto de las caricaturas me ha hecho cambiar de opinión. Porque lo que hace grande la democracia, pese a sus muchos defectos, es que hasta gente de la calaña de Jiménez Losantos pueda decir lo que quiera. Si miente, siempre habrá otros foros que rebatan sus mentiras, y si insulta, ahí está la ley que permite demandarle por injurias. Por eso reivindico el derecho a ofender, porque supone el derecho de todos a decir lo que queramos y porque esa es la única manera de garantizar las libertades y los derechos civiles que tanto ha costado conseguir

Sergio del Molino -

Precisamente, incluso los impresentables como Losantos tienen derecho a expresarse. Y hay un sistema judicial que, supuestamente, defiende a quienes puedan sentirse perjudicados por la mentira o la calumnia.
Jean, no entiendo muy bien qué quieres decir en tu última frase, lo siento.
De todas formas, creo que la principal fuente de poder de nuestra democracia está en algún despacho del Banco Santander, no en los medios.

Jean -

Aún estando muy de acuerdo con lo que dices... La dichosa libertad de expresión, crea muchísima manipulación. Vease LoSantos y compañía, a quien muchas veces deberían de cerrar la boca y que no tuviera tanta libertad de expresión para decir mentiras.

Creo que los medios de comunicación son la principal fuente de poder de nuestras "democracias"... y no sé si es tan bueno.

Allí hay hambre y desesperación. El que se hagan unas caricaturas nada cuestionables desde la libertad, no significa que tengan que tener tanto bombo...

Ángela -

Totalmente de acuerdo. A la verdad no hay que tenerle miedo, a pesar de sus posibles consecuencias...
Nos ha costado mucho llegar hasta aquí, para permitirnos el lujo de volver a la Edad Mieda (no es errata, era la edad del miedo, el desconocimiento -salvo para quien tenía el poder-, la caza de brujas y la Inquisición.
Una de las cosas que redime el mundo es el humor, armémonos de humor y de libertades (no de odio y violencia) y dejemos atrás el temor de rendir pensamientos, actos y palabras a ningún amo, salvo a nosotros mismos.
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